Calificación: 8/10 Género: acción/suspenso/drama histórico

“La sangre y el sexo desenfrenado están otra vez entre nosotros!”

Reseña de Christian Dárchez

Aunque tengo recuerdos bastante difusos, lo que si recuerdo bien fue la decepción que me llevé con “Spartacus: war of the damned” (2012/2013) la ultima temporada que retrataba los últimos días de la rebelión del celebre Espartaco al mando de esclavos liberados contra la república romana. Y no porque había sido mala sino porque al ser una temporada mucho mas enfocada en la acción, se alejó enormemente de lo que habían sido las primeras temporadas sumado a que el creador Steven DeKnight y los guionistas la pifiaron feo en el retrato mas humano que le dieron a los romanos y los momentos mas dramáticos estuvieron horriblemente trabajados. El tiempo fue pasando y a medida de que series como “Games of thrones” (serie con la que nunca me enganché, por cierto) o “Vikingos” fueron ganando terreno, el recuerdo de la serie quedó siendo cada vez mas difuso, casi hasta quedar en el olvido.

No fue hasta principios del año pasado de que muchos quienes alguna vez disfrutamos de las peleas de gladiadores fuimos sorprendidos por la noticia: había una serie del universo de Espartaco en camino y la misma iba a llamarse “Spartacus: house of Ashur” y cuyo primeros 2 capítulos serían estrenados a fines del año pasado. Pero bastó solo un par de anuncios para que la primeras críticas no se hicieran esperar: la serie tendría como protagonista a una gladiadora y de raza negra, incluso en algunos portales geek alimentaron la teoría (o mas bien a modo de certeza con tal de pescar lectores) de que la misma “sería una lesbiana empoderada que buscaba abrirse paso en un mundo de hombres”. Aquello despertó la indignación inmediata del sector anti progre que aseguraba que la iban a cagar porque ahora la serie sería woke con el tema de las diversidades de etnias y sexualidades…Como si en las temporadas anteriores nunca hubieron personajes de raza negra, gays o lesbianas!

Tal fue el grado tanto de hate como de estupidez del cual fue víctima la serie que muchos Youtubers salieron haciendo videos en contra de la serie sin siquiera haberla visto (ni siquiera los 2 primeros capítulos) y muchos de los usuarios agradeciéndoles por haber hecho el video para no ver la serie! O sea que se sintieron agradecidos por la desinformación…una cosa de locos! Si algo me quedó claro es que la platea anti progre/woke es que terminaron siendo incluso mas llorones que la propia “generación de cristal” que tanto dicen odiar. Pero como ya saben yo no como vidrio y tampoco veo a los Youtubers como gente de fiar le dí una oportunidad a este regreso fumado (ya voy a explicar por que) del universo de “Spartacus” y voy a decir lo siguiente: “Spartacus, house of Ashur” me encantó!

“Spartacus, house of Ashur” plantea un escenario alternativo de que hubiera pasado si Ashur (uno de los personajes mas rastreros y ventajistas de las primeras 3 temporadas a cargo del actor Nick E. Tarabay) no hubiera muerto en el monte Vesubio a manos de Naevia (una de las rebeldes aliadas de Espartaco) y en lugar de eso hubiera asistido al ambicioso cónsul Marcus Crassus en la cacería contra Espartaco y sus rebeldes; y como recompensa le entregaría la casa de su ex dominus Batiatus, de la cual ahora el es dominus y maneja a una nueva camada de gladiadores, a la cual pronto unirá a una nueva recluta: la Nubia Aquilea. Este concepto “What if” bastante fumado no solo da pie para nuevos capítulos sino a cosas muy interesantes y que me gustaron mucho. Primero es que “Spartacus, house of Ashur” es una vuelta a las raíces de las primeras 2 temporadas con el tema de las intrigas sociales y políticas en la republica romana en donde no se podía confiar absolutamente en nadie: tu aliado político/social tranquilamente podía estar conspirando en tu contra o planeando tu asesinato con tal de ganarse el favor de algún opositor para así escalar en las altas esferas de la política.

A nadie le interesaba realmente la grandeza de Roma sino lo que esta tenía para ofrecerles. Segundo es que introduce un concepto muy obviado y hasta desterrado de la historia, o sea lo que mas irritó a la platea anti woke en su mas plena ignorancia: las gladiadoras, o las gladiátrices como se las conoce en los tiempos modernos. Esto no es ningún invento de la serie por tratar de ser “woke” ya que las mismas existieron, solo que no eran muy comunes y eran vistas como un espectáculo exótico ya que el público “disfrutaba” mas ver a gladiadores hombres peleando en la arena, de hecho en la peli “The arena” (1974) con Pam Grier tambien trataba el tema de las gladiátrices. De los pocos registros que se tienen de estas gladiadoras se decía que las mismas solían luchas contra otras gladiadoras o bien participando de exhibiciones masivas en el coliseo  hasta que fueron prohibidas por el emperador Tiberio (Tío del infame Calígula) y luego usadas en algunos juegos por el tambien infame emperador Nerón. Algo en lo que los Youtubers cabezas de funko ni siquiera se molestaron en informase a la hora de hacer sus videos pedorros destinados a la platea anti woke.

Terminada la clase de historia vuelvo a la serie que además de volver a las raíces e introducir un concepto interesante también es la vuelta de las volcánicas escenas eróticas y de alto voltaje donde no faltan los desnudos masculinos y femeninos, los músculos bien definidos de los gladiadores y las muy buenas escenas de lucha donde no faltan el gore y los litros de sangre falsa. Desde el lado actoral la serie le da la oportunidad a Tarabay de lucirse en un protagónico donde vuelve a encarnar al ventajero y despreciable sirio Ashur, pero esta vez le dio mas matices a su personaje en donde al tipo realmente le pesan muchas de las decisiones cuestionables que toma en la trama.

Me sorprendió enormemente la presencia de la actriz española Ivana Baquero (“El laberinto del fauno”) como una de las esclavas de Ashur que no tiene dramas en mostrar su figura escultural y es casi imposible de asociarla con aquella niña que nos hizo llorar con ese dramón fantástico de 2006. Ahora me toca hablar de lo que mas hizo llorar a los antiwoke: la gladiadora nubia Aquílea encarnada por una gran Tanika Davis. Para empezar Aquílea ni siquiera es protagonista en la serie y de hecho aparece muy poco, su presencia es mas bien funcional y casi para justificar las escenas de lucha, desnudos y escenas de sexo con hombres (tampoco es lesbiana como aseguraron los portales geeks abonados a la ultraderecha); la misma tampoco es retratada como una “mary sue empoderada” sino mas bien como un diamante en bruto que casi todo el tiempo la cagan a trompadas y apenas luchó 2 veces en la arena donde en la primera terminó muy malherida y la segunda en el ultimo capítulo de la serie.

Y si hablamos del último capítulo, una de las cosas que mas me impactó además del regreso de Aquilea en la arena fue como Steven DeKnight y los guionistas se pasaron la rigurosidad histórica por el quinto forro del ojete con respecto al destino final de Julio Cesar (interpretado por Jackson Gallagher) y ofrecieron quizás uno de los mejores y mas sangrientos finales de temporadas que al menos yo recuerdo.

Si bien la serie tuvo reseñas muy positivas por parte de la prensa que si se molestaron en verla y a paso lento está logrando un buen número de seguidores, lo cierto es que fue muy afectada por la desinformación, el hate desmedido e injustificado porque hablamos de una serie que fue pionera en eso de mostrar diversidades de etnias y sexualidades y que por eso fue bastante polémica en su estreno hace ya 16 años. Entiendo que a lo mejor no puede llegar a gustar su concepto fumado, pero de ahí a pegarle a una serie solo porque hay un personaje de raza negra (que ni siquiera es protagonista) y sin siquiera haberla visto es un argumento por demás infantil y estúpido. Olvídense de todo lo que dijeron esos youtubers, portales geeks antiwoke y que vuelen los prejuicios: “Spartacus, house of Ashur”  es un muy buen regreso del universo de Espartaco y que en lo personal me gustó mucho mas que “War of the damned”, y que yo al menos recomiendo mucho!

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