
“Grito de rutina”
Reseña de Christian Dárchez
En el último tiempo los británicos y uno de los representantes de la añorada NWOBHM, Tokyo Blade vienen editando discos como si de combos de hamburguesas se tratara, puesto que en apenas 6 años se han despachado ya con 4 discos. Claro que esta asiduidad puede ser tan beneficiosa como contraproducente, y mas viniendo de una banda que mayormente lo dio todo en los ’80 (época de mayor esplendor de la banda) y hoy en día ya no se puede pedir demasiado. Bueno, de última eso depende de como lo vea y lo perciba cada uno. En cualquier caso en apenas un poco mas de un año y medio tenemos el sucesor de “Time is the fire” y el resultado: el mismo Heavy Metal riffero y ganchero de siempre, ni mas ni menos.
“Hoist The Colours High”, decimotercer disco de los británicos Tokyo Blade, se diferencia de su predecesor al tener un perfil mucho mas clásico en cuanto al sonido y enfoque creativo. Por esa misma razón, acá no hay temas con piano y riffs que se emparenten con el Heavy/Power. O sea que no se han esforzado mucho, solo apelaron al sonido que ellos tambien ayudaron a patentar. Aunque la entrada con el medio tiempo riffero Screaming evil diga otra cosa, puesto que se parece sospechosamente al de “Balls to the wall”, aunque la voz intacta y siempre cumplidora de Alan Marsh marca la diferencia pasando por el ataque firme y machacoso de Too wired to sleep y el medio tiempo riffero y fraseado de Get me outta this se desmarca con un estribillo melódico y bien hecho.
Inevitablemente tras esa seguidilla, el disco entra en el terreno de la rutina y mas teniendo en cuenta de que en el último tiempo la tendencia del grupo ha sido la de editar discos largos, y así llegan medios tiempos como la canción homónima del disco de sabor épico, los remanzos melódicos del andar lento de I’m gonna rise, el estribillo exageradamente edulcorado del medio tiempo Sweet desolation, ejercicios nostálgicos como el pulso machacado de When the hammer falls o la avanzada riffera de I don’t need enemies y la onda acelerada de Devil in the red mist siendo el ultimo tema rápido del disco. Para el final la rutina pero cumplidora se hace presente en la anodina She was a soldier que parece uno de esos tantos temas perdidos del Megadeth de los ’90 post “Rust in peace” (1990) y que Dave Mustaine decidió donárselas a ellos y la vergonzosa balada Wasting my time cuyo estribillo luminoso y amable destruye por completo el buen trabajo melódico y melancólico del desarrollo; algo que se podía haber evitado si prescindían de la misma, así no “desperdiciaban el tiempo”.
La producción como mencioné arriba tiene un sabor mucho mas clásico que el de su predecesor y por ende se hace que las bases rítmicas se destaquen mas, sobre todo el bajo que impone presencia y color. Y cuenta con una muy buena portada, una fija en todos sus discos. En definitiva, “Hoist The Colours High” es el manifiesto de una banda a la cual ya no se les puede pedir mucho, solamente que para la próxima recorten un poco mas el tracklist, ya que hay varias canciones que (al menos para mi) sobran y alargan el disco a lo tonto. Está bien, será una victoria por penales, pero es una victoria a fin de cuentas y se celebra como tal.

Tokyo Blade
Alan Marsh – Voz
Andy Boulton – Guitarra
John Wiggins – Guitarra
Andy Wrighton – Bajo
Steve Pierce – Batería
Canciones
01. Screaming Evil
02. Too Wired Too Sleep
03. Get Me Outa This
04. Hoist The Colours High
05. I’m Gonna Rise
06. Sweet Desolation
07. When The Hammer Falls
08. Last Man Standing
09. This Time
10. Mr. Nobody
11. Don’t Need No More Enemies
12. Devil In The Red Mist
13. She Was A Soldier
14. Wasting My Time

