“Infierno hecho a medida”

Heavy/Power Metal – España

Escrita por Crom

Cuando escuché por primera vez Fight to the End (2002), supe que Vhäldemar no era una banda cualquiera. Había algo especial en esa mezcla de heavy metal clásico y power metal melódico, esa fuerza guerrera con melodías pegadizas que, aunque reconocías influencias claras (¡cómo no pensar en Helloween o Manowar!), sonaban muy propias, muy suyas. Pero fue con I Made My Own Hell cuando entendí que estábamos ante un grupo que iba a dejar huella. Este segundo disco, reeditado en 2017 por Fighter Records, no solo consolidó a Vhäldemar como una de las bandas más sólidas del heavy nacional, sino que además les permitió abrirse camino fuera, en un terreno internacional nada fácil para una banda española que canta en inglés.

El disco arranca con una declaración de intenciones brutal: I Made My Own Hell es pura energía, una descarga heavy-power que entra directo al pecho. Ese riff inicial, ese estribillo que pide ser coreado (“I made my own heeeeell”), ese agudo de Carlos Escudero que atraviesa el aire… es imposible no dejarse llevar. Y es solo el comienzo, porque enseguida Breakin’ All the Rules te remata con su actitud rebelde, rockera, directa al grano, como si Judas Priest se hubiera pasado de vueltas en velocidad, y con frases imperdibles como «There’s an animal in me Who decides my destination Here is my domation It’s my time, tonight it’s calling». Aquí ya sabes que este disco no te va a dar tregua.

Pero lo que más me gusta es cómo combina momentos acelerados con medios tiempos aplastantes, como Steam-Roller. ¡Qué tema, mi preferido! Suena como su título: un rodillo, una apisonadora que te pasa por encima con ese riff machacón y ese groove demoledor. Es uno de esos cortes que en vivo es pura energía, coreado por todos… Recuerdo una anécdota reciente con Escudero, cuando pidió que cantáramos el estribillo, y yo, que estba muy cerca, en el foso, haciendo fotos, le dije «No sabemos inglés, Carlos!», el me oyó y respondió: «Pero luego sí que todos cantáis esa mierda del Run to the Hills, ¿verdad?» jaja, mucha personalidad la del vocalista. Y justo cuando piensas que todo va de pura tralla, aparecen joyas como Dreamer o Higher, que traen un aire más melódico, más emocional, demostrando que Vhäldemar también sabe bajar las revoluciones sin dejar de hacerte vibrar, con la épica en que envuelve sus canciones. Dreamer en particular es una delicia: entra suave, crece, explota en un estribillo de los que te calan hondo. Es imposible no cantar con ellos “I am a dreamer, I am a dreamer!”.

Otro momento imprescindible es I Will Raise My Fist, un himno metálico de los que te dan ganas de gritar a pleno pulmón y levantar el puño al cielo. Es imposible escucharlo y no sentirte parte de esta tribu nuestra, que define al heavy metal, ese espíritu de resistencia que te hace cantar “I will raise my fist to the sky!” (Levantaré mi puño hacia el cielo) con todas tus fuerzas. Y ojo, porque también encontramos momentos más ambiciosos, como Old King’s Visions (Part II), un viaje épico que conecta con la saga del disco anterior, también con el Metal of the World de 2010, y así en cada uno de sus nuevos trabajos, ya va por el «Old King’s Visions (Part VII)» publicado en su último disco Sanctuary of Death; este álbum también contiene. gemas en forma de instrumentales como Mystery y March of Dooms, donde Pedro J. Monge demuestra por qué es uno de los guitar-heroes más sólidos del panorama nacional, si lo has visto en vivo, sabes que va más allá de un buen trabajo en estudio, es una delicia verlo tocar.

La reedición de 2017 no solo nos devolvió este disco con sonido remasterizado, sino que además añadió bonus tracks como Higher (tremenda!) y On a Crossroads, que encajan a la perfección y enriquecen aún más un álbum ya de por sí redondo. El resultado es un trabajo que suena potente, vibrante y fresco incluso 22 años después de grabarse, porque está hecho desde la pasión y el amor por el Heavy Metal, sin pretensiones, pero con una entrega absoluta.

En cuanto al legado, I Made My Own Hell confirmó que Vhäldemar estaba destinado a más: pasaron de ser promesa a convertirse en referencia. Siguieron creciendo disco a disco, hasta ser hoy uno de las mejores bandas nacionales, y tremendos en directo, tocando en festivales dentro y fuera de España y publicando discos que no han dejado de regalarnos grandes canciones. Mirando atrás, este álbum es una piedra angular, desde mi opinión, en la trayectoria de la banda, la base sobre la que construyeron un sonido sólido, que se fue desmarcando de las influencias claras de otras grandes bandas internacionales, para cimentar un sonido propio, manteniendo encendida una llama que sigue tan viva como en sus inicios.

Si aún no lo has escuchado (o si hace tiempo que no lo haces), dale una vuelta: sube el volumen, prepara tu mejor actitud guerrera y déjate arrastrar por el infierno que ellos mismos construyeron. Un infierno en el que da gusto arder. 🔥🎸

Vhaldemar

  • Carlos Escudero – Voz

  • Pedro J. Monge – Guitarras, coros

  • Óscar Cuadrado – Bajo

  • Edu Martínez – Batería

Tracklist

  1. I Made My Own Hell

  2. Breakin’ All the Rules

  3. No Return

  4. Steam-Roller

  5. Old King’s Visions (Part II)

  6. Mystery

  7. House of War

  8. Moonlight

  9. Dreamer

  10. Death Comes Tonight

  11. I Will Raise My Fist

  12. March of Dooms

  13. On a Crossroads (bonus)

  14. Higher (bonus)

Ficha técnica

Artista: Vhäldemar
Álbum: I Made My Own Hell (reedición remasterizada)
Año original: 2003 / Reedición: 2017
Estilo: Heavy Metal / Power Metal
Duración: ~56 minutos (reedición con bonus)
Sello: Fighter Records (reedición) / Arise Records (original)

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