Rescatamos esta publicación de hace algo más de tres años, cuando se celebraba el décimo aniversario de este disco.

Escrito por Moralabad

Esta vez le toca el turno a la banda prog neoyorkina Dream Theater, los cuales han grabado grandes éxitos en la música mundial hasta convertirse en unos de los grandes exponentes del Metal internacional. El 7 de junio de 2005 editaron “Octavarium” y hoy día es considerado uno de los discos más influyentes de la banda que sin duda marcó un punto de inflexión en su carrera, y que además supone parte de la racha de discos más importante de la banda.

La principal razón por la que escojo este disco y no otros (que también), es porque en estas ocho canciones se puede encontrar de todo, algo habitual en la discografía de los americanos. Partes lentas, rápidas, técnicas y virtuosas en lo musical y letras emotivas, reivindicativas y que llegan a las masas. Bajo mi punto de vista ese es un aspecto realmente importante y aquí se logra perfectamente.

Con un nuevo sonido con respecto a “Train Of Thought”, “The Root Of All Evil” inicia el disco continuando con la historieta de superación personal escrita por Mike Portnoy debido a su adicción alcohólica, la cual inició con “The Glass Prison” en “Six Degrees Of Inner Turbulence”. Esta tercera parte se dedica al momento en que está listo para olvidar esa adicción. Musicalmente podemos escuchar parecidos con esas dos canciones previas, “The Glass Prison” y “As I Am”, ésta segunda de “Train Of Thought”, que seguirán apareciendo en los dos lanzamientos posteriores, “Systematic Chaos” con “Repentance” y “Black Clouds And Silver Linings” con la concluyente “The Shattered Fortress”.

The Answer Lies Within” es el baladón del disco, sinceramente, una de mis favoritas tanto del disco como de la banda, no sé qué tendrán estos compositores, pero todas sus baladas acaban llegando mucho al público. En este caso no es un réquiem como en “The Spirit Carries On”, sino un himno a la vida, en ella se pueden leer cosas como “no te preocupes, de los errores se aprende, vive al máximo la vida, que cuando menos te lo esperes será demasiado tarde”. La música acompaña con guitarra de doce cuerdas intercalando punteos con eléctrica y ritmo de medio tiempo. Simple, pero efectiva.

Con aspecto más oscuro, pero con buen estribillo y punteo de guitarra “These Walls” supera las expectativas con el teclado de Rudess marcando los tiempos. Siete minutos llenos de emoción intentando echar abajo los muros personales para superarnos a nosotros mismos. Esta canción la puedo escuchar hoy día en muchos grupos nuevos, porque, aunque parezca simple, algo tendrá para coger su influencia. El single “I Walk Beside You” hace aparición tras haber sido acusado de ser muy “pop” tras su presentación. Es cierto, no se puede negar, aunque me pregunto si un cantante de pop podría mejorar la actuación de James LaBrie, la cual me parece sobresaliente. Hasta aquí la parte más accesible a nivel general.

Pasamos página para adentrarnos en la parte más complicada y técnica del disco. Primero la intensa y demoledora “Panic Attack” en la cual se nos viene a la mente su previo “Train Of Thought”. Aquí Portnoy hace una demostración del por qué en esos días era considerado el mejor batería del Metal. Sin apenas darnos cuenta nos metemos en la mitad de canción para escuchar su estribillo y posteriormente adentrarnos en uno de los momentos instrumentales del disco. Entre solos de guitarra y teclado se cuela el doble bombo para seguirle dando la intensidad con la que empieza sin que pierda fuelle. Un temazo progresivo sin precedentes que en directo es una apisonadora.

La corta (de letra) “Never Enough” es junto a “Octavarium” la más técnica en cuanto a estilo, aunque el estribillo se asemeje a su hermana “I Walk Beside You”. Como si se tratara de “Blind Faith” podemos escuchar esos intrincados ritmos de batería intercalando la caja y charles con gran maestría. El teclado aporta nuevos sonidos desarrollados con un iPad como “instrumento musical” innovador, el cual ya se ha convertido en un fijo de sus aparatos.

El momento más emotivo llega con, la que para mi gusto es la mejor canción del disco y una de las más grandes de la banda: “Sacrified Sons”. Su letra se basa en los atentados del 11-S como mostraron visualmente en su 20º aniversario. Para nosotros los españoles esa letra bien podría servir para criticar y condenar los atentados del 11-M. Totalmente progresiva, comienza lenta, va acelerando y termina a lo grande con el mismo estribillo con el que empieza. Tras el coreado “who would wish this on our people and proclaim that His will be done…” se desarrolla el mejor momento instrumental en el que intervienen ordenadamente guitarra, teclado, bajo y batería. Se me hace imposible describirlo, cuando lo escuches me entenderás. Tras esto la guitarra adquiere un tono mucho más agresivo y cortante hasta volver al estribillo. Finalmente, Portnoy libera toda la rabia que no puede expresar con palabras en un solo de batería. ¡Increíble canción que se marcó la formación más prolífica del grupo!

Finalmente llega la homónima del disco y sus 24 minutos exactos de duración, “Octavarium” empieza con algo así como una demostración de Jordan Rudess en todos y cada uno de los instrumentos nuevos que eligió para grabar ese disco. Generalmente el teclado táctil HAKEN y una especie de mezcla entre guitarra y koto japonés. Tras la irrupción de batería suena el clarinete perteneciente a la orquesta que grabó estas dos últimas canciones. La primera parte, “Someone Like Him”, inicia con guitarra y la voz de LaBrie que va dando paso al bajo de Myung y los platillos de Portnoy como acompañamiento al unísono con el piano. “Medicate” sigue con intro a bajo y en la que se produce el estribillo más pegadizo de la canción, la batería empieza a tomar más protagonismo mientras que la guitarra es ahora la que sirve el acompañamiento. Y tras la repetición del estribillo, la primera parte instrumental con solo de teclado y la guitarra ya con distorsión, “Full Circle” es la parte más llamativa por eso mismo. En el estribillo esta ocasión escuchamos la voz de Portnoy el cual puede intercalar con maestría mientras cambia constantemente de ritmo. Después una nueva parte instrumental en la que todo va a más y desemboca en un gran solo de guitarra y teclado conjunto que en directo han demostrado calcar a la perfección junto al ritmo de batería y bajo, dos parejas que hacen del conjunto una obra maestra de la música. Los “Intervalos” son mencionados y recuerdan bastante a “The Great Debate” por la mezcla de voces. Finalmente desemboca en la parte final de la obra junto a la orquesta sinfónica en “Razor’s Edge” en la que apenas una estrofa de letra se puede cantar pero en la que la reminiscencia de “The Spirit Carries On” aparece en el emotivo solo de guitarra de Petrucci. “Octavarium” termina y con ella la hora y cuarto de disco total. Un placer para los oídos de los amantes del metal progresivo y de la banda neoyorkina.

Canciones

1. The Root Of All Evil

2. The Answer Lies Within

3. These Walls

4. I Walk Beside You

5. Panic Attack

6. Never Enough

7. Sacrified Sons

8. Octavarium

Dream Theater

James LaBrie – Voz

John Myung – Bajo

John Petrucci – Guitarras

Mike Portnoy – Batería y voz

Jordan Rudess – Teclados y piano

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