“Duro Rock and Roll teutónico con claras influencias australianas.”

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses del Metal, cuando un disco tiene tantas influencias de uno de tus grupos favoritos, en este caso de los legendarios AC/DC, juega con ventaja en el marcador. Claro que una cosa es sonar como ellos y otra es tener el mismo talento para hacer Rock duro de siempre. Entre ambas bandas hay dos diferencias fundamentales, una es que no existen dos Angus Young al mando de las seis cuerdas y otra, que la voz de Brian Johnson, extremadamente peculiar, es capaz de vocear en un concierto más de dos horas y terminar con el mismo tono con el que comenzó. 

Estos alemanes, de Baviera, no tienen mucha historia a sus espaldas. Vieron la luz allá por el 2000, siendo los miembros fundadores Captain H. Foster y Stevie (d.e.p, fallecido este año). Con cuatro trabajos en el mercado, este es su segundo LP, tras el Hellrocker, en 2006. Ocho años de espera que, oído el álbum, pienso que han merecido la pena, no solo porque suenan muy bien, influencias aparte, sino porque está especialmente realizado para tocarlo en directo, con los arreglos justos y esto, tal como está el mercado de ventas de CD,s hoy en día, es fundamental para el futuro de un grupo.

Free Ride saldrá a la venta el próximo 5 de Diciembre, con el sello Pure Rock Records y los inquietos ya lo pueden conseguir en la tienda online www.purerock-records.com. La portada, como suelo observar últimamente en grupos Hard Rock, es muy retro, me gusta el simbolismo que hay en ella. Después de todo, el título es algo así como “paseo libre” y que mejor para ello que tener un billete de un medio de transporte, de tranvía pudiera ser, con el número 40636. Apuntadlo en la memoria para el sorteo de Navidad, nunca se sabe.

Es un trabajo largo, trece temas y casi 56 minutos de mucho Hard Rock duro y correoso. Podría dividirse en dos partes, la primera, hasta el tema Free Ride incluido, donde se pegan más a las calderas de los AC/DC, tanto que casi se queman y la segunda intentan sonar con más estilo propio. Ritmos cadenciosos, típicos dobla cuellos, con la profundidad de la etapa de Bon Scott pero con el tono de voz de Brian Johnson. Las guitarras rítmicas son las reinas, con riffs de piedra,  porque los solos no se prodigan, no hay en todos los temas. El bajo va bien servido, incluso llega a iniciar alguna pista y la batería es de garrote, potente. Hay grandes melodías, pegadizas con estribillos cortos y mucha pegada, ideales para actuaciones en directo. El vocalista, Alexander, tiene un tono muy parecido a cantante actual de AC/DC, quizás un poco más estridente y agudo, le da a las pistas un toque de rabia de barrio,  lo curioso es que según avanza el disco, lo va perdiendo poco a poco, desapareciendo parte de la lija. Un pero es que, al igual que los australianos, cuando encuentran unos riffs atractivos, lo repiten hasta la saciedad, de principio a fin.

Con Soundmaker me sorprendí gratamente, esos riffs de inicio nacen del tema Fly On The Wall como de unas crisálida, pegadiza pista y muy típica de los otros. En Rock and roll Generator se apartan un poco del estilo, con el bajo dando comienzo al tema y un punteo de los gruesos, pero solo un poco en esa cadencia destroza cervicales. Más ligera es Crazy Dayzz, con curioso efecto eco en el estribillo, donde siento el calor que desprenden las cuerdas vocales de Alexander, menudo esfuerzo realizan.

Straight Down Dirt nos lleva a un ritmo calcado al This Means War (Blow Up Your Video), muy repetitiva en esos riffs una y otra vez sin descanso. Heaven Can Wait sigue dándole a la Roca Dura sin compasión, con gran estribillo para directos. Más oscura y serpenteante es el ambiente de Touch of Evil, donde por primera vez se escuchan acordes metálicos de guitarras, con el vocalista entonando la letra como si detrás estuvieran los Black Sabbath

Free Ride vuelve a ruedos de las antípodas, el caso es que lo hacen bien, para que os voy a engañar, con la guitarra solista despertando de su letargo y el estribillo más demoledor hasta ahora para el escenario, Freeeee Ride!!!. Alexander parece que ha perdido parte del efecto lija  en Trouble, e igual pasa en It´s Over, con ambiente  Guns N´Roses. Estos temas son mucho más de estilo propio, no solo por la melodía si no por las guitarras más metálicas. Igual ocurre en Lipstick On My Pillow,con entrada en suave acústico, para a continuación explotar hacia un ambiente más festivo.

Otra vez caña estilo AC/DC con Sparkplugs Blowing, recuperando levemente  Alexander  milagrosamente parte de la voz de inicio del disco, riffs aplasta piedras y buen ritmo para desplegar puños. Love Is A Sweet Torment se desliza más al acero, mucha potencia y garra despliega la pista, con ritmo y letra que harán retorcerte. A batería pura y dura comienza Time, más oscura y de melodía muy difuminada, punteo metálico sentido y más propia, pero creo que no es la adecuada para terminar este álbum.

Estos son los típicos trabajos difíciles de puntuar porque recuerdan en lo bueno a otros y en lo que no, ya no gustan tanto. Con un par de temas que podrían sobrar, es un buen trabajo en conjunto, no es innovador pero suenan muy bien así que 7,5 puntos sobre diez. Un saludo metálico a todos.

Tracklist:

  1. Soundmaker
  2. Rock and roll Generator
  3. Crazy Dayzz
  4. Straight Down Dirt
  5. Heaven Can Wait
  6. Touch of Evil
  7. Free Ride
  8. Trouble
  9. It´s Over
  10. Lipstick On My Pillow
  11. Sparkplugs Blowing
  12. Love Is A Sweet Torment
  13. Time 

Componentes:

  • Alexander Mayer. Vocalista
  • Captain H. Foster. Guitarra
  • Michael Henning, Guitarra
  • Markus Kerscher. Bajo
  • René Baumann. Batería

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