
“Un salto de fe muy potente”
Reseña de Cristian Dárchez
Hace unos días atrás en Facebook me encontré con un post bastante curioso como involuntariamente gracioso de la gente de Midgard – Metal En México (si se ofenden por ser mencionados no me importa, tienen el libro de quejas a mano y que lo leeré cuando se me cante el quinto forro del ojete), y el mismo aseguraba que “Muchos siguen viendo la historia de Nightwish desde la salida de Tarja, otros desde la de Anette o la de Marko. Pero quizá la verdadera historia nunca fue quién se fue o quién llegó.
Tal vez la historia siempre fue la evolución de Tuomas Holopainen como compositor…”. Quien haya escrito semejante pelotudez no solo tiene la realidad totalmente alterada sino también alterado el concepto de “Evolución”; algo que no tiene absolutamente nada que ver con componer como si estuvieran viendo el fotograma de una peli de Tim Burton o poner a las cantantes a cantar como si fueran brujas de Disney y sobre producir los discos a tal punto que no se distingan los riffs de guitarra de arreglos de teclados. De existir dicha evolución, “Yesterwynde” (2024) no hubiera sido un disco tan insulso y vacío, donde todo estuvo hecho a la “que me importa” y con cero ideas.
¿A qué voy con todo esto? Que por más que le pese al autor de dicho post o al propio Tuomas, todo siempre giró en torno a Tarja Turunen, la verdadera protagonista y musa inspiradora de la historia. Sin ella, Nightwish cayó víctima del ego desmedido de Tuomas que además de elegir mal a una cantante (Annete Olzon) desperdició criminalmente a otra (Floor Jansen) y hoy el futuro de la banda tras el espantoso “Yesterwynde” es incierto.
Por eso mejor hablemos de la protagonista de esta historia ya que ahí la cosa se pone mucho más interesante, es que lo cierto es que “In the raw” (2019) si bien fue un esfuerzo encomiable por salir de su zona de confort con un disco mucho más potente, se trató de un disco con ideas muy desordenadas y sin aprovechar el nuevo escenario sonoro; los discos navideños de 2023 y del año pasado le dieron el tiempo suficiente para plasmar la obra que hoy nos ocupa y aunque no creo que vaya a quedar en mi lista de favoritos del año (ando en otra) debo decir que “Frisson noir” es quizás el disco mas inspirado de la cantante finesa.
“Frisson noir”, décimo disco de la cantante finesa Tarja Turunen, a diferencia de “In the raw” logra una mayor armonía entre el sonido pesado del disco anterior y las ideas que funcionaron en el pasado con un disco mucho mejor pensado y facturado. Pero (siempre lo hay, lo siento) es raudo decir que no es algo que la cantante no haya hecho antes tanto en Nightwish como en su ya basta carrera solista; solo que acá se siente como las ambiciones llegan a buen puerto, eso sí. La cosa arranca bien arriba con las bases potentes de la muy cambiante canción homónima del disco con la finesa embrujando al oyente con su voz soprano explorando distintos tonos desde los más mundanos hasta los sobreagudos tan característicos pasando por la oscurita y machacosa The eternal return uno de los tracks mas movidos del disco.
El andar firme y coral de la riffera y muy ganchera Leap of faith a dúo con Mark Hietala en una dupla que rara vez suele fallar y acá no es la excepción. El punto de inflexión viene de la mano de la extensa y ya conocida At sea con el pianista y concertista Niklas Pokki aportando su clasicismo y la violinista Mervi Myllyoja aportando lo suyo en una canción que combina bien el clasicismo melancólico con la potencia guitarrera, y se conjuga bien con la marcha riffera en RE de Blaze forever. El Shamisen de Sayo Komada le aporta el ingrediente exótico a la pesadísima y cambiante The trace outlives mientras que en Tango con los violonchelistas Apocalyptica (banda que nunca digerí, por cierto) la pifia bastante feo y no solo porque los de Apocapyltica entienden del ritmo del 2×4 (como le solemos decir en Argentina al Tango) lo mismo que yo de matemáticas, sino que con los riffs pesados con los chelos no parecen encontrarse nunca.
Una referencia que su compatriota Dark Sarah manejó mejor en “Dance with the dragon” en su disco “The puzzle” (2016). Mejor suerte tiene la balada Anemoia con mi compatriota argentino Julían Bedmar aportando su guitarra acústica en plan flamenco y el chelista Valter Freitas que tienen su espacio para destacarse sin electricidad mediante. A la extraña colaboración entre la finesa y el cambiador de músicos compulsivo Dani Filth en la rarita I don’t care no le encuentro demasiado sentido, ¿será porque ambos no tienen química? Puede ser. Afortunadamente para el final llega Against the odds con Chad Smith (Red Hot Chilli Peppers) como batería invitada, un tema sinfónico que aunque sea genérico aprueba sin problemas y le da un buen cierre a la obra.
La producción se encargó de otorgarle el sustento ideal que las canciones ameritaban, sin ahogar los instrumentos, arreglos y por sobre todo la voz de Tarja que esta vez dejó su condición de omnipresencia, aprovechando al máximo a sus invitados. Y cuenta con una buena y enigmática portada. “Frisson noir” pese a tener alguna que otra instancia que se me hizo algo inconsistente, en su totalidad se trata de un muy buen disco para la cantante finesa y le sirve para no solo escaparle a las garras de la repetición sino que aprovecha mejor el escenario sonoro de su anterior disco. Bien por ella.

Canciones
Intro.
Frisson Noir
The Eternal Return
Leap Of Faith (feat. Marko Hietala)
At Sea
Blaze Forever
The Trace Outlives
Tango (feat. Apocalyptica)
Anemoia
I Don´t Care (feat. Dani Filth)
Against The Odds (feat. Chad Smith)
Outro

