Stratovarius

“Resurrección”

Crónica escrita por Moralabad

Por primera vez asistía a un concierto en el que Stratovarius eran cabezas de cartel, ya cuando vinieron junto a Helloween con Kotipelto en muy malas condiciones me quedé con ganas de más. Así que no he desperdiciado esta oportunidad después de dos grandes discos de estudio consecutivos.

Llegaba pronto a la sala para ver las tres bandas al completo, nada más entrar acababan de empezar Divine Ascension, desplegando un power metal al uso con voz femenina, de esos grupos que escucharlos en vivo suenan muy bien porque se nota que los músicos saben lo que hacen. Pero nada más, salvo algún destello técnico que hizo al público saltar, de este estilo se encuentran muchos más hoy día.

La frontman no se preocupaba de otra cosa que no fuera cantar, dejando al guitarrista y teclistas el papel de interaccionar con el público en las canciones, mucho que mejorar.

Como si pasáramos de la noche al día en diez minutos, Gloryhammer eran todo lo contrario, desplegaron todo su potencial en nueve temas de entre sus dos discos de estudio con los que se ganaron al público que coreaba sus estribillos como si se trataran del grupo principal. Me sorprendieron mucho, ya que el disco no me pareció otra cosa que una nueva versión de Rhapsody. Pero luego en directo me recordaron a una mezcla bien ejecutada de Rhapsody en la melodía rítmica, Helloween en su rollo fiestero y Turisas en los estribillos tipo folk coreados por todo el grupo, aparte de eso, su puesta en escena caracterizados como los personajes que tratan sus canciones.

En lo musical estuvo muy bien salvo algún fallo técnico en la canción “The Hollywood Hootsman”, en la que de repente no se oía la guitarra en el riff y resultó que el mismo guitarrista apagó el inalámbrico sin darse cuenta teniendo que volver a comenzar y quedando al final en una anécdota. El desparpajo del frontman interactuando con el público fue el mejor de la noche así como su representación, un cantante de los mejores que he visto. Podría fácilmente sustituir a Kai Hansen en Gamma Ray en las voces, ya que sus agudos se asemejan a los tiempos de Ralf Scheppers en la banda germana.

El sonido fue bueno, en general todo el público podía percibir un buen sonido a pesar de rebasar desde el principio los 100 dB, lo cual, en teoría, no está permitido.

Como decía antes representaron temas llamativos y conocidos de su todavía corta trayectoria, “Rise Of The Chaos Wizards”, “Hail To Crail”, “Magic Dragon” y “The Unicorn Invasion Of Dundee” fueron generalmente los que más gustaron por las reacciones de los asistentes. Decir que mucha gente fue a verlos a ellos exclusivamente, tienen futuro si continúan por este camino, de eso no hay duda.

Finalmente llegaba el turno del grupo principal, Stratovarius iban entrando uno a uno por orden inverso de entrada al grupo, siendo Kotipelto y Johansson los últimos. El show fue marcado por temas muy variados, teniendo en cuenta tanto el último lanzamiento como los discos más relevantes, y también retomando canciones de su discografía que no siempre han tocado en vivo.

My Eternal Dream” comenzaba con un sonido atronador, con el que según pasaba el tiempo se mejoraba y empeoraba en algunos aspectos, mejorar, en el aspecto vocal y empeorar en las partes solistas a dúo de teclado y guitarra, ese fue el punto flaco. Del último disco sonaron también buenos temas como lo son “Shine In The Dark”, como segundo bis, “Lost Without A Trace” y “The Lost Saga”, la cual resultó un poco fría a pesar de ser muy buena, al no haber una respuesta del público que estuviera a su altura.

Repasaron temas de su discografía en los primeros, como “Eagleheart”, “SOS” y “Against The Wind”, posteriormente llegamos al punto medio del concierto, en el que temas más clásicos como “Paradise” y “Phoenix” se intercalaban con un virtuoso solo de bajo de Lauri Porra. Tras la canción larga llegaba el punto álgido de la noche, primero, “Unbreakable”, la cual Kotipelto interpretó muy bien teniendo en cuenta que ya no posee la capacidad de hace veinte años, como es lógico. Un rápido solo de teclado a una mano continuado de “Black Diamond” no puede significar otra cosa que triunfo y más cuando acaba con una pequeña demostración de batería por parte de su más reciente miembro, Rolf Pilve.

Tras el parón volvían al escenario Kupiainen, Kotipelto y Johansson, eso sólo podía significar una cosa: “Forever”. Toda la canción fue interpretada al unísono con el público tras la cual no hubo otra cosa que agradecimiento hacia el mismo. El colofón final lo puso su ya clásico “Hunting High And Low” con el que dejaban la puerta abierta a conciertos futuros y más sacando discos como los últimos.

Fotos cedidas por SMA

 

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