
El festival Kingdom of Rock arrasa en su primera edición
Crónica de Sikanda
Fotos de Daniel Floopy
La primera edición del festival Kingdom of Metal, celebrado este sábado 8 de marzo en Pamplona va a ser algo difícil de superar, aunque seguro que lo conseguirán. Y es que el cartel para la ocasión no podía ser más llamativo: contar con Manowar, 14 años después de su última visita a nuestro país tiene mérito. Además, para redondear la plantilla añadieron a los alemanes Freedom Call y Doro y cerraron con una banda local: Electrikeel.
Algunas cosillas se podrían haber mejorado, como que se pudiera pagar en efectivo en todas las barras, que no hubieran abusado de la luz azul que cubría el recinto hasta la salida de Manowar, o que los baños de la zona de pista fueran mejores. Pero las sensaciones son totalmente positivas. Un recinto grande, con capacidad para 11.000 personas y que se llenó hasta la bandera. Es más, se agotaron todas las entradas que quedaban en taquilla. De hecho, con los pamploneses Electrikeel ya había un tercio de la pista ocupada y eso que eran poco más de las seis de la tarde.
ELETRIKEEL
Electrikeel son un trío de Pamplona que define su música como blackened thrash y crossover. Y eso ofrecieron durante 30 ajustados minutos que tuvieron y como muestra, a los 25 minutos ya anunciaron que iba a ser la última canción. Cantando en inglés, con una batería machacona y una guitarra muy veloz. Tuvieron un buen sonido. Mientras se marchaban, y como curiosidad, sonaba la banda sonora del señor de los anillos en plan pachanga y con voz.

FREEDOM CALL
Y si de puntualidad hablamos, los alemanes Freedom Call salieron 3 minutos antes de su hora prevista. Están de gira con su último disco: Silver Romance pero no se centraron en este trabajo si no que presentaron un repertorio muy de festival, con canciones alegres y festivas. La noche anterior habían tocado en Frankfurt y quizás por eso no vino el batería Ramy Ali con ellos.
Creo que no llegaron a conectar con un público que seguía entrando en masa al recinto. Quizás su estilo más festivo o por ser más «actuales», y eso que llevan ya 25 años como banda, no eran una propuesta tan clásica como Doro o Manowar. Pero dieron un gran concierto. Como siempre Chris Bay animó al personal, con coros y estribillos en temas como “Hammer Of The Gods” con la que abrieron el show, “Tears Of Babylon», o “Silver Romance”. Incluso llegó a ponerse un sombrero y unas extravagantes gafas para tocar “Mr. Evil”. Hizo varios juegos vocales con el público en Freedom call pero reclamaba más cojones.
Después sonó “Power & Glory”, que a pesar de las gaitas pregrabadas sonó muy bien. Y ya, encarando la recta final interpretaron varias de sus canciones más conocidas como “Warriors of light”, “Metal is for everyone” y el cierre con “The land of the light” que sí que puso a la gente a saltar. Y como habían empezado unos minutos antes, pues unos minutos antes terminaron.
Y si no hubo ningún cambio de escenario entre Electrikeel y Freedom Call, más allá del telón de fondo, sí que hubo algunas modificaciones y ajustes para que saliera la reina del metal que también arrancó su concierto con una puntualidad exquisita.

DORO
Se notaba que las gradas se iban llenado y que había más ganas de ver a Doro que a las bandas anteriores. Es una habitual de los festivales españoles porque nunca falla y es un seguro en directo, aunque es verdad que a veces peca de hacer el mismo concierto una y otra vez. Apareció su banda y comenzaron a tocar las primeras notas de “I Rule the Ruins” y entre fuegos apareció la reina del metal, tan
sonriente, rubia y encuerada como es ella. Se nota que llevan años juntos y que están bien acompasados.
Enlazaron una serie de temas cañeros, potentes, algunos más clásicos como “Earthshaker Rock” y otros más recientes como “Time for justice” o “Fire in the sky”. “Raise your fist”, fue coreadísimo y por supuesto, todos alzamos nuestros puños al aire antes de dar paso a la balada “Für immer”, donde la teutona demuestra que sigue manteniendo un gran nivel vocal. Tenía el tiempo ajustado y no quería perderlo, por lo que continuó lanzando himnos como “Hellbound” o “Revenge”. Siempre le gusta recordar su primera visita a España, teloneando a Judas Priest con Warlock y no dudó en hacerles un homenaje cantando “Breaking the Law”, que arranca lento, casi en acústico, y donde se luce, y después le da toda la energía que merece, mientras todo el pabellón cantaba con ella. Justo después la banda hizo un amago de tocar una de Metallica, Seek and destroy pero rápidamente se transformó en el famosísimo “All we are”, que ya terminó de poner patas arriba el Navarra Arena.
Y aún quedaban dos cortes más para redondear su actuación: «Metal Racer» y «True as Steel». Pero la rubia alemana no tenía ganar de irse del escenario, y es que se notaba que estaba disfrutando. Presentó a la banda y ya con la música ambiente de fondo y el micrófono aún funcionando cantaba el “Livin after midnight” que estaba sonando. Una crack.


MANOWAR
Eran las 10 de la noche y quedaban 45 minutos para el plato fuerte de la jornada: Manowar. Taparon el escenario con una lona, y eso que parte del decorado de los americanos: un frontón tipo griego y unas columnas ya estaban preparadas. Además, aprovecharon ese cierre para poner unas proyecciones en las que “pedían” o anunciaban que no se permitía hacer fotos ni vídeos…, tampoco crowdsurfing, lo que acarreó algunos pitos, que se repitieron cuando llegó la hora marcada para el inicio y nada se movía.
Finalmente, a las 11 en punto comenzó a sonar una intro, caía el telón y los americanos Manowar con una explosión de luz y fuegos artificiales aparecían en el escenario. Y como no podía ser de otra manera arrancaron con el tema que lleva su nombre y con Eric Adams cantando desde dentro. En estos primeros minutos el bajo, se escuchaba exageradamente, opacando tanto la voz como la guitarra.
Las primeras impresiones nos mantenían expectantes: Eric Adams está más “fuertecito” que en su última visita a España mientras que Joey Dimaio sigue más o menos igual, aunque se mueve mucho menos por el escenario, eso sí, no fallan sus típicas poses. Y por supuesto, ambos embutidos en trajes-armadura de cuero. La siguiente en sonar, ya más ajustada en cuanto a sonido fue “Kings of Metal” que unieron a “Fighting the world” con todo el público más que entregado, y es que habían comenzado muy fuerte en cuanto a repertorio.
La voz de Eric Adams se calentó ya con “Brothers of metal” y demostró que sigue en plena forma y en un nivel excelente. Ni que decir tiene que la gente estaba a tooope … y es que de lo mejor que tiene la banda son sus numerosos fans incondicionales, y de ellos, el pabellón estaba lleno. Y si habían empezado fuerte, subieron un peldaño más con “Army Of The Immortals”, quizás algo más lenta que la original, una espectacular “Blood Of My Enemies” y un “Kill With Power” en el que los die, die debieron de escucharse en todo Pamplona. Eric Adams sabe cómo meterse a la gente en el bolsillo y maneja a las masas a su antojo. Parece que vive, que interpreta cada tema como si estuviera metido dentro de la canción. Y, además, la escenografía, diferente para cada canción, todo ello bajo un decorado de templo griego que se convirtió en el verdadero templo del metal. Y es que, para los fans, Manowar es más que una religión, como se demostró esa noche.
Ya dijeron que esta gira se centraría en los discos “Hail to England” y “Sing of the hammer” y escogieron una serie de temas que no suelen ser tan habituales en las últimas giras. Con Dimaio haciendo las voces iniciales y el grito, llegó “Black arrow” en el que el músico se explaya bien a gusto en un solo de más de 3 minutos de duración. Y después, pudimos comprobar con la más lenta y espectacular “Mountains” que Manowar también sabe manejarse con los medios tiempos o las canciones lentas, con Eric Adams poniendo todo el sentimiento y la fuerza en su interpretación.
Después de este momento más lento llegaron otros dos trallazos como son “All Men Play On 10”, la veloz “Thor (The Powerhead)” y la épica “Sign of the hammer”. Y es que ya lo he dicho, la selección de temas fue espectacular. Dimaio volvió a encargarse de las voces oscuras en los primeros compases de “Bridge of death” que, acompañada de unos decorados muy bien pensados, quedó brutal en sus casi nueve minutos de duración. Y sé que me repito, pero que emoción escuchar la potente voz de Eric Adams, llegando a todas las notas y sin que se le note en exceso su edad.
Impresionante también el trabajo del guitarra Michael Angelo Batio, quizás con una apariencia curiosa, pero con una velocidad en los dedos estratosférica, como demostró en todo momento. Sin duda una gran incorporación a la banda. Siguiendo con la épica y recordando sus discos más recientes sonaron “The Sons Of Odin” y “House Of Death” de nuevo con estribillo cantado, gritado y coreado por todos. Algo similar ocurrió con el tema “King Of Kings” y es que iban descargando un himno tras otro. Aunque a veces Manowar ralentiza sus propias canciones para poder tocarlas en directo, no ocurrió así con “Fight Until We Die”, de su disco Warrior of the World, que sonó con toda la potencia y la velocidad de la original.
Después llegó un largo parón, de casi 13 minutos en el que Joey Dimaio aprovechó para explicarnos a todos, en un casi perfecto español, con bastantes palabras malsonantes, porque llevaban 14 años sin venir a España. Comenzó así: “Esta noche va a ser la hostia. Han pasado 14 putos años, ¿queréis saber por qué? Pues os lo voy a contar…” y así, durante unos minutos se explayó contra aquellos que hablaron mal de Manowar y que según el bajista nos han hecho pensar mal de ellos y echarles las culpas sobre algo que dicen, no fue un problema suyo. Y para celebrar su regreso, se tomó un pacharán en el escenario con varios fans. Ya sabemos que esto es un clásico de sus actuaciones, pero en estos 13 minutos, podrían haber tocado dos canciones y lo hubiéramos disfrutado más.
Por fin regresa toda la banda al escenario para encarar la recta final del show, y que mejor manera de hacerlo que con ”Warriors Of The World United”, todo un himno de Manowar, la potentísima y veloz “Hail And Kill” y el broche con “Black Wind, Fire And Steel” tras lo que Dimaio volvió con su show de arrancar las cuerdas, y cada vez que arrancaba una en el escenario se producía una explosión de fuegos, y es que en cuestiones de escenografía y detalles lo llevan todo más que estudiado.
Y así llegamos al final, sobre la 1 de la mañana y tras dos horas de concierto épico, sorprendente y que nos dejó a todos boquiabiertos. Eric Adams aprovechó para decir que era el final de su gira de invierno, que habíamos sido los mejores y que nunca, nunca lo iban a olvidar. Añadió que ¡volverán!
Creo que a todos se nos hizo corta su actuación, y que, si hubieran tocado una hora o dos más, allí habríamos seguido dándolo todo. Íbamos con las expectativas bajitas, todo hay que decirlo, pero dieron un golpe en la mesa que nos quedó a todos noqueados y sin duda, presenciamos uno de sus mejores conciertos en España. Ahora sólo queda esperar que cumplan su promesa y que vuelvan pronto, porque merecerá la pena volverlos a ver.
Y por supuesto, enhorabuena al festival por arriesgar con una nueva propuesta, por salirse de las ciudades clásicas en cuanto a celebración de eventos, por buscar un recinto grande y bien acondicionado y por anunciar ya la fecha para su siguiente edición.




