Rob Jalford ¨¡¡UP THE IRONS FOREVER!!¨

christian darchez ¨El libro del Metal¨

Cinco años de espera desde “The Final Frontier” hemos tenido que esperar para tener el decimosexto hijo de la doncella de hierro en nuestras manos y os puedo decir que ha merecido la pena, amigos de Dioses.

Hablar de Iron Maiden es hablar de los mejores en cuanto a heavy metal clásico junto a Judas Priest, yo soy mas de Rob y compañía, pero reconozco que esto es como cuando le preguntan a un niño, ¿a quién quieres mas, a papá o mamá? Y se quedan con cara de apuro, de uff..vaya pregunta.

Desde 1987 que llevo escuchando este ruido he disfrutado mucho con ambos combos, he quemado sus discos hasta la saciedad y es que son enormes dinosaurios, que por suerte aún podemos ver girar en directo, tal vez no con la misma energía que antes porque ya no son unos chavales, pero demostrando sus tablas. Ambas con himnos inmortales en sus espaldas, con discografías envidiables y envidiadas, cada cual con su estilo, Maiden mas melódicos y progresivos, Judas mas directos y cañeros, pero con un live impecable y demoledor las dos formaciones.

Tengo cinco discos de Maiden en un altar, “Powerslave”, “The Number of the Beast”, “Somewhere in time”,”Seventh son of a seventh son” y “Piece of Mind”, ese tramo desde 1982 a 1988 es oro puro. Del resto de discos disfruto mucho con los temas directos y rockeros de su primera etapa con Paul, también de temas sueltos con Blaze como “The clansman” o “The sign of the cross”, incluso de sus discos menos inspirados con Bruce como fueron “No prayer for the dying” o “Fear of the dark” pincho de tanto en tanto algún corte.

Para mi, su último gran disco fue el del retorno de Dickinson en 2000 con  “Brave new world” que aunque tenía alguna menos redonda, supuso el reencuentro con el sonido elaborado e inspirado y nos trajo joyitas como “ Ghost of the navigator”, “Blood brothers” o el tema título que es una pasada. Después no me han convencido casi nada en discos como “Dance of Death” (si acaso “No more Lies” la salvaría), “A matter of life and death” con dos o tres cortes recomendables como son “Different world”, “for the greater Good of God” y “Brighter than a thousand suns” y en “Final frontier” me paso algo parecido, considerando  canciones dignas  pese a su larga duración “The talisman”, “The Man Who Would Be King” o “Isle of avalon”. En ellas encontramos cambios de ritmo, melodías interesantes y cabalgadas tan típicas en los británicos, pero a mi no me gustan mucho los Maiden oscuros y progresivos, con temas tan extensos, prefiero la alegría y la luz de su sonido ochentero.

Con la buena noticia de la recuperación del cáncer de lengua de nuestro “air raid siren”Bruce Dickinson y su entrada en estudio para grabar este “The book of souls” las expectativas eran muy altas, aunque debo reconocer que me acojoné al ver que duraba 92 minutos y estaba dividido en dos cds, con algunos temas muy largos, como el que lo titula con diez minutos, otro con doce y el que cerraba con dieciocho, el mas largo de su carrera. Esto de los temas largos ya empezaría con “the rime of the ancient mariner” en 1984 y mola si en la canción hay variedad, cambios de ritmo, punteos majos y buenas ideas pero  se puede hacer un auténtico coñazo si se alargan las ideas sin variedad y machacando la misma propuesta una y otra vez. No es fácil hacer progresivo atractivo y si no que se lo digan a Rush, Yes, Pink Floyd, Dream Theater o Symphony X.

La portada no llama mucho la atención, con Eddie cabreado en plan indígena, lejos quedan maravillas de covers anteriores, sobre todo las de Derek Riggs, cargadas de matices y detalles, admiradas por todos. Pero amigos de Dioses, el contenido merece vuestra atención y ya tenía ganas de poder escribir algo así:¡LOS MEJORES MAIDEN HAN VUELTO!

El disco viene con once temas, el cd 1 con seis y el cd2 con cinco. Encontramos cortes directos como el adelanto “Speed of light” que sin ser formidable es un tema rockero y tiene un estribillo ganchero, sabor “No prayer…” y punteos doblados marca de la casa, no hay que alarmarse porque en singles Maiden nunca han sido increíbles, recordad “Can I play with madness” que no hacía justicia al contenido que había después en “Seventh…”, otra directa y rápida  es “When the river runs deep” con voces que acompañan en algunos tramos  a Bruce (que canta realmente bien a lo largo y ancho de la obra, gracias a Dios lo suyo fue un susto) y  muy buenos punteos. De este mismo palo va “Death or Glory” que cuanto mas la escucho mas me mola, riffeo clásico, espíritu ochentero, Dickinson forzando la máquina y Nicko pegándole con ganas al kit, por supuesto el bajo de Steve Harris está atacándonos como es costumbre en el. Es un tema épico y de tempo veloz, con algunos detalles en su desarrollo bien guapos y unos solos de guitarra currados. 

El arranque es muy bueno con “If eternity should fail” con un aura muy “Somewhere in time” con cabalgar, teclados y Bruce pilotando la nave, gran sección central, contundente y estribillo bonito, un estupendo comienzo que demuestra que la doncella sigue muy viva y con buenas ideas. Tras el single aparece un estupendo corte “The Great Unknown” que va tomando forma e intensidad conforme avanza, empezando tranquila para romper en 1.36 con fuerza, las líneas vocales de Dickinson te atrapan al momento, el estribillo es ganador, con sabor “Brave new world” y demostrando lo grandes músicos que son nos obsequian en 4.12 con otra sección instrumental soberbia plagada de guitarrazos, finalizando el corte con una vuelta al origen(de claro sabor “Seventh son ..”) y la calma.

El inicio de “Shadows of the Valley” es casi clavado al de “Wasted Years” del 86, después cambia y se convierte en un extenso y rico corte de mas de siete minutos.  En el guitarreo me ha traído recuerdos a “The fallen angel” del “Brave….” y encontramos teclados que acompañan bien y crean atmósfera. Bruce sube bastante en el estribillo y Mcbrain le mete bien al charles y los platos, es fácilmente reconocible.  La melodía del punteo en 3.38 es rica, rica y la parte final es preciosa, con esos wohhh ideales para los directos, para cantar a pleno pulmón. Muy buena pista, adictiva y trabajada.

“Tears of the clown” podría ser un tema de la carrera en solitario de Bruce, curiosamente no la compone el, es de la dupla Smith/Harris, es un medio tiempo intenso, donde Dickinson brilla bastante.  Podemos disfrutar de varios solos de guitarra en su mitad y es que contar con tres hachas en tu formación es lo que tiene. Otro corte interesante y bien desarrollado.

“The man of sorrows” comienza como una balada pero en el minuto dos cambia de ritmo y se convierte en un medio tiempo potente con un aura oscura, mas onda “The X Factor” o “AMOLAD”, el estribillo tiene un toque tristón pero es bonito. Guitarras dobladas en la parte central  para dar paso a los punteos.  No destaca en el lote, pero se escucha sin problemas.

Me dejo para el final los tres temas mas extensos, dos de los cuales son de los que te ponen la piel de gallina y justifican la compra del disco. “The Red and the Black” es una pasada que solo podía salir de una mente privilegiada como es la de Steve Harris. Si os gustan canciones del grupo como “The rime of the ancient Mariner”, “Alexander the Great” o “Fear of the Dark” este es vuestro corte. En plan épico total, con cambios de ritmo, guitarras sobresalientes,teclados magnos, Bruce demostrando que es uno de los cinco mejores del cotarro y magia, mucha magia en las melodías (la del minuto cinco concretamente y la de 9.40), para mi lo mejor que han parido desde la parte instrumental del tema título de “Seventh son of a seventh son”. Me han logrado sacar la sonrisa y poner la piel de gallina, no quieres que acabe nunca y es que vaya faltada se han metido aquí los colegas, con que maestría van enlazando los cambios (en 6.30 y en 9.10 hay dos para enmarcar), un orgasmo sonoro delicioso amigos de Dioses. También nos regalan unos wohhhh, como ya hicieran en “Heaven can Wait” y en otras, por lo que será un caballo ganador en su próxima gira, es una pequeña obra maestra de mas de trece minutos, donde se lucen todos como mil soles. Con cortes así Iron Maiden me ganaron mi metal heart y están en el Olimpo de los mas grandes, por temas así son leyenda del heavy.

El tema título es otra básica desde ya en su discografía, obra de Harris y de Janick Gers. Tiene un inicio muy tranquilo con acústica, pero después se transforma en algo con sabor exótico, como egipcio (en plan “Powerslave”), sacudiéndonos con fuerza con su andar poderoso, en el intenso estribillo Bruce sube de manera abrumadora, ¡vaya pulmones, colegas!. La bomba que se ve venir nos va a caer encima arranca en 5.15, nos van preparando el terreno y en 5.50 atacan sin piedad como lo hicieran en la rima del marinero, o en “Infinite Dreams” o en “Losfer words (Big’ Orra)”, la instrumental de “Powerslave”, demostrando lo conjuntados que están, a partir de aquí aceleran el paso y no hay tregua, se suceden las melodías maidenescas, los solos de guitarra y el tanque nos pasa por encima, con los guitarristas acoplados, Nicko golpeando sin titubeos y Harris sacudiendo su bajo como el fenómeno que es. Un muro de sonido infranqueable que nos emociona una y otra vez. Enormes los Maiden, enorme este “The book of Souls”, que cierra con el mismo motivo que empezó.

“Empire of the clouds” es el tema mas largo de su carrera, en ella encontramos de todo un poco, es amena, porque comienza con piano, violín y Bruce en plan tranquilo, para después meter un cambio de ritmo potente, aunque para mi gusto están mas inspirados en las otras dos largas que os he desglosado antes. Aún así, tiene tramos de mucho nivel y merece la pena escucharla con calma, unos colegas y un gin tonic fresquito. Tal vez le sobre minutaje, es algo complicado escucharla del tirón, pero muestra madurez compositiva por parte de Bruce.

Sin duda, Iron Maiden han vuelto y con un estupendo disco. Para mi desde el 2000 no habían compuesto nada de este nivel y por suerte se han encauzado en su senda, dejando oscuridades y temas pesados. Nos han traído un doble cd de mas de hora y media de duración, con toques de sus mejores obras, con una mezcla perfecta entre canciones mas rockeras y otras mas largas y con tramos espectaculares con melodías soberbias.

Recomendado totalmente por el tio Jalford, este es uno de los lanzamientos del año, junto al de Symphony X.  No lo coloco entres sus cinco mejores, pero seguramente estaría en séptima u octava posición en su larga discografía. Gracias por volver así, amigos, ¡¡UP THE IRONS FOREVER!!

NOTA. 8.25 Jalfords

Crítica escrita por Rob Jalford

Tengo que decir que el ¨Iron Maiden post 2000¨ había dejado de impresionarme e interesarme lenta y progresivamente. Después del buen regreso al Iron Maiden que todos queríamos en Brave new world (2000), nuevamente con Bruce Dickinson al micro, la tendencia de la doncella de hierro por elaborar más su música se volvió imperiosa y, por qué no, peligrosa. Algo que se comenzó a notar en el discreto Dance of death (2003) y sus primeros atisbos a la oscuridad retrospectiva pseudo progresiva y que llegó a su cenit en A matter of life or death, que más allá de ser una versión mejorada de The X factor (1995), el exceso de extensa oscuridad calma y acústica terminó por aburrirme, mientras que el enfoque más directo de The final frontier (2010) navegó entre cierta indecisión de posturas compositivas. Y así el Maiden épico y bombástico que tanto me gustaba aparecía muy a cuenta gotas, y mi interés por la banda ya era nulo.

¡Pero todo cambio este año, señoras y señores!, y tal parece que la recuperación de Bruce tras su dura batalla contra el cáncer (querido Bruce, ¿que se siente casi por no conocer la derrota?) los animó a componer de lejos uno de los mejores discos de su carrera. Decididamente superior a Dance of death, A matter of life of death  y The final Frontier; este The book of souls, primer disco doble en estudio de la gloria inglesa metalera, nos devuelve al Iron Maiden enérgico, épico y bombástico de sus mejores épocas, cuya única objeción es el de los temas largos: si bien no son remedios contra el insomnio como en A matter of life of death, divierten mucho más pero le sobran como máximo 3 o 6 minutos haciendo que los puentes y estribillos se vuelvan repetitivos, algo que será mencionado entre paréntesis. Si, soy un tipo jodido, ¡ya lo sé!.

En el primer CD tenemos el arranque de teclados y sintetizadores a lo Somewhere in time (1986) y Seventh son of a seventh son (1988) de la marcha marcial de If Eternity Should Fail, el riff decididamente Hard rockero de las entretenida Speed of Light, el comienzo climático y bastante largo, Steve Harris no se aguantó y tuvo que meter algo así en el disco, de la marcha firme pero pesada de The Great Unknown; hasta llegar a The Red and the Black y su comienzo de guitarras acústicas casi flamencas, para luego explotar en secciones medias e interesantes cambios de ritmos (le sobran 5 minutos). Luego nos encontramos con el primer ataque veloz del disco de la mano de la vertiginosa When the River Runs Deep, y finalmente viene  The Book of Souls y sus tonos místicos arabescos, con algunos teclados y arreglos de flauta hacia el final (le sobran 6 minutos) pero que aun así, le da un buen cierre al primer CD.

En el segundo CD, tenemos a la furia clásica de la banda de la mano de la épica Death or Glory que está muy en sintonía con los trabajos solistas de Bruce Dickinson. En Shadows of the Valley y su intro a lo ¨Wasted years¨, pero que luego muta más a lo que fue ¨Out of the silent planet¨ en su sección media. La cosa se pone un poco rara en Tears of a Clown y su intento de Metal Progresivo en un riff que no termina de levantar el vuelo al igual que la canción en sí; un homenaje algo fallido al fallecido actor Robin Williams. 

Mucho más en The Man of Sorrows (nada que ver con la canción del mismo nombre de ¨Accident of birth¨ con la vuelta de Dickinson al Metal allá por 1996), cuya emotividad tarda en venir pero que aun así levanta el nivel del track anterior. Finalmente, tenemos la joya absoluta del disco: Empire of the Clouds y su comienzo a piano y sección de cuerdas suaves (algo inédito en Iron Maiden hasta ahora) para luego explotar en el Maiden épico y riffero acompañado de teclados en plan colchón, que cierra el álbum doble de manera magnifica.

Lo voy a dejar bien claro: más allá de la brutal duración del álbum (siempre lo digo, menos es más) y de la horrenda portada que parece más un boceto que un trabajo finalizado (Derek Riggs, sea lo que sea que Harris te haya hecho, perdónalo y vuelvan a trabajar juntos nuevamente!), The book of souls es el disco que me devuelve el entusiasmo por el Iron Maiden actual, que si bien aun tiene sus vicios, esta vez lograron mayor armonía entre clasicismo y modernismo, y muestra a las guitarras de Adrian Smith, Dave Murray y Jannick Gers inspiradas, el bajo de Steve Harris y la batería de Nicko Mc Brain tejiendo bases rítmicas potentes y precisas y la voz de Bruce Dickinson pese a los problemas que debió afrontar en perfectas condiciones y con cuerda para rato! UP THE IRONS!

¡¡¡¡Otro a mi lista de favoritos del año, gracias Iron Maiden!!!!

Crítica escrita christian darchez

 

Track List

Disco 1

  1. If Eternity Should Fail
  2. Speed of Light
  3. The Great Unknown
  4. The Red and the Black
  5. When the River Runs Deep
  6. The Book of Souls

 Disco 2

  1. Death or Glory
  2. Shadows of the Valley
  3. Tears of the Clown
  4. The Man of Sorrows
  5. Empire of the Clouds

Formación

  • Bruce Dickinson. Cantante
  • Dave Murray: Guitarras
  • Adrian Smith: Guitarras
  • Janick Gers:  Guitarras
  • Steve Harris: Bajo
  • Nicko Mcbrain: Batería

Oficial

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