«Música sin fronteras para oídos libres de prejuicios»

Rock Andalusí – España

Escrita por Crom

Han pasado casi nueve años desde Embrujo (2016) y la espera ha merecido la pena: la banda mallorquina Taifa nos presenta su nuevo trabajo, Herejías Sonoras, publicado en 2025. El proyecto Taifa continúa en la línea iniciada con su debut allá por 1999 (Más Allá del Sur), con su innovadora fusión de rock progresivo, flamenco y sonidos magrebíes, pero evolucionando ahora hacia matices aún más orientales si cabe. Tienes que acercarte a este nuevo trabajo, como digo en el título, libre de prejuicios… Yo he tardado meses en poder escribir esta reseña, porque si eres algo «cerrado» de oido, como es mi caso, te puede costar mas. Sus integrantes son viejos conocidos de la escena: mi querido y apreciado, talentoso donde los haya y un gran tipo, Luis Massot al bajo, voz y también instrumentos étnicos; Miguel Maya a la guitarra; y Antonio Medina a la batería. Han grabado este álbum entre Mallorca, Andalucía y Marruecos, impregnándolo de esas raíces diversas que confluyen en su música. Sin duda nos traen una propuesta diferente a lo habitual: temas de cierta complejidad que estos buenos músicos resuelven con originalidad, entrelazando melodías exóticas y poesía sobre una base de rock andalusí. ¿El resultado? Un sonidazo único que trasciende fronteras culturales y te embruja después de unas cuantas escuchas..

Entrando en materia, el viaje sonoro arranca con Alas de Sirena, tema que desde el primer segundo deja claro que este disco no va a ser un paseo convencional. Un potente riff eléctrico se entrelaza con melodías orientales y hasta un «quejío» flamenco sutil, sumergiéndote en un hechizo musical especial. La voz de Massot flota entre el registro rockero y la emotividad propia del flamenco, mientras la guitarra y el violín andalusí (sí, aquí hay violinistas invitados) trazan lineas musicales que no entienden de fronteras. A continuación, Celebrando la Vida nos sorprende con un ritmo de raíces árabes fusionado con la energía del rock. No es una canción alegre en el sentido simple de la palabra, sino un canto agradecido y vitalista, humano. Su letra muestra las imperfecciones de la vida, no como un defecto, si no como una forma de libertad, y te pone las pilas con ese ritmo contagioso. Ya te digo que con solo dos temas, Taifa deja claro que lo suyo no es solo misticismo o experimentación: también hay tierra, corazon, ritmo y piel en su música.

Uno de los cortes centrales del álbum es Astrología Imperfecta, para el que además han lanzado videoclip oficial. Me encanta que la banda haya apostado por este tema como single, porque encapsula muy bien la esencia del disco. Es un medio tiempo algo introspectivo, de marcada influencia progresiva: estructuras poco lineales que rompen la típica canción rock, pasajes instrumentales envolventes y una letra que, más que ofrecer respuestas, deja preguntas en el aire. ¿Qué sentido tiene todo y qué nos deparan el destino? Con cada escucha del corte te lleva a reflexionar un poco más, a la vez que disfrutas de la guitarra invitada de Juan Delola aportando ese duende flamenco en los punteos. El trabajo instrumental aquí está muy cuidado, con violines y guitarras entrelazándose como si conversaran. Es uno de mis temas favoritos sin duda.

Ya ves que no sigo un orden estricto al contarte esto, pero es que Herejías Sonoras se vive como un viaje lleno de emociones y cada parada merece mención. En mitad de la travesía el grupo también desnuda su alma con varias baladas místicas que ponen los pelos de punta. In Memoriam es una pieza íntima y profunda; no hace falta saber a quién está dedicada para sentir que es un adiós sentido y lleno de agradecimiento. La interpretación vocal aquí es especialmente cercana, voz casi susurrante entre arpegios delicados. Y qué decir de La Esencia de mi Ser: posiblemente el momento más sincero del álbum, una balada cuya letra parece escrita tras mucha reflexión, mirando a las estrellas y buscando –sin miedo– quiénes somos de verdad. Estas canciones más pausadas muestran la faceta más intimista de Taifa, y demuestran que también saben tocar el corazón  con sensibilidad, no solo impresionarnos con virtuosismo instrumental.

Pero que nadie piense que el disco decae; al contrario, tras esos momentos introspectivos Taifa vuelve a sacar músculo rockero sin perder un ápice de su esencia híbrida. El Extraño que hay en Mí nos trae de vuelta la fuerza, con un riff oscuro y potente que refleja esa lucha interior de la que habla la letra –ese “yo” transformado tras recorrer mundos nuevos– mientras la melodía acaba domando la oscuridad en un estribillo liberador. Por su parte, La Danzante del Espejo es pura poesía musical hecha canción: una atmósfera sensual y envolvente en la que la percusión árabe y un violín cautivador te trasladan a un rincón mágico, como si asistieras a una danza ancestral entre reflejos. Aquí la banda nos deja saborear su lado más contemplativo antes de encarar la recta final del álbum.

Y vaya final:  En Dos Espíritus... la propuesta de Taifa alcanza su declaración de intenciones más clara: no se trata de mezclar estilos por capricho, sino de reconciliar culturas y formas de entender el mundo. La letra lo deja ver (dentro de cada uno pueden latir dos raíces diferentes, ¡y eso es algo bueno!) y musicalmente es un prodigio de equilibrio entre violines marroquíes, guitarras flamencas y base heavy rock. Navegantes retoma el pulso aventurero del viaje, pero esta vez no como huida sino como forma de existir. Es un corte con aires más rockeros, dinámico y poderoso, donde todo el grupo suena compacto, celebrando esa travesía sonora sin fronteras de la que nos han hecho partícipes. Y Este Momento, la última pieza del álbum, actúa como una especie de despedida espiritual, una reflexión serena sobre el presente, sobre el valor de detenerse y respirar. Su sonido es envolvente, luminoso, con guitarras y percusión que se van desvaneciendo lentamente mientras la voz de Massot te deja esa frase que podría resumir todo el disco: “No habrá un ayer ni habrá un mañana, sin un principio nada acaba, tan solo importa este momento”. No se puede cerrar mejor un álbum como este, cargado de emociones, raíces y verdad.

Canciones:

  • Alas de Sirena

  • Celebrando la Vida

  • Astrología Imperfecta

  • In Memoriam

  • El Extraño que hay en Mí

  • La Danzante del Espejo

  • Dos Espíritus de un Alma

  • La Esencia de mi Ser

  • Navegantes

  • Este Momento

Taifa son:

  • Luis Massot – Voz, Bajo y múltiples instrumentos étnicos

  • Miguel Maya – Guitarra eléctrica

  • Antonio Medina – Batería

Invitados especiales:

  • Juan Delola – Guitarra flamenca 

  • Enric Gayá – Guitarra flamenca 

  • Amin Chaachoo – Violín andalusí 

  • Yasser el Attar – Violín andalusí 

  • Zouhair Miftah – Teclista oriental

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