«Gloryhammer: La galaxia vuelve a arder»

Escrita por Bjorn

Los héroes del Reino de Fife regresan con una nueva batalla espacial, once canciones y un power metal que gana músculo sin renunciar a sus melodías. Space 1993: Wrath of Kor-Virliath recupera una de las sagas más queridas del grupo y demuestra que todavía hay combustible para seguir viajando entre galaxias.

El universo de Gloryhammer nunca ha sido un lugar tranquilo. Aquí los héroes empuñan martillos, los hechiceros amenazan con destruir mundos y las batallas por el destino de Escocia pueden terminar librándose a millones de kilómetros de la Tierra. Todo ello con una solemnidad épica que convive, sin pedir permiso, con el humor más disparatado. Esa es la magia de una banda que ha convertido su particular mezcla de fantasía, ciencia ficción y power metal melódico en una identidad propia. Y ahora toca volver al campo de batalla.

Publicado el 16 de octubre por Napalm Records, Space 1993: Wrath of Kor-Virliath es el quinto álbum de estudio de Gloryhammer y la continuación directa de Space 1992: Rise of the Chaos Wizards, publicado en 2015. Han pasado once años desde aquella aventura, pero la historia no se ha quedado congelada en el tiempo. Angus McFife V y sus aliados vuelven a enfrentarse a una amenaza capaz de poner en jaque el universo entero. Kor-Virliath, una entidad ancestral, entra en escena para llevar el conflicto a otra dimensión. El escenario está preparado, las armas están cargadas y la banda vuelve a desplegar su particular ejército de guitarras, teclados y estribillos monumentales.

La aventura arranca con Ultra Portam Astralem, una introducción instrumental que levanta el telón con toda la solemnidad de una película de ciencia ficción. No es un simple trámite antes de que empiece la música: sus arreglos y su percusión preparan el terreno para una amenaza de proporciones gigantescas. Entonces irrumpe Ultimate Sacrificey desaparece cualquier posibilidad de quedarse mirando desde la distancia. Las guitarras de Paul Templing golpean con más peso, la batería de Ben Turk empuja con fuerza y las orquestaciones envuelven una canción que conserva intacta la capacidad del grupo para fabricar melodías que se quedan dando vueltas en la cabeza. La épica está ahí, pero también hay más músculo. Gloryhammer no necesitan abandonar su fórmula para darle un nuevo golpe de energía.

Con On a Quest for Aberdeen la historia cambia de marcha. El tema se mueve por un terreno más melódico, con teclados protagonistas y un estribillo que invita a cantar sin necesidad de conocer cada detalle de la mitología de la banda. Aquí está una de las grandes virtudes del grupo: detrás de nombres imposibles y aventuras galácticas siempre hay canciones accesibles, capaces de conectar con cualquiera que disfrute de una buena melodía. Además, el tema cuenta con la participación de Michael Barber a la guitarra, una colaboración que conviene distinguir de su posterior salida del grupo. Sin tiempo para bajar la guardia, Die with a Sword in My Hand vuelve a levantar las revoluciones. El título ya anuncia sus intenciones: resistir, luchar y avanzar con la espada en alto. Es power metal directo, veloz y construido para que el estribillo encuentre su sitio entre los puños levantados del público.

La aventura continúa con Silver Talon, que introduce un matiz más luminoso y un sabor ochentero en sus teclados. La canción mantiene el relato en movimiento y demuestra que el álbum no necesita disparar a máxima velocidad en cada momento para conservar el interés. Esa variedad cobra importancia cuando aparece Starfighters of Leuchars, uno de los cortes que mejor trasladan la historia al terreno de las batallas espaciales. Los pilotos de élite se incorporan a la lucha y la música adquiere un aire más cinematográfico, con una atmósfera que transmite tanto la inmensidad del escenario como el peligro que acecha a los protagonistas. La imaginación de Gloryhammer sigue siendo una de sus armas más reconocibles.

Warriors of Auchtermuchty devuelve el protagonismo a la pegada. Guitarras afiladas, batería contundente y una melodía que busca el impacto inmediato. Es uno de esos temas en los que la banda parece recordar que, por mucha galaxia que haya que salvar, el power metal también consiste en hacer que el cuerpo responda antes de que la cabeza termine de procesar lo que está escuchando. Después llega Pax Galactica, que amplía el horizonte con un paso más majestuoso y un desarrollo menos acelerado. La épica respira, los arreglos ganan espacio y el disco encuentra un equilibrio necesario entre la velocidad y la sensación de estar ante algo mucho más grande que una sucesión de canciones independientes.

Pero todavía queda margen para una de las variaciones más llamativas del álbum. Demonic Devotion introduce sintetizadores de sabor retro y una orientación más cercana al metal electrónico y al pop metal. El contraste le sienta bien al conjunto porque rompe con las expectativas sin borrar la personalidad de Gloryhammer. La banda sigue buscando melodías pegadizas, aunque aquí se permite jugar con otros colores y con una atmósfera diferente. Es un desvío interesante dentro de una aventura que podría haberse limitado a repetir una y otra vez la misma fórmula. A continuación, Hammer of Fate recupera la contundencia y el espíritu guerrero. Los riffs vuelven a ocupar el primer plano, la batería aprieta y la canción se apoya en esa combinación de fuerza y melodía que el grupo domina desde sus primeros trabajos. No reinventa las reglas, pero tampoco necesita hacerlo para cumplir su cometido.

Y entonces llega el momento de la verdad. The Celestial Warhost of the Dundonian Empire Marches to Space Against the Dark Sorcerer (Final Assault on Battlemoon X-22) cierra el álbum con una composición que supera los doce minutos y se divide en cuatro capítulos. El título es una declaración de intenciones y el desarrollo está a la altura de semejante despliegue. La canción alterna pasajes de power metal sinfónico, momentos más agresivos, cambios de ritmo y episodios que se salen de la ruta más previsible. La historia alcanza su punto crítico y la música acompaña esa sensación de estar asistiendo al enfrentamiento definitivo. Hay espacio para la tensión y para giros que mantienen despierta la atención. En mi opinión, es uno de los argumentos más sólidos del álbum: aquí Gloryhammer se permiten desarrollar una idea con paciencia y construir un desenlace que no depende únicamente de repetir un estribillo poderoso. La batalla necesita tiempo, y la banda se lo concede.

En el apartado sonoro, la mezcla y la masterización de Jacob Hansen aportan cohesión y contundencia. Las guitarras tienen más presencia, la batería golpea con decisión y los arreglos sinfónicos conservan el espacio necesario para levantar el conjunto. El resultado refuerza esa sensación de estar ante una entrega algo más oscura y pesada que otras etapas de la banda, sin sacrificar la claridad de las melodías. No es un cambio radical, pero sí una evolución perceptible que beneficia especialmente a los temas más directos y a la extensa composición final.

Ahora bien, conviene poner las cosas en su sitio. Space 1993: Wrath of Kor-Virliath no pretende dinamitar el sonido de Gloryhammer ni abrir una nueva era desde cero. Su principal apuesta es perfeccionar una identidad que ya conocen bien: historias imposibles, arreglos monumentales, humor, velocidad y estribillos memorables. Esa fidelidad funciona a su favor cuando las canciones encuentran el equilibrio adecuado, aunque también hace que algunos pasajes resulten más familiares que sorprendentes. No todos los temas tienen el mismo peso ni alcanzan la dimensión del cierre, y quienes busquen una transformación profunda quizá no encuentren aquí motivos suficientes para hablar de una revolución. Pero una evolución no necesita borrar el pasado para tener sentido.

Hay algo especialmente efectivo en la manera en que Gloryhammer convierten una mitología deliberadamente desmesurada en música que se entiende a la primera. No hace falta memorizar cada personaje ni conocer la historia completa del Reino de Fife para disfrutar de una guitarra que entra con fuerza, una melodía que engancha o un estribillo que invita a cantar. Esa capacidad para combinar fantasía y accesibilidad es parte de su atractivo, y este nuevo capítulo conserva buena parte de ella. A la vez, el tono más oscuro y el mayor peso instrumental aportan suficientes matices para que el regreso no se quede en una simple repetición de Space 1992.

En definitiva, Space 1993: Wrath of Kor-Virliath ofrece una nueva aventura espacial que conoce sus fortalezas, las exprime con inteligencia y se permite algunos desvíos sin perder el rumbo. No todas las canciones dejan la misma huella y el conjunto no está exento de lugares familiares, pero hay pegada, melodía, imaginación y un cierre ambicioso que eleva el viaje. Gloryhammer siguen defendiendo un power metal que no tiene miedo de ser épico, teatral y divertido. Y quizá esa sea la clave: en un género donde a veces parece obligatorio tomarse todo demasiado en serio.

El destino del universo sigue pendiente de un hilo y el martillo todavía tiene mucho que decir. Gloryhammer vuelven a la carga, sin prometer una revolución, pero con argumentos suficientes para que merezca la pena embarcarse otra vez en su locura galáctica.

Mi valoración personal: 6,5/10.

Gloryhammer

Sozos Michael – voz

Christopher Bowes – teclados

Paul Templing – guitarra

James Cartwright – bajo

Ben Turk – batería

Michael Barber participa como guitarrista invitado en On a Quest for Aberdeen. Su salida de Gloryhammer se anunció el 7 de octubre de 2026 para centrarse en Wizardthrone.

Setlist – Space 1993: Wrath of Kor-Virliath

  1. Ultra Portam Astralem
  2. Ultimate Sacrifice
  3. On a Quest for Aberdeen
  4. Die with a Sword in My Hand
  5. Silver Talon
  6. Starfighters of Leuchars
  7. Warriors of Auchtermuchty
  8. Pax Galactica
  9. Demonic Devotion
  10. Hammer of Fate
  11. The Celestial Warhost of the Dundonian Empire Marches to Space Against the Dark Sorcerer (Final Assault on Battlemoon X-22)

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