Jornada entre luces y sombras

Crónica de Sikanda

Fotos de Fran Cea y Javier Bragado cedidas para todos los medios sin fotógrafo

Y llegó el tercer día del festival, con el cuerpo más cansado, pero con las mismas ganas de disfrutar que el primero. Lo comenzamos en la plaza de la Marina, bajo la iniciativa Metal town que es la nueva manera de denominar la serie de acústicos que se celebran en horario de mañana. Esto propicia que gente ajena al festival o a nuestros estilos musicales pueda acercarse y pasar un buen rato. Además, y como mejora, se han desplazado los conciertos al paseo central del parque en dicha plaza que es una zona con muchísima más sombra, lo cual es de agradecer.

No llegamos a ver a los valencianos Profecía pero si a Lepoka en su versión desenchufada. Y desde luego que estos chicos saben montar una fiesta. Estuvieron entregados y animando constantemente al personal congregado a su alrededor.

Por la tarde acudimos directos para ver a Dominum, la banda de Nuremberg de power metal con ciertos tintes oscuros en lo musical. Y por supuesto en su aspecto pues los integrantes de la banda salieron vestidos como de orcos de Mordor, zombies… o vaya usted a saber, pero con mucha presencia y bien trabajada. Su vocalista se hace llamar Dr Dead y doctor no sé si será, pero animó la tarde y estuvo simpático, levantando al público a pesar de la terrible solana. Estribillos pegadizos y melodías sencillas en temas como The Dead Don’t Die, Frankenstein o The Circus Is in Town. Tuvieron tiempo hasta de presentar un tema de lo que será su próximo disco, que saldrá en julio. La gente correspondía al entusiasmo del vocalista que iba pidiendo coros, brazos en alto, palmas… con The Chosen Ones iban encarando el final en el que sorprendió una curiosa versión de Thriller de Michael Jackson, bien llevada a su estilo. Para mí, que no los conocía fueron una grata sorpresa.

Después, cambiábamos de tercio totalmente con los brasileños Krisium y su death metal casi brutal. La banda formada por los hermanos Kolesne y Alex Camargo ofrecieron una descarga contundente, sin concesión y casi sin parones. Pero daba sensación de bloque y casi de no saber dónde acaba un tema y comienza otro si no fuera porque Alex daba las gracias al personal tras cada canción. Con esa voz salida del infierno, feroz y agresiva fueron desgranando temas como Kings of Killing, con el que arrancaron, Vicious Wrath o Scourge of the Enthroned. Para cerrar su tiempo de actuación una mezcla entre Descending Abysses y Blood for Dust.

Y de nuevo, otra vuelta de tuerca en cuanto al estilo con la llegada al Silver Stage de Tesseract y su metal progresivo. La banda británica ofreció complejidad, rítmica y técnica con una formación bien engrasada bajo una escenografía oscura que simulaba un volcán. Contaban además con la presencia de dos coristas femeninas lo que aportaba otra sonoridad a la voz de Daniel Tompkins. Mucha gente viéndoles tocar temas como Concealing Fate, Part 1y Part 2, o Natural Disaster. Canciones largas con un sonido perfecto para una actuación que a no todo el mundo le encajó.

Para muchos eran el plato fuerte de la jornada y eso lo vimos por la cantidad de camisetas de la banda vitoriana que había en el recinto. Y por supuesto S.A. no decepcionaron a nadie y eso que no contaron con un sonido pulcro del todo en la característica voz de Juan. Eso sí, pusieron patas arriba el campo de IFEZA y me imagino que la polvareda que se levantó se vería desde buena distancia. Y es que es imposible no darlo todo como público cuando un grupo lo está dando todo en escena.

Como suele ser habitual en los últimos años, hay como dos partes en el repertorio: una con los temas de sus álbumes más recientes como Alienado, Falsos dioses o Control de masas. Y otra que arranca con el Palomas y buitres y que ya es éxito tras éxito hasta el final con cortes tan conocidos como Cienzia asesina, Ratas, que si quedaba alguien sin moverse…con esta canción no faltaba nadie sin saltar. Le siguieron S.H.A.K.T.A.L.E. y Piedra contra tijera en lo que ya era una locura total, además con fuego en diversos momentos de toda la descarga y con letras que no pierden vigencia a pesar de los años que pasan. Para el cierre Motxalo! Y su emblemático y más de actualidad que nunca Nos vimos en Berlín con la bandera palestina ondeando en la pantalla trasera. Brutales.

Tras unos pocos minutos para recuperar el aliento, llegaban los holandeses Epica, a quienes les había tocado ser cabezas de cartel tras la caída de Twisted Sister. Y después de la caña de S.A. no lo tenían fácil pues pasamos de la agresividad y la fuerza a las melodías y la dulce voz de Simone Simons acompañada por los guturales de Mark Jansen. Pero ofrecieron un espectáculo visual cuidadísimo, desde el lanzamiento de confeti inicial, pasando por los fuegos. Todo acompañado de un sonido perfecto, preciosos juegos de luces y una gran entrega por parte de la banda. En el inicio cortes como Cross the Divide, Sensorium o The Second Stone.

Para la parte central de su actuación y ya con todo el mundo entregadísimo llegaron temas como Tides of Time, The Grand Saga of Existence o Cry for the Moon. Y para poner el broche final Unchain Utopia, Beyond the Matrix y Consign to Oblivion.

Aún quedaban dos bandas así que nos movimos de escenario para disfrutar de la propuesta épica de los suecos Brothers of Metal y sus dos vikingos vocalistas: Ylva Eriksson y Joakim Lindbäck Eriksson. Vestidos y maquillados totalmente para la ocasión lo dieron todo y nos hicieron disfrutar a pesar del cansancio. Es verdad que a veces tenían unos parones, cuando nos habíamos entonado que bajaban un poco el ritmo, pero en general tuvieron una buena actuación. Temas muy coreables como Njord o Prophecy of Ragnarök que aún nos hicieron bailar a pesar de las horas. También hubo momentos para cortes más lentos y bellos como Yggdrasil con el que ya encararon la recta final. Para el cierre dejaron Defenders of Valhalla, con su aire más folk y One, quizás más lenta, pero desde luego no carente de ese toque grandioso y heroico.

Eso sí, su actuación no nos dejó fuerzas para ver a Lépoka más allá de los primeros acordes del primer tema, y eso que la escenografía era chula, con dos grandes barriles a cada lado del escenario y que la fiesta prometía.

En general una XI edición del Z Live con más luces que sombras en el que quizás se hubiera agradecido alguna banda más potente aún pero que nos ha ofrecido ambiente inmejorable, buenos momentos, gran calidad en el sonido y por supuesto, ganas de volver.  Gracias a la organización por reunir de nuevo en una foto a todos los representantes de la prensa.

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