“Una ruta falta de dureza”

Reseña de Christian Dárchez

Pobre Ozzy Osbourne, apenas pasaron 4 meses desde que partió al centro de la eternidad y ya estalló un culebrón entorno a su legado. Como muchos saben a principios de noviembre el primer manager de Black Sabbath, Jim Simpson hizo pública la noticia de un lanzamiento de un álbum de cuando aún se llamaban Earth y el mismo iba a tener por título  “Earth: The Legendary Lost Tapes” que consistía en una serie de demos grabadas en 1969 por los fabuloso 4 de Birmingham. Pero a Sharon Osbourne no le agradó demasiado la noticia (a sabiendas que no iba a ver un centavo de las regalías) y amenazó a Simpson con demandarlo (aunque ella dice que no lo hizo, solo que expuso “posiciones legales”. Me cago en la diferencia) si lanzaba dicho album alegando de que nunca se le pidió permiso ni le ofrecieron regalías y el resto de la banda jamás accedería a que dicho material vea la luz dado el historial de Simpson con sus fracasos como empresario musical. Simpson por su parte asegura que las grabaciones son suyas y que no solo pagó para que se llevaran a cabo sino que también las restauró. Lo cierto es que dicho material dada la situación quedó encajonado y vaya a saber si alguna vez será lanzado. Cada uno saque sus propias conclusiones.

Puestos ya en clima hoy voy a hablar del capítulo mas turbulento y triste en la historia de Black Sabbath y que marcó el fin de la etapa clásica de la banda, pero para eso toca hacer un poco de historia: el mas ambiguo y experimental “Technical ecstasy” (1976) séptimo disco de la gloria inglesa del rock duro y uno de los padres del metal Black Sabbath si bien había tenido ventas moderadas, lo cierto es que había dividido tanto a la critica como a sus fans. Y no solo eso sino que abrió las primeras grietas en la banda, con un Ozzy descontento no solo con la dirección musical hacia un sonido rockero  mas evolucionado y técnico muy lejos del tonelaje riffero y oscuro de sus inicios sino tambien con el resto de sus compañeros, especialmente con el guitarrista Tony Iommi con quien llegó a tener mas de un encontronazo como los que solían tener en sus días de escuela. Para colmo de males las adicciones del cantante le provocaban severos cuadros depresivos y raptos de locura que se agravaron aún mas con la muerte de su padre, tan así fue que cuando Iommi le comunicó que era hora de ponerse a trabajar en el próximo disco, Ozzy se vino totalmente abajo y explotó. Al poco tiempo un ya desbordado Ozzy decidió irse de la banda.

Inasequible al desaliento, Iommi comenzó a audicionar cantantes para cubrir la plaza y el elegido fue Dave Walker (Ex Fleetwood Mac) al mismo tiempo que se ponían a trabajar en el siguiente disco y se presentaban en la TV. Ozzy por su parte si bien en una conferencia de prensa donde hizo publica su salida de Black Sabbath dejó entrever el inicio de su carrera solista, nada mas lejos de la realidad. Ni siquiera el sabía que hacer y solo se quedaba en casa matando el tiempo como podía y cada tanto armaba algún alboroto que terminaba en serias discusiones con su esposa Thelma. La estadía de Walker en la banda duró poco, ya que en enero de 1978 Ozzy parcialmente recuperado de su depresión decide volver a Black Sabbath, lo que derivó en el despido de Walker. Ya de entrada Ozzy le puso las cosas difíciles a Iommi y al resto del grupo puesto que se negó a grabar el material compuesto junto a Walker, por lo que gran parte del mismo debió ser reescrito en el estudio, por lo que la grabación se prolongó por lo demas al igual que los costos de producción. El problema radicaba en que Iommi eligió el estudio Sound Interchange de Toronto (Canadá) y eso hizo que todo se fuera al demonio ya que tanto Ozzy como el bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward detestaban el clima extremadamente frio y se entregaron una vez mas al redil del alcohol y las drogas. Pese a todo y con un Iommi que hizo lo que pudo, el disco pudo terminarse y el primer paso fue lanzar como single a la canción homónima del disco que terminó el top 30 británico, algo que no conseguían desde la época de “Paranoid” (1970). Pero cuando el disco completo fue lanzado, lamentablemente las cosas se dieron de otra manera. 

“Never Say Die!”, octavo disco de los ingleses Black Sabbath editado el 28 de septiembre de 1978, mostraba a una banda que había perdido por completo el rumbo y por ende su identidad. El disco deambulaba entre un Hard Rock, trazas de Rock ligero y progresivo con bastante presencia de teclas (herencia del anterior disco) hasta tintes de Pop Rock. De última y mirándolo desde una optica actual podría omitir lo de pegarle al disco por eso, pero el problema de “Never Say Die!” es que careció de un rumbo definido y solo se trató de una aglutinamiento de ideas inconexas que si bien algunas funcionaban, otras derrapaban por completo. Con el tiempo Iommi encontró otras excusas mas elaboradas como el hecho de haber compuesto el material a las apuradas, pero la mas creíble fue una de sus primeras declaraciones que argumentaba que para esos tiempos ya no sabía que hacer con Black Sabbath y haber grabado en Canadá fue una muy mala idea. Yo me inclino por esta ultima.

En todo caso el disco arranca con la canción homónima del disco, un track rápido e ideal para abrir el disco, pero algo andaba mal: las guitarras de Iommi ya no lastiman ni se imponen, las bases rítmicas del bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward al igual que en todo el disco son de lo mejor que hayan grabado por esa época pero poco pueden hacer para aclarar el panorama, al igual que la voz de Ozzy que si bien se la escuchaba altisonante hizo esfuerzos denodados para encajar en un material que odió desde primera hora (el mismo aseguraba  que el disco le parecía muy ligero y pop) pasando por los teclados introductorios de la cadenciosa Johnny Blade que aunque no estaba para nada mal sonaba mas a REO Speedwagon que a Sabbath, sobre todo por las guitarras de Iommi que suenan muy tapadas por la voz de Ozzy y el rock ligero casi pop de Junior’s eyes que Ozzy le dedicó a su padre que hubiera sido mas redonda de tener una duración mas corta y sus casi 7 minutos se hacen cansinos.

A hard road es un medio tiempo guitarrero deudor de gente gente como Aerosmith o Status Quo en cuya extensa duración encuentra su mayor debilidad. Shock wave parece querer retomar la fiereza y fuerza de antaño pero se queda en un “quiero pero no puedo” y mas con un interludio forzosamente pop. Air dance por su parte juega a ser Genesis con un tema muy progresivo, de hecho parece de esos que Mike Rutherford, Tony Banks y Phil Collins tras la marcha de Peter Gabriel le rechazaban a Steve Hackett y este decidió donárselo a Iommi. Un buen tema, pero que no encuentra su lugar en un disco ya de por sí caótico. Y sin ningún contexto pasaban a un tema de rock genérico y hasta aburrido como lo es Over to you y su pasaje de teclas no suma ni resta, lo mismo se puede decir del saxo mal implementado en el breve instrumental Breakout que ni Roger Waters y David Gimour se hubiesen animado a colocar en Pink Floyd. Por si no fuera poco hacia el final Bill Ward nos quería convencer otra vez de que podía cantar en la famélica Swinging the chain pero lo hace inclusive peor que en “It’s Alright” de “Technical ecstasy”, igual si la cantaba Ozzy el resultado hubiera sido el mismo.

“Never Say Die!” al momento de su edición recibió en su mayoría criticas aún mas negativas que “Technical ecstasy”, decepcionando a sus fans que esperaban una vuelta al sonido de antaño, y si bien en su Inglaterra natal llegó al puesto 12 del chart inglés, en el Billboard americano no pasó del 69. Las ventas tampoco fueron buenas en su momento (Y mas con esa portada horrible a cargo del estudio Hygnosis) y recién en 2011 el disco alcanzó el disco de oro con 500.000 copias vendidas. Si bien el daño ya estaba hecho, la gira de presentación fue lo que le abrió los ojos al grupo de que las cosas estaban de verdad muy mal: muchos jovencitos iban mas ilusionados a ver a sus teloneros  como a Van Halen que venían de romperla con su debut o a los Ramones mas que a los mismos Black Sabbath, algo que terminó afectando mas a Ozzy que entendió que su tiempo había pasado y ya no tenían la garra y fuerza de antaño. Fue por esta razón que el cantante se frustró por completo y comenzó a asistir a los ensayos sin ningún tipo de motivación  o bien poniendo excusas para no ir a los mismos cuando se le informó que debían ponerse a trabajar en lo que sería “Heaven and hell”. Iommi cansado de toda esta situación, le ordenó a Bill Ward que le diera a Ozzy la invitación a abandonar el grupo.

Y así a principios de 1979, Ozzy Osbourne era despedido de Black Sabbath, poniendo fin a la etapa clásica del grupo y dando comienzo al tormento para Ozzy. Y ya saben con quien grabaron “Heaven and hell” ¿no? Jejeje. “Never Say Die!” con el tiempo fue mucho mas valorado, con críticos que señalan la “maduración de la banda” y en sus reseñas recalcan una y otra vez lo injustas que fueron las reseñas negativas que recibió por aquella época. En lo personal no veo mal que esa cuestión, pero una cosa es hacer justicia con un disco y otra muy distinta es situarse en el contexto histórico en el cual una obra fue plasmada, lo cual a la hora de escribir debe prevalecer esta última. Y mas con un disco como “Never say die!” cuyo resultado final reflejó el momento de mierda que estaba viviendo Black Sabbath tanto a  nivel compositivo como humano  por aquella época y que si o sí necesitaba un soplo de aire fresco, el cual llegaría un año después. Igual en su defensa debo decir que no sería el único punto flojo de la banda, tambien está “Forbidden” (1995) jejeje

LARGA VIDA AL MADMAN OZZY OSBOURNE, LARGA VIDA A BLACK SABBATH 

Black Sabbath 1978

Ozzy osbourne: voz

Tony Iommi: guitarra

Geezer Butler: bajo

Bill Ward: batería

Canciones

1 Never Say Die

2 Johnny Blade

3 Junior’s Eyes

4 A Hard Road

5 Shock Wave

6 Air Dance

7 Over To You

8 Breakout

9 Swinging The Chain

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