«Metal nacional en la segunda jornada del Z live»

Crónica de Sikanda

Fotos cedidas de manera desinteresada por los fotógrafos Daniel Cruz y Fran Cea.

Segundo día en Zamora, disfrutando del Z live que arrancamos en la Plaza de Viriato con el acústico de Kinnia y de Debler Eternia.

Los madrileños Kinnia pusieron a todo el mundo a bailar con su folk celta de violines y flautas. Había muchísimo ambiente en la plaza, tanto público del festival como curiosos, gente mayor, niños… Para mí, este es otro punto fuerte del Z live, programar este tipo de eventos en lugares emblemáticos de la ciudad para que todo el mundo pueda participar de la música.

Seguíamos con los violines de los también madrileños Débler Eternia, que comenzaron muy puntuales su actuación. Fue entretenido ver a esta formación en formato acústico.

A las 4 de la tarde ya estábamos en el recinto de Ifeza para ver en vivo a Salduie. La banda de folk metal procedente de Zaragoza y a la que no conocía antes de este festival. Éramos unos cientos de personas apiñadas en la sombra para disfrutar de su actuación. No les amedrentó ni el escenario ni el calor ni la hora y lo dieron todo. Alternan dos una más aguda, la de Nem Sebastián y otra gutural de la que se encarga Diego Bernia y que supone el contrapunto perfecto. No faltan instrumentos como la gaita o la flauta.

Sus temas hacen referencia a las culturas antiguas, como los celtíberos o los romanos con un gran trasfondo histórico. Así fueron sonando temas como Caraunios, los fuegos de Belenus o Imbolc. Pero además sobre el escenario y también entre el público iban apareciendo un zancudo vestido de oso, un personaje simulando ser un campesino… En Descarnatio pidieron al público dividirse en dos grupos emulando al bando romano y al celtíbero, en este caso luchando por ver quien gritaba más alto, todo ello con los personajes correspondientes paseando entre el personal. Con Numancia, todo un himno de los maños, pidieron que hiciéramos un mosphit siguiendo al estandarte del buitre y así lo hicimos a pesar del calor. Y alzando nuestros cuernos, vasos, bebidas y con el tema hidromiel, presentaron a la banda y cerraron su hora de actuación con una outro de la banda sonora del señor de los anillos.

El calor apretaba en la tarde zamorana cuando en el Cooper Stage irrumpían con fuerza los potentes Injector desde Cartagena. No se entretuvieron con nada y se dedicaron a dar caña desde el minuto uno y hasta el final de su actuación. Arrancaron con la intro Engelante que se unió a path of the wrathgod con la que ya dejaron claras sus intenciones: no dejar indiferente a nadie. Su thrash de corte clásico continuó con warning blast o  oppressive force. Quizás no fueran demasiado conocidos hasta este momento, pero seguro que lo serán desde ya, pues ofrecieron un concierto muy sólido, pétreo y poderoso.  Con feed the monster  y crawling one y algunos circle pit entre el público, iban encarando el final para el que eligieron unborn legion con que dejaron un gran sabor de boca.

Después de este gran arranque el cartel del Z live de este viernes 13, que no asustó a nadie, continuaba con otra banda española más, en este caso los gerundenses Morphium. Con su metal extremo subíamos un peldaño más en cuanto a contundencia. Con cuatro discos a sus espaldas ofrecieron un repertorio formado por once temas entre los que no faltaron descending, the truth, parasite o tired. Su cantante, Alex Bace estuvo muy activo todo el tiempo, dándolo todo tanto desde el escenario como desde las vallas. Eso sí… no paró de llamar hijos de puta a todo el mundo durante toda su actuación que terminó con what lies y Your rather be Blind.

Noctem fue otra de esas bandas afectadas por el gran diluvio de aquel fatídico viernes en el Z live de 2023. Con su presencia en este 2025 se han resarcido con creces de aquella ocasión. Desde Valencia, y con toda su parafernalia: pintura en la cara, nombres exóticos, pies de micro personalizados y el batería cubierto con una capucha a pesar del calor… tuvieron problemas de sonido en los dos primeros temas que tocaron, aunque por suerte se solucionaron y pudieron desarrollar su actuación sin más contratiempos ante el numerosísimo público que ya llenaba el recinto.

Seguíamos con las bandas nacionales, y, por cierto, es de agradecer todo el apoyo a nuestra escena que mantienen desde la organización del Z live. Llegaba el turno de uno de los grupos más en forma del país y quizás, actualmente, el más internacional: los albaceteños Angelus Apatrida. En esta jornada se alcanzó la cifra de 10.000 asistentes y si no estaban todos para verles, pocos faltaban. Casi es una obviedad decir que ofrecieron una actuación casi perfecta, enérgica, potente… tan compenetrados y acompasados como es habitual en ellos. En el Silver Stage y con un sonido estupendo lo dieron todo como es habitual en ellos.

Es una de esas actuaciones que, aunque no estés viendo al 100% te ves de repente moviendo la cabeza o los pies al son que van marcando. Himnos como Indoctrinate resonaron en todo el recinto, con la gente bailando en círculos casi del infierno en las primeras filas.  We stand alone, sharpen the guillotine… los temazos iban cayendo uno tras otro mientras Guillermo nos preguntaba si echábamos una para bailar, pero no hacía falta animar más a la gente que lo dio todo durante la hora que duró su actuación.

Sin duda, uno de los grandes triunfadores del día y creo que también de todo el festival.

Ya mientras Angelus Apatrida estaban sobre las tablas pudimos ver lo que se estaba montando y gestando sobre el escenario del Cooper Stage: un telón de fondo verdinegro y tres gigantescos patitos de goma amarillos. Y es que llegaban Alestorm para hacerse cargo de ellos y de poner a todo el recinto patas, nunca mejor dicho, arriba.

Desde Escocia y hasta Zamora trajeron su show festivo y alegre, al son de la música pirata. Si quedaba alguien que no los conociera, seguro que no se resistió a bailar o saltar con sus canciones. Son divertidos, irreverentes con ese punto de humor que a veces le hace falta al metal.  Como capitán al mando de esa locura, su cantante Christopher Bowes que además también toca el keytar, un teclado que lleva colgado. Temas como Pirate Metal Drinking Crew, Uzbekistan, o Mexico invitan a saltar sin parar. Pero es que lo mismo ocurre con canciones como Hangover, P.A.R.T.Y.o  Shipwreked. Si es que hasta salió un tiburón por el escenario.  Para la recta final Drunker sailor con la gente sentada en el suelo remando. Y como fin de fiesta, para llegar a buen puerto Drink y Fucked With An Anchor. No son una banda convencional, ni canon del género, pero que bien nos lo hacen pasar.

Ya había caído la noche sobre Zamora, los ánimos estaban ya exaltados y había muchas ganas de ver a los alemanes Accept sobre el Silver Stage. Comenzaron con puntualidad, otra de las señas de identidad del Z, y desde el primer segundo ya confirmamos porque son una leyenda del heavy metal mundial y porque eran los cabezas de cartel en este segundo día de festival. A algunos nos sigue chocando ver a Mark Tornillo al frente de la formación, pero desde luego su labor fue impecable. Con un gran telón de fondo de su último disco, arrancaron su repertorio con The Reckoning y Humanoid. Bien engrasados y muy compactos, con tres guitarristas sobre las tablas: Wolf Hoffmann, el único miembro de los Accept iniciales, Philip Shouse y Uwe Lulis cumplen con creces.  Con los clásicos Restless And Wild y London Leatherboys, que no tardaron en llegar, la campa del Ifeza se vino abajo. Lo mismo sucedió con Princess of the Dawn a la que engancharon Metal heart convirtiendo al público en una sola voz. No faltó un pequeño solo de Christopher Williams con la batería y que dio un breve respiro al resto de la banda. Con Pandemic llegamos a los bises y como no podría ser de otra manera arrancaron con Fast as a shark. Balls to the Wall nos tuvo cantando oes, ooooos, durante un rato, mira que les gusta a los alemanes esto de los juegos vocales, pero que himno del metal estábamos escuchando. Y para el apoteósico final I’m a rebel con todo el personal dándolo todo. Impecables, formidables, infalibles… unos clásicos imperecederos sin ninguna duda.

Era difícil salir después de semejante show, pero los andaluces Saurom no se encogieron ante la tarea y eso que no tuvieron el sonido que les habría gustado. Muchos asistentes se habían retirado ya a descansar, pero aún quedaba bastante gente con ganas de seguir la fiesta. Con proyecciones en la pantalla trasera de su último disco El principito arrancaron precisamente con la canción que le da nombre. Miguel Ángel Franco estuvo animando todo el tiempo y agradeciendo el que no nos hubiéramos ido a dormir. No faltó su himno No seré yo y tampoco la Batalla de los Cueros de vino recordando la figura de Don Quijote.

También quisieron recordar las veces que han pasado por el Z live, desde su primera vez en el auditorio hasta hoy. Y por supuesto agradeció tener los mejores fans, que estaban aguantando hasta el final. La llorona puso el sentimiento justo antes de organizar el círculo juglar que engancharon con fuego. Para el final y como es habitual en sus conciertos, La taberna que nos dejó con ganas de más.

Y en un día con gran protagonismo de los grupos españoles, la formación segoviana Lujuria fueron los encargados de poner el cierre a la jornada. Ataviado con un abrigo largo de tachuelas, Óscar Sancho se hizo duelo y señor del Silver Stage. Repasaron temas de toda su carrera como Escuadrón 69, con la que arrancaron, No soy Carne de Cañón, o Sin Parar de Pecar. Ya sabemos cómo es el líder de esta banda y lo que le gusta hablar entre tema y tema… de lo divino y lo humano…pero cuando actúas a las 2 de la mañana, quizás es preferible limitarse a tocar ya que tanto discurso a esas horas cansaba un poco. No faltaron a la cita Jeckyl y Mr. Hyde, ni tampoco María Martillo o Viejo rockero. Para el cierre traidores y criminales con la que casi a las 3 de la madrugada terminó este segundo día metallico en el Z live.

Desde aquí agradezco a los diferentes fotógrafos que ceden sus fotos desinteresadamente a los medios que no llevamos fotógrafo.  Gracias a Daniel Cruz y Fran Cea.

Y a la organización que gestiona el proceso.

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