
“Un grito anclado en la nostalgia”
Reseña de Christian Dárchez
Calificación: 4/10 genero: terror/slasher
Cuando se esquilma a la gallina de los huevos de oro hasta el hartazgo solo para que siga poniendo huevos pasan estas cosas. En el pasado lo vimos con la saga de Freddy Krueger en “Pesadilla”, Con Jason Voorhees en “Martes 13”, Con “Halloween”, con la demente familia Sawyer en “La masacre de Texas”, con jigsaw y hasta con el muñeco diabólico Chucky que encima su creador Don Mancini la expandió a una serie donde primero nos dijo que era un gay de closet y en la última temporada nos dio indicios de que también tiene fantasías pedófilas. Y ahora se está viviendo con la saga de “Scream” con esta última entrega, la cual su gestación no estuvo exenta de polémicas y contratiempos: antes de comenzar el rodaje, la actriz Melissa Barrera fue despedida por la productora Spyglass Media en 2023 por sus opiniones pro-palestinas en sus redes sociales, la productora emitió un comunicado asegurando que tienen “tolerancia cero con el odio y el antisemitismo” (¡!) dejando en claro que para ellos es mucho más grave dar una simple opinión que invadir y bombardear a civiles inocentes como también que la libertad de expresión con la que la ultraderecha tanto se llena la boca hablando solo es válida cuando es coincidente con su ideología.
El apoyo hacia Barrera no solo vino de las redes sociales que vieron injusto su despido sino también su compañera de elenco Jenna Ortega y los directores Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett que en señal de protesta renunciaron al poco tiempo. Lo que obligó a los productores no solo a delegar la dirección nuevamente al guionista Kevin Williamson sino también a repatriar a Neve Campbell dándole lo que pedía de salario para volver a la saga; lo que ameritaba que el guion fuera reescrito. Hace poco la pude ver y el resultado la verdad ha sido mediocre, puesto que se trata de una película incluso más haragana e insípida que su predecesora.
El gran problema que tiene “Scream 7” no pasa solo por el desgaste evidente por el cual atraviesa la saga sino por el tozudo apego que tienen los productores por sobreexplotar la nostalgia. Neve Campbell en su vuelta a la saga como Sydney Prescott tras su ausencia en la anterior entrega hace una labor decente y la rema como puede, aunque el guion la fuerce a quedar ridiculizada por algunas situaciones tontas que el mismo propone mientras que lo de Courtney Cox es muy chiquito y apenas cumple con lo suyo. No se puede decir lo mismo de Isabel May que hace una labor horrenda como la hija de Sydney y no solo por el guion que amaga por explorar el tema de las rencillas familiares no resueltas, pero se queda en nada sino también porque ofrece una actuación totalmente desapasionada, daba lo mismo que pusieran a cualquier actriz ignota y hasta podía haberle puesto incluso más ganas que la propia May.
Lo único positivo y por lo que vale pagar la entrada son las secuencias de asesinatos que siguen la veta brutal y ultra sangrienta de la película anterior con su buena cuota de gore, pero más allá de eso no hay mucho más porque todo se reduce a sobreestimar la nostalgia para incluir cameos de actores que pasaron por la saga o referencias cinéfilas que hoy ya no causan gracia o no tienen el mismo impacto de otrora como también los personajes “Highlander” que son cortados y acuchillados durante la trama y nunca mueren, y la revelación de Ghostface y sus motivaciones no resultan convincentes por la falta de sustancia, donde los riesgos artísticos parecen estar prohibidos bajo el pensamiento de los productores de “La gente paga por ver a gente siendo asesinada por un psicópata”; un latiguillo de 1980 que hoy en pleno 2026 ya huele a naftalina.
Bajo este sistema de pensamiento a la peli le está yendo bastante bien en la taquilla puesto que ya lleva recaudado unos 150 millones de dólares teniendo en cuenta que se hizo con unos 50 millones es un negocio redondo para los productores y hasta ya se está barajando la posibilidad de una nueva entrega. Salvo que recurran a elementos sobrenaturales o que transcurra en el espacio como hicieron con sagas como las de Jason, Hellraiser o el duende malvado Leprechaun en el pasado como para buscar una salida creativa, la saga de “Scream” ya no da para más y queda en evidencia con una secuela mediocre anclada en la nostalgia. Yo hasta acá llegué: en el pasado disfruté mucho las pelis de la saga por como revivió al subgénero del slasher cuando ya es estaba más que olvidado y caído en el descrédito, pero hoy con “Scream” perdí la paciencia…

