“El sonido de esta serpiente, sigue viva sin el gran Micky Moody”

Crítica escrita por Tony Barrios

Y yo que pensaba que este barco había llegado a su fin sin la participación del fundador Mickey Moody, y que equivocado estaba!! Esto se pone interesante, pues este proyecto está más vivo y suena a lo que debería haber sonado siempre Whitesnake y es que la espinita clavada del maestro Moody y el no menos interesante, el bajista Neil Murray, han salido de su cuerpo con este interesante proyecto, que cada paso que da, se vuelve más espectacular. Y es que en este capítulo tenemos a gente de la talla de Harry James (Magnum, Thunder) a la batería. Chris Ousey (Heartland), el propio Murray, Laurie Wisefield (Whisbone Ash) o la de Adam Wakeman de Ozzy. Como podemos ver, un proyecto de altos vuelos. Y el disco no podía ser de otro modo. Todo un señor discazo. Sonido puro de Hard Rock ochentero, con mucha influencia por la serpiente blanca de los años anteriores a 1987, con ese ramalazo bluessy a dos guitarras y con un feeling bestial, que se encargan de demostrar en todo el repertorio.

La maestría y el acierto de poner a un todo terreno a la voz como es Chris Oussey es palpable desde el primer tema, donde deja patente su excelsa calidad y equilibrio con el sonido exigido por la banda y su trayectoria.

Y es que en más de un momento, nos vendrá a la memoria el sonido Whitesnake, donde tanto dejaron huella Neil Murray y compañía. Pero profundizando en el disco, y sobre todo, a través de las escuchas, observamos que sonidos zeppelianos suenan claramente en temas como “Hell Of A Way To Live” donde nos transporta a la psicodelia de temas como Kashmir de los propios Zepp.

El tema que más me ha llegado yes que es ponerlo, cerrar los ojos y dejarme llevar, es “Fade Away”, donde la banda es capaz de trasmitir toda esa energía en dulce melodía, para elevar a los altares de la perfección un tema que rezuma Whitesnake por todos lados, y es que si escuchamos la versión del Ain’t No Love In The Heart Of The City de los pupilos de Coverdale, encontramos ciertos paralelismos entre ambos temas.

Y es que cuando un disco supera en sintonía a su maestro, siempre es digno de elogiar y sobre todo materializar la reseña del mismo con un respeto máximo a los valores expresados en el propio trabajo. Y esto es lo que significa para la banda este trabajo, que su segunda piel, para muchos rockeros británicos, será y seguirá siendo Whitesnake, pues es la gran influencia  de muchos de aquellos que hoy fabrican sueños musicales hoy día, como les pasa a casi todos estos músicos que componen este gran trabajo.

Lo esencial de este trabajo, más que la disputa en sonido de una y otra banda, es que los Whitesnake de los ’80 siguen repartiendo cera musical a diestro y siniestro, con más fuerza que nunca, y quien prefiera a los de hoy día, puede hacerlo de la misma manera, aunque la patente estado de forma de una banda y otra es fácilmente visible. Y yo no tendría dudas de ver a estos ilusionados y brillantes músicos dar el máximo positivo a cada tema, y no ver al dinosaurio decadente, destrozar los clásicos que tanto escuché en otra época.

En definitiva, Moody estará echando una sonrisa al escuchar este proyecto que tan sabiamente fundó y que ve cómo crece como la espuma, de la mano de su gran amigo Neil Murray. Larga vida a esta segunda serpiente, que paso a paso va enroscando a la primera sin compasión.

   Tracklist:

  1. Sounds Like A Plan
  2. That Kind Of Love
  3. Are You Ready To Fly
  4. Follow Me Under
  5. I’ll Take You As You Are
  6. Hell Of A Way To Live
  7. Fade Away
  8. Dress It Up
  9. Punching Above My Weight
  10. Forgive & Forget
  11. Where Do We Go From Here

Line Up:

Neil Murray (Bass)

Simon McBride (Guitar)

Laurie Wisefield (Guitar)

Chris Ousey (Vocal)

Harry James (Drums)

Adam Wakeman (Keyboards)

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