«El resurgir de los más bestias»

Escrita por José Meh

España – Groove Metal

No han sido tiempos fáciles para Vita Imana, desde luego. Mucho han cambiado las cosas desde aquel Sonisphere 2012, donde su brutal directo eclipsó a más de medio festival en Getafe y les puso en el mapa, hasta la salida de este BOSA que tenemos hoy entre manos. Desde entonces, con Uluh (su segundo LP) bajo el brazo, se patearon el país entero, islas incluidas, con diferente suerte, pero dando el paso necesario para convertirse en una banda ciertamente reconocida dentro del panorama nacional e incluso a grabar un DVD en directo. A partir de ahí, otro discazo como Oceanidae, de lejos el mejor de su carrera para el que les escribe, más giras y un crowdfunding ciertamente exitoso (incomprendido por algunos que creerían que realmente Vita Imana viven de su música y están forraos) que dio como resultado un irregular El M4l, un disco que mostraba buenas intenciones de experimentar, estirando los recursos de la banda que les pueden permitir juguetear con otros rollos pero que les quedó excesivamente «batiburrillo» y no acabó de cuajar como uno esperaría.

A partir de ahí se torcieron las cosas (que igual venían torcidas de antes) y acabó con la salida de la banda de Javier Cardoso, su vocalista y una de sus caras más visibles por la explosividad que le aportaba al directo entre otras cosas, y el guitarrista ‘Puppy’ del que puedo decir prácticamente lo mismo. Es inevitable nombrarlos, su salida me dolió especialmente (al igual que la de Steffi de In Mute, la de Supersixx de Killus… tenemos que cuidar nuestra escena, troncos) y realmente pensaba que Vita Imana se iba al garete. También es cierto que su salida fue decisión de la banda y que esta peña no ha llegado hasta aquí para irse a tomar viento a las primeras de cambio. Ahora, con Mero Mero (Voz) y Diego López (Guitarra) y sobre todo, con el impulso de, de alguna forma, empezar de cero o renacer de sus cenizas, Vita Imana nos ofrece este BOSA que, sin duda y saliera como saliera, iba a marcar un antes y un después en la carrera de la banda.

En BOSA realmente encontramos los diferentes factores que hicieron que la banda madrileña llamase la atención, esas guitarras terriblemente gruesas acompañadas por los ritmos diabólicos de Daniel García y la versatilidad instrumental de Miriam Baz, quienes conjuntan poderío a la percusión para conducir a la banda a velocidades endiabladas, sonidos tribales y mucho Groove. En este trabajo han dejado de lado los dejes experimentales de El M4l y se han lanzado a la vertiente más bruta (y que más gusta, realmente) de la banda. Aún así en temas como la inicial No En Mi Nombre, que es una cafrada tremenda, hay un breve pasaje por el medio en el que sacan el rollete tribal que también es marca de la casa, pero no rompe el ritmo de un tema destrozacuellos que abre el disco con una fuerzaca bruta de la guapa. Le sigue Desfiguradas, que ya habíamos escuchado como adelanto y que enviaron en formato digital a aquellos que apoyamos su último crowdfunding como agradecimiento por apoyar a la banda y que se muestra como un tema con un ritmo más pesado que la inicial y con las guitarras cayendo cual péndulo sobre tu cráneo. Con este arranque Vita Imana no te piden disculpas por haberte asustado con sus últimas noticias, te dan una bofetada en la cara por dudar de ellos, colega. Hasta ahora no he mencionado el bajo de Pepe Blanco y para eso sale cual motosierra a liderar ¡Contraataque! en el que comparte protagonismo con Miriam antes de que Taikos III relaje un poco el ambiente y permita a la banda jugar con esos sonidos tribales tan suyos.

Pero ahí se acaban los descansos, amigo. Enseguida vienen Desdoblamiento, con Mero Mero absolutamente desatado y unas guitarras afiladas como cuchillas, y Los Ojos de la Serpiente, más lenta pero igualmente poderosa, a zurrarte la badana hasta que te quede la cara como un mapamundi. A partir de aquí la banda vuelve a pisar el acelerador y recuperar el rollete frenético y alocado del principio del disco con dos pepinazos cortitos, rápidos y avasalladores como El Mundo a mis Pies y el tema título, BOSA, que no tengo duda de que generarán mosh pits asesinos en sus próximos conciertos pues yo ya me he liado a palos con las estanterías de mi cuarto. Para ir cerrando nos queda El Duelo, un corte de casi ocho minutos que contiene absolutamente de todo y que sirve para terminar el disco por todo lo alto con todo aquello que Vita Imana sabe ofrecer.

El disco tiene momentos en los que dices “esto ya lo escuché” y otros que te hacen decir “coño, esto no me lo esperaba” es decir, que tiene lo que esperas de Vita Imana pero aún con la capacidad de sorprenderte con algún tema en concreto pero sin volverse locos con eso, justo lo que les pedía. En lineas generales tenemos lo mejorcito de su propuesta de siempre, esa tremenda brutalidad groovera con rolletes tribales, con sus ritmos furiosos y muchísima agresividad, tratando de dar un golpe en la mesa para dejarte claro que no solo no se han ido, sino que están más fuertes que nunca y que se han dejado el culo en su creación. Al final, BOSA es un tremendo discazo que te vuela la puta cabeza desde el primer riff hasta el último golpe de batería y gustará, sobre todo, a aquellos que no le pillamos el punto a El M4l.

Formación:

Mero Mero (Voces)
Román García (Guitarras)
Diego López (Guitarras)
Miriam Baz (Percusión & Voces)
Daniel García (Batería)
Pepe Blanco (Bajo & Coros)

TRACKLIST “BOSA”:

01. Calima
02. No en Mi Nombre
03. Desfiguradas
04. ¡Contraataque!
05. Taikos III
06. Desdoblamiento
07. Los Ojos de la Serpiente
08. El Mundo a mis Pies
09. Bosa
10. El Duelo

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