
«El efecto Junji Ito en occidente”
Escrita por Christian Darchéz
Género: Terror/sobrenatural/comedia no intencional
Calificación: 7/10
¿Se acuerdan que cuando hice la reseña de la última peli de “Sé lo que hicieron el verano pasado” me referí a otras pelis de fines de los 90 y principios de los 2000 que se volvieron sagas muy exitosas como pasó con “Destino final” y otras que quedaron en el olvido como pasó con las 2 pelis de “Leyenda urbana”? Bueno, en esos tiempos me faltó mencionar a otro intento dosmilero de pegarla en la audiencia preadolescente y adolescente como fue esta peli que representó uno de los fracasos más sonados de principios del nuevo siglo, pero que extrañamente, a 15 años de su estreno y posterior fracaso en su paso por los cines, volvió a cobrar notoriedad en las redes sociales como TikTok o Facebook que la reivindican o bien la están descubriendo. Y como ya saben yo no me pierdo una y me decidí a reseñar uno de los primeros representantes dosmileros de las pelis malas que divierten: el film canadiense “Tamara”.
La trama de la peli tiene a Tamara (Jenna Dewan), una chica solitaria y tímida que, al ser una gran estudiante, es marginada y buleada por sus compañeros; además, está enamorada de su bien parecido profesor de literatura, por lo que no se le ocurre otra cosa que intentar un ritual de magia negra para que se enamore de ella. Sin embargo, todo empeora en el momento en que un artículo escrito por ella en el diario escolar expone a los atletas del colegio en el uso de sustancias para aumentar el rendimiento y deciden vengarse de Tamara. Pero la broma a modo de venganza que consistía en una cita con el atractivo profesor termina mal y Tamara resulta muerta, por lo que los chicos y chicas deciden enterrarla haciendo un juramento (mediante amenazas del ideador de la broma) de silencio. Para sorpresa de todos, al otro día Tamara aparece en el salón de clases como si nada hubiera pasado, incomodando y perturbando a sus compañeros con un solo objetivo: la venganza. “Tamara”, del director Jeremy Haft, es el típico producto dosmilero con todos los clichés a cuestas que iban desde la vestimenta hasta la típica musicalización en plan new metalera, todo con una estética muy MTV, como también los estereotipos de chicos robustos pasados de esteroides o las chicas superdelgadas queriendo imitar a Avril Lavigne, todos los “adolescentes” interpretados por actores que rondaban los 24 o 25 años de edad. Vista de manera superficial, la peli parece ser una mezcla entre “The Craft” (1996), “Sé lo que hicieron el verano pasado” (1997), el clásico olvidado “Slaughter High” (1986) y la espantosa secuela “Carrie 2: La ira” (1999), pero la principal influencia del film (y lo que mucha gente, como los críticos, no captaron más por ignorancia) es el famoso manga de Junji Ito “Tomie” (1988). En aquel manga, Junji Ito narraba la historia de Tomie, una bella chica pero cuya actitud pedante la llevaba a ser muy odiada por sus compañeros y que, tras una broma a modo de venganza, terminaba muerta y sus compañeros desmembraban su cuerpo para que pareciera un homicidio; al día siguiente se presentaba a clases como si nada. Bueno, Tamara es Tomie pero en una versión occidental, el guionista Jeffrey Reddick (“Destino final”) poco puede hacer para convencerme de lo contrario. Para empezar por los aspectos positivos, hay que decir que las escenas de muertes están bastante bien y son bastante violentas; Tamara, al igual que la waifu siniestra Tomie, no asesina directamente a sus víctimas sino que las influye para que cometan actos atroces contra otras personas como contra ellos mismos, siendo la más impactante el momento en que Tamara influye a uno de los chicos a mutilarse frente a una cámara. Los aspectos negativos como bizarros de la peli son muchos, y el primero es que el reparto de actores canadienses es terrible y da mucha gracia cómo tratan de hablar como norteamericanos con acentos totalmente falsos cuando la peli se rodó en Canadá. Jenna Dewan, como villana de la historia, trata de hacer lo que puede, pero su labor como actriz es claramente un antecedente de lo que fue Megan Fox en la horrible “Jennifer’s Body” (2009), porque es cualquier cosa menos aterradora. Parece que estuviera todo el tiempo en una parodia porno de alguna peli y es imposible no morirte de la risa cada vez que intenta ser seductora e intimidante al mismo tiempo. Igual hay que decir que, con el ínfimo presupuesto de apenas 3,5 millones, los efectos visuales dentro de todo logran zafar a duras penas; por esa razón, los efectos prácticos de la peli se ven mucho mejor. Igual todas esas falencias y algunos momentos bizarros, como cuando Tamara influye a los “machos tóxicos” (como les dicen ahora) para que primero se besen y luego tengan sexo, y la novia de uno de ellos quiere “despegarlos”, hacen a la peli muy divertida, y más cuando la intención fue hacer un film de terror tocando temas delicados como el bullying. Los 95 minutos de duración se pasan volando, llegando a un final que dejaba abierto para una posible secuela por si la pegaban, cosa que no ocurrió.
“Tamara”, al momento de su estreno, fue destruida por la prensa especializada de la época con argumentos despectivos y lapidarios de todo tipo… Bueno, es la misma prensa que 15 años después te alaba pelis horribles como “Companion” (en mi opinión una peli mucho peor que “Tamara”, esta al menos es divertida) que encima la catalogan como una peli de terror; y en la taquilla se hundió rápidamente sin poder captar a la audiencia preadolescente y adolescente dosmilera: recaudó solo 206.871 dólares, lo que obviamente sepultaba la idea de una secuela 3 metros bajo tierra. Como mencioné arriba, la peli está teniendo una suerte de reivindicación con gente que la está descubriendo, tanto los que vivimos la época como los más jóvenes, convirtiéndola en una peli de culto. Si, al igual que yo, disfrutan de las pelis malas que divierten, con “Tamara” la van a pasar muy bien jejeje

