“Toda una obra maestra del cine moderno”

Quién diría que la mala actuación del joven saxofonista Charlie Parker una noche de 1936, le iba a convertir en uno de los mejores músicos de jazz que ha existido. Aquella noche estaba tocando sobre el escenario un solo de saxofón, cuando el batería Jo Jones le tiró un platillo a la cabeza, porque lo estaba haciendo mal y todo el público se reía de él. Lejos de desilusionarse y dejar de lado la música, decidió ponerse a practicar, practicar y practicar, para que nunca más le sucediera algo parecido. Pues bien, un año después, interpretó el que sería uno de los mejores solos de saxofón de la historia del jazz. Esta pequeña pero gran historia, es el argumento de Whiplash, pero en la vida real.

Andrew Neiman (Miles Teller) es un joven batería de jazz, que consigue entrar a uno de los mejores y elitistas conservatorios de Nueva York. Aquí conocerá a su nuevo profesor, Terence Fletcher (J.K Simmons), que es un director de orquestra muy perfeccionista y abusivo con sus alumnos, que los exprime al máximo para poder tener a los mejores músicos en su banda. Andrew cada vez lo tiene más difícil para seguir en la banda, con lo que deja de lado a la familia, a la novia… para estar practicando horas y horas, para poder conservar su puesto como batería principal y no ser sustituido, cosa que después le llegaría a pasar factura, ya que acabará expulsado del conservatorio. Después de dejar de lado la música y ponerse a trabajar, se vuelve a reencontrar con su profesor Terence después de unos cuantos años, donde su antiguo profesor le convence para que toque en uno de los festivales más importantes de jazz, donde grandes músicos llegan muy lejos, ya que entre el público están los mejores representantes de las mejores discográficas, que con una sola llamada te pueden llevar muy lejos. En esa actuación, Andrew se llevará una gran ovación por parte del respetable, de una forma muy épica.

Me ha gustado mucho esta película, ya que enseña la parte que no se ve de la música, que es todo el sacrificio que tiene que pasar el músico hasta llegar a estar arriba del todo. Es muy fácil estar debajo del escenario y criticar, pero creo que todos deberíamos ponernos en la piel del músico que se sube al escenario a darlo todo, ya sea ante 5 o 50 personas. Yo sé lo que es estar en las dos situaciones, tanto como espectador, como de músico y comprendo cómo se pudo sentir Charlie o Andrew, ya que en mi primer concierto la cosa no salió muy bien y estar viendo como a los de abajo se les escapa la risa floja mientras estas muerto de vergüenza no es plato de buen gusto. Pues bien, ahora ya soy mejor guitarrista y he conseguido que gran parte de esas personas que se reían, ahora se callen la boca y no puedan reírse de mi manera de tocar.  Me parece muy excesivo el trato del profesor hacia sus alumnos, pero lo que dice es cierto, las dos peores palabras de todo idioma son “muy bien”. ¿Si le hubiéramos dicho “muy bien” a Van Halen cuando estaba empezando a tocar, habría llegado a ser el guitarrista que es? Sin duda alguna, recomiendo muchísimo esta película a todo el mundo, ya sea músico o no. Esta es toda una obra maestra. Nota: 10/10. Un saludo Heavy!!!!

 

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