«Final de fiesta con una mezcla de estilos ganadora que definen el ADN del Rock Imperium»

Crónica escrita por Isa M, fotos oficiales del festival

ESTRELLA NEGRA

Los veteranos malagueños, con casi cuatro décadas de historia a sus espaldas, fueron los encargados de abrir el escenario Thunderbitch. Aunque a esas primeras horas de la tarde el recinto todavía presentaba una entrada discreta, los presentes respondieron desde el primer momento a un repertorio que combinó clásicos como «Magia Negra» o «Brujas de Salem» con composiciones más recientes como «Cabalgando sobre el Infierno», «La Doncella de Orleans» y el nuevo sencillo «Por 30 Monedas». Cerraron con «Andalucía», dejando claro que el heavy metal tradicional en castellano sigue teniendo grandes defensores.

 

DOGMA

Dogma volvió a demostrar por qué es una de las propuestas más llamativas de la nueva escena del metal. Su cuidada estética, inspirada en la imaginería religiosa, y una puesta en escena tan oscura como teatral captaron todas las miradas desde el primer momento, incluyendo un simpático guiño al público al aparecer con la camiseta de la selección española. Musicalmente, centraron el repertorio en su debut con temas como «My First Peak», «Made Her Mine», «Father I Have Sinned», la siempre celebrada versión de «Like a Prayer» de Madonna y el cierre con «Pleasure From Pain». Sin embargo, las recientes modificaciones en la formación parecieron pasar factura. La propuesta sigue funcionando visualmente, pero se echó en falta la complicidad y la conexión con el público que transmitieron cuando las vi en el Leyendas. Cumplieron, aunque dejaron la sensación de que esta nueva etapa todavía necesita asentarse.

DOBLE ESFERA (By Crom)

Doble Esfera representa para mi la esencia del Heavy rock, una banda que lleva muchos años luchando por defender su música, primero con La Brigada, y desde hace más de 15 años con la esfera. Ellos creen en sus canciones, yo creo en sus canciones. No se han conformado con ser fieles a un estilo, seguir modas…. Ellos hacen la música que les nace, la que les identifica, la que saben defender sobre un escenario, canciones que a mi mismo me acompañan desde su ya lejano Mi universo del 2012. Antonio Elzaurdia y Eladio Ruipérez, columna vertebral de la formación, no han dudado añadir músicos, segundas voces y cualquier recurso que sirviera a la causa de la Esfera. En esta ocasión presentaban a Moisés Dante Amo a la voz desde Almería, que no viene a hacer coros ni nada parecido, como decía Eladio en su presentación, viene a cantar con él, y creo que le va a venir muy bien a la banda, porque se complementan bien ambas voces y enriquecen las viejas canciones, y seguro que las nuevas.

Tuve la fortuna de estar en el Stage que la banda hizo en nuestra casa, la Garaje Beat club, hace unas semanas, preparando este bolo, porque así son Doble Esfera, se toman en muy serio su música, su directo, y claro, tocar en un festival como el Rock Imperium es una ocasión única, y con la incorporación de Dante a la voz, la banda quería asegurarse de que daban el 100% sobre el escenario de Cartagena, y creo que lo consiguieron. Tuve la fortuna de ser su fotógrafo esa tarde, así que quizás no os pueda contar lo que vi sobre el escenario, la parte musical, al estar preocupado de mostrarlo en imágenes… pero lo intentaré. La banda abrió fuego con Rock duro del Siglo XXI, un autentico himno que define bien la esencia rockera de los murcianos. Moisés me dijo justo antes del concierto y sobre el escenario, que estaba algo nervioso, normal, era su puesta de largo como vocalista y nada menos que en unos de los festivales más importantes del país… pero yo no vi ese nerviosismo en su actuación, cantar con músicos tan rodados, también hace que todo sea más fácil. No quiero dejar de citar a una garantía a las baquetas como Patricio, joven pero con un descaro que ya quisieran otros, me regaló algunas fotos guapas, y con, el bajista infalible de la Fender, sobrio… quizás demasiado para alguien como yo, que busca buenas capturas jaja, pero pieza ya indispensable de la formación.

Le siguieron Fuera de control, la homónima Doble Esfera, del nuevo EP, y era un disfrute ver a Antonio regalar riffs y solos a destajo, y la dupla de voces que personificaban Eladio y Moisés, interpretando las canciones como si se hubieran compuesto para cantarlas así, y, que conozco a la banda de tantos años, vi lo que aportaba Dante como nuevo vocalista y me gustaba, porque añadía algo más de frescura y los temas sonaban más cañeros; tenía mis dudas, como siempre que cambias algo importante, pero os juro que disfrute más del concierto de la banda que nunca, y os aseguro que he vivido conciertos memorables, con setlist más largos y músicos de la talla de Johnny Lorca, Pablo Villena, Pedro Martínez, Willy Medina… Ana, espero no equivocarme con el nombre de la voz femenina que acompañó a la banda muchos años, y si me equivoco disculpad a este viejo desmemoridado, porque esta chica es realmente especial.

Siguieron cayendo clásicos como El baile de los necios (una de mis preferidas de siempre), 2030, la renovada La Momia, donde a mitad de canción los músicos cambian de vestuario y salen al escenario con camisetas hawaianas y máscaras de lucha de lucha libre mejicana, dándole un toque dinámico y visual al show, os aseguro que un concierto de Doble Esfera es de todo menos aburrido! Y ya para el final La nueva era del Rock y un tema nuevo pero que seguro que se convertirá en un clásico de la banda, y que a mi me encanta: Ricky Rock. En fin, entended que estar detrás de dos cámaras, bajar y subir del escenario, grabar algunos videos… dificulta que pueda contaros la fiesta del Rock que ofreció la banda sobre el escenario, pero creedme que cada ocasión de ver tocar a estos músicos es una experiencia única.

¡Que ruede la Esfera!

QUEENSRŸCHE (By Crom)

No necesitó fuegos artificiales ni una producción descomunal. Queensrÿche volvió a demostrar en el Rock Imperium Festival 2026 que cuando una banda posee un repertorio tan sólido como el suyo, las canciones hablan por sí solas. Los estadounidenses ofrecieron una de las actuaciones más sobrias de la jornada, pero también una de las más consistentes, reivindicando el enorme legado que han construido durante más de cuatro décadas.

Con Todd La Torre plenamente consolidado al frente de la formación, el grupo firmó un repertorio que equilibró con acierto los grandes clásicos de Operation: Mindcrime y Empire con composiciones de su etapa más reciente. Himnos como Queen of the Reich, Operation: Mindcrime, I Don’t Believe in Love, Jet City Woman o Empire fueron suficientes para recordar por qué la banda sigue siendo una referencia absoluta del metal progresivo.

Lejos de caer en la nostalgia, Queensrÿche mostró una imagen de banda plenamente vigente. Las guitarras de Michael Wilton mantuvieron intacta esa combinación de melodía y precisión que siempre ha caracterizado al grupo, mientras que la sección rítmica sostuvo cada composición con firmeza. Por su parte, Todd La Torre volvió a demostrar que es el relevo ideal para afrontar un repertorio tan exigente, respetando la esencia de las canciones sin renunciar a su propia personalidad.

La respuesta del público fue creciendo a medida que se sucedían los clásicos, confirmando que la música de Queensrÿchecontinúa conservando una enorme capacidad para conectar con varias generaciones de aficionados. Sin artificios ni concesiones, la banda ofreció una auténtica lección de heavy metal progresivo, sustentada únicamente en la calidad de unas composiciones que han resistido el paso del tiempo con absoluta dignidad.

CRAZY LIXX

En el escenario Thunderbitch, Crazy Lixx volvió a demostrar por qué es una de las bandas más queridas del hard rock melódico actual. Los suecos convirtieron la carpa en una auténtica fiesta a base de estribillos irresistibles, riffs pegadizos y la energía de Danny Rexon al frente. El éxito de la actuación fue tal que el recinto se quedó pequeño, con tantísimo público que apenas se podía una mover y muchos asistentes tuvieron que seguir el concierto desde fuera. Durante cuarenta intensos minutos repasaron clásicos como «Hell Raising Women», «Girls of the 80’s» o «Who Said Rock ‘n’ Roll Is Dead», sin olvidarse de presentar temas de su reciente Thrill of the Bite (2025). 

TRIVIUM (By Crom)

Después de la elegancia y el refinamiento de Queensrÿche, el Rock Imperium Festival dio un giro de ciento ochenta grados con la llegada de Trivium. Los de Orlando transformaron el recinto en una auténtica descarga de Metalcore, demostrando por qué llevan más de veinte años siendo una de las bandas imprescindibles del metal moderno.

Con Matt Heafy al frente, el cuarteto ofreció un repertorio que recorrió buena parte de su trayectoria, alternando composiciones de discos fundamentales como Ascendancy, Shogun, The Sin and the Sentence o In the Court of the Dragon. Una combinación que permitió comprobar la evolución de una banda que ha sabido fusionar con personalidad el metalcore, el thrash y el heavy más melódico sin perder su identidad.

Desde los primeros temas quedó claro que Trivium no entiende de medias tintas. La contundencia de las guitarras, la precisión de la sección rítmica y la versatilidad vocal de Heafy, alternando registros melódicos y agresivos, marcaron un concierto de ritmo constante, en el que apenas hubo respiro entre canción y canción.

El público respondió con la misma energía que desprendía la banda, convirtiendo la actuación en una de las más intensas de la jornada. Sin necesidad de grandes artificios, Trivium volvió a demostrar que su principal fortaleza sigue siendo un repertorio sólido y un directo perfectamente engrasado, capaz de convencer tanto a los seguidores de siempre como a quienes se acercaban por primera vez a su propuesta.

Su paso por Cartagena confirmó que continúan siendo uno de los grandes referentes del metal del siglo XXI. Potencia, precisión y una colección de canciones que mantienen intacta su capacidad para incendiar cualquier escenario.

YOTH IRIA

En el escenario Thunderbitch, los griegos Yoth Iria ofrecieron uno de los conciertos más oscuros del fin de semana. Liderados por miembros históricos de la escena helena del black metal, envolvieron al público en una atmósfera densa y ritualista, combinando pasajes melódicos con una interpretación intensa y cargada de misticismo. Su actuación sirvió como perfecto contrapunto a las propuestas más clásicas y épicas del festival, demostrando que también había espacio para los sonidos más extremos y ambientales dentro del cartel. 

SABATON

Como grandes cabezas de cartel del domingo, Sabaton ofreció el show más ambicioso y espectacular de todo el festival. Los suecos transformaron el escenario principal en un auténtico campo de batalla gracias a una producción descomunal con fuego, explosiones, videoproyecciones, un tanque sobre el que se colocó la batería y un coro de seis voces que aportó todavía más épica a una actuación ya de por sí monumental. Liderados por el carismático Joakim Brodén, repasaron buena parte de su trayectoria sin olvidarse de presentar varios temas de su último álbum, Legends. La conexión con el público fue constante durante todo el concierto. Brodén bromeó en varias ocasiones con las altas temperaturas de Cartagena, asegurando que tenían que volver más a menudo… aunque mejor no en julio. El público respondió entregado, coreando cada canción y acompañando a la banda de principio a fin. Himnos como «Ghost Division», «The Last Stand», «Bismarck», «Primo Victoria» o el cierre con «To Hell and Back» desataron una auténtica celebración colectiva que puso el broche de oro a tres intensos días de festival.

LATZEN (By Crom)

Puede que Latzen no fuera la banda con mayor repercusión internacional de la última jornada del Rock Imperium Festival 2026, pero sí una de las que despertó un mayor sentimiento de respeto entre los aficionados al heavy metal nacional. Su regreso a los escenarios ha permitido recuperar a una formación que, pese a no disfrutar en su día de la proyección de otros nombres de la escena, dejó una huella imborrable en el heavy vasco de finales de los ochenta y principios de los noventa.

Sobre el escenario, la banda demostró que el paso del tiempo no ha borrado su identidad. Sin artificios ni concesiones, Latzen apostó por un concierto directo, apoyado en la fuerza de sus guitarras, una base rítmica contundente y un repertorio que hizo justicia a una trayectoria reivindicada durante años por los seguidores del heavy más clásico.

Lejos de buscar el impacto fácil, el grupo centró toda la atención en sus canciones, recuperando ese sonido tan característico que siempre combinó melodía, contundencia y actitud. Fue una actuación honesta, de esas que conectan especialmente con quienes crecieron escuchando heavy metal sin necesidad de adornos ni producciones desmesuradas.

El público respondió con calidez, consciente de que estaba asistiendo a una oportunidad poco habitual de volver a disfrutar de una banda histórica. En un festival dominado por grandes nombres internacionales, Latzen recordó que la escena estatal también ha escrito páginas importantes dentro de la historia del género.

Su paso por Cartagena fue mucho más que un ejercicio de nostalgia. Fue la confirmación de que algunas bandas nunca pierden su esencia y de que el heavy metal clásico, sigue conservando la misma fuerza que décadas atrás.

TESTAMENT

Testament fue el encargado de poner el broche final a la quinta edición del Rock Imperium con una auténtica lección de thrash metal. A pesar de que el cansancio acumulado tras tres intensos días de festival se notó en una asistencia algo menor —era ya la madrugada del domingo al lunes y el concierto terminó cerca de las dos de la mañana—, los presentes disfrutaron de una descarga impecable. Chuck Billy volvió a exhibir una voz imponente, perfectamente respaldado por el magistral trabajo de Eric Peterson y Alex Skolnick a las guitarras. El público respondió con pogos constantes en clásicos como «Into the Pit», «Electric Crown», «Sins of Omission» o el explosivo cierre con «Over the Wall», sin olvidar temas recientes como «Infanticide A.I.» o «Shadow People». Un final a la altura de un festival que volvió a consolidarse como una de las grandes citas del metal europeo. 

 

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