Anna: La música underground siempre ha sido resistencia, es especial, pero a lo mejor también debería adaptarse un poco.

Le damos voz a la parte imprescindible de la escena musical: el público, en este caso representado por Anna, que apoya la escena como pocas.

Entrevista realizada por Crom

En los casi 14 años que llevo al frente de Dioses del Metal, llevo realizadas más de 250 entrevistas, casi todas a músicos, pero también a promotores, festivales, compañeros de prensa… Pero ¿y el público? Todos sabemos que son una parte, no una, la parte más importante y necesaria de la escena, pero creo que nadie les ha dado voz hasta ahora, y queremos cambiar eso.

Hola Anna, bienvenida a Dioses del Metal. Sé que cuando te comenté la idea por privado te sorprendió, pero ¿qué piensas de ello? Estarás de acuerdo en que sin público, sin ti, no habría música en directo.

Hola Antonio!!! Por supuesto… sin público… sin nosotros no habría música en directo. Como se suele decir, el público es la parte de la banda. El directo es una experiencia única, donde mejor y más intensamente se vive la música. Nosotros vamos a cantar, a saltar, a escuchar y vivir, y las bandas lo notan, responden y esto crea una conexión y un ambiente increíble.

Me dijiste que eras una privilegiada al pensar en ti para la primera entrevista de esta iniciativa, pero créeme que soy yo el afortunado al charlar contigo, y tenía claro que tenías que ser tú desde que le di forma en mi mente a esta idea. ¿Nerviosa?

Muchísimo… pero a la vez ilusionada. Y sí, me siento una privilegiada. Has hablado conmigo y al final soy solo una persona más de tantas y tantos fans del metal que has llegado a conocer a lo largo de tu trayectoria profesional. Espero no defraudarte ni a ti ni a ellos. Gracias por tu confianza.

No tienes por qué estarlo, nos conocemos, ya sabes en parte por qué tenías que ser tú. Llevo muchos años fotografiando el directo, a los que están sobre el escenario sobre todo. Pero te conocí a ti y a otra gente especial entre el público, y con el tiempo íbamos coincidiendo. Siempre que veía tu sonrisa entre la gente era como estar en casa… y giré mi objetivo hacia vosotras, e he intentado daros solo una pizca del protagonismo que os merecéis con mis fotos. Ahora es un “micrófono virtual” el que giro hacia ti para que te escuchen, para que te lean. ¿Preparada? Empecemos por saber quién es Anna, de dónde eres, cuánto tiempo llevas en España, en qué ciudad vives, qué te gusta de estar aquí… que te conozcan un poquito.

Nací en Polonia hace 49 años, aunque la vida me ha traído hasta aquí, a Almansa… ya ha llovido desde entonces, son ya 30 años. Sangre polaca y corazón manchego. Aquí es donde me siento realmente como en casa.

Y la música, nuestra música, el Metal, ¿cuándo llegó a tu vida para quedarse y no dejarte sola nunca más?

La música llegó a mi vida por casualidad, de una manera curiosa. No recuerdo la fecha, pero sí las circunstancias. Creo que tenía 10 u 11 años. Un día el cartero dejó un sobre en el buzón con nuestra dirección, el nombre no coincidía, así que mi madre lo dejó a la vista, pero al no llevar remitente nadie lo reclamaba y el cartero tampoco se lo llevó. Pasaron semanas y al final lo subimos a casa. Dentro había un casete de Midnight Oil. Lo puse sin saber qué esperar… y me gustó, me gustó mucho. Allí empezó todo. Empecé a escuchar más la radio, programas musicales, grabar mis casetes… primero el rock y luego el heavy metal, y aquí sigo… escuchando, sintiendo y viviendo la música.

¿Qué crees que te ha aportado la música? ¿De qué forma enriquece tu vida o hasta qué punto la cambió?

Primero es mi compañera… me acompaña en todo: en el trabajo, cuando voy caminando por la calle, cuando viajo e incluso cuando pienso… mi compañera en todo. También creo que me ha hecho más fuerte. Lo que escuchamos dice mucho de quiénes somos. El metal y el rock tienen esa actitud… de fuerza, energía, positividad, valentía, etc. Y por supuesto es mi terapeuta personal. El día que me siento cansada o saturada me pongo algo potente para seguir el día, y el día que necesito calma o me siento nostálgica escucho algo más suave… es cuestión de encontrar el equilibrio.

¿Qué estilos o bandas te gustan más?

Decir que me gusta la música en general o toda la música suena a tópico, pero en realidad es cierto. A mí me tira el heavy metal clásico y todo lo que suene a él, el de toda la vida, ese sonido potente pero melódico, es lo más. El thrash metal me encanta también… buahhhh, esa energía, la velocidad, fuerza pura y dura me pone en pie al instante. Disfruto muchísimo con el hard rock… este ritmo entra perfectamente siempre.

También quiero decir que no me quedo solo en los sonidos clásicos. Me gusta escuchar de vez en cuando cosas nuevas y más actuales del metal moderno, metalcore, progresivo y nuevas mezclas… en la vida todo evoluciona, el metal también. Estoy abierta a ello… no soy purista ni mucho menos, y la música, como las personas, si tienen energía y me transmiten… son bienvenidos siempre.

Tengo amigos que me fui encontrando en el camino; hemos “envejecido” juntos. Una amiga me dice que la edad es solo un número, y es cierto en parte, pero algunos de ellos fueron abandonando la música, dejaron de escuchar nuevos discos, de asistir a conciertos… Se desprendieron de esa parte de su vida como el que se deshace de unos zapatos viejos que ya nunca se va a volver a poner. Yo ya tengo cincuenta y muchos, y hace más de 40 años que la música forma parte de mí; no concibo vivir sin ella. ¿Te pasa a ti? ¿Entiendes que la gente deje una parte importante de sí misma poniendo de excusa la edad, la familia o el trabajo?

Te entiendo, Antonio, y lo que dices me toca, porque no estás hablando solo de conciertos, estás hablando de algo más profundo, estás hablando de un estilo de vida. Muchos años con la música, y más con el metal… no se puede llamar una afición. Por eso duele ver que algunas personas lo van soltando. Pero soy consciente —y me ha pasado a mí— de que las circunstancias personales de cada uno te obligan, de alguna manera, a cambiar las prioridades. Estuve muchos años sin ir a ningún concierto; en mi caso fue la maternidad. Eso sí, la música no ha dejado de sonar en mi casa (ni en las casas de mis vecinos, jajaja) durante estos años. De hecho, mis hijas, cuando pueden, me acompañan a algún que otro concierto, y eso me hace inmensamente feliz: verlas allí conmigo y mi gente y disfrutar juntas… es maravilloso.

Por eso entiendo que la gente se puede alejar, pero no por eso dejar de amar la música; este era mi caso. Hay mujeres como yo; otras personas tienen que cuidar a sus mayores, otros trabajos y horarios imposibles de compaginar o algo tan importante y que creo que nos afecta a la mayoría… la falta de dinero para pagar muchas veces cantidades desorbitadas por un abono o un megaconcierto. Y no me da vergüenza decirlo: muchas veces, o casi siempre, lo pago a plazos. Pero, ¿sabes? Creo que al final esto no va de cuántos bolos has ido. Hay gente que va a los conciertos y no siente nada, y luego otros que desde su casa, con auriculares, lo viven a tope. Y luego estamos nosotros —otra vez me siento privilegiada— que, a pesar de todo, seguimos pudiendo ir, seguir disfrutando en directo y descubrir bandas nuevas… aprovechemoslo. Y suscribo tus palabras: el metal no entiende de edad, se queda para siempre.

Quiero que reflexiones y me digas, como parte del público, como la metalera que eres y que lleva tantos años viviendo el rock en vivo, qué crees que ha ido cambiando con el paso de los años y por qué, si sientes que la escena metalera está muriendo por falta de apoyo.

Sinceramente, pienso que no se está muriendo, pero sí ha cambiado. Lo primero y lo que más ha influido en este cambio es la forma en la que llega ahora mismo la música… antes era la radio, el disco, la revista y el concierto; ahora es Spotify, playlists y las demás plataformas. Es una manera de “matar” la curiosidad de ir a un concierto, entre todo lo que se puede escuchar ahora mismo. La gente es muy selectiva a la hora de acudir a un directo, primero por la economía —las entradas son muy caras muchas veces— y luego por la variedad que hay.

El mundo del metal ha evolucionado muchísimo. Partiendo de la base de que la música y cultura heavy metal no ha sido demasiado masiva, hace 40 o 30 años había tres subgéneros; ahora mismo hay tantos nuevos que, obviamente, divide al público. Que haya tanto donde elegir, por un lado me parece genial porque muestra la creatividad de gente nueva, enriquece muchísimo la música en general y eso es cultura; lo respeto y admiro, es para alegrarse. Pero por otro lado, la afluencia del público a los conciertos en las salas es menor. ¿Qué ocurre? Los cachés de las bandas bajan, las salas medio vacías, y eso sí duele.

Si vamos a un festival grande, miras y piensas: esto no morirá nunca… pero en los pequeños, de bandas nacionales y locales, allí sí se nota el cambio. Creo que somos la generación a la que este cambio nos pilló por sorpresa, por la rapidez con la que ocurrió. Creo firmemente que la escena seguirá viva, quizás más pequeña, pero viva, y mientras haya gente que viva el metal con pasión y acuda (acudamos) a sudar y cantar juntos frente a un escenario, esto no acabará.

¿Y cómo ves las nuevas generaciones? ¿Crees que ellos van a mantener viva la llama del directo? Porque lo cierto es que no veo tanto apoyo como me gustaría de los más jóvenes, en grandes festivales sí, pero bandas españolas, heavy metal más clásico… La música underground necesita más de ellos.

Nuevas generaciones… pienso que lo viven de otra manera. Lo que te decía antes: descubren la música por redes y streaming, y eso hace que estén menos implicados con el directo, sobre todo con el heavy clásico y underground. Por eso tenemos que enseñarles, de alguna manera, la cultura del metal, que tiene mucha historia, de dónde viene, las primeras bandas, cómo hemos vivido aquellos años sin tanta información digital. Aunque en grandes festivales vemos a pequeñas y pequeños con sus familias —que, por cierto, es una gozada—. Vamos a enseñarles lo que significa ir a un concierto pequeño, apoyar a una banda local o comprar una entrada aunque no esté “de moda”.

Por otro lado, la música underground siempre ha sido resistencia, es especial, pero a lo mejor también debería adaptarse un poco.

Sé que eres una mujer comprometida y con valores. Sé que te preocupa que la mujer no tenga el respeto que se merece dentro de nuestra música. Para empezar, hablar de mujeres y hombres da a entender que hay un problema, ¿verdad? Empecemos con las músicas. Siento que necesitamos más bandas de chicas, porque el número de músicos hombres sigue siendo abrumadoramente mayor.

En el momento en que hablamos de “mujeres y hombres” en la música… hay un problema. Lo perfecto sería no señalar el género. Y sí, el número de hombres músicos sigue siendo mucho mayor, pero eso viene desde siempre; el sistema patriarcal es estructural, no lo olvidemos, y también en el mundo del metal. Y aquí también las mujeres han tenido que demostrar mucho más para ser visibles, a pesar de tener un talento extraordinario.

Es imprescindible dar voz a más bandas formadas por chicas, y no como elemento decorativo, sino porque son igualmente válidas, con calidad musical de sobra y merecen respeto porque son grandes artistas y punto. A los hombres nunca se les pidió que fueran guapos, jóvenes o que enseñaran nada; se les valora por su música y su actitud. Pues exactamente debería ser así con las mujeres, porque aún hay —mucho menos que hace años— esa mirada machista y sexualizada que juzga la imagen y no la música, y hay que terminar con esto ya.

¿Cómo? Trabajando en conseguir la igualdad real, por ejemplo, apoyar bandas de chicas para que haya más referentes y así otras querrán tocar, liderar una banda o producir.

¿Y las chicas del público? ¿Crees que se las sigue juzgando por su forma de vestir? ¿Piensas que hoy día una mujer puede ir a un concierto sola y luego volver a casa sin ningún tipo de miedo?

Mis compañeras y hermanas del metal son maravillosas todas y sí, alguna vez tienen que escuchar algún comentario sobre su aspecto o cómo visten. Pero, como te decía antes, las cosas han cambiado, y mucho. Hay más conciencia y se toleran mucho menos las actitudes machistas; antes se normalizaban y ahora se señalan y condenan.

Ahora sí hay muchísimas mujeres que van solas a los conciertos, cantan en primera fila, se meten en los pogos y disfrutan y sienten. Después, a su casa, aunque a veces sientan miedo. Por eso hay que seguir con todas las redes de apoyo, con los protocolos y, lo más importante… más compañerismo si cabe.

¿Qué crees que hace falta para que la mujer sea una más dentro de la comunidad metalera? ¿Cómo hacemos el cambio y rompemos esas barreras?

Estamos bien encaminados para romper estas barreras y avanzar. Lo primordial: educación en igualdad, dar más apoyo a las bandas femeninas, condenar absolutamente todos los comentarios machistas, sean o no de nuestro entorno más cercano. Los prejuicios tienen que desaparecer y el mundo del metal, cuanto más diverso sea, más rico será. Y hay espacio para todas y todos.

Podría estar charlando horas, pero no quiero alargar esta charla más para que al menos lean una parte, jaja; ya sabes que cada vez se lee menos… Quiero preguntarte algo que yo ya sé de ti: si apoyas tanto a las bandas grandes como a las pequeñas, si gastas dinero en festivales importantes, pero también te gusta apoyar otros más modestos, en muchos casos organizados por asociaciones sin ánimo de lucro. ¿Cuáles son tus festivales favoritos?

Me encantan festivales grandes… Leyendas del Rock y Rock Imperium, y algo más pequeños Gineta Rock y Rock Arena. Estos cuatro son los fijos. Los tengo relativamente cerca y, en estos casos, el cartel es lo de menos. Significan muchísimo y apoyar y cuidar lo cercano es lo que me importa. Es tradición, por la gente y por el ambiente. Como en casa, sin duda.

Los festis pequeños también están en mi heavy agenda, por supuesto. Los que montan las asociaciones (ARMMA, Metalbats, Mediterranean Hellions, Espectros). Los hacen con tanta ilusión y muchísimo trabajo… Me gusta mucho esta cercanía con las bandas, con los socios y socias, el colegueo, alguna charla… lo paso muy bien allí. Aunque me repita… hay que apoyar siempre lo que quieres que siga existiendo.

¿Estás tú en alguna asociación? Si es así, dile a nuestros lectores por qué deberían apoyar a alguna de las tantas que hay… y si no estás en ninguna, ¿a qué esperas? Jaja.

Jajajaja, pues claro… y no en una, en tres, y muy orgullosa. Vamos… cuando digo que apoyo la escena, lo digo de verdad.

Formo parte de ARMMA (Asociación Rockera y Metalera de Mujeres en Albacete). Es súper especial para mí y, aunque la junta directiva la formamos solo chicas, es una asociación abierta para todo el mundo, con un número de socias y socios paritario que quiere compartir conciertos y viajes con una hermandad increíble. Apoyamos y damos difusión a bandas con componentes femeninas, entre muchas más actividades.

Soy socia del KRAL (Colectivo Rockero Almanseño), por supuesto, no podía ser de otra manera, es la asociación de mi ciudad. Aquí crecí musicalmente… los conciertos, reuniones, la caseta en la feria… mil anécdotas y un millón de risas.

También socia de corazón de Sexitanian Metal Rock, una joven asociación de Almuñécar (Granada). Gente currante, organizando festivales, moviendo bandas y manteniendo viva la escena local contra viento y marea (nunca mejor dicho, corazón de la Costa Tropical). Este 23 de mayo ya está presentado el cartel —mejor dicho, cartelazo— para la tercera edición del Sexitanian Fest (te pasaré la nota de prensa, por supuestísimo, jajaja).

Para mí es muy importante pertenecer a asociaciones. Aparte de pagar una cuota, contribuyes a que los conciertos no desaparezcan, a que las bandas locales tengan dónde tocar y a que haya festivales y actividades. Muchas veces escuchamos “ya no hay conciertos” o “nadie viene a mi ciudad”, pero para que eso cambie hay que arrimar el hombro. Estas y las demás asociaciones sobreviven gracias a la ilusión de la gente normal, que saca tiempo de donde no hay para organizar eventos. Así que, si alguien está dudando si apuntarse o no, le digo… ¿a qué esperas? Si te gusta el rock y el metal, es la mejor manera de implicarse un poco.

Sé que sabes lo importante que es apoyar también la música en salas. Los festivales son unos pocos al año, pero hay salas que programan conciertos todo el año, y si no asiste público, pues irán cerrando cada vez más. ¿Qué sala o salas son tus preferidas?

Mis favoritas… La Garaje, en Murcia, muy especial para mí, muchos conciertos y muchas emociones vividas allí. Rock City, en Valencia, otra sala espectacular con mi querida peña valenciana. Marearock, en Alicante, con un ambientazo siempre. Clandestino, en Albacete, donde ARMMA organiza los dos festivales anuales. Y La Matadero, en Ayora, creo que desconocida para gran parte del público, pero con un potencial y calidad excelentes.

En todas me siento como en casa y disfruto a tope, aunque a veces estén medio vacías, y me entristece e incluso enfada. Cada una tiene su público, su encanto. Cuando puedo acudo y animo a quien pueda a que haga lo mismo.

Para despedir esta entrevista, quiero que compartas con nuestros lectores qué sientes al estar en un concierto de una banda que te gusta, cómo lo vives.

Para mí, ir a un concierto de una banda que me gusta mucho ya es emocionante desde el momento en que tengo la entrada. Y luego, desde el minuto uno, desconecto del mundo y solo estoy allí. Es una descarga de energía brutal. Canto con mi inglés inventado, salto y bailo con mis amigas y amigos, gente que siente lo mismo que yo.

Salgo cansada, sin voz y empapada de sudor… pero feliz, con una sonrisa y un recuerdo irrepetible. Aunque los vuelva a ver, cada concierto es único, y estos recuerdos tan personales, tan brutales, se quedarán para siempre.

Y yo siempre te veo bien acompañada. Los conciertos mejor con amigas, ¿verdad? Dime los nombres de algunas de esas personas especiales con las que sueles ir, y de paso les mandas un saludo.

Jajaja, síiiii, totalmente. Los conciertos se disfrutan más con amigas y amigos que comparten tu rollo y también muchas cervezas. Sería imposible saludar a todas las personas y no quiero olvidarme de nadie, no sería justo, así que mando saludos y abrazos gigantes a todas las personas que he conocido a lo largo de tantos años; a las personas que me cruzo en cada concierto, en cada festival; a la prensa musical —especialmente para ti, que también entras en este abrazo gigante— visual y escrita, que hacéis una labor increíble para difundir el metal con vuestros reportajes fotográficos y crónicas; a todas y todos los trabajadores que trabajan desde un concierto pequeño a un festival grande.

Y de manera personal, y si me lo permites, quiero dar las gracias y dedicar esta entrevista a David Cardona (por ser mi hermano del metal) y a José Contreras (por todo).

Gracias a todas estas personas por hacerme sentir tan feliz, por permitirme ser parte de esa gran familia metalera y, una vez más, a ti, Antonio, por la confianza y tu amistad… y ya no digo más porque me emociono.

Pues nada más, Anna. No sé si seguiré haciendo más entrevistas de este tipo, pero esta contigo necesitaba hacerla. Un abrazo, amiga, nos vemos pronto en algún concierto, ¡seguro!

Un abrazo, Antonio, y gracias por todo. La ilusión era grande, ha sido más difícil de lo que pensaba, pero solo espero que haya alguien que comparta mi opinión o lo que pienso y le guste. Nos vemos pronto, muy pronto, en el sitio de siempre… en un concierto.

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