«Cuando se cierra una puerta se abre una ventana»

Crónica por PolMetalhead, Fotos Oficiales del festival y Iron Madness

El tercer día de Hellfest vino marcado por las cancelaciones, primero se cayeron Static-X unos meses antes del festival, después Volbeat la semana anterior, Tom Morello el día de antes y aun la última estocada Cavalera el mismo día. Con esto el día quedaba un poco cogido con pinzas en los escenarios principales así que tocó explorar más.
Cabal:

La primera banda que vi fue la primera que vi fuera del main stage, me dirigí al Altar para disfrutar del deathcore de los daneses Cabal. Sinceramente, no les seguía mucho hasta que los confirmaron para el Leyendas del Rock y son buenísimos. Con esta premisa me dirigí a ver cómo eran en directo.

Empezaron a tope con If I Hang, Let Me Swing y Tongues, con su vocalista Andreas Bjulver Paarup comiéndose el escenario y dejándose la garganta desde la primera nota. Ya desde aquí empezaban los pogos a hacerse presentes.

Seguíamos con tres temas de su último disco y el más conocido, Everything Rots. Sin parar cayeron la homónima, Still Cursed y Unveiled. Aquí destacar el bajo de Dennis Hursid, que en directo tiene un sonido que se te mete en el pecho y te hace hasta retumbar.

No salíamos de su reciente trabajo para Redemption Denied y Hell Hounds, aquí ya se calentaba aún más el ambiente. Empezaban a aparecer los Walls of Death y se veían cada vez Circle Pits más bestias.

No bajaban el ritmo y caían sin parar False Light y Snake Tongues. El público seguía apretando cada vez más. Hasta que llegó el final con End Times, Violent Ends y Magno Interitus.

Un show muy bueno de los de Copenhague que ya en disco son buenísimos, muy técnicos y potentes, pero es que en directo se eleva todo al cuadrado. Las guitarras, más afiladas, el bajo y la batería se te meten dentro, y unos guturales que te dejan boquiabierto. Qué ganas de volver a verles en agosto en el Leyendas.

Non Est Deus:

Non Est Deus era lo siguiente que tenía en mi lista y, sinceramente, no sé si seré capaz de explicar con palabras lo que presencié. Para quién no les conozca, Non Est Deus son el proyecto en solitario de Noise, de Kanonenfieber, y musicalmente se parecen bastante, aunque estéticamente están muy alejados. En este caso la banda viste con túnicas, coronas de espino y van tapados de pies a cabeza.

En este show no voy a hacer una cronología, sino que hablaré de lo que sentí. Este concierto se sintió como un viaje a lo desconocido y me abrió la mente a otras formas de ver un concierto de metal. Estuve los 40 minutos de actuación como en un sueño onírico, con un black metal melódico como banda sonora.

Realmente, no puedo decir si me gustaron mucho o no; musicalmente, no son mi estilo, pero en directo me hicieron sentir cosas que nunca había sentido, y eso es lo más difícil. Es una banda que, aunque no te guste tanto, debes ir a verla alguna vez porque su propuesta es única.

1914:

Nos mantenemos en el terreno de la experimentación para ver otra puesta muy personal. 1914, una banda ucraniana de blackened death con toques doom y que basa su premisa musical y estética en la Primera Guerra Mundial. Hablamos de otro grupo que me llamaba más por el espectáculo que por lo musical.

Si con Non Est Deus no supe explicar lo que sentí, con 1914 siento que me encuentro en un punto similar. Nos manteníamos en ese terreno de lo desconocido donde la música tiene un fin más de transmitir sensaciones y transportarte a otra dimensión.

Pese a los paralelismos entre alemanes y ucranianos, sí que puedo decir que 1914 me gustaron, y además, bastante. Tienen ese toque black/death que les da un toque musical mezclado con un doom lento que te hace no poder parar de mover la cabeza.

Otra vez hablamos de una propuesta que merece, por lo menos, una oportunidad en directo porque no vas a ver nada igual. No puedo prometer que os vaya a gustar, pero sé que no os resultará indiferente.

Crisix:

Ahora nos dirigíamos, por fin, a los main stages para disfrutar de la banda de Igualada Crisix, que volvían a los escenarios después de un par de años de parón. Los barceloneses ya son un clásico de Hellfest al haber tocado en varias ocasiones y se notó con un público bastante familiarizado con la banda.

Arrancaban con todo con Leech Breeder y ya el público y la banda mostraban una comunión espectacular. Lo daban todo en la tarima y el respetable respondía con creces, ya con circle pits desde casi la primera nota.

Seguíamos subiendo cuando caían como bombas G.M.M. (The Great Metal Motherfucker) y Bring ‘em to the Pit. Brutal cómo sonaban la batería de Javi y el bajo de Dani, que con un sonido tan nítido como el de Hellfest destacan mucho.

Seguíamos con otros dos temazos como Full HD, tema que da nombre a uno de los discos de la banda, y Get Out of My Head. Con esto cerraban la primera parte del show.

Ahora aparecía en escena Sylvain Demercastel, líder del proyecto ecologista/banda Savage Lands, para anunciar que van a plantar árboles en España. Se quedaría para el siguiente tema, un medley de tres temas, Fight for Your Right / Walk / Antisocial, donde los miembros de la banda se cambiaban los instrumentos.

Seguían con Fast Music, su último single, que tiene unos toques mucho más electrónicos. A mitad del tema aparecieron en escena los colaboradores del tema para hacer una interpretación muy memorable. Finalmente, cerraron con Ultra Thrash, su gran himno.

Muy buen show de los de Igualada, que son siempre garantía de espectáculo y adrenalina pura en directo. Siempre da gusto ver a bandas nacionales en estos festivales, sobre todo en este caso siendo de Barcelona como yo.

Gaerea:

Volvíamos a fichar en el escenario Altar para disfrutar de uno de mis descubrimientos de los últimos años, los lusos Gaerea. Anteriormente eran una banda de black más clásico, pero en sus últimos discos se han desplazado más hacia el blackgaze y, en algunos casos, el metalcore.

Con muchas expectativas me dirigí y desde el primer momento sentí que iba a ver algo espectacular. Una vez más, no hablaré de canciones concretas en este show porque lo veo como una experiencia completa.

Me hicieron vivir una experiencia espectacular, musicalmente son buenísimos y, al ir completamente tapados, suman al misticismo de la banda. Me encanta cómo mezclan voces más melódicas con guturales que, incorporadas a una instrumentación de nivel increíble, crean una atmósfera etérea que transporta.

Loss es uno de mis discos favoritos de este año, y en directo pude ver que no fue casualidad o cosa del momento. Gaerea no son muy buenos, son impresionantes. Dominan todos los registros de manera casi insultante, sencillamente espectacular.

Obscura:

Vamos ahora con el gran infiltrado del día, Obscura. No tenía intención de verles, por desgracia tocaban en la franja de Cavalera y, al caerse estos, me cabreé y decidí no ver a sus sustitutos, Guilt Trip, por el enfado. Así que decidí quedarme en los escenarios pequeños a ver qué había y, aunque conocía poco, decidí quedarme a Obscura.

Primer minuto de canción y ya me habían volado la cabeza, son un grupazo súper técnico y que en directo tienen uno de los desempeños sonoros más bestias que he visto en un grupo de death metal. Por desgracia, la guitarra de su solista no se escuchaba y fue una pena porque no paraban de hacer solos a cuatro manos con el cantante que no pudimos disfrutar.

Aun teniendo esto en cuenta fueron mi gran descubrimiento del festival, una banda que no conocía de nada y que vi sin expectativas y ya tengo miradas las entradas para verlos cuando vengan a Barcelona a principios del año que viene.

Anthrax:

Tras varias bandas que, aún gustándome, me eran ajenas, era el turno de una de mis bandas fetiche, Anthrax. Era la segunda vez que iba a ver a este miembro del Big Four en directo. Como detalle, Charlie Benante no estuvo en el show y le sustituía a la batería Darby Todd.

Empezaban con todo. Among the Living era el primer tema de la tarde para los neoyorquinos. No bajaban ni un segundo, empalmando con la archiconocida versión de Joe Jackson de Got the Time. Ya tenían al público rendido a sus pies, y era como tener delante a Joey Belladonna y Scott Ian.

Seguíamos sin aflojar nada con Madhouse, otro de los muchos himnos de la banda, y que se cantó como tal. Y ahora venía la verdadera locura, Caught in a Mosh, para echar gasolina al público y que los circle pits se propagaran como la espuma.

Otro de los clásicos de la banda caía en Clisson, Medusa. Para mí, posiblemente el mejor de la banda, y en el que más se puede lucir la excelente voz de Belladonna. Tras esto, las dos novedades del show para mí, Keep It in the Family e It’s for the Kids. Menos conocidas que el resto, pero que también entraron muy bien en el set.

Ahora ya recta final. Primero Antisocial, que hay que recordar que es una versión de las leyendas del metal francés Trust, y al estar en tierras galas la locura fue máxima. La puntilla final la daba Joey Belladonna vestido de indio americano, haciendo un guiño a su origen, con el tema más representativo de la banda, Indians.

Gran show de Anthrax, banda que en directo es siempre garantía de una calidad y nivel innegociables. Ganas de poder verlos en un show más largo, porque los 40 minutos que tuvieron aquí me supieron a poco.

Megadeth:

No salíamos del Big Four, era el turno ahora de ver a Megadeth en su gira de presentación de su último disco de estudio y despedida de los escenarios. Tuve que tomar la decisión consciente de ver a Megadeth de lejos para pillar sitio para Limp Bizkit, pero aun así pude ver el show entero y muy bien.

Empezaban con un tema de su último trabajo, el disco homónimo de la banda: Tipping Point. Buen arranque con un tema rápido para meter al público en el show desde el comienzo. Ahora viajábamos en el tiempo a Rust in Peace para escuchar Hangar 18 y Take No Prisoners. Dos de esos cortes que no pueden faltar en un directo de los de Mustaine.

Iba ahora una de mis canciones fetiche de la banda, Sweating Bullets. Aquí ya podía confirmar que están en un estado de forma mucho mejor que cuando los vi en el mismo escenario, y que su guitarrista Teemu Mäntysaari ya ha cogido tablas con ellos y es brutal en directo.

Volvíamos a su más reciente obra para escuchar I Don’t Care. Pese a ser un tema nuevo, la gente ya lo conocía bastante y se cantó mucho, para mi sorpresa. Ahora uno de esos temas míticos de la banda que no son fijos pero gusta escuchar en directo, Hook in Mouth.

Venía ahora el momento más esperado del show en mi opinión. À Tout le Monde, por última vez en Francia. Y las mismas palabras de su estribillo se sintieron como una despedida de su público: «A todo el mundo, a todos los amigos, os quiero, debo partir. Estas son las últimas palabras que jamás diré, ahora dejadme libre».

Ahora Dave Mustaine se dirigía a los guitarristas entre el público para tocar Let There Be Shred. Sin parar, uno de los temas más polémicos del metal y de los más celebrados de la banda, Mechanix. Cómo se siente este tema en directo y qué atmósfera transmite.

Tras esto, dos temas clásicos más de la banda, Poison Was the Cure y la gran sorpresa de la noche, Countdown to Extinction. El público seguía enloquecido, se notaba que todos sabíamos que podía ser una de las últimas veces que escuchábamos esto en directo.

Íbamos acercándonos al final y venía ahora la tormenta de himnos que empezaba con Tornado of Souls, para mí, uno de los mejores solos de guitarra de la historia. El público estaba loco ya con Megadeth y los mosh pits estaban a la orden del día.

Si hay un tema que es sinónimo de Megadeth, ese es el siguiente en sonar, Symphony of Destruction. Ya es el leitmotiv de la banda, su ópera magna, y se nota con el público que la canta de principio a fin.

Desaparecían durante un minuto para volver e interpretar Peace Sells y cerrar definitivamente el show con Holy Wars… The Punishment Due. Cerrábamos por todo lo alto la actuación con el público coreando a Mustaine y el nombre de la banda.

Una de las mejores veces que les he visto en directo, que sin embargo no sería la última. Les pude volver a ver dos semanas después en el Rock Fest de Barcelona con más tiempo y también hicieron otro show sobresaliente. Si estas han sido las dos últimas veces que he visto a Megadeth, me voy satisfecho. Gracias por tantos años de heavy metal.

Limp Bizkit:

Tras un gran concierto de Megadeth tocaba ver a los cabezas de cartel del día, una de las bandas que tenía marcadas en rojo en mi libreta de bandas por ver, Limp Bizkit. Los de Fred Durst se presentaban tras la muerte, hace poco más de medio año, de su bajista, y esta gira sirve también de homenaje. En paz descanse, Sam Rivers.

Arrancaban el show con ese buen rollo poco serio que les caracteriza con la versión de Faith de George Michael. El público, ya solo con eso y ver a Durst en escena, ya se volvía loco. A todo esto, el vocalista apareció con un look sorprendente: sin su clásica gorra, el pelo completamente blanco y con una camisa.

Ahora ya se iba todo de madre con Break Stuff, su canción más conocida, un himno a la destrucción y a pasarlo bien. Empezar así un concierto es espectacular y ya marcaban un tono que se mantuvo todo el recital.

Tras esto caían dos clásicos más como My Generation, mi canción favorita de la banda, y Livin’ It Up. El público estaba eufórico, se veían crowdsurfers por todos lados, mosh pits interminables y una energía desbordante.

Otros dos fijos de los sets como Hot Dog y My Way fueron los siguientes en sonar en Clisson. Qué energía transmiten los estadounidenses, parecía que hubiera un temblor con los saltos del público, cantando cada palabra.

No podían bajar el ritmo y las siguientes en salir a la palestra fueron Full Nelson, donde salieron los miembros de Slay Squad a ayudar a cantar el tema, y la celebradísima Nookie. Aquí destacar la gran actuación de la banda, público y servicios de emergencia.

Una chica tenía un problema, le hacían un gesto de una X a Fred Durst que, al verlo, paró el show y en menos de un minuto estaban atendiendo a la chica, que nos anunciaba Durst que estaba bien porque se había ido enseñándole los cuernos.

Seguíamos con Eat You Alive, Rollin’ (Air Raid Vehicle) y Boiler, y el público seguía siendo espectacular, gran ambiente con todos cantando cada tema. Destacar al guitarrista de la banda, Wes Borland, que es un gran showman.

Ahora vamos con el momento más emocionante de la noche: pedían, por favor, dedicar un tema al tristemente fallecido Sam Rivers. Aquí empezaba a sonar la versión de la conocidísima Behind Blue Eyes, de The Who, que en directo, con todo el público cantándola, y en un momento tan emotivo, fue increíble.

Tras esto solo faltaba poner la puntilla. Primero fue Take a Look Around, la canción de Misión Imposible, y justo después volvían a salir Slay Squad para interpretar por segunda vez Break Stuff. Último chute de adrenalina para acabar.

Concierto súper completo de los estadounidenses, que son una banda enorme y con un legado espectacular. Cumplieron con creces mis expectativas, en especial Durst, que yo no me esperaba tan cercano con el público. Fantástico show.

Hasta aquí el día más raro de festival que he vivido nunca. Muchas cancelaciones, bandas completamente diferentes a mi estilo y oportunidad de disfrutar con la música yendo a ciegas. Como se suele decir, cuando se cierra una puerta se abre una ventana.

 

Deja una respuesta