«El gran día ha llegado al fin, he visto a Iron Maiden»

Crónica por PolMetalhead, Fotos Oficiales del festival y Iron Madness

Tras un jueves muy duro la noche en la tienda se sintió mejor que un hotel de 5 estrellas y ya estábamos listos para un segundo día con mayúsculas. El gran atractivo de este día sería por fin quitarme la gran espinita de mi vida como metalero, Iron Maiden. Por fin vi a los liderados por Steve Harris.

El día arrancaba de manera agridulce. Hellfest es un festival enorme para lo bueno pero también para lo malo. Este día pretendíamos arrancar viendo a los hispano-franceses Impureza y seguir con los también franceses BlackRain. Por desgracia, por culpa de las colas, no llegamos hasta que estaban acabando BlackRain.

Return to Dust:

El primer grupo que pudimos ver en este segundo día fueron Return to Dust, una banda estadounidense de grunge o metal alternativo, un estilo a Alice in Chains. Los liderados por Matty Bielawski venían presentando su más reciente EP, Speak Like The Dead.

Me gustaría destacar de esta banda su juventud y frescura. Como momentos de interés, destacar que pese a tener solo media hora decidieron meter la versión de Hey Ya! de Outkast para dar un chute de energía necesario a las 11 y media de la mañana. Buen inicio de día.

Wings of Steel:

Seguíamos con el heavy metal más clásico de los, también, estadounidenses Wings of Steel, que ya había visto en tierras galas en el Pyrenean Warriors. Esta banda sí la tenía mucho más por la mano y la verdad que hicieron un show brutal.

 

Arrancaban con Burning Sands, de su nuevo disco. Salieron ya con todo para hacernos disfrutar al máximo esta poco más de media hora que tenían. Seguíamos con Liar in Love, un tema más clásico de la banda.

Volvíamos a su nuevo trabajo con Saints and Sinners como antesala del tema homónimo del álbum, Winds of Time. Un temón impresionante y que en directo fue espectacular.

Cerrarían el show con su canción más conocida, y en mi opinión la mejor, Wings of Steel. Un tema más largo y complejo que nos recuerda en ciertos aspectos a bandas que mencionaremos luego, como Queensrÿche.

En definitiva, para media hora que tenían la aprovecharon al máximo para no dejar a nadie indiferente a base de heavy metal puro y duro.

Brothers of Metal:

Seguidamente nos manteníamos en los main stages para ver a los suecos Brothers of Metal dar una exhibición de power metal con toques vikingos.

Iniciaban el show con Prophecy of Ragnarök, un tema marca de la casa para pautar el camino que seguirían desde aquí. Sin parar cayó Fire, Blood and Steel, un tema que en directo suena a himno. Impresionante como consiguieron tener a todo el público vitoreando el estribillo.

Seguía el concierto con los vikingos diciendo «Skál» mientras bebían una cerveza para presentar Chain Breaker. Ahora era el momento que más esperaba de su concierto: el mejor tema, sin discusión, de la banda, Yggdrasil. Si ya en disco es una gozada, en directo es sublime.

Ya pasábamos el ecuador del show y, para mantener la intensidad, tocaban sin parar Hel y Theft of the Hammer. Cerrarían finalmente la mañana con uno de los clásicos de la banda como es Son of Odin.

En general, gran actuación de los nórdicos que nos dieron la intensidad y energía que necesitan sus shows. No será un concierto que recordaremos siempre, pero es una banda que siempre tienes que tener en un festival para animar a la gente. Gran trabajo.

Tesseract:

El día no paraba y era el turno de movernos a un terreno más progresivo con Tesseract. Una banda pionera en un género en ascenso como el djent, que mezcla el metal progresivo con unas voces guturales muy potentes. Propuesta muy interesante que era imposible perderse.

Arrancaban directamente con Concealing Fate Part One: Acceptance y Concealing Fate Part Two: Deception. Juntos, estos dos temas se mezclan en una sinfonía progresiva maravillosa, mezclando las voces de los cantantes, Daniel Tompkins y Amos Williams.

Después caería mi corte favorito de la tarde, Juno, un tema más cañero y con mucha más potencia. Tras esto manteníamos la fuerza para entrar con Natural Disaster. Este sería el final de la parte más fuerte del show.

Bajaban el ritmo con la preciosa Of Mind – Nocturne, mucho más íntima y que nos metió de lleno en una atmósfera sonora impresionante. Sería la antesala del cierre definitivo con War of Being, uno de los himnos de la banda, para acabar por todo lo alto.

En general, un bolazo de una banda a la que tenía muchas ganas de ver y que no decepcionó lo más mínimo. Me gustaría sobre todo destacar cómo entrelazan sus voces los cantantes para producir una armonía maravillosa.

Queensrÿche:

Queensrÿche serían los siguientes en tocar. Este era un concierto especialmente emocionante para mí porque es una de las bandas favoritas de mi padre y que, por ende, llevo escuchando toda la vida. Días antes había disfrutado de Operation: Mindcrime al completo con Geoff Tate, pero en Clisson era el día de ver a los liderados por Eddie Jackson y Michael Wilton, con Todd La Torre a la voz.

Empezaban con todo con su tema más icónico, Queen of the Reich, donde La Torre ya demostraba que sin ser Geoff Tate no se iba a quedar atrás tampoco. La tarde iba de clásicos y vendrían ahora seguidos los temas que dan título a dos de los mejores discos de la banda, Operation: Mindcrime y Warning.

Seguíamos con dos cortes más difíciles de ver en directo con NM 156 y Screaming in Digital. Hasta este punto el concierto estaba siendo de una calidad digna de lo que es una pedazo de banda como Queensrÿche.

Empezaban a sonar las primeras notas de Empire y el público se volvía completamente loco. Tras esto quedaba cerrar con tres temas de su obra magna, Operation: Mindcrime, con Anarchy-X, Revolution Calling y la mejor de todas, Eyes of a Stranger.

Bolazo impresionante de los de Seattle que demostraron por qué son una banda enorme. En los aproximadamente 40 minutos que les dieron no se podía hacer más. Siempre es un gusto poder ver bandas así en vivo.

Accept:

Llegaba el turno de los gigantes teutones, un clásico de estos festivales de verano, Accept. La banda liderada por Wolf Hoffmann es una de esas que, aunque hayas visto 10 veces, siempre vas a disfrutar.

Arrancaban con todo, Metal Heart sería el primer tema de la tarde. Una oda al heavy metal y de los más icónicos del género. Seguíamos con un tema más actual pero no por ello inferior, Teutonic Terror.

En el público se sentía ya la intensidad cuando cayó Restless and Wild, otro clasicazo espectacular. Llegábamos al momento de un medley muy especial con Demon’s Night/Starlight/ Losers and Winners/Flash Rockin’ Man que son temas que no tocan tanto y que molaron en directo.

Ahora el momento del primer invitado, reaparecía en escena Todd La Torre de Queensrÿche para cantar Run If You Can, tema que grabó en el disco homenaje a los 50 años de Accept. Tras esto venía la tríada de Accept, seguidas sonaron: Princess of the Dawn, Fast as a Shark, con Fredrik Åkesson de Opeth, y Balls to the Wall.

Otro bolazo espectacular de unos Accept que siempre lo dan todo en el escenario y sabes que siempre son garantía de calidad.

Sepultura:

Seguía el día con las leyendas del metal brasileño Sepultura. Por desgracia, si queríamos ver cerca a Helloween y a Iron Maiden, tenía que no moverme. Decidí entonces ver a Sepultura desde el otro escenario por las pantallas y, aunque disfruté Roots Bloody Roots, Ratamahatta o Refuse/Resist, no puedo valorar correctamente el show. Ya en Leyendas del Rock, en agosto, les veré para despedirme en condiciones.

Helloween:

Lo siguiente en el cartel era Helloween. Son una de mis bandas favoritas y por diversas circunstancias llevaba sin verles desde 2017, es decir, antes de la reunión. Por tanto, este fue un concierto muy especial para mí.

Arrancaba el show con mi canción favorita de Helloween, March of Time. Según empezó a sonar y vi a Michael Kiske cantarla me emocioné y se me saltaron las lágrimas. Tras esto cayó The King for a 1000 Years, un tema más largo que en directo con los cambios de voces entre Kiske y Deris fue espectacular.

Volvíamos a los Keepers para rescatar la fantástica Future World. Imposible no emocionarse viendo juntos a Michael Weikath, Kai Hansen y Markus Grosskopf en este tema. Sencillamente estaba en una nube.

Nos íbamos a épocas más recientes con el single de su último trabajo, This Is Tokyo. Seguidamente, un tema de la época Deris como We Burn, donde el propio Andi Deris salió con un lanzallamas dejando una estampa irrepetible.

Otro corte de los Keepers fue el siguiente en sonar, Twilight of The Gods. Tras esto, la pantalla posterior nos hacía una introducción que señalaba al disco Walls of Jericho y, concretamente, al siguiente tema, Ride The Sky. Qué gozada disfrutar de este tema cantado por el gran Kai Hansen, qué canción tan sublime y qué leyenda es Hansen.

Rescatábamos el segundo tema de su último trabajo con Into the Sun. En directo es increíble y muy emocional, la voz de Kiske aquí es imposible que no te genere nada. Ahora enganchaban un solo de batería con otro tema de la época Deris, Power.

Ahora empezaba a sonar un riff que todos conocíamos y que reventó Clisson por la mitad, I Want Out. Sin desmeritar a Andi Deris, que es un gran vocalista, el dominio de la voz de Michael Kiske en este tema es digno de caerse de espaldas.

Se iban del escenario para volver para los bises con tres temas de su disco más celebrado, Keeper of the Seven Keys Part II. Primero Eagle Fly Free, después Dr. Stein y, finalmente, acabaron con un pequeño trozo del tema que da nombre al disco (y a toda la trilogía), Keeper of the Seven Keys.

Lo que viví con Helloween este día no lo olvidaré nunca, no sé si habré sido capaz de plasmar la emoción en palabras así que lo resumiré así: gracias eternamente, Helloween, por emocionarme y hacerme sentir cosas que no había sentido nunca en un concierto.

Opeth:

Una vez más, como con Sepultura, con Opeth tuve que hacer un sacrificio y disfrutar de los suecos desde una pantalla en el otro escenario. Igualmente, destacar a su vocalista, Mikael Åkerfeldt, que aparte de cambiar de guturales a voz limpia en milésimas, tiene un carisma espectacular en directo. Gran concierto de Opeth, pero esto es lo que tienen los festivales.

Iron Maiden:

Antes de entrar en el siguiente concierto me gustaría hablar de lo que significa para mí. En el año 2013 sería la última vez que mi padre había visto a Iron Maiden, yo tenía 9 años en aquel momento y le rogué para ir, finalmente decidió que no porque nunca había ido a un concierto. Por cosas de la vida, no había vuelto a tener a Maiden en mi camino y era el gran debe de mi vida como metalero.

Iron Maiden fue la primera banda de la que me compré una camiseta con mi dinero, la espaldera de mi primer chaleco, tengo camisetas, zapatillas, carteras y mochilas de Iron Maiden. Con todo este contexto creo que se entiende que cuando sonó Doctor, Doctor de UFO, la intro oficial de todos los shows de Maiden, me tembló todo.

El primer tramo del concierto de los ingleses fue un homenaje directo a la época del fallecido Paul Di’Anno, con cuatro temas consecutivos. Empezamos con Murders in the Rue Morgue. Desde el primer segundo, llena de emoción escuchar la voz de Bruce Dickinson, ver al gran Steve Harris al bajo, sensación impresionante.

No nos movíamos del disco Killers para que sonaran seguidas Wrathchild y la propia Killers. Dos temas impresionantes. El público de este show es de lo más bestial que he vivido nunca, un empuje y una energía insuperable ya desde este punto.

Cerrábamos este tramo inicial con un tema del disco debut como Phantom of the Opera, para mí el mejor de la época Di’Anno en Maiden. Si el público estaba entregado, ¿cómo no iba a volverse loco con el siguiente tema? The Number of the Beast. Aquí se nota la dimensión de una banda tan inmensa, es una sensación que no se puede explicar.

Íbamos con Infinite Dreams, tema que era la gran novedad de la gira, llevaban 38 años sin tocarla y esta fue una ocasión única de verla. Seguíamos con Powerslave, otro tema muy emocionante donde veíamos a un Dickinson en su salsa dando show y con la misma voz impecable de siempre.

Parecía que la intensidad no podía subir más y entonces, Two Minutes to Midnight. Otra explosión de emoción. Podría hacerlo en cada tema pero aquí fue espectacular, qué gozada es ver a Steve Harris en vivo, qué grande es.

Rime of the Ancient Mariner fue el siguiente corte. Este es uno de esos que siempre piensas que no verás en directo por su duración pero dios mío qué barbaridad. Los cambios de ritmo, cómo va creciendo el tema y cómo te van llevando hasta el desenlace con un Dickinson superlativo.

Tras esto cualquiera pensaría que la intensidad iba a bajar pues todo lo contrario, Run to the Hills. En pocos conciertos me he llevado palos como en esta canción, se sintió como estar metido dentro de la canción corriendo chocando y dejando la voz, irrepetible.

Ahora sí, tocaba frenar, ¿no? Nada más lejos de la realidad, Seventh Son of a Seventh Son. Ver un concierto de una banda de esta magnitud es esto, himno tras himno, y más con Iron Maiden, una de las bandas más grandes de todos los tiempos.

Bueno, aquí sí un descanso, ¿verdad? Pues no, The Trooper. Seguía subiendo la intensidad, seguía mejorando el concierto aunque pareciera imposible. Es indescriptible, son únicos. Es muy difícil juntar esta claridad musical, con la intensidad y el espectáculo que dan sobre el escenario.

Ahora era el turno de cerrar esta parte del show con Hallowed Be Thy Name y Iron Maiden, otra vez más el público loco, cantando cada palabra. La gente caía del cielo, volaban los golpes y aun así no lo cambiaría por nada. Aquí se marchaba la banda.

Volvían para los bises con el famoso discurso de Churchill que introduce otro de los temas insignia de la banda, Aces High. Otro tema en el que Steve Harris se lleva de calle a todo lo demás, qué bestia.

Seguía con la que es para mí la canción que más disfruto de Iron Maiden, Fear of the Dark. Nueva explosión de emoción, no podía ni procesar lo que sentía. Posiblemente, la mejor del concierto, sobre todo, por la interpretación vocal de nuestro cuentacuentos particular Bruce Dickinson.

El broche de oro lo ponía el tema que me hizo fanático de Maiden cuando era pequeño y con el que volví a ser niño, Wasted Years. No pude contener las lágrimas por la emoción de esta canción, por ver a Maiden por primera vez, por ver que se acababa.

Entonces silencio, 2 horas de un show impresionante, algo inmejorable. Gracias, Iron Maiden, por ser parte importante de mi amor por el heavy metal, gracias por uno de los mejores conciertos de mi vida y, sobre todo, gracias por seguir dejándolo todo en el escenario cuando ya habéis demostrado lo grandes que sois.

Sabaton:

Parecía que el día no daba más de sí, pero quedaba una cosa más. Volver a ver otra de mis bandas favoritas, a la que había visto por lo menos 4 veces pero que hacía 9 años que no veía, hablamos de Sabaton.

Abrían el show con dos explosiones de cañón y pum, Ghost Division, tema mítico de la banda donde ya se observaba lo que son Sabaton, epicidad, potencia y power metal desatado. Fue como reencontrarse con un viejo amigo años después.

Del tema más antiguo del set íbamos al más nuevo, Yamato. Nuevo single de la banda que no desentonó en absoluto. Con este veíamos que la batería en forma de tanque empezaba a flotar sobre el escenario dando una atmósfera espectacular.

Con The Red Baron volábamos literalmente entre trincheras y aviones de la Primera Guerra Mundial, uno de esos temas donde el estribillo se canta solo. Seguimos con The Last Stand, tema que da nombre a uno de sus discos más queridos por los fans y que en directo se siente como un himno de resistencia.

Ahora, Great War y Stormtroopers llegaron casi sin respiro, dos temas que hablan de las trincheras y del horror de la Gran Guerra desde ángulos distintos. Uno desde un lado más de himno y otro basado en la potencia, ambos dejando al público con ganas de seguir peleando.

El contraste con lo que vino después fue brutal: Christmas Truce, la historia de la tregua navideña de 1914, uno de los momentos más emotivos que Sabaton puede ofrecer en un escenario, con ese puente casi coral que hace que todo el público cante a una sola voz.

Aquí sentí, otra vez en este día maravilloso, un momento único: decenas de miles de personas, linternas en mano, dejando una estampa increíble. Como dijo la banda, «el árbol de Navidad más grande del mundo».

Volvíamos a subir revoluciones con Soldier of Heaven y Night Witches, este último uno de los mejores temas de la banda para mí, que se celebró de forma brutal. Y entonces llegó uno de los momentos más locos del show: I, Emperor, con un personaje caracterizado de Napoleón subiendo al escenario para cantar La Marsellesa en pleno directo como introducción del tema.

En Francia, con el público que tenían delante, el momento se sintió como estar dentro de una puesta en escena teatral más que en un concierto de metal. Pero es que la propia I, Emperor no se quedaba atrás, con todo el público cantándola.

Seguimos con The Attack of the Dead Men, otro tema de los más nuevos de la banda pero que en directo ya no lo parece. Después, Bismarck, dedicado al mítico acorazado alemán y que es para mí, sin estar en el disco por no encajar temáticamente en The Great War, el mejor tema de la era Great War. Temazo espectacular.

Ahora Hordes of Khan y Templars, dos temas del último trabajo de los suecos, y que la gente cantó como clásicos. A destacar que para Templars la banda salió vestida de templarios, dando un toque espectacular.

Y entonces llegaron los dos temas que todo el público llevaba esperando toda la noche: Primo Victoria, su clásico de clásicos, con el que el festival entero se vino abajo, y Swedish Pagans, con ese aire de himno vikingo que siempre funciona tan bien en sus shows.

Cerraban con To Hell and Back, el broche perfecto para una noche que había sido puro espectáculo de principio a fin: cañones, tanques flotantes, Napoleón cantando el himno francés y una banda que, nueve años después, seguía demostrando por qué se ganó mi cariño desde el primer disco que escuché hace ya 14 años con The Art of War.

Con esto cerrábamos uno de los mejores días de festival que he vivido en toda mi vida, si no el mejor. Por fin lo puedo decir, he podido ver a Iron Maiden, un mes después sigo sin creerlo. Una vez más, gracias Hellfest por este cartel y ambiente inmejorables, el mejor festival del mundo.

Deja una respuesta