
“Corrección perfecta”
Reseña de Christian Dárchez
Finalmente todo está en su lugar: los ucranianos Jinjer hoy tienen el reconocimiento que la prensa mas amiguera reclamaba para con ellos. Tanto así que su ultimo disco, el muy recomendable “Duel”, ademas de tener muy buenas reseñas logró llegar a un público mucho mas amplio y armando una grilla de shows que incluye varias ciudades de Disparos Unidos…perdón, Estados Unidos jejeje. ¿Que carajos tiene que ver eso con la reseña de este disco? Ahí paso a formular: que ese reconocimiento no vino solo por merito de los ucranianos sino de la enorme repercusión que tuvo el debut de los canadienses Spiritbox “Eternal blue” (2021) que presentando una propuesta muy similar a los comandados por Tatiana Schmaiyliyuk, logró llegar al puesto numero 13 del Billboard americano y al puesto numero 3 del ranking de ventas a la vez que la prensa se deshizo en elogios rozaban ya no lo obsceno sino mas bien lo pornográfico. Claro que esto despertó un gran recelo por parte de un grueso de la crítica que veía por demas injusto el exito de los canadienses siendo que los ucranianos venían partiéndose el ojete desde 2014 para llegar a mas oídos y clamaron por justicia al ver que “Wallflowers” (2021) falló en el intento por consquistar un público mas masivo.
Algo parecido pasó hace 22 años con el tremendo éxito de Evanescence con el ultra vendedor “Fallen” (2003) que muchas publicaciones (especialmente las europeas) salieron al cruce diciendo “Pero los italianos Lacuna Coil desde 1999 vienen haciendo algo similar ¡y no les dan pelota ni reconocimiento!”. Bueno este año ya el publico estaba mas al tanto del periplo de los ucranianos y por algo “Duel” fue un disco tan esperado como aclamado. ¿Y que hay de los canadienses? Bueno después de haberla levantado con pala en USA tambien comenzó a visitar al viejo continente al mismo tiempo que le daban forma este nuevo trabajo, sucesor del exitoso “Eternal blue”. A principios de este año apareció este “Tsunami sea” en los que los elogios no tardaron en llegar, en mi opinión no es ni por asomo un paso mas en la batalla para los canadienses pero si se trata de un buen trabajo.
“Tsunami sea”, segundo disco de los canadienses Spiritbox, continua la senda marcada de su debut en cuanto ese metal progresivo potente y riffero, o sea la del Jinjer mas accesible y sin las salidas extremas, pero que acusa de un sonido mucho mas despojado de las aguas cristalinas, acá reemplazado por un ambiente mas sobrecargado en lo que se refiere a la distorsiones graves. O sea que no se complicaron la vida como para andar elogiándolos tanto, pero en su defensa debo decir que la banda conserva esa facilidad para hacer temas gancheros y condensar sus ideas en temas cortos, aunque a veces se engolosinan. La cosa arranca bien al palo con el riffeo y el machaque del andar denso de Fata Morgana con Courtney Laplante adueñándose del ambiente con sus voces violentas y los suaves cantos de sirena pasando por el repiqueteo violento y el andar potente de Black raimbow con un curioso arreglo de voces robóticas y algunos efectos electrónicos y el riff virtuoso de la mas accesible y muy hitera Perfect soul se anota entre lo mas destacado del disco gracias a su gancho y buen gusto en el estribillo.
Hay cosas que no llegan a encajar como los arreglos de trip hop en la mas movida Keep sweet que parecen puestos a la fuerza a ver si funcionaban, cosa que no sucede pero aciertan en los yeites rifferos de metal industrial en la saltarina Soft spine que aprueba con lo justo y el costado mas intrincado y melódico de la canción homónima del disco aunque se decanta mas al medio tiempo lineal. Después de ahí tenemos mas riffeo entrecortado y repiqueteado como en No loss, no love en el que sin ningún tipo de contexto, necesidad y cohesión insertan pasajes electrónicos/bailables con Courtney recitando como si estuviera colaborando con David Guetta. Nada que ver con nada, y queda horrible. De Crystal roses hay bastante poco que decir porque parece un tema de mi compatriota argentina Lali Espósito (todo bien con ella, de todas formas) en el que a lo último aparecen las guitarras pero muy procesadas. Para el final llegan el gancho e inercia de Ride the wave que gana tambien por el uso de las melodías y mejor suerte tiene la marcha melódica de la muy estribillera Deep end que hacía el final incluyen guitarras acústicas cierran el disco de buenas maneras.
La producción como mencioné mas arriba, se la oye mucho mas sobrecargada con respecto a los graves, pero tambien es justo aclarar que al menos el ambiente deja respirar a los distintos arreglos que pueblan el disco, aunque no le pusieron muchas ganas a la portada, de lo mas feo que se vio este año. Como también mencioné arriba, si bien la banda no se complicó demasiado a la hora de armar las composiciones, la banda evidencia 2 problemas bastante graves: el primero es que los temas de arranques y naturaleza mas pesadas están construidas desde el mismo patrón rítmico del “Riff, machaques y bases repiqueteadas-voces podridas-voces limpias”; algo que abandonó Jinjer en su ultimo disco en pos de no estancarse. El segundo son los experimentos raros en los temas mas melódicos, metiendo yeites o arreglos que no van o que las canciones mismas no los requieren ya que no son ninguna belleza exótica ni nada por el estilo, quedan muy feos. Por eso me cuesta creer eso que los canadienses editaron otro discazo imperdible cuando al menos para mí no pasa de correcto y cumplidor. Recomendados para los seguidores del grupo y de las corrientes mas intrincadas del metal.

Spiritbox
Courtney Laplante: voz
Mike stringer: guitarra
Josh Gilbert: bajo
Zeb Rosengerg: batería
Canciones
Fata Morgana
Black Rainbow
Perfect Soul
Keep Sweet
Soft Spine
Tsunami Sea
A Haven With Two Faces
No Loss, No Love
Ride The Wave
Deep End

