«Viernes de contrastes: hard rock, metal extremo y grandes clásicos en Villena»
Crónicas escritas por David, Pol e Isa M. Fotos de Crom y Xhuzz
CHEZ KANE (David)
Abríamos la jornada del viernes con la vocalista británica de Hard Rock Chez Kane, posiblemente uno de los conciertos que más ganas tenía de disfrutar de este Leyendas 2026. La ausencia de este estilo que tanto amo (a excepción de Chez y Hardline) hacía un atractivo más para disfrutar del show.
Eran las 16:50 de la tarde y con un intenso calor encima cuando la vocalista de Gales saltó al escenario con un tema de su última obra, Reckless. La canción en cuestión, Personal Rock’n’Roll, corte directo y perfecto para comenzar la velada. Seguíamos con uno de sus grandes éxitos, Too Late for Love, de su primer disco, Chez Kane, muy coreada entre los asistentes. Por cierto, a esta hora ya eran muchos los que estábamos por allí (bastantes más que con Creeper el día anterior).
La vocalista no venía sola ni mucho menos, acompañada por Nico Martin al bajo, Jay Roy a la batería y sobre todo por los dos guitarristas, James Ready y el también guitarrista de Tyketto, Harry Scott Elliott, que en algunos momentos incluso le quitaron protagonismo a la vocalista.
Los guitarristas empezaron su show con Love’s Tornado, que se marcaron un solo de introducción para que entrara la buena de Chez y nos dejara atónitos con su registro vocal. Seguíamos con Nationwide, uno de los temas que más me gustan de sus tres discos. Cayó impresionante en el Leyendas, canción muy AOR pero que me mola muchísimo.
Era el momento de que Chez sacara su guitarra y tocara dos temas consecutivos de su último disco. Primero la que le da título, Reckless, muy coreada por todos, y por primera vez en directo su nuevo single, Bad Girl. Este último con muchos movimientos sexys por parte de la vocalista y con los guitarristas jugando con su instrumento y pasándoselo en grande.
Nos pusieron a cantar y levantar el puño al unísono con Love Gone Wild, Strip Me Down y el himno Tongue of Love, y aún quedaba la traca final con Rocket On the Radio. Aquí finalizado con un espectacular solo de Harry que dio una lección de cómo tocar la guitarra.
El cierre final se daba con Powerzone, canción muy hard que despertó al más dormido. Después de esto la banda se despidió con un hasta pronto y esperemos que sea verdad, nosotros por lo pronto la volveremos a disfrutar en el Rock the Sun en Barcelona en septiembre.
XERIA (Isa)
A las cinco de la tarde, con el sol apretando de lo lindo, Xeria tenía la complicada misión de poner en marcha la tercera jornada del festival en el New Rock Stage. La banda afincada entre Zamora y Valladolid no se dejó intimidar por el calor ni por una carpa que fue llenándose poco a poco y salió a defender su metal melódico y sinfónico con mucha personalidad.
Los primeros minutos estuvieron algo condicionados por el sonido. Aun así, el cuarteto no bajó el ritmo y fue ganando terreno a medida que avanzaba el concierto. Marina Sweet llevó buena parte del peso de la actuación, demostrando una voz potente y una gran facilidad para comunicarse con el público.
La cantante estuvo además muy activa entre canción y canción, agradeciendo a quienes habían madrugado para acercarse al New Rock. Musicalmente, César Manjarrés a la batería, Félix Gacho al bajo y Carlos Z a la guitarra fueron construyendo una base cada vez más sólida, con especial protagonismo para los solos de este último. El repertorio repasó temas de sus trabajo Tierra y Fuego, además de servir como adelanto de lo que llegará con su próximo EP, Agua.
El concierto fue creciendo hasta alcanzar su mejor momento en la recta final. “Contra las Estrellas” y “Arena entre los dedos” elevaron notablemente la respuesta del público, antes de que apareciera Lady Ani, vocalista de Last Days of Eden, para compartir escenario con Marina en “Edén”.
Y si quedaba alguna duda sobre la conexión que habían conseguido establecer, “Tienes miedo” terminó de despejarla: Marina puso a cantar a toda la carpa mientras la banda cerraba su actuación por todo lo alto.
FUTURE PALACE (Pol)
Seguía el día en los escenarios principales con el trío de Metalcore alemán Future Palace. Era la segunda vez que les iba a ver después de su actuación en el Hellfest 2025 y la primera presentando su nuevo trabajo, Resurgence. El gran atractivo de esta banda es cómo mezclan la voz armónica de su vocalista, Maria Lessing, con la electrónica y el metal pesado.
Arrancaban con Deep Blue y Uncontrolled, y se notaba que el público, poco familiarizado todavía con la banda, respondía algo tímido al principio. Pero desde el primer estribillo quedó claro el gran nivel vocal de Maria Lessing, con una voz limpia y potente a la vez.
Seguían con Supernova y The Echoes of Disparity, dos temas donde se apreciaba muy bien la combinación entre la guitarra de Manuel Kohlert y los arreglos electrónicos que acompañan a la banda, un equilibrio nada fácil de conseguir en directo y que ellos bordan.
Continuaban con Resurge y Cyclone, dos adelantos más de su nuevo disco, con los que el público, ya más entregado, empezaba a corear algunos estribillos pese a no conocer todavía las canciones. Sobre todo, gracias a Maria, que no paraba de espolear a los asistentes.
Llegaba mi tema favorito de la noche, Decarabia. Un temazo en el que se resume todo lo bueno de la banda, y que sonó especialmente contundente en directo. Seguidamente cayeron Defeating Gravity, Tidal Waves y Dreamstate, con el público ya completamente metido en el show, muy lejos de la timidez del arranque, generando una atmósfera de disfrute.
La recta final llegaba con tres de sus temas más reconocidos, Paradise, Heads Up y Malphas, que dispararon la energía del público hasta cotas que no había alcanzado en todo el concierto.
Un concierto redondo, sin duda mejor que la vez anterior que los vi en el Hellfest, y con muchas ganas ya de volver a verlos pronto. Se nota que con este Resurgence, han alcanzado una cota más en su desarrollo como banda, deseando ver cómo avanzan en un futuro.
WINGS OF STEEL (David)
Era el momento de visitar el New Rock para presenciar lo que a la postre fue una de las mejores actuaciones del Leyendas del Rock 2026, la de Wings of Steel, banda de puro Heavy Metal que se comió literalmente el escenario.
Eran las 18:15 de la tarde cuando las huestes de Leo Unnermark (vocalista) y Parker Halub (guitarra) salieron a muerte con Burning Sands, temazo de su nuevo disco, Winds of Time. Sin parar nos deleitaron con un ya clásico de la banda, Liar in Love.
Para este punto ya los puños volaban por todo el New Rock. Tal como acabó el corte, todos aclamando a la banda. Respuesta clara, los estábamos esperando con muchas ganas, solo tenías que ver cómo estaba el recinto, a reventar.
Más Heavy Metal con Saints and Sinners, headbanging a saco por el respetable. Seguidamente empalmaban con una canción más hardrockera, Rhythm of Desire, que nos hizo volvernos locos a los que estábamos allí. Movimientos de cadera, a la vez que la cabeza y los puños, para hacernos disfrutar de lo lindo. Solo había que ver la locura que se desató cuando acabó la canción, sin palabras.
Volvíamos al sonido metalero más clásico con Fall in Line. Seguían sin sacar el pie del acelerador ni mucho menos, nos tuvieron a 100 desde que salieron a escena, bestial. Y llegaba el momento que todos los que estábamos allí recordaremos, y más una pareja que estaba disfrutando del show.
Durante la balada Flight of the Eagle, un chico se puso de rodillas, sacó un anillo y le pidió matrimonio a su novia, y ella le dijo que sí. Fue un momento mágico ver a ambos, acompañados por amigos cercanos, todos emocionados y llorando, muy bonito y especial. El vocalista Leo no entendía muy bien qué estaba pasando hasta que se enteró, y preguntó si había aceptado, y cuando dijo que sí, felicitó personalmente a la pareja.
Después de esto tocaba sacudirse la emoción con Heavy Metal, y justamente fue lo que pasó. Winds of Time, la canción que titula su último álbum y para mí la obra maestra de Wings of Steel, fue la siguiente en caer. Más de 10 minutos de pura energía metálica, lleno de cambios de ritmo y con un protagonista total, el guitarrista Parker Halub, vaya monstruo de las seis cuerdas, impresionante.
Y llegaba el final con el himno del grupo y el que le da nombre al grupo, Wings of Steel, un final soñado para un concierto 10. El sonido rozó la perfección, y si a eso le sumamos el buen hacer de la banda, más los grandes temas que tocaron, ¿qué puede salir mal? Exacto, nada. Este fue, sin duda, de los mejores shows del festival y quedará para siempre en la memoria de todos los allí presentes.
THE BABOON SHOW (Pol)
Los siguientes en actuar son una banda que cuando los ves en directo son una explosión de adrenalina incontrolable, sobre todo, por su vocalista, Cecilia Boström. Ella está todo el concierto cantando, saltando, gritando, corriendo y bajando a disfrutar con el público. Ante esta perspectiva de fiesta era imposible no ir a verles.
Arrancaban con Be a Baboon, mi canción favorita de la banda, un puñetazo de rock macarra que dejaba claro desde el primer segundo a qué habíamos venido. Seguían con Walk the Walk y Holiday, dos temas más de ese sonido sucio y directo que les define, sin florituras ni relleno, solo actitud.
Para el tercer tema, Forward in Reverse, Cecilia bajaba por primera vez al público, algo que repetiría varias veces más a lo largo del concierto, dejando claro que para ella el escenario es solo una parte más de la fiesta, no el centro de todo.
Continuaban con You Got a Problem Without Knowing It y Playing With Fire, y aquí quiero destacar lo bien que trabajan el resto de músicos, Håkan Sörle a la guitarra, Frida Ståhl al bajo y Niclas Svensson a la batería, que combinaban a la perfección entre ellos mientras Cecilia se dedicaba a arrasar con todo lo demás.
Llegaba Oddball, y con ella uno de los grandes momentos de la noche, Cecilia se lanzó al público. En pleno crowdsurfing, no dejó de cantar en ningún momento, una imagen que resume perfectamente lo que es ver a esta banda en directo.
Seguidamente sonó God Bless You All y Me, Myself and I, esta segunda de las más celebradas por el público, que empezaba a acusar ya el cansancio de tanto saltar pero seguía dándolo todo.
El cierre llegó con Radio Rebelde, sin duda la más coreada de toda la tarde, un cierre perfecto para un concierto que no dio ni un segundo de respiro.
Este tipo de bandas es totalmente necesario en cualquier festival, son de esas que te animan hasta en un funeral. Para mí, sin duda de lo mejor de todo el Leyendas del Rock, sobre todo gracias a la energía y el buen rollo que desprende su vocalista.
AGAINST MYSELF (Isa)
Este no era un concierto más de Against Myself. Después de 17 años de trayectoria, la banda había anunciado su separación el pasado 11 de marzo, por lo que aquella actuación en el Leyendas del Rock estaba marcada desde el principio como su despedida definitiva.
La carpa estaba completamente llena y el público sabía perfectamente lo que estaba a punto de vivir. El inicio, sin embargo, se hizo esperar unos diez minutos debido a problemas técnicos. La capacidad de Elisabeth Amoedo para moverse entre registros melódicos, líricos y guturales volvió a quedar patente, aunque esta vez las emociones pesaban tanto como la propia música. Desde los primeros compases, Eli, acompañada por Unai Iglesias, Alejandro Fung y Charly Carretón no pudo contener las lágrimas en varios momentos. Temas como “The Gathering” o “Sweet Chants of Death” adquirieron una dimensión especial en este contexto. Ya no se trataba solamente de interpretar canciones de su repertorio, sino de despedirse de una historia compartida durante casi dos décadas.
Y para poner el punto final eligieron “Tides Of Insanity”, la monumental suite de veinte minutos que da nombre a su último álbum de estudio, publicado en 2023. Un cierre a la altura de las circunstancias, seguido de un último agradecimiento y una enorme ovación que se prolongó durante varios minutos.
Después de 17 años, tocaba bajar el telón. Y hacerlo en el Leyendas del Rock, ante una carpa abarrotada y rodeados de quienes habían acompañado su trayectoria, fue probablemente la mejor manera posible de decir adiós.
SARATOGA (David)
La siguiente banda en tocar fue un clásico de nuestro país, Saratoga. No sé cuántas veces les he visto, tanto con Leo como con Tete, no sé si unas 20 veces pero debe estar cerca. Aún así, siempre que los voy a ver sé que voy a disfrutar de un buen concierto de Heavy Metal, y justo esto fue lo que ocurrió.
Hace unos tres meses ya disfruté de la banda de Niko del Hierro en la sala Salamandra de Barcelona con su nuevo disco, En Estado Puro, y pensaba que difícilmente me iban a sorprender con lo que nos presentarían en Villena, pero estaba muy equivocado…
La banda salió a matar desde el segundo cero atacando con Insurrección y A Morir, dos temazos de su mejor disco (por lo menos para mí), Agotarás. Aquí, llegaba la primera sorpresa con Hasta el Día Más Oscuro, un impresionante medio tiempo de Némesis, uno de los discos más olvidados por el grupo, y que han recuperado para esta gira.
Volvíamos al Heavy Metal más rabioso con No Sufriré Jamás por Ti y Vientos de Guerra, puños en alto y todos cantando los pegadizos estribillos de estas canciones. Llegaba el momento más nostálgico de la velada con la ejecución de dos baladas, Lejos de Ti y Si Amaneciera. Dos temas con los que a los fans más acérrimos se nos salta la lagrimita.
Lo que llegaba de ahora hasta el final era el más puro Saratoga, el más metálico. Primero, con un tema de su último disco, Inteligencia Artificial (I.A.). Ya para este y en los dos temas siguientes hubo un gran protagonista, el nuevo guitarrista Charlie Parra, que literalmente se salió. Los temas en cuestión, Maldito Corazón y el nuevo A Toda Velocidad.
Ahora vino algo que a mi parecer sobraba en el show, con el tema de hip hop (sí, como leéis) Gonna Make Your Sweet, mientras presentaba a la banda. No entiendo por qué lo hacen así y no con un clásico que nunca toquen, que sería todo un gustazo, pero bueno…
Y acabamos como es habitual en Saratoga con Perro Traidor, con la ya clásica lluvia de confeti, mientras cantamos el estribillo. Con conciertos como este, que la banda vuelva cada año si quiere, yo no pondría pegas jamás. Al final, Saratoga es como ese menú de bar tan clásico de nuestro país: no vas a descubrir nada nuevo, pero cómo se disfruta cada vez.
EMPLOYED TO SERVE (Pol)
Nos movíamos al New Rock Stage para ver a Employed to Serve, una banda de Deathcore que viene creciendo mucho en los últimos años. En este 2026 han llegado a colaborar incluso con Will Ramos de Lorna Shore y se están haciendo un hueco en el género. Con estas cosas en mente, había mucha expectación para su show, imposible no ir a verles.
Arrancaban con Atonement, la anteriormente comentada colaboración. Un golpe sobre la mesa en toda regla, dejando claro desde el primer segundo que no venían a dar tregua a nadie. Seguían con Dead Reckoning y Force Fed, y aquí ya se notaba la brutalidad de la sección rítmica, con un bajo y una batería que machacaban sin descanso, sosteniendo todo el peso del sonido.
Continuaban con Sun Up to Sun Down y Treachery, dos temas en los que destacó sobre todo el vozarrón de Justine Jones, capaz de pasar de un grito desgarrador a una limpieza vocal sorprendente sin perder ni un ápice de contundencia. Sencillamente una de las voces más prometedoras del Deathcore moderno.
Con We Don’t Need You y Now Thy Kingdom Come, las guitarras se llevaron todo el protagonismo, superafiladas, cortando el ambiente en cada riff. Todo esto unido a un doble bombo brutal que te hace darlo todo y a unos guturales que hacen retumbar el pecho crea una mezcla de brutalidad sin control.
El concierto avanzaba y se convertía en un rompecuellos constante, sin un solo momento de respiro para el público, entregado por completo a la propuesta de la banda. Cerraron con A Moment Gone Too Soon y Whose Side Are You On?, dos de sus temas más recientes, con los que dejaron claro por qué son una de las bandas más en forma del género ahora mismo.
Lo dieron todo y estuvieron acojonantes. Muchas ganas ya de escuchar su próximo disco, que sale dentro de poco, y de volver a verles en directo lo antes posible. Da gusto poder ver conciertos de bandas emergentes que te dan esperanza de que siguen saliendo grupos impresionantes que seguir descubriendo.
STRATOVARIUS (David)
Al igual que con Saratoga, con los finlandeses Stratovarius me pasa más o menos lo mismo: los he visto muchísimas veces y es muy difícil que me sorprenda. Si con Saratoga me pasó que me gustó mucho pero no me sorprendieron, con Stratovarius pasaron las dos cosas: me gustaron muchísimo y me sorprendieron para bien.
La primera vez que vi a Stratovarius fue en la gira de Destiny, allá por el año 1999. Pocos meses después, en la misma gira, los volví a ver en el ya famoso Eurometal de Leganés, y esa formación y esas canciones eran impresionantes. Luego vinieron Infinite, Elements… ¡era la banda de Power Metal del momento!, y después pasó lo que todos sabemos con Timo Tolkki.
Pues desde esa época que creía que no volvería a vivir llegaba el concierto de Stratovarius de esta noche, con todos los temas de esa gloriosa época de los 90. Fue un show increíble que recordaremos los fans de la banda por siempre, todo eran temas desde Episode (1996) hasta Elements (Pt. II) (2003). Lo que no entiendo es por qué excluyeron Fourth Dimension (1995) de este setlist, pero bueno, esto es buscar pegas donde no las hay.
El comienzo fue apoteósico, para abrir un tema que creía que no volvería a ver nunca más en un escenario, Destiny, entre otras cosas por la larga duración del corte, casi 11 minutos. Y sin parar, Phoenix, del disco Infinite. Esta no me la esperaba ni de casualidad, bestial. Y si a esto le sumas que después llegaron The Kiss of Judas, S.O.S. y la instrumental Stratosphere, ¿qué puede salir mal?
Todo lo que iba sonando era sorpresa tras sorpresa, yo estaba gozando como un niño con un caramelo por primera vez, pagaría por ver la cara que tenía en ese momento. Arrancaban con uno de los solos de guitarra más característicos de la banda para dar inicio a 4000 Rainy Nights, otro de esos clásicos olvidados en directo que nos regaló este show.
Seguíamos con Paradise y la nostalgia no paraba de atacar, esto era un no parar de sentimientos encontrados, y más cuando caía Black Diamond, interpretada junto a bailarinas con fuego, lo que resultaba un poco curioso. Eso sí, como es uno de los grandes clásicos de la banda y que siempre tocan, disfrutarla de esta manera, un poco diferente, se agradece.
Llegaba Eagleheart, que para mí la tenían que haber sustituido por Will the Sun Rise, Father Time o Against the Wind, pero en directo da muy buen resultado y con eso me quedo. Llegaba uno de esos momentos mágicos que ya te llevas para siempre, Forever, una canción muy importante en mi vida y que desgraciadamente ya nunca tocan en directo, pero gracias a Dios la rescataron para esta ocasión.
Este era el tema que tenía que haber abierto el baile en mi boda hace ya unos años. Por diversas razones, al final no sonó, pero para mi mujer y para mí siempre será nuestra canción, y ese momento abrazado a mi esposa mientras sonaba esta preciosa balada ya nadie me lo va a quitar.
Después del romanticismo llegaba la tempestad, primero con un sorpresón como es Legions, tema de Visions que creo que no veía en directo desde principios de siglo. Para cerrar este inolvidable concierto, la veloz Speed of Light y, como es normal ya en Stratovarius, Hunting High & Low. Como decía Timo Kotipelto, este tema es del 2000 pero fue la única excepción del show al ser grabado en el 99.
Mientras cantábamos todos su estribillo decíamos adiós a un concierto que se quedará en el recuerdo como uno de los grandes shows que hubo en el Leyendas del Rock 2026. Muchas gracias al Leyendas del Rock por incentivar a la banda a dar un concierto tan especial para los fans, como yo, que tenemos a Stratovarius como una de las bandas sonoras de nuestra vida.
DAERIA (Isa)
Daeria llegaba al New Rock Stage en un momento dulce y con una papeleta nada sencilla, compartiendo horario con nombres como Stratovarius e In Flames. Aun así, consiguieron reunir una cantidad más que considerable de público y demostraron por qué se han convertido en una de las formaciones con mayor proyección del metal nacional.
Sobre el escenario, Ángel Ortiz volvió a demostrar su solvencia al frente de la formación, respaldado por las guitarras de Víctor Vázquez y Carlos Sinisterra, el bajo de Toni Nieto y la batería de Joel Marco. El repertorio permitió recorrer distintas etapas del grupo con canciones como “Miedo”, “Maléfica”, “Fénix” y “Vive”, además de dar protagonismo a sus últimos lanzamientos: “Animal”, “Furia” y “Despierta”.
Pero el momento que terminó marcando la actuación llegó con “Vive”. Daeria quiso aprovechar la ocasión para recordar a Dani White Pick, una figura muy querida de la escena barcelonesa fallecida recientemente a los 35 años. Mientras en las pantallas aparecían diferentes fotografías, la banda convirtió la canción en un homenaje especialmente emotivo que silenció por unos instantes el carácter festivo de la carpa.
Después de ese momento, tocaba volver a levantar el ánimo, y “Reina de Corazones” fue la encargada de hacerlo. La introducción animada del conejo dio paso a uno de los grandes momentos participativos del concierto, con toda la carpa coreando el estribillo.
Daeria cerró así una actuación que combinó canciones, emoción y un apartado visual mucho más trabajado, dejando la sensación de que la banda sigue creciendo y que escenarios como el Leyendas del Rock ya no le quedan grandes.
IN FLAMES (Pol)
Llegaba el momento de congregarnos todos en los escenarios principales para disfrutar de los cabezas de cartel del día, In Flames. La banda sueca se presentaba en el Leyendas del Rock como una de las grandes novedades del cartel y ganas de celebrar su amplísima trayectoria. Para mí sería muy especial porque era la primera vez que les veía y tenía muchas expectativas.
Arrancaban con dos temas de Colony, su disco de 1999, uno de los más celebrados de su discografía. Lo hacían con el tema título y Deliver Us, dejando claro desde el primer segundo por qué son considerados unos de los padres del sonido Gotemburgo.
Seguían con In the Dark, mi tema favorito de su último trabajo, Foregone. En este ya apreciábamos la especialidad de Anders Fridén, capaz de moverse entre lo gutural y lo melódico sin ningún esfuerzo aparente. Empalmaban este con Voices, otro clásico que hizo enloquecer al público.
Continuaban con Paralyzed y The Quiet Place, dos temas en los que ya se apreciaba por qué In Flames ahora tienen un puesto de altura en los grandes festivales. Con Meet Your Maker y The Chosen Pessimist, quedó claro que estamos ante un grupo de músicos extraordinarios en todos los puestos, cada uno mereciendo mención aparte por su nivel. Son una banda de gran trayectoria, con una discografía sólida, y en directo lo corroboran siendo incisivos y técnicos a partes iguales.
Seguidamente cayeron Cloud Connected y Artifacts of the Black Rain, con el público completamente entregado a estas alturas del concierto. Aprovechaban para empalmar con Trigger, que era seguido de uno de los himnos absolutos de la banda, Only for the Weak, que hizo que Villena entera cantara cada palabra del estribillo.
Con Foregone Pt. 2 y State of Slow Decay, llegaba el momento de presentar a la banda y dejarnos con pequeños solos, volviendo a ver la gran calidad de todos los músicos.
Tras esto caían Alias y The Mirror’s Truth, con las que seguía el repaso por su discografía, sin bajar el ritmo en ningún momento.
Llegaba el momento de viajar más atrás en el tiempo con I Am Above, el tema más antiguo de todo el setlist y todo un clásico de la banda. El cierre no podía ser otro que Take This Life, el broche perfecto para un concierto que se sintió como una clase magistral de lo que es el death metal melódico.
Superaron completamente mis expectativas. Demostraron por qué se han ganado esta posición estelar en el cartel, y también cómo han sabido sobreponerse a la salida de su fundador, Jesper Strömblad, ahora en The Halo Effect, para seguir siendo una de las bandas más importantes del género. Chapeau.
MIND DRILLER (Isa)
Hay bandas que puedes ver una y otra vez y sabes que difícilmente van a decepcionarte. Mind Driller es una de ellas. Creo que ya los habré visto unas diez veces y, en cada ocasión, consiguen encontrar alguna manera de sorprenderme. Esta vez, además, había un motivo especial: la presentación oficial de Gaia, la nueva vocalista que toma el relevo de Estefanía Aledo.
Y no lo tenían precisamente fácil. Su actuación coincidía con In Flames en el escenario principal, pero eso no impidió que un buen número de seguidores se acercara al New Rock para comprobar cómo funcionaba esta nueva etapa de los alicantinos.
La puesta en escena volvió a ser una parte fundamental del espectáculo. Gaia apareció inicialmente con un traje de antirradiación y una linterna, antes de que el resto de la formación ocupase su lugar con sus habituales indumentarias de estética postapocalíptica. Mind Driller volvió a hacer lo que mejor sabe: mezclar metal industrial, electrónica y sus habituales cambios entre castellano, inglés y alemán, acompañándolo todo de una puesta en escena cargada de elementos visuales. Con siete personas sobre las tablas y dos animadores disfrazados de monos que incluso terminaron entre el público, era complicado que alguien pudiera apartar la vista del escenario.
Para Gaia suponía además una prueba importante. Es normal que los primeros minutos estuvieran marcados por cierta tensión, pero fue ganando confianza progresivamente hasta hacerse con su papel dentro del trío vocal junto a V Stone y Daniel N.Q.. En temas como “Game Over”, “Armour” o “Psycho” ya se la pudo ver mucho más cómoda y conectada con las primeras filas.
El repertorio siguió recorriendo distintas etapas de la banda con “Insanity”, “Happy Haunting”, “M4n1kí”, “The Last Drop” o “End of the World”, mientras máscaras y diferentes elementos de atrezzo iban modificando el aspecto del escenario. Mind Driller nunca ha sido una banda que se limite a tocar sus canciones y marcharse, y aquí volvieron a dejarlo claro.
La parte final terminó de desatar al público con “Rotten”, “The Fallout” y “A.I.”. Para cerrar, “Ich Bin Anders!” puso el punto final con la formación nuevamente caracterizada con sus máscaras.
Puede que la nueva etapa todavía necesite algo de rodaje, pero la primera impresión fue muy positiva. Gaia superó una papeleta complicada y Mind Driller volvió a demostrar por qué es una de esas bandas que siempre tienes ganas de volver a ver.
SAUROM (Pol)
Los siguientes en tocar son otro clásico del festival celebrado en Villena, Saurom. Los gaditanos son ya de la casa y el público es completamente suyo. Para esta ocasión teníamos un concierto especial celebrando 30 años de carrera y su último trabajo, El Principito, para ello contaron con invitados muy especiales: Isra Ramos, Jorge Berceo, Elizabeth Amoedo, José Mancheño de Lándevir y Gazel.
Arrancaban con el Prólogo de El Principito y el propio tema título, con un coro de niños sobre el escenario que le dio un aire aún más especial al inicio del show. Ya desde este mismo momento se sentía una noche muy especial.
Seguían con Nostradamus, con todos los invitados subidos al escenario cantando a la vez, un momentazo para abrir boca de lo que estaba por venir. Poco a poco se fueron uniendo en una misma voz para interpretar este himno de la banda.
Continuaban con La leyenda de Gambrinus, otro de sus grandes clásicos de su disco Vida. Proseguían con Baobabs, uno de los mejores temas de El Principito y con el que todo el público cantaba de principio a final la letra.
Llegaba otro de los grandes momentos de la noche, No seré yo, con Isra Ramos y José Mancheño, haciendo las veces de Ramón Lage, acompañando a la voz. Para mí, este es de los mejores temas que ha sacado nunca Saurom, y en este Leyendas sonó impresionante.
Llegaba El pájaro fantasma, y con ella el momento de agradecer a todos los invitados por apoyar a la banda. Después de esto, el único tema de su disco Música, El Lazarillo de Tormes, con el mexicano Gazel a la voz junto a Miguel, dándole otro sabor distinto al tema.
Con Todo en mi vida llegaba el momento de bajar el ritmo, una balada que emocionó a todos los presentes. Saurom son expertos en hacer baladas para sacar la lágrima, y esta no se queda atrás.
Seguían con El mordisco de la serpiente, con Elizabeth Amoedo a la voz y de nuevo el coro de niños en escena, para otro momento inolvidable.
Proseguían con El rey que no sabía mandar, uno de los temas más festivos de El Principito. Empezaba la recta final con El carnaval del diablo y El círculo juglar, este último con un pogo brutal formado en mitad del público, toda una tradición en sus conciertos.
Cerraron, como siempre hacen, con La Taberna, el broche de fiesta perfecto para un concierto que no dio tregua. Para esta, se sumaron al escenario todos los invitados, haciendo como siempre que la tarima se les quedara pequeña.
Aunque se quedaron fuera clásicos como Noche de Halloween o El Monte de las Ánimas, no podemos reprochar nada a Narci, Miguel y compañía porque hicieron un bolazo. Toda la actuación estuvo acompañada de una pirotecnia espectacular, a la altura de lo que Saurom nos tiene acostumbrados en sus shows en este festival.
Ya les había visto muchas veces, la última en el concierto que hicieron en el Movistar Arena de Madrid presentando El Principito, allí estuvieron espectaculares con un concierto de cerca de tres horas. En Villena contaron con algo menos de la mitad de ese tiempo, pero aún así les sirvió para demostrar por qué son tan queridos y tienen tantos fans.
DARK MOOR (Isa)
La noche del viernes llegó a su fin con Dark Moor, que afrontaba uno de los conciertos más particulares de su historia. Con las recientes salidas de Alfred Romero y Carlos Delgado, la banda madrileña preparó para el Leyendas del Rock una formación completamente renovada, manteniendo a Enrik García y Dani Fernández como únicos miembros procedentes de la última etapa.
Para la ocasión se rodearon de Nacho Arriaga a la batería, Javi Díez a los teclados y Óscar Calvo al violín, además de un curioso triple frente vocal formado por Mariana Otero, José Garrido y Chema Sales. Una combinación que dio al repertorio un carácter diferente, con mayor presencia de arreglos líricos y elementos sinfónicos.
El comienzo fue ambicioso con “The Dark Moor”, “Birth Of The Sun”, “The Chariot” y “Mio Cid”. Algunos problemas de sonido, especialmente ciertos acoples, acompañaron los primeros compases, pero la banda supo mantener el tipo y poco a poco fue encontrando su sitio sobre el escenario.
La interacción entre los tres vocalistas aportó además momentos bastante divertidos, alternando bromas con pasajes de gran exigencia. El violín de Óscar Calvo ganó protagonismo en “Before The Duel” y “First Lance of Spain”, aunque fue en “Maid Of Orleans” donde la propuesta alcanzó una de sus cotas más interesantes, con Mariana Otero y los arreglos de cuerda aportando una dimensión especialmente elegante.
La parte final mantuvo la variedad con “Love From The Stone” y una curiosa versión metalera del tema principal de Juego de Tronos, antes de afrontar el momento que todos estaban esperando. “La canción del Pirata” volvió a convertir la carpa en un enorme coro, cerrando la jornada con el público cantando a pleno pulmón.

