“Una sentencia agridulce”

Escrito por Christian Darchéz

Género: Acción, Calificación: 6/10

Desde 1996, con la primera entrega de “Misión Imposible” (adaptación de la famosa serie de los 60’) del director Brian De Palma, en la que introdujeron las aventuras del agente secreto del FMI Ethan Hunt (Tom Cruise), se estableció a la saga como un oponente de cuidado para el agente secreto trajeado James Bond. Las siguientes entregas, “Misión Imposible 2” (2000) y la gran “Misión Imposible 3” (2006), terminaron consolidando a Tom Cruise como héroe de acción merced a que sabemos que no está bien de la cabeza y realiza maniobras peligrosísimas, como ocurrió en la más que aceptable “Misión Imposible: Protocolo Fantasma” (2011), donde dio una vuelta a la manzana en el edificio más alto del mundo en Dubái.

Y no fueron las únicas locuras, puesto que en la bombástica “Misión Imposible: Nación Secreta” (2015), donde introdujeron de manera fantástica a la actriz Rebecca Ferguson, se colgó de un avión en movimiento. Y ni hablemos de la fractura de costillas que sufrió durante el rodaje de la excelente “Misión Imposible: Repercusión” (2018), en mi opinión (y la del gran consenso de la crítica especializada), la última gran película de la saga en tener el puntaje más alto.

Puesto que en 2023 llegó “Misión Imposible: Sentencia Final – Parte 1”, un film que si bien no estuvo por debajo de lo decente, encendió varias alarmas y cometió el error de eliminar a la asesina Ilsa Faust (Rebecca Ferguson), por lejos uno de los mejores personajes de la saga, para introducir a la insufrible Grace (Hayley Atwell).

Hace muy poco se estrenó el muy esperado cierre de esta ya histórica franquicia cinéfila; y si bien no lo considero un film malo, como despedida deja un sabor agridulce, porque “Sentencia Final – Parte 2” se trata de (por lejos) la entrega más floja de la saga.

En la segunda parte vemos al agente Ethan Hunt (Tom Cruise), ya como agente renegado del FMI, teniendo que hacer frente a la amenaza que representa La Entidad, un peligroso programa de inteligencia artificial que está causando estragos en el mundo; pero para eso debe sumergirse en las frías aguas del océano y adentrarse en el submarino Sebastonov para conseguir uno de los artefactos para detener al programa y así evitar que Gabriel se haga con el control del mismo.

La nueva peli del director Christopher McQuarrie (director de la saga a partir de “Nación Secreta”) sobresale desde los aspectos técnicos, como la ejecución de las escenas de lucha cuerpo a cuerpo y los tiroteos; ya que este es el mayor fuerte de esta entrega, como también lo es Tom Cruise poniendo el cuerpo y alma para la trama. Quienes lo quieran ver peleando y colgado de un avión van a salir más que satisfechos.

Ahora me toca hablar del por qué “Sentencia Final – Parte 2” es la más floja de la saga: McQuarrie ofrece un film sumamente extenuante que cayó víctima del cáncer actual que aqueja al cine moderno: la innecesaria y sádica duración de casi 3 horas. Esto en pelis como “El Padrino”, “Harry Potter” o “El Señor de los Anillos” es más que entendible, porque siempre hay material para adaptar y encima hay cosas que quedan afuera.

En cambio, con este tipo de películas hay que ser un iluminado del séptimo arte, como lo es Martin Scorsese, para que el film no caiga en el tedio narrativo, y justamente es lo que le pasó a McQuarrie, puesto que en el peor uso de fan service que se haya visto, introduce flashbacks de las pelis pasadas para explicar cosas que el seguidor de la saga ya conoce de antemano y que para los recién llegados quedan colgados, porque poco tienen que ver con la trama en sí.

Y hablando de la misma, el gran error que comete (además del poco cariño con el cual fueron tratados los personajes de Ving Rhames y Simon Pegg) esta entrega es separar a Ethan del resto de sus compañeros, siendo que el principal fuerte de la saga fue el trabajo en equipo. Por esta cuestión, la primera hora es de una tortura sádica, donde hay que ponerle garra a la plomiza narración de McQuarrie para no terminar en los brazos de Morfeo. Pero por suerte el film levanta mucho más cuando Tom Cruise se adentra en la misión de sumergirse en el océano para entrar al submarino, y ahí es donde la dinámica del trabajo en equipo vuelve a hacerse presente.

Dentro del reparto, además de Cruise, la figura más sobresaliente es la actriz francesa Pom Klementieff (Mantis en “Guardianes de la Galaxia”), a equipo de Ethan, con muy buenas intervenciones en las escenas de lucha, mientras que Atwell quedó reducida a un accesorio sin gracia ni razón de ser en la trama.

Pese a las críticas mixtas que está teniendo esta última entrega, en su arranque ya lleva recaudados casi 9 millones de dólares, superando al estreno de su primera parte en 2023. Pero como ya sabemos, aún falta un recorrido bastante largo para recuperar y pasar los 400 millones de presupuesto.

Como dije arriba, la nueva y última entrega de “Misión Imposible”, aunque está lejos de ser una peli mala, no está a la altura de sus episodios anteriores y queda como una despedida agridulce (eso si no se arrepienten de matar a “Misión Imposible”) para una saga de acción que nos dio momentos inolvidables en el cine.

Por eso no digo “hasta siempre” Ethan Hunt, ¡sino hasta pronto!

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