“Sorprendente trabajo que se autocataloga como Thrash, pero que recorre varios ambientes metálicos que no te dejan indiferente.”

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses del Metal, una hibernación de diecinueve años como la que ha sufrido esta banda de Thrash Metal guipuzcoana, Estigia, puede parecer mucho. Yo acabo de estar un par de semanas sin escuchar y reseñar Metal y me ha parecido una eternidad, pero el tiempo, esa lanza que siempre da en el blanco al final, pasa volando. Unidos en 1985 en Zarautz, fueron pioneros de este agresivo sonido con un par de demos, Falso profeta en 1987 y Estigia demo, un par de años más tarde. No fue hasta 1990 cuando grabaron su primer disco, Insubmission, tras ganar ese mismo año el concurso Villa de Bilbao y posteriormente, el que sería el último trabajo, en 1995, Trip To Nowhere. Sin duda, los malditos 90 hicieron mucho daño a este género y que mejor que esperar tiempos mejores para seguir persiguiendo ese sueño, y soltar un zarpazo de buen Metal en el momento oportuno.

Nueve temas, con poco más de media hora se encierran en esta portada. Observándola,  hay que ser un maestro calígrafo para descifrar el nombre del grupo en esas enrevesadas letras. El predominio de tonos marrones, barro, sangre seca, múltiple cicatrices, labios cuarteados, solo pueden significar una cosa, lucha. Espero que ese profundo tajo a la altura del cuello no sea mortal, porque hasta lo que se ve del rostro, en esa comisura de boca, huele a victoria, pero a la del gladiador que sabe que solo es una más para seguir vivo.

El sonido general me ha sorprendido, hay calidad, pero de la que se hace sin artificios ni estridencias, todo suena a amplificador de válvulas y a cables cortos. Las distintas líneas instrumentales se pasean por tus tímpanos como una góndola veneciana, puedes aislar cada una de ellas y deleitarte con lo que ofrecen. Sin duda han dado un buen protagonismo a la batería, que retumba de verdad, a veces casi parece el martillo de Thor reventando cráneos, en consonancia con un bajo que hace su trabajo, pero que bien podría destacar más. La guitarra, desmenuzando un riffs tras otro, está en un escalón por debajo, y me ha llamado la atención la práctica ausencia de punteos, supongo que por elección y no por renuncia. 

Hay pistas con ritmos y recursos del más típico Thrash, con una martilleante velocidad y plagadas de  riffs machacantes, pero en otras, marcan cadencias de inicio cercanos al Doom, tristes y melancólicas o jugueteando con el Metal de The Cult, sumamente embriagador, por tanto hablamos de variedad. Anuncian nuevo vocalista, creo que es una buena elección, porque le da al Thrash una atmósfera más a la de los daneses Artillery que la desplegada en  la vertiente Kreator u Overkill. Voz clara y limpia, ligeramente opaca, maestro en frecuencias medias y sin compasión cuando hay que tirar de garra hacia la distorsión, aspecto que me hubiera gustado prodigara más. En cuanto a las letras, he echado en falta algún estribillo de esos revienta directos, que hacen enardecer a las masas.

Riffs solitarios en el inicio de Born Guilty, repitiéndose una y otra vez a lo largo del tema junto a otras combinaciones, crean una atmósfera de puro destilado Thrash, con ritmo machacón e insistente, ideal pista para abrir boca. Brutal martilleo de parches al comenzar Deheading Machine, con la guitarra de escolta. Con ritmo ligero, Beñat nos lanza cada frase como cuchillas, asentándose en un estribillo que dulcifica la apuesta del conjunto. La entrada de Rubbish In Your Head es sustancialmente distinta, lenta y plomiza, profunda, con largos y distorsionados riffs que arropan a las frases de la letra, mientras éstas se alargan sin piedad.

The Long Finger pretende llegar como un torrente de lava, pero se difumina esa energía y se orienta más a una atmósfera del Ceremony de The Cult, sin duda gracias a la buena labor de Beñat, con el mejor estribillo para rugirlo en escena, gran tema. Sentido inicio acústico en Life Is Simple, recreando un ambiente entre el medio tiempo y la balada, insistiendo en los creados por el   grupo británico, pero ascendiendo en fuerza según vamos llegando al final. Changes To Avoid Change comienza como la anterior, con ritmo profundo y pausado, han sacado unos riffs de la columna vertebral del mismo Belcebú, ofreciendo una melodía que se nos va pegando según vamos cogiendo la onda al tema, variado y complejo, es otro de los buenos. Espectacular la temperatura de las cuerdas del vocalista al finalizar la pista.

Se acabaron los experimentos con The Roadrunner, para expertos thrashers, furia y fuerza en un tema que rezuma contundencia por doquier. Mucho buen rollo lleva Larvae Vampiro, atractiva combinación entre letra y riffs, creando una melodía que te atrapará porque es otra de las interesantes y porque las baquetas buscan astillarse. Sigo con ganas de más temas al comenzar Way To Purgatory, cortantes riffs y ritmo Thrash a tope, con un tono en la voz radiofónico, puede que sea una apuesta arriesgada para el final.

Innovador y audaz, temerario a veces, pero en esas que sabes que van a salir bien, variado y atractivo, creo que es un trabajo recomendable e interesante. En conjunto bien podría puntuarse con 7,8 puntos sobre diez. Un saludo metálico a todos.

Escucha un tema de presentación aquí

Tracklist

  1. Born Guilty
  2. Deheading Machine
  3. Rubbish In Your Head
  4. The Long Finger
  5. Life Is Simple
  6. Changes To Avoid Change
  7. The Roadrunner
  8. Larvae Vampire
  9. Way To Purgatory 

Componentes

  • Beñat Narbaiza. Voz
  • Ander Izeta. Guitarra
  • Javi Goikoetxea. Bajo
  • Ibi Sagarna. Batería 

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