“Sepultura triunfó en la tercera jornada del Z live.”

Crónica de Sikanda

Fotos cedidas de manera desinteresada por los fotógrafos Daniel Cruz y Fran Cea.

Al igual que el día anterior, no nos queríamos perder los acústicos que se iban a desarrollar en el Parque de la Marina pues actuaban Jolly Joker y Ankhara. El habernos quedado hasta el final el día anterior hizo que llegáramos a la última canción de los valencianos. Allí estaba Yannick con su guitarra y Lazy Lane a la voz. Justo para ese tema llamaron a Pacho Brea, para que les ayudara nada más y nada menos que con el I remeber you de Skid Row. Una maravilla tener la oportunidad de escuchar algo así en estas voces tan estupendas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bajo un sol de justicia y con puntualidad Ankhara con Pacho Brea, acompañado de Cecilio Sánchez Robles y Alberto Marín a las guitarras y los coros. Tocaron temas de todos sus discos, con canciones como Hasta el fin o Acordes mágicos. Pacho no se cansó de repetirnos que a las 17:10 actuaban en el festival y que tenían prisa por irse a probar sonido.

Había sido tan insistente Pacho Brea que a las 17:10 estábamos frente al Cooper Stage para ver de nuevo a Ankhara, esta vez en formato eléctrico. Y he de decir que es una suerte poder ver en el mismo día a la misma banda en dos versiones distintas. Y si lo habíamos pasado bien por la mañana, por la tarde los madrileños lo dieron todo bajo un sol abrasador. Recordaron sus inicios con 3:40 y bastante gente en el recinto de Ifeza. Muchos puños en alto en Demasiado tarde o un paso más, con la gente coreando cada tema. Estuvieron muy activos en todo momento, con Pacho animadísimo desde el escenario en cortes como Sueña o Sigo en pie. Momentazo recordando su archiconocido No mires atrás, un tema que tiene ya 26 años pero que nos sigue haciendo saltar y cantar igual. Y para el final, Acordes mágicos, como en el acústico de la mañana, con esa letra que nos hace vibrar. Una gran actuación de una banda que parece estar en una forma excelente y que hasta ahora no había pasado por el Z live.

Casi sin tregua nos movimos unos metros hacia el concierto de Dynazty con su hard rock, metal más actual. Los suecos abusan quizás en exceso del sonido pregrabado, pero aparte de eso, ofrecieron una actuación de las más destacadas del día y se notaron las ganas que había de verlos pues ya éramos unos miles de personas en la campa de Ifeza. Arrancaron con fuerza con In the arms of a devil donde ya vimos lo bien acompasados que suenan. El siguiente tema en sonar fue game of faces precisamente, el que da título a su último disco, lanzado en febrero de este año, del que tocaron también Call of the night. Nils Molin estuvo sonriente y cercano mientras que la dupla de guitarras Rob Love y Mike Laver se manejaban a la perfección. Fue curioso el momento en el que ambos cogieron una lata de cerveza, brindaron con la gente y se la bebieron de una sentada. El concierto estaba en todo lo alto cuando George Egg se marcó un solo de batería, no fue largo en exceso, pero cuando tienes un tiempo muy medido y estás en un festival quizás sería mejor tocar otro tema más. Para el cierre human paradox y el broche final con su himno Heartless Madness.

De aquellos míticos Rhapsdoy no nos queda ya ni el nombre pues ahora se llaman Rhapsody of Fire y de la primera formación sólo permanece el teclista Alex Staropoli. Con regeneración en cuanto a sus músicos, se encarga de la voz Giacomo Voli, salido de las filas de un concurso de talentos italiano y no lo hace mal, pero carece aún del carisma que tenía Fabio Lione. El repertorio incluyó canciones más recientes como Unholy warcry o Rain of Fury. Tuvieron un bonito recuerdo para Christopher Lee en The Magic of the Wizard’s Dream. El concierto avanzaba y yo creo que no nos acababa de llenar. Fue en el tramo final, cuando cayeron sus clásicos Dawn of victory y por supuesto Emeral Sword cuando la gente que no los sigue tanto o no es muy fan, conectó con ellos y con su yo de hace 20 años.

Los suizos Gothard suponían un punto de clasicismo en la tercera jornada del Z live.  Tenían nuevo álbum en el bolsillo y decidieron comenzar con uno de sus temas Stereo Crush, título del trabajo. Hubo momentos para las versiones, que ya han hecho casi suyas, como el Hush de Joe South que puso a todo el mundo a cantar, y ya seríamos los 10.000, que fue el aforo del día. Cortes de todas sus épocas, bajo un sonido perfecto, como Mountain mama o Top of the world. Por supuesto sus clásicos Anywhere, anytime y Lift U Up nos dejaron con los ánimos bien arriba.

Lita Ford llegaba con algo de retraso, y en la música ambiental, se escuchaba, a bastante volumen Ball to the walls de Accept, que fue coreada casi con la misma intensidad que la noche anterior. Me pareció una de las anécdotas para recordar de este Z live. Al final, con 10 minutos de más sobre la hora marcada y con un montón de problemas de sonido la cantante y guitarrista inglesa apareció en escena y siguió adelante como si nada pasara. Lita Ford demostró clase y maestría, bien secundada por una banda de profesionales a sus espaldas. No fue un concierto redondo pero si bien llevado con temas como The Bitch Is Back, playing with fire  o Back to the cave. Grandes clásicos como Can’t cacht me o Cherry bomb. Después Bobby Rock se marcó un solo, que, como dije antes con Dynazty, en un festival, sobra a pesar de la clase y el estilo que tengas. La balada Only woman bleed cortó un poco el ambiente que se recuperó en la recta final con Kiss Me Deadly.

Sobre las 23:10, con el público coreando el nombre de la banda, una gran pantalla trasera con su inconfundible logo, aparecían en el Silver Stage los brasileños Sepultura. Son otra de esas formaciones que han ido cambiando de miembros, en estos 40 años de trayectoria que celebraban, pero Andreas Kisser y Derrick Green se manejan a las mil maravillas bien escoltados por el jovencísimo batería Greyson Nekrutman que aporreó sin piedad su instrumento y Paulo Jr al bajo.

Dicen que es su gira de despedida, pero con el directo que se marcaron, serán muchas las voces que reclamen su permanencia en la escena metálica. Un concierto sólido, potente, atronador, sin fisuras y un repertorio bien seleccionado que repasó toda su historia. Para el inicio Beneath The Remains e Inner Self, con el público entregadísimo a los brasileños. Phantom self o Attitude animaron a la gente a moverse en los circle pit. Siguieron descargando temas sin parar, sin apenas concesiones ni para respirar: Kairos, Propaganda o Scape to the void. No quso poeder la oportunidad Andreas Kisser de agradecer al festival el contar con ellos y por supuesto al público por estos 40 años, y todo ello en perfecto castellano. Con la instrumental Kaiowas se desató la locura de la percusión en el escenario con varios bombos repartidos y Nekrutman y Kisser llevando el ritmo, pero con varios músicos que iban apareciendo progresivamente.

Para el final, una versión del Orgasmatron de Motorhead y los grandes clásicos como Troops of doom, Territory o Refuse. Te gustaran o no, tu cuello se movía a su son sin parar, bajo la magia y la comunión del público con la banda y sintiendo que estábamos viendo algo muy grande. El fin de fiesta llegó con Ratamahatta y la súper conocida Roots bloody Roots. Si esto era una despedida, lo han hecho por todo lo alto.

Después de un show tan brutal llegó el turno de Dark Funeral, y su black metal desde Suecia. Y no sé si por su propuesta musical, por el cansancio o porque nada podría superar ya lo visto con Sepultura, el recinto se vacío muchísimo. Y sintiéndolo, nosotros también abandonamos y nos despedíamos de Ifeza y de la X edición del Z live deseando volver al año que viene.

 

Ya lo dije en la reseña del primer día, trabajo excelente de la organización, un esfuerzo que se agradece y se valora enormemente. ¡Gracias Z live!

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