Una noche melillense inolvidable con lleno absoluto

Melilla, sábado 9 de Mayo, casi de casualidad me entero que habrá  un concierto con bandas locales en la zona del Puerto Deportivo y que con una de ellas, Old Skull, actuará José Luis Campuzano Feito, más conocido como Sherpa, gracias al patrocinio de Vinilo FM. Todo se enmarca dentro del homenaje al Rock español con motivo del Bang Band Rock Festival y acompañados en cartel por otros melillenses, los Oh My Funk!

Me organizo como una noche cualquiera, unas cervezas con una gran pareja de amigos, Mayca y Joaquín, ropa de domingo y mucha conversación. Cuando llegamos sobre las once a la zona, la jungla metalera inunda los alrededores, sonrío porque mi moreno destaca mucho en esa camisa blanca, parezco más un regatista pero esto se lleva por dentro y me considero “el que más”, jejeje, así que con unas maltas y otros licores nos apoltronamos los cuatro en torno a una mesa. Risas, charlas intrascendentes y de fondo los Oh My Funk!, que por su nombre ya sabemos lo que muestran. Me gustó mucho la vocalista, un portento de voz.

Hablamos de “Él”, de los barones, de Rock y Metal… y veo que mi  intrépida mujer sale escopeteada hacia uno de los pub cercanos, voy detrás cual guardaespaldas y veo que ni corta ni perezosa está hablando con José Luis, “ven, te presento a tu ídolo” me dice, joder, ¡¡eso tendría que haberlo dicho yo!! Unas frases, unos comentarios sobre nuestra web, Dioses del Metal, unas fotos y lo dejo ir al escenario, “luego nos vemos” me menciona.

El Metal ochenteno empieza a hacer estragos por la zona, canciones de Leño, Obús… y por supuesto de Barón Rojo. El poco pelo que gasto se me pone como clavos tanto cuando escucho a Sherpa con tan solo una guitarra española cantando El Malo como cuando  atruena “resistiré, resistiré hasta el fin” como si fueran miles las gargantas allí congregadas, los Old Skull están metidos en su papel y lo hacen bien y con ganas. En uno de los descansos lo vuelvo a coger al lazo relajándose en un rincón del local anterior, me acoge como si me conociera desde siempre y empezamos una amigable charla.

La conversación, entre foto y foto de los fans, versó sobre todo un poco, de sus comienzos en Coz cuando había dos bandas con el mismo nombre, de su apodo, de lo bien que se llevaban los barones al principio, pura amistad, de cómo se fue deteriorando todo, “habría que hacer una tesis sobre la relación con los hermanos Castro”, me dice, la grabación en Londres del Volumen Brutal, el comentario que les hizo allí Bruce Dickinson de los Maiden, “hacéis unos temas muy, muy buenos”, porque lo eran, de los cachés de las bandas, de la maldita política y de cómo ellos nunca se posicionaron como otros, cosa que les hizo bastante daño en su carrera. Todavía nos dio tiempo para intercambiarnos los teléfonos y ante su insistencia para que le llamara, prometí hacerlo. Lo vi marchar de nuevo hacia el escenario para seguir con el recital con las ganas de un chaval que acabara de comenzar, ¡qué grande!, hasta luego Sherpa.

 

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