
Grandes bandas para la segunda jornada del Z! Live
Crónica de Sikanda
Fotos de Fran Cea y Javier Bragado cedidas para todos los medios sin fotógrafo
Iniciamos la segunda jornada del Z! Live yendo a los acústicos de la mañana, que se ubicaron en la Plaza de Viriato. Y aunque hacía más calor que el día anterior, los heavys llegados de todas partes lucían sus mejores y negras galas para la ocasión. Pasaba la 1 de la tarde cuando Carlos Escobedo, cantante y bajista de Sober aparecía acompañado de un violinista para ofrecer una actuación desenchufada de alrededor de una hora de duración. Fue una maravilla poder disfrutar de algunos de los mejores temas de la banda en un formato diferente y creo que todos acabamos encantados. No faltaron cortes como Vulcano, Naufrago, Arrepentido, … Y una sorpresa final en forma de versión de Marea: La luna me sabe a poco… y a poco nos supo su actuación, pero Carlos estuvo haciéndose fotos con todo el mundo después.
La ruta de tapas que nos hicimos por Zamora, con sus excelentes pinchos y mejores helados, y también un poco de descanso posterior, hizo que no llegáramos a tiempo de ver a las dos primeras bandas de la tarde en lo que era el arranque de la segunda jornada. Y eso que el cartel para ese día era impresionante.
Desde Valladolid, Xeria, una banda de metal melódico que lleva en activo desde 2017 y cuenta con 2 discos a sus espaldas. Además, en los primeros días de junio habían lanzado «Arena entre los dedos», su último single.

Lo mismo nos ocurrió con Kardinal X, la banda londinense, heredera del heavy metal británico más clásico, que debutó en 2020 con el álbum The Revolution. No se han dejado ver mucho por estos lares y quizás resultaban un tanto desconocidos en una jornada llena de grandes nombres.
Sobre las 18:10 saltaban al escenario las suizas Burning Witches, la banda liderada por la vocalista Laura Guldemond y la guitarrista Courtney Cox. A pesar del calor, había bastante gente congregada delante del Silver Stage para presenciar su descarga, eso sí, todos concentrados en la zona de sombra. Centraron su repertorio en su último disco, Inquisition como Soul Eater, Shame o el propio Inquisition. Aunque tuvieron momentos de brillantez en algunos momentos con temas como Wings of Steele, en otros, resultaban un pelín monótonas. Acabaron su actuación con Burning Witches, como no podría ser de otra manera.

Su Ta Gar fueron uno de los grandes triunfadores del festival sin ninguna duda. El grupo de Eibar, con casi 40 años lo dio todo sobre las tablas y se mostraron visiblemente emocionados durante toda la actuación. Y es que, según sus propias palabras, al cantar en euskera, su circuito es muy reducido y son pocas las ocasiones en las que se han aventurado a tocar fuera de su zona de confort por lo que actuar en un festival de la envergadura del Z Live, ante tanto público y tan entregado era algo especial para ellos. Venían además en plena celebración del 35 aniversario de su disco Jaiotze Basatia, por lo que la fiesta fue completa. Temas como Zuzen, Begira, David eta Goliath, su himno Mari… y un cierre con Jo Ta Ke y Alarma egoera dejaron a la gente con un subidón brutal para seguir la jornada.

Le llegaba el turno a uno de esos personajes que tuvimos muy presentes durante su etapa de Iron Maiden y al que perdimos la pista después de dejar la banda y eso que siguió su carrera en solitario. Pero Blaze Bayley nos quería retrotraer casi 30 años atrás recordando su paso por la banda británica con un espectáculo basado en los temas que él cantaba cuando estaba al frente de la Doncella de Hierro. Como el mismo dijo, tiene 63 años, pero no pierde el espíritu ni las ganas y se mostró muy satisfecho y agradecido de que tantas personas estuviéramos en el festival apoyando al heavy metal.
Con solvencia y calidad repasó los mejores temas de su etapa maideniana como Lord of the Flies o Sign of the Cross. No faltó The Clansman con todo el personal levantado el puño en alto al grito de Freedom… Para cerrar dos trallazos como son Man on the Edge y Futureal. Sin duda, nos hizo pasar un rato estupendo.

Lo de H.E.A.T. hace mucho que pasó de ser algo emergente a algo consolidado y de primer nivel. Desde Suecia, con su hard rock clásico pusieron el Z Live patas arriba. Y eso que tuvieron que repetir la intro y que en el inicio del concierto el sonido no era todo lo perfecto que cabía esperar. Hablar de estos chicos es hablar de energía, alegría, fiesta y temazos y es que te contagian con su música y te alegran la tarde.
Arrancaron con Disaster, como en su último disco Welcome to the future, para seguir con Rock your body, que por supuesto puso a todo el mundo a saltar. Dangerous Ground, Hollywood, con su estribillo mega pegadizo o la más épica Rise tampoco faltaron mientras la noche caía sobre Zamora. Hubo tiempo para la preciosa balada Cry, para la divertida Beg Beg Beg en la que no dudaron en intercalar un pequeño homenaje para Ozzy Osbourne, como ya hicieron en la gira con un trocito de War Pigs. Y en el tramo final una serie de temazos de esos que cualquiera elegiríamos si pudiéramos seleccionar su repertorio: Back to the Rhythm,Rrunning to You en la que Kenny Leckremo se sale. Living on the Run, One by One y como cierre, que suele ser habitual: A Shot at Redemption.

Nos dejaron bien caldeaditos para recibir al plato fuerte de la noche: los incombustibles Saxon a los que los años o los males parecen no vencer. Tenía ganas de ver a Biff Byford después de su enfermedad y le vi como siempre: animado, llenándolo todo y con la voz en perfecto estado. Son una de esas bandas que nunca defraudan y que se toman muy en serio cualquier actuación sea a la hora que sea, y desde luego tenían merecido el lugar relevante en el cartel durante la jornada del viernes.
Arrancaron con el más reciente Hell, Fire and Damnation para ir tirando de clásicos como Power and the glory, And the Bands Played On o Heavy Metal Thunder. Mientras, el público les iba lanzando chalecos que en algunas ocasiones se iban poniendo y Biff los firmaba y los devolvía. Con la pantalla digital de detrás y la proyección de imágenes, junto con el buen juego de luces quedó un espectáculo de lo más redondo. Como suele ser habitual Byford nos dio a elegir entre Broken Heroes o The Eagle Has Landed, sonando finalmente la primera.
Antes de los bises un trío de ases infalible: Motorcycle Man, Denim and Leather y 747 (Strangers in the Night) coreadas por todo el público y disfrutadas a tope. Tras unos momentos, la banda volvía para ofrecer el final de su actuación con los grandes himnos que echábamos en falta y que no podían ser otros que Wheels of Steel, la épica y mítica Crusader y por supuesto, reina más que princesa, Princess of the Night. Un gran concierto, solvente, emotivo, eficaz y lleno de heavy metal clásico de ese que nos encanta.

Era difícil salir a escena después de lo visto, pero los suizos Coroner no se amilanaron y saltaron al Cooper Stage para ofrecer su thrash etiquetado además como técnico. Había muchísima gente viéndolos, pero la primera parte de su actuación dejó un poco fríos con Oxymoron, Consequence y Sacrificial Lamb. Pero fueron entrando en materia y la cosa se animó bastante con temas como Serpent Moves, Masked Jackal y Symmetry. No es que se movieran mucho por las tablas, pero ejecutaron su música de una manera precisa. Cerraron la noche con Grin (Nails Hurt) y Renewal.

Y sintiéndolo mucho y aunque Ekyrian ya estaban preparados con su atuendo de piratas y su propuesta folk, nos marchamos a descansar, que el día había sido largo, la noche apoteósica y aún quedaba otra jornada.

