«Un 20º aniversario de leyenda: La gran fiesta del metal corona una edición histórica»
Crónicas escritas por David, Pol e Isa M. Fotos de Crom y Xhuzz
DEATH & LEGACY (Pol)
Arrancaba el día en el New Rock Stage con una de las bandas que tenía marcadas en rojo, Death & Legacy. Les sigo desde hace años, desde su disco Silence, y por cosas de la vida no había podido verles nunca, y cuando se abrió la posibilidad de verles en este Leyendas del Rock era imposible saltármelos, aunque por ello me perdiera a los impresionantes Guilt Trip.
Arrancaban con Pray, uno de los temas que más destacaría de toda la tarde, y seguían con Dying Life y Start to Fall, dejando claro desde el primer minuto el nivel de la banda.
Aquí ya se hacía evidente lo que es Hynphernia en directo. Lo mejor del grupo sin ninguna duda, con una presencia increíble sobre el escenario, destacando su voz y su garra durante todo el show.
Seguían con Salvation, The Fallen e I Am Pain, esta última otro de los temas que más me gustó de la tarde. Las guitarras sonaban superafiladas y precisas en todo momento, dando la contundencia necesaria a cada canción, sumando todo esto a unos rugidos impresionantes, daban la sensación de una máquina bien engrasada.
Con Unnamed Shadow e Infernal Tragedy el nivel no bajaba en ningún momento, el público cada vez más entregado a la propuesta de la banda. Llegaba Damned, otro de los grandes momentos de la tarde, seguida de The Devourer of Light, su último single, con el público completamente metido en el show.
Cerraron con Hellfire, un temazo con el que sacar todo el veneno que quedaba en el cuerpo.
Me habría gustado que hubieran tocado Eternal, que para mí es de los mejores temas que han salido en España en los últimos cinco años, pero aun así el setlist fue muy bueno de principio a fin. Ya puedo decir que por fin les he visto y que además hicieron un bolazo, chapeau.
FALLEN AT DOWN (Pol)
Seguíamos en el New Rock para disfrutar de Fallen At Dawn. La banda madrileña de Metalcore viene siendo una sensación habiendo participado en Hellfest o Resurrection Fest, y ahora llegando con todo a este Leyendas del Rock. Hablamos de un grupo que lo da todo en directo con un sonido potente y contundente que no deja a nadie indiferente.
Los cinco músicos se mostraron como las bestias que son durante todo el show, con Alberto y Fede a las guitarras y Nathan al bajo aportando una contundencia brutal en temas como Koi, y Denny a la batería sosteniendo todo el envite sin fisuras.
A la voz, Jimmy Sixx demostró una versatilidad tremenda en Saviour, capaz de pasar de un grito desgarrador a una parte limpia sin perder ni un ápice de intensidad. Se bajó al público en varias ocasiones a lo largo del concierto, metiéndose de lleno entre los asistentes mientras seguía cantando.
Con Echo sonando de fondo, circle pits por todas partes, crowdsurfing sin parar (incluyendo un intento de subir a un segurata a hombros por parte del público) y varios wall of death dejaron el recinto hecho un caos absoluto.
También cayeron otros temazos como Psycho o Misery. Con este show demostraron que la locura es parte de su sello de identidad. También decir como curiosidad que estuvieron grabando un videoclip, así que muchos de los asistentes nos veremos en él.
Concierto impresionante de principio a fin, sin duda alguna la revelación del día. Fallen At Dawn demostraron que están mucho más que preparados para dar el salto a escenarios todavía más grandes.
DEICIDE (Pol)
Nos movíamos a los escenarios principales para ver a unas leyendas del death metal como los estadounidenses Deicide. Una banda pionera del género que lleva más de tres décadas dejándolo todo en los escenarios, y era el turno del Leyendas del Rock de disfrutarles.
Antes de empezar he de decir que no soy el mayor conocedor de la banda, pero trataré de hacer esta crónica desde el respeto que merece una banda con esta trayectoria y relevancia.
Arrancaban con When Satan Rules His World y Bastard of Christ, y desde el primer segundo se notaba la musicalidad y la unión de la banda, con la voz de Glen Benton fundiéndose con el resto de instrumentos para generar atmósferas muy intensas.
Seguían con Carnage in the Temple of the Damned y los dos temas más recientes de la noche, Bury the Cross… With Your Christ y From Unknown Heights You Shall Fall, dejando claro que, pese a los años, siguen siendo tremendamente buenos en directo.
Con Behead the Prophet (No Lord Shall Live) y Holy Deception ya se apreciaba algo curioso en el cantante, que iba variando sus guturales de una forma casi hipnótica, cambiando de registro constantemente sin perder ni un ápice de contundencia.
Llegaban Serpents of the Light y Forever Hate You, y para este punto mucha gente a mi alrededor estaba completamente fuera de sí, viviendo el concierto con una intensidad brutal.
Con Satan Spawn, the Caco-Daemon y Scars of the Crucifix el nivel seguía intacto, sin ninguna caída de energía en todo el show. El cierre llegó con Dead by Dawn y Homage for Satan, dos clásicos que pusieron el broche final a una actuación impecable.
Un dato curioso del setlist: apenas hay canciones de las décadas de 2000 y 2010, la banda se centró casi por completo en su etapa más temprana, entre 1990 y 1997, con solo dos guiños a su disco más reciente, de 2024. Un repaso muy concentrado en sus años más extremos y venerados por los fans más veteranos.
HEAVEN SHALL BURN (Isa)
Los alemanes tenían la difícil tarea de mantener el nivel después de Deicide, pero lejos de bajar revoluciones, aumentaron todavía más la intensidad con un directo en el que el death metal melódico y el metalcore se dieron la mano durante algo más de una hora. La banda salió acompañada de una introducción sinfónica que apenas sirvió para coger aire antes de que «Counterweight» pusiera todo patas arriba. Heaven Shall Burn llegaban además celebrando el vigésimo aniversario de Deaf to Our Prayers, aunque el repertorio no se limitó ni mucho menos a mirar al pasado. Heimat, su reciente trabajo, también tuvo su espacio dentro de un setlist pensado para no dejar al público respirar.
Y si hubo un responsable de mantener la conexión con las primeras filas, ese fue Marcus Bischoff. El vocalista estuvo espectacular, alternando sus desgarradores registros con constantes interacciones con el público e incluso soltándose con el castellano. «My Revocation of Compliance», «Voice of the Voiceless», «Godiva», «Confounder» o «Numbing the Pain» fueron alimentando al público, cada vez más descontrolado, con pogos y circle pits sucediéndose prácticamente sin descanso. Pero si hubo un momento capaz de elevar todavía más la temperatura, ese fue «Endzeit». Después de la intro «Awoken», el público reconoció inmediatamente lo que venía. El concierto también dejó espacio para una sorpresa en forma de «Black Tears», la versión de Edge of Sanity, antes de adentrarse en Of Truth & Sacrifice con «Übermacht», «A Whisper From Above», «March of Retribution» y «Thoughts and Prayers».«Corium» y «Tirpitz» pusieron el cierre a una actuación de la que alguno todavía se está recuperando.
HARDLINE (David)
Llegaba el momento que llevaba mucho tiempo esperando, ¡Hardline en el Leyendas, por fin! Johnny Gioeli y los suyos pisaban Villena después de anunciarlos dos veces antes y caerse las dos (si no recuerdo mal, 2022 y 2025), y encima lo hacían presentando un discazo como Shout.
Eran las 20:50 de la noche cuando saltaban al ruedo con Shout, tema que da nombre a su última obra, y sin descanso, Rise Up, también del mismo disco. Gioeli estaba desatado, corriendo de un lado e interactuando con el público, que por cierto llenaba hasta los topes el escenario New Rock.
Era el momento de un clásico y nos íbamos hasta el año 1992 para que cayera el primero de los 4 temas que sonaron esta noche de Double Eclipse, su obra maestra. La canción en cuestión, Dr. Love, muy coreada por los allí presentes.
Venía una de las sorpresas en el setlist, When You Came Into My Life, versión de una balada de Scorpions que Gioeli lleva a otra dimensión. Con esa voz moldeada por los dioses, hizo llorar a más de uno de los presentes, entre los que me incluyo.
Y seguíamos con otra gran sorpresa en el setlist con Danger Zone, del disco que lleva el mismo nombre. Pocas veces la había visto tocar en directo y fue todo un regalo para los fans allí congregados.
Volvíamos a Double Eclipse para cerrar el concierto con tres temas consecutivos del mismo disco, primero Life’s a Bitch, tema muy hard que va solo en directo, puños en alto siguiendo el estribillo mientras Gioeli nos ponía a saltar.
El final fue de ensueño, primero su gran hit, la versión de Hot Cherie, que estaba claro que era su canción más conocida por lo que vivimos esta noche, con la mayoría de los allí congregados saltando y cantando la canción. Para acabar de rematar la noche con Rhythm From a Red Car, tema híper rockero y súper rápido, en el que el bueno de Johnny se deja la voz literalmente.
Al final del show, Alessandro Del Vecchio (teclados y corista) junto a la bajista Anna Portalupi, estuvieron bromeando y haciendo reír a los allí presentes. Y después de tanto tiempo se acabó el concierto de Hardline. Con lo que habían tardado en llegar y una banda de su calibre (solo tenías que ver cómo estaba el escenario), pienso que tenían que haber tocado mínimo una hora y no los 50 minutos que tocaron, pero bueno, esto es ya otro tema…
HELLOWEEN (David)
Era el momento de los absolutos cabezas de cartel del Leyendas del Rock 2026, Helloween, seguramente el show más esperado por la mayoría de los asistentes a este 20 aniversario del festival, y os puedo asegurar que no defraudaron en absoluto. Helloween es de las bandas más en forma del panorama actual, sin ninguna duda.
Pasadas las 22:00 de la noche se apagaron las luces y en las pantallas un Mr. Keeper nos daba la introducción para atacarnos con March of Time, cantada al unísono por Kiske y Deris, y tengo que decir que los dos están en un estado espectacular, esperemos que por muchísimos años.
Era el momento de Deris, y se quedó solo el vocalista para, con un perfecto español, meterse de lleno en The King for a 1000 Years, tema de más de 10 minutos de duración que sonó a gloria en el escenario «Dave Mustaine».
Pero la gente pedía clásicos de los más queridos y eso le regalaron a continuación, Future World, con Michael Kiske demostrando que sigue siendo increíble y con su compañero de batallas Kai Hansen cantando parte de la canción, sublime.
Hay que mencionar también la puesta en escena, con pantallas por todos lados, unas luces súper potentes y mucho confeti, está claro que la reunión de Helloween no era solo para hacer cuatro conciertos e irse para casa. De ahí los dos discos publicados desde entonces, y de su última obra, Giants & Monsters, cayó This Is Tokyo. Se nota mucho la complicidad entre los miembros de la banda, bromeando y con muy buen rollo.
Era el turno de Deris y apropiarse del escenario con We Burn, con pirotecnia a saco cada vez que cantaba el estribillo y un lanzallamas en sus manos para hacer énfasis en el fuego. Se retiraba Andi y volvía Kiske para deleitarnos con Twilight of the Gods, rescatado para esta gira y que Michael interpreta con una belleza sin precedentes, una maravilla de una obra maestra como es The Keeper of the Seven Keys Part 1.
Volvía Mr. Keeper a las pantallas para presentarnos una maravilla para todos los fans de siempre de la calabaza, Ride the Sky, de Walls of Jericho, con Kai Hansen bordándola tantos años después, impresionante. Volvían los dos vocalistas para que nos pusiéramos nostálgicos con la balada de su nueva obra, Into the Sun, preciosa.
Llegaba una de las sorpresas de este setlist confeccionado para esta gira de verano con Hey Lord!. Temazo de la época de Deris que en directo suena espectacular. Universe (Gravity for Hearts) fue la última composición que los germanos tocaban de su última obra, posiblemente de lo mejor del disco, y que en Villena sonaba como si de un clásico se tratara.
Un poco de descanso con un solo de batería por parte de Dani Löble, para luego ir a por I Want Out, seguramente el mayor hit del grupo, que para muchos cayó antes de lo esperado, pero ¿qué más da en qué momento suene? La locura se desató por todo el recinto con todo el mundo volviéndose loco con el estribillo.
Y llegaba, para mí, uno de los mejores momentos del show, con la interpretación en formato acústico de dos de las mejores baladas de la banda. Primero Kiske agarraba la guitarra mientras el bueno de Deris cantaba In the Middle of a Heartbeat. Al acabar, se cambiaron los instrumentos y Michael cantó la balada por la cual me enamoré de la banda allá por el año 1987, A Tale That Wasn’t Right. La cual acabaron en eléctrico provocando más de una lagrimita. Cuando Michael Weikath hizo el solo, el cielo parecía haberse abierto solo para nosotros, momento precioso.
Se retiraban los dos vocalistas y de repente sonaba el Happy, Happy Helloween, y caía, para mí, una de las grandes sorpresas de la noche, Heavy Metal (Is the Law), con Kai Hansen nuevamente a la voz. Con la formación de cuarteto que grabó esa maravilla, Walls of Jericho. Faltaba uno, como todos sabemos, el tristemente fallecido Ingo Schwichtenberg, pero él ya es irrecuperable, y Dani Löble lo bordó. A destacar los solos que, tanto en este tema como en Ride the Sky y en la mayoría de canciones de los Keepers, hacían Weikath-Hansen, todo un deleite para los fans de la calabaza.
Llegaba, para mí, el mejor tema de Helloween de la historia, el que me enganchó hace ya unos cuantos años y que hoy en día me sigue pareciendo una maravilla sonora. Halloween, con sus más de 13 minutos de duración se hicieron hasta cortos en este pueblo alicantino, puro Heavy Metal interpretada por uno de los mejores vocalistas que nos ha dado el Heavy Metal. Aquí se iban intercalando el micro entre Kiske y Deris, pero igualmente fue una pasada.
Era el momento de los bises, y unos 3 o 4 minutos después de irse la banda, se escuchaba Invitation para seguidamente caer Eagle Fly Free, todo un himno del Power Metal y que todos cantamos como si nos fuera la vida en ello. Este tema fue la primera vez que escuché y vi en directo (año 1988) un solo de guitarra, otro de batería y otro de bajo, con Markus Grosskopf haciéndose grande en el escenario.
Seguíamos con otro tema marca Deris, Power, todo un corte fiestero, para seguir la fiesta con Dr. Stein, confeti, globos y ese final con un trozo de Keeper of the Seven Keys (que esperaba que la tocasen entera) para decirnos adiós en un concierto que se recordará siempre como uno de los mejores de los 20 años del Leyendas del Rock.
WARCRY (Isa)
WarCry se ha convertido, con el paso de los años, en una de las bandas más estrechamente vinculadas al Leyendas del Rock. Es probablemente la banda que ha aparecido en más ediciones de este festival y su presencia era obligatoria en la celebración del vigésimo aniversario de mi festival fetiche. Los asturianos son una apuesta segura y una de las bandas más queridas por el público leyendero. Así que no fue de extrañar que buena parte del público se quedara después del apoteósico show de Helloween para disfrutar, otro año más, del quinteto asturiano.
Víctor García volvió a ejercer de maestro de ceremonias al frente de una formación que demostró estar en plena forma y que sobre los escenarios del Leyendas se sienten como en casa. Pablo García a la guitarra, Roberto García al bajo, Rafael Yugueros a la batería y Santi Novoa a los teclados acompañaron al vocalista en un recorrido por diferentes etapas de la banda, con una respuesta del público que dejaba claro que muchos habían venido precisamente a vivir este momento.
«Alma de conquistador» fue el pistoletazo de salida, seguida de «Nuevo mundo» y «Perdido». La intensidad continuó con «Devorando el corazón», antes de que Santi Novoa tomara el protagonismo al piano para introducir «Ardo por dentro». El tema fue creciendo poco a poco hasta desembocar en todo el poderío de la banda al completo.
También hubo espacio para mirar hacia el futuro con «Lo siento», primer adelanto de Entre la niebla, el próximo trabajo de WarCry. Tras ella llegaron «Siempre» y «Huelo el miedo», acompañada esta última por el videoclip protagonizado por Cristian Gálvez. La banda siguió avanzando por su repertorio con «Quiero oírte» y «La maldición del templario», manteniendo una conexión constante con un público fiel completamente entregado. La banda hizo un pequeño viaje a los primeros años de WarCry con el medley de «Luz del norte», «Alejandro» y «Señor». Después llegaron «Capitán Lawrence», «El más triste adiós» y «Solo sé».
La recta final fue una auténtica celebración con dos himnos imprescindibles. Primero llegó «Tú mismo», uno de esos temas que el público de WarCry conoce de principio a fin y que convirtió el recinto en una única voz. Pero todavía quedaba el verdadero cierre, «Hoy gano yo», toda una declaración de principios y uno de los grandes himnos del heavy metal nacional. Una canción que habla de algo tan sencillo y tan importante como la necesidad de seguir reuniéndonos para escuchar metal, de mantener viva una escena que tantas veces ha sido ignorada y de encontrar en cada concierto un motivo para sentir que, al menos durante unas horas, hoy ganamos nosotros. Con miles de gargantas cantando cada verso y los puños en alto, WarCry puso el punto final a una actuación que volvió a demostrar que su vínculo con el Leyendas del Rock es algo muy difícil de explicar con palabras.
ANKHARA (Isa)
Después de cuatro jornadas de festival, calor, conciertos y muchas horas a las espaldas, todavía quedaban fuerzas para un último asalto. Ankhara fueron los encargados de cerrar el vigésimo aniversario del Leyendas del Rock en el Dave Mustaine Stage y demostraron que el cansancio no iba a impedir una última celebración a lo grande.
La banda madrileña apareció entre una espesa cortina de humo que prácticamente se convirtió en un miembro más de la formación. Pacho Brea volvió a demostrar que la edad no parece pasar por su garganta, recorriendo las tablas de un lado para otro y dejando unos agudos espectaculares, perfectamente respaldado por las guitarras de Alberto Marín y Cecilio Sánchez-Robles.
El comienzo fue directo a la nostalgia con «3:40», perteneciente a Sombras del pasado, antes de enlazar con «Sueña». Alberto Marín aprovechó uno de los primeros momentos para reivindicar a Pacho como una de las grandes voces del metal nacional, mientras el propio cantante se mostró especialmente cercano con un público al que agradeció haber aguantado hasta ese momento después de cuatro días de festival.
El repertorio fue alternando diferentes etapas de la trayectoria de Ankhara. «Un paso más» y «Demasiado tarde» recuperaron algunos de sus clásicos, mientras que «Tu verdad» y «Sigo en pie» demostraron que la banda sigue teniendo argumentos más allá de la nostalgia.
Y precisamente el público fue uno de los grandes protagonistas de la recta final. «No digas nunca» y «Océanos de lágrimas» elevaron todavía más la intensidad antes de llegar a «No mires atrás».«Hasta el fin» y «Acordes mágicos» pusieron el punto final. Ankhara cerró el festival con la misma actitud con la que lo afrontó el público: sin rendirse hasta el final.

