
Calificación: 5,50/10 Género: Terror/fantasía/Slasher
“La sangre y la miel (otra vez) está entre nosotros”
Reseña de Christian Dárchez
Como dije en la reseña de su primera parte, hoy el payaso asesino y ultra gore de “Terrifier” está muy de moda y así de esa forma los productores buscan hacer cualquier cosa con tal de obtener el mismo éxito del film de Damien Leone. Y como los personajes A.A Milne ahora son de dominio público y Disney quedó con las manos atadas nació “Winnie the poo: blood and honey”, un film horrendo donde al director Rhys Frake-Waterfield no se le cayó una sola idea y todo se redujo a un espectáculo gore y sin sentido alguno que terminó fallando tanto como propuesta cómica como slasher. Extrañamente el film aunque fue aniquilado en la prensa especializada y hasta tuvo una nominación en los Razzies (los anti Oscar) fue todo un éxito puesto que se trató de una propuesta de muy bajo presupuesto (unos 100.000 dólares) y terminó recaudando 5 millones en todo el mundo. Obviamente la productora Jagged Edge Productions ni cortos ni perezosos le dieron luz verde a Rhys Frake-Waterfield para hacer la secuela, la cual se hizo casi en tiempo récord (tal como se hacía en los 80’) desde septiembre del año pasado hasta enero de este año; mientras que su estreno en circuitos comerciales llegó el 26 de marzo. La recepción en la prensa especializada esta vez fue más bien mixta a indulgente mientras que en el público tiene una valoración del 81% según la web Rotten Tomatoes (La web que regula y recopila reseñas de otros sitios web). En el ultimo tiempo la peli viene muy bien comentada en los grupos de cine de terror en la cual aún soy afín (los únicos grupos cinéfilos que sigo) algo que despertó mi curiosidad puesto que también hoy circula por la web y en buena calidad, con algo de desconfianza me acerqué a verla esperando encontrarme con el mismo espectáculo descerebrado de su primera parte; sin embargo esta vez me encontré con un film que estará lejos de ser una obra maestra pero que es mucho más entretenido y llevadero que su predecesor ya que en esta oportunidad me encontré con un gran exponente de las pelis malas que divierten.
En esta secuela tenemos a Christopher (Scott Chambers) que no solo sobrevivió a duras penas de los asesinatos de Winnie The Poo y Piglet sino que nadie su versión y todos apuntan a Christopher como el autor de los crímenes. Y así salvo su familia como sus amigos que creen en su inocencia, el resto de los habitantes no solo lo acusan de ser el asesino sino que lo tratan con desprecio; lo que les da rienda suelta a Winnie The Poo, Piglet y Buho para seguir llevando a cabo sus masacres. Como punto a favor hay que destacar que al menos esta vez el director Rhys Frake-Waterfield trató de darle mas contenido argumental al film pese a que sabemos que es una vía para ofrecer otro espectáculo gore lleno de tripas y sangre, donde la motivación de los bichos a la hora de masacrar gente al menos estuvo mejor explicada que el solo hecho de que estaban enojados con Christopher por haberlos abandonado (como contaron en la primera) acá el conflicto central está muy influenciado por “La isla del doctor Moreau” del escritor H.G Wells que tuvo sus adaptaciones en 1977 y la fallida versión de 1996 con Val Kilmer y Marlon Brando, mas en la forma de que el film de Waterfield introduce el concepto del mad doctor. No todo el contenido argumental en el film llega a funcionar pero se le reconoce que al menos esta vez se les prendió la lamparita a la hora de escribir y no regodearse puramente en el espectáculo sangriento. De lado de los aspectos técnicos hubo una gran mejoría con respecto a la apariencia de los villanos sobre todo con Winnie The Poo que en la primera claramente se notaba que era una mascara de goma y su apariencia era mas de la de un pervertido sexual con cara de “prepara el ojete que ahí viene mi cohete”, acá al contar con un poco mas de presupuesto el maquillaje a la vieja escuela les dio a los personajes un aspecto más intimidante, sobre todo a búho que se ve bastante aterrador cada vez que aparece en pantalla y luce salido de una peli de fantasía oscura. Otro punto para destacar es que la dirección de Waterfield mejoró bastante y pudo tratar con el elenco haciendo que los mismos no actúen como idiotas como sucedió en la primera, y Scott Chambers (el nuevo Christopher Robin) levantó bastante el nivel con su interpretación dándole más humanidad a su Christopher adulto. Las escenas gore están trabajadas de la misma forma y aunque tiene secuencias muy bien logradas, algunas otras se ven muy artificiales y llegan a causar bastante risa. Me sorprendió y para bien en esta peli la inclusión de Tigger (que este año pasó también a ser de dominio público) que tiene muy buenos momentos en la masacre del ultimo acto de la peli donde lo convirtieron en un auténtico sádico hijo de puta o a Winnie The Poo emulando a Leatherface con la motosierra, de hecho se ve mucho mas convincente que el desastre que hizo Netflix con “La masacre de Texas” en 2022. La hora y media de duración esta vez se pasa rápido dado que también Waterfield le dio mas dinamismo a la narración, logrando un buen equilibrio entre el intento de argumento y el espectáculo sangriento.
La peli fue otro golazo en la taquilla logrando recaudar 7 millones y teniendo en cuenta que se hizo con un poco mas de 200.000 dólares, lo que se dice un negocio redondo. Algo que volvió a animar a los productores con la idea de hacer una tercera parte y las versiones terroríficas de “Bambi” y “Las tortugas ninja”, habrá que ver que sale de ese experimento. Sinceramente esperaba encontrarme con otro desastre pero me llevé una grata sorpresa con esta secuela, y aunque está lejos de ser una obra maestra ya que es mala con ganas (mas con el concepto ridículo de los personajes de Milne convertidos en asesinos) es un film se que hace mas entretenido y llevadero. Si les gustó la primera seguramente esta les va a encantar, habrá que ver como siguen de ahora en más, ¡esta vez Waterfield despertó mi curiosidad!

