“Canciones tristes del camaleónico Marx”

Rock alternativo/Gótico – Gran Bretaña

Escrita por Christian Darchéz

Tal vez el nombre del guitarrista y cantante británico Gary Marx no le suene a la gran mayoría, pero para los seguidores de la movida gótica es muy conocido por ser el cofundador, junto al cantante Andrew Eldritch, de The Sisters of Mercy, banda en la que colideró desde sus inicios en 1980 y que, tras el debut “First and Last and Always” (1985), abandonó a Las Hermanas Piadosas por diferencias con el siempre jodido y tacaño de Eldritch. Tras aquello siguió su rumbo uniendo fuerzas con la vocalista Anne-Marie Hurst (ex-Skeletal Family) para formar a Ghost Dance, un grupo más orientado a una vena mucho más pop/rockera que poco y casi nada tenía que ver con el pasado gótico de sus integrantes. Pese a que sus discos “Gathering Dust” (1988) y el excelente “Stop the World” (1989, próximo disco 10 jejeje) fueron muy bien recibidos tanto por la prensa y en ventas no les estaba yendo mal, a tal punto que emprendieron varias giras en cuyos shows tenían su buena convocatoria, tanto Marx como Hurst estaban cansados de las presiones del sello Chrysalis Records y de las deserciones de músicos, por lo que decidieron disolver el grupo en 1990. En la ya conocida década infame, el bueno de Marx decidió alejarse de la música, al menos de los estudios y las giras, porque en 1997 aceptó entrar al Paul McCartney’s Liverpool Institute for Performing Arts impartiendo clases de música y no fue hasta 2003 que editó su primer disco solista, “Pretty Black Dots”, con una relativa buena recepción de la prensa y los fans, y 2 años después renunció a su cargo en el instituto para centrarse nuevamente en su carrera musical. Para su segundo disco, “Nineteen Ninety Five and Nowhere” (2008), retomó sus raíces góticas, puesto que se trató de un disco que compuso para The Sisters of Mercy en 1995 que nunca había visto la luz. En los últimos tiempos se produjo una pequeña reunión de Ghost Dance para el tercer disco final, “The Silent Shout” (2023), al que le siguió una serie de shows a modo de gira que culminó a fines de ese mismo año, enterrando para siempre al grupo. Y en el plano solista volvería a la actividad con “Green Ginger Jive” (2024), un disco de canciones en plan Rockabilly que pasó bastante inadvertido, bueno, al menos yo nunca me enteré de su lanzamiento hasta hoy. 2 años después de aquella aventura bizarra, el bueno de Marx está de vuelta con un disco un poco más acorde a lo que suele ofrecer; y aunque está muy lejos de pararse al lado de las gemas que editó junto a The Sisters of Mercy y en Ghost Dance, por lo menos se hace muy ameno.

“Sad Songs for Anthony”, cuarto disco del cantante y guitarrista británico Gary Marx, se pasea entre una suerte de Rock alternativo con pizcas de Rock gótico, Glam Rock y Post-Punk, o sea, los estilos que son habituales en su propuesta y que había tenido una mínima desviación con aquel extraño disco de 2024. “Sad Songs…” no es un regreso memorable, pero por lo menos se deja escuchar y presenta canciones como el inicio de la guitarra limpia de la marcha melancólica y oscura de Saviour y, aunque a Marx se le notan los años en su voz oscura y triste, para adelante pasando por el andar alternativo y casi popero de Colour Train y la glam setentosa Sahel, que acierta sin deslumbrar. Mexican Goodbye tiene buenas ideas con respecto a las melodías de guitarra, pero su estribillo no alcanza a hacer pie, algo similar ocurre con Hey Chameleon, en los que Marx opta por un estribillo genérico, desperdiciando un buen desarrollo. Diaspora y su halo oscuro acompañado por un violín se hace tolerable pese a su corta duración, mientras que Delia y Here Goes Nothing invitan a mover el piecito con el guitarreo bailable de Post-Punk. El Rock alternativo casi Grunge de Upstream entretiene pese a que se siente algo rutinaria y para el final llegan la balada oscura Love’s Only Child y la Glam rockera a lo David Bowie Big Black Lies, que cierra bien un disco con más saldo a favor que en contra, pero en sí algo largo.

La producción a cargo del mismo Marx le dotó de ese sonido cristalino y permeable a la melodía que no le sienta mal al trabajo. Y cuenta con una buena portada. Como señalé más arriba, “Sad Songs for Anthony” no será de lo más memorable de su factoría, pero por lo menos resulta más ameno que su anterior trabajo al pararse en terrenos que le son más familiares. Los mente abierta de siempre se pueden acercar sin miedo.

Tracklist

  1. Saviour
  2. Colour Train
  3. Sahel
  4. Low Loader
  5. Mexican Goodbye
  6. Hey Chameleon
  7. Diaspora
  8. Delia
  9. Here Goes Nothing
  10. Waiting to Burn
  11. And the Flesh
  12. Upstream
  13. Love’s Only Child
  14. Big Black Lies

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