Corrección majestuosa”

Power/Speed Metal – Alemania

Reseña de Christian Dárchez

Todavía recuerdo bastante bien el revuelo que se armó en 2021 cuando reseñé y de manera no muy amigable “Helloween”, el disco homónimo y debut de la denominada etapa “Pumkins united” de los alemanes Helloween que reunió otra vez a Michael Kiske y Kai Hansen en la banda tras mas de 20 años de ausencia en la misma. Si bien hubo gente que estuvo de acuerdo en mis apreciaciones, las reacciones negativas de los fans pasionales hacia mi reseña no tardaron en llegar: “Aprendé a escuchar música” “estos pseudo críticos me tienen harto”, o los mas graciosos como “Pues nada, el disco está en el puesto número 1 del chart de mi culo y lleva tantos discos vendidos”, “Estoy muy disconforme con tu crítica” y “A veces los críticos escriben como si supieran componer mejor que los músicos. A este le falta conocimiento…”; como si fuera que uno a lo mejor escribe la reseña de un disco para que le vaya mal, algo totalmente absurdo. Para conformar a otros (el día que las bandas y las discográficas me paguen, me voy a meter mi integridad por el medio del orto. Si tengo que ser un corrupto, me aseguraré de hacerlo bien) o que la música misma es una ciencia exacta como para hablar de “conocimiento”…Bueno, la parte de música teórica si lo es; pero esta no es una pagina dedicada a eso porque no te sirve de nada saber leer un pentagrama o lo que es una escala natural o armónica si no sabes tocar ni la pandereta, sino para hablar de eso que tanto nos gusta y nuestras opiniones son tan válidas como las suyas propias y no tenemos la verdad absoluta. Acúsenme de “ardido” “Llorón” o cualquier otra chicana que se les ocurra, pero lo cierto es que muchos de esos fans pasionales brillaron por su ausencia cuando el año pasado reseñé las reediciones de los discos de Helloween, lo que me lleva a pensar que los mueve mas el “bardo” (o el salseo, como dicen los españoles) que otra cosa, mas del tema no vale la pena hablar, ya hice mi descargo.

¿Qué tiene que ver todo esto? Que el tiempo pasó y revisité el disco en varias oportunidades y mi opinión para con “Helloween” fue cambiando paulatinamente y si bien aun sigo creyendo que no se trata de una obra maestra que se aferra al mas puro fanservice lo disfruté muchísimo mas que en su momento de mayor hype, aunque no tanto como a “The god machine” (2022) el regreso de los alemanes Blind Guardian a la velocidad y el machaque “a lo macho” de sus inicios. Por eso cuando se anunció un nuevo disco que también conmemora los 40 años de carrera de los teutones, a diferencia de mucha gente, mis expectativas estaban sobre la tierra o bien eran bajas y fueron bajando mas cuando fueron largando los singles de adelantos. Finalmente tenemos entre nosotros el flamante “Giants & Monsters” el cual está dividiendo aguas en todos los frentes: hay gente que lo considera una obra maestra que muestra la madurez compositiva del grupo y otros que lo encuentran aburrido y desganado, como hecho a las apuradas. Para esta oportunidad voy a tomar un bando neutral y voy a decir que no es una obra maestra ni un disco desganado sino mas bien un disco que no pasa de correcto, dado que tiene sus aciertos como ideas que no llegaron a buen puerto.

Giants & monsters”, decimoséptimo disco de los alemanes Helloween y el segundo con la etapa “Pumpkins united”, muestra todas las armas Power metaleras de siempre pero con la salvedad de que en esta ocasión quisieron ir mucho mas allá del típico fanservice exhibido en el anterior disco agregando temas de otras cadencias rítmicas y matices, algo que sin dudas se los tengo que reconocer. Pero el tema es que los resultados distan de ser del todo buenos porque se percibe una mayor disparidad en la cohesión. En el anterior disco “Helloween”, si bien sigo pensando que hay temas que tienen momentos que se hacen algo desparejos, a nivel global esa disparidad no impide que el disco fluya como un todo homogéneo porque solamente eran momentos. “Giants & monsters” es esa clase de discos en los que uno debe verter varias oídas para asimilarlo y tener una opinión mas formada, pero también soy de la idea de que si a un disco lo tienes que escuchar varias veces para que entre es porque algo falla. Dejando de dar tantas vueltas (hasta yo me estoy mareando) el disco tiene un muy buen comienzo como lo es la cambiante Giants on the run que va desde las partes lentas y melódicas hasta las aceleraciones power comandadas por la voz de Andi Deris, un interludio pseudo progreta a lo Gamma Ray de sus primeros 2 discos cantando por Kai Hansen (que la compuso en conjunto con Deris) pasando por el ataque velocísimo y de estribillo felizón (firmada por Michael Weikath) de la gran Savior of the world cantado por Michael Kiske de manera magistral y que cuenta con un solazo de aquellos.

Sin embargo, el primer tropiezo llega con la onda casi hard rockera y AOR del medio tiempo Little is a little too much cantada y compuesta por Deris que pese a tener buenas intenciones de otorgar variedad, no alcanza a hacer pie como si lo hicieron temas del pasado como “Mr ego” o “Never be a Star” y su estribillo gana mas por repetición que por gancho, demostrando que “Un poquito es demasiado”. El poderío y la melodía de la trepidante We can be gods cortesía de Kai Hansen cantada a tanto por Deris como por Kiske pone las cosas en su lugar, pero no pasa mucho tiempo para que el listón baje otra vez con la power ballad dulzona Into the sun y acá me van a putear otra vez por lo que voy a decir ya que sigo pensando que en las baladas, Deris siempre tuvo mas ductilidad que Kiske, hubiera estado mejor que Deris la cantara solo. Por si no fuera poco llega ese monumento a la displicencia como lo es la onda Hard rockera de la genérica y desalmada This is Tokyo sigo sin entender como eligieron a semejante desastre como primer single de adelanto y que no pasa de mero tema de relleno, si la idea era agradecerles al país que tanto los apoyó en el momento que estaban recuperándose tras la hecatombe ocasionada por discos como “Pink bubbles go ape” (1991) y “Chameleon” (1993) creo que con el disco en vivo del año pasado grabado en Budokan ya bastaba. Por suerte la cosa se encamina a buena senda con la extensa Universe (gravity for hearts) con Kiske poniendo lo mejor de sí en las partes mas veloces como en los cambios de ritmos y que cuenta por algunas que otras partes en plan progresivas que no le sientan para nada mal y tambien aciertan en el experimento popero/metalero de la muy ganchera y cadenciosa Hand of god siendo estas ultimas que llevan la firma compositiva del guitarrista Sascha Gerstner. Para el final llega la payasesca y casi festiva Under the moonlight que le hubiera quedado mejor a The Night Flight Orchestra, una fumada que lleva la firma de Weikath y el cierre con la épica y justamente majestuosa Majestic cantada tanto por Deris, Kiske y Hansen es una montaña rusa de emociones: desde el medio tiempo cadencioso y riffero hasta las cotas hiper veloces, un muy buen cierre que lleva la firma de Hansen a los 50 minutos de duración.

La producción si bien se encargó de enriquecer las voces de Deris, Kiske y Hansen como a las guitarras y los distintos arreglos que la pueblan, se les fue la mano con el sonido de las baterías puesto que fueron sobreproducidas en la mezcla. Entiendo que a lo mejor la idea era encontrarle la vuelta al sonido para que la misma no saturara la línea, pero el que mas sufrió en el proceso fue el bajo de Markus Grosskopf, puesto que casi no encuentra su lugar de lucimiento como ocasiones pasadas. Y dejo de lado el tema de la portada que es idéntica en lenguaje artístico al anterior disco ya que es lo de menos. “Giants & monsters” al menos desde mi opinión no pasa de ser un disco correcto porque al haber tantos compositores que metieron mano durante el proceso creativo y si bien no llega ser otro “Chameleon” por esta razón, hay instancias muy buenas y otras que no llegan a buen puerto o directamente quedan como meros rellenos, por lo que sale perdiendo en comparación con aquel homónimo de 2021. Si me apuran diría que la etapa “Pumpkin united” ya no da para mas, pero si Hansen se pone la 10 y toma las riendas compositivas como en el pasado y sin necesidad de otro “Keeper”, tal vez a esta etapa le quede mas vida…

Helloween

Andi Deris: voz

Michael Kiske: voz

Kai Hansen: voz y guitarra

Michael Weikath: guitarra

Sascha Gerstner: guitarra

Markus Grosskopf: bajo

Dani Löble: batería

Canciones

01 Giants on the Run

02 Savior of the World

03 A Little Is a Little Too Much

04 We Can Be Gods

05 Into the Sun

06 This Is Tokio

07 Universe (Gravity of Hearts)

08 Hand of God

09 Under the Moonlight

10 Majestic

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