«Opera Magna convierte la Sala Spectrum en un viaje épico por Poe y Heroica junto a  After Lapse»

Crónica escrita por Isa M., fotos de Crom

La Sala Spectrum volvió a vestirse de gala el pasado viernes 22 de mayo para recibir una noche dedicada al metal melódico y progresivo de la mano de dos bandas que atraviesan un gran momento. Por un lado, After Lapse, una de las propuestas con más proyección dentro del metal progresivo nacional; por otro, unos Opera Magna que regresaban a Murcia celebrando el 15 aniversario de Poe con una gira muy especial centrada en ese disco y en Heroica.

Aunque la coincidencia con otros conciertos en la región pudo afectar ligeramente la asistencia, el ambiente dentro de la sala fue realmente bueno durante toda la noche. Además, daba gusto ver bastante gente joven entre el público, algo siempre positivo para una escena que sigue necesitando relevo generacional. 

AFTER LAPSE

Los encargados de abrir la noche fueron After Lapse, que aparecieron sobre el escenario puntuales para descargar unos 45 minutos de metal progresivo. Con dos trabajos publicados y una trayectoria ascendente dentro de la escena nacional, el grupo salió dispuesto a conquistar a un público que poco a poco iba llenando la Sala Spectrum.

La banda, formada por Unai Iglesias a la voz, Pablo Sancha a los teclados, Miguel Ángel Rueda a la guitarra, Javier Palacios al bajo y Roberto Cappa a la batería, arrancó con “The Shadow People” y “Dust to Dust”. Tras esos primeros temas llegó la presentación de la banda y la invitación habitual a visitar el puesto de merchandising. Siguieron presentando temas de Pathway, su último trabajo como “Clones”, “Dying Star” y “Thanks, but no thanks”. 

Poco a poco la banda fue consiguiendo conectar con el público. Durante una de las canciones, Unai pidió a los asistentes que se agacharan para después saltar todos a la vez, logrando una buena respuesta desde las primeras filas. Musicalmente, el grupo sonó compacto durante todo el show, con especial protagonismo para los teclados de Pablo Sancha y el trabajo vocal de Unai Iglesias, que dejó algunos agudos realmente destacables durante “The Lie”. Precisamente antes de ese tema, el cantante pidió colaboración al público para corear el estribillo con las palabras “Breath for the…”, consiguiendo que buena parte de la sala participara. La conexión siguió creciendo con “More”, presentada inicialmente casi como si fuera el cierre del concierto, momento que Pablo aprovechó para bromear diciendo que “únicamente” quedaba esa canción. Finalmente todavía habría tiempo para un último tema más, “Walking by the Wire”, con el público acompañando con palmas el desenlace del show. 

OPERA MAGNA

A las 22:40 arrancaba el plato fuerte de la noche. Tras una obertura que sirvió para poner en situación al público, aparecía sobre el escenario José Broseta al grito de “¡Buenas noches, somos Opera Magna!”, dando paso a “El Momento y la Eternidad”. Desde ese instante quedó claro que los valencianos venían dispuestos a ofrecer una noche muy especial, centrada sobre todo en Poe y Heroica, pero sin olvidar otros momentos importantes de su discografía. La formación compuesta por José Broseta a la voz, Enrique Mompó y Javier Nula a las guitarras, Alejandro Penella al bajo, Nacho Sánchez a los teclados y Juan Lahuerta a la batería ofreció un concierto enorme tanto a nivel técnico como emocional. La conexión entre la banda y el público fue constante durante toda la actuación, algo que se notaba en cada comentario, cada broma y cada estribillo coreado desde la pista.

Tras “Donde Latía un Corazón”, Broseta ya empezó a jugar con el público bromeando sobre el concierto de Rata Blanca del día siguiente: “¿Venís hoy aquí y mañana también a Rata Blanca? ¿Solo a este?”, provocando las risas de la sala. Ese tono cercano acompañó prácticamente toda la noche. “La Muerte de un Poeta”, uno de los adelantos de Heroica, sonó especialmente poderosa en directo. Después, José preguntó al público si preferían una canción “más rápida, más lenta o más aguda”, para acabar arrancándose con “Para Siempre”, del álbum Del Amor y Otros Demonios. Al terminar, remató la jugada entre risas con un “Pues al final era más rápida y más aguda”, acompañado del clásico “chin-pun” improvisado por Juan Lahuerta desde la batería.

El concierto fue alternando momentos más intensos con otros mucho más melódicos y emotivos. “Volver” y “Después de Ti” sirvieron para bajar un poco las revoluciones antes de llegar a “Tres Heridas”, inspirada en el poema de Miguel Hernández. Tras interpretarla, Broseta comentó emocionado que el público “se la sabía mejor que él”, y aprovechó también para lanzar un mensaje de apoyo a la educación pública, recordando que Javier Nula y Nacho Sánchez llevaban dos semanas de huelga.

A partir de ahí llegó el bloque más esperado de la noche: las canciones de Poe. El público respondió con entusiasmo a temas como “Por un Corazón de Piedra”, “Poe”, “El Corazón Delator”, “El Demonio de la Perversidad” o “El Pozo y el Péndulo”, esta última dedicada al diseñador Fernando Nanderas. Fue probablemente el tramo más teatral y épico del concierto, con una banda completamente entregada y un José Broseta sencillamente espectacular a nivel vocal. Los agudos salían uno tras otro con una facilidad insultante y, sinceramente, no recuerdo un solo fallo durante toda la noche.

También hubo espacio para momentos más humanos y espontáneos. Tras “El Retrato Oval”, el público comenzó a cantar el “Cumpleaños Feliz” a uno de los asistentes, en una escena que la banda siguió con complicidad antes de dedicarle el siguiente tema. Esa cercanía fue una constante durante todo el show y seguramente uno de los motivos por los que el concierto se sintió tan especial.

Antes del tramo final, Broseta avisó entre risas: “Quedan tres temas, que no nos gustan las tontadas de los bises”. Y así encararon “Heroica”, “Horizontes” y “La Herida”, cerrando más de hora y media de concierto de una forma brillante. Más allá del repertorio o de la enorme calidad musical de Opera Magna, me quedo sobre todo con el ambiente que se vivió en la sala. Y si algo quedó claro esa noche, es que Opera Magna sigue estando en un momento espectacular, tanto musicalmente como en conexión con su público.

 

 

 

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