“El poder de la diversidad”

Crítica escrita por Luishard

Amigos de Dioses del Metal, os traigo hoy uno de esos trabajos que me llegan de casualidad por el curioso azar de las Hilanderas del Destino y es que el mundo virtual es así, en cualquier momento “descubres” algo interesante, tanto como el primer LP de los Scape Land, homónimo y seguro que con inspiración aderezada por esas brisas chiclaneras de su tierra natal, que por cierto no me es desconocida.

Se crearon en el 2006 en Puerto Real (Cádiz), con varios cambios en la formación y estilos. Como su primer EP, No Brain Drain, no lo sacaron hasta finales de 2012, supongo que los inicios fueron correosos. Ahora nos presentan una “atrevida” propuesta en base a nueve cortes donde se aprecian todas las influencias recibidas y como esas mismas se han transmutado debido a un carácter propio que ha ido cambiando a lo largo de los años, porque ¡aviso a navegantes!, esto no tiene nada que ver con lo escuchado hasta ahora de ellos. Si hablamos de influencias y aquello de “se parecen a”, pues me llegan rumores fugaces de Pantera, Anathema, Black Sabbath, Dream Theater, Metallica, Opeth,…Fusión puede ser un término válido para lo que oímos, Death, Rock, Progresivo, Ambient, Thrash,…, pero no en plan galimatías ni disperso, todo lo noto con un “porqué” y debidamente conjuntado.

La portada tiene su “cosa”. Con fondo color rojo sangre, un personaje “lobotomizado” e inexpresivo al carecer de iris, mordisquea rabioso al Dios Dinero, bien por el artista y pensador.

Disponible desde el pasado 24 de agosto, Scape Land se ha grabado y producido en Audiorama Estudio con un resultado más que correcto. El sonido brilla y se oscurece según lo pidan las composiciones, realmente inspiradas aunque es cierto que hay alguna a la que un adelgazamiento en el minutero le hubiera ido bien. Son unos 50 minutos distribuidos entre 9 canciones pero solo dos realmente extensas, de más de 7 minutos, por ello hay que tener la mente abierta y ser paciente, hay mucho que descubrir aquí.

No hay velocidades fulgurantes, los cortes tienden a la densidad, con la complejidad justa para que no asuste al neófito, densos, algunos casi chorreantes pero sin tristeza, más bien profundos, crudos, poderosos. Buena parte de la “culpa” de la atmósfera recreada la tiene el dueño de esa voz tan dispar, unas veces clara y en frecuencias medias y otras cercanas a las típicas del Death o Viking War Metal, es artífice importante de la diversidad que presenta el disco. También mencionar al instrumental, sobre todo por ser capaces de recorrer sin naufragar un mar de ritmos y melodías, alternando la boga suave de aproximación con el ritmo de ariete cuando lo pide la canción, es aquí cuando sientes el poder y fuerza que despliegan, porque no es un álbum al que le falte garra ni pasión, fundamentales para llevarlo al directo.

Dicho lo anterior demos unas pinceladas a cada corte. Arpegios de inicio y susurro agudo en Run to the end, pasando en segundos de la melancolía a la caña donde esa segunda voz te abre en canal. Lost in a dream comienza similar pero hay más melodía y el Prog se adueña más del tema. Nation engancha desde los primeros riffs, cortantes y ofreciendo “crujidos” a esa voz cavernaria. Parece que a estos les gusta los comienzos suaves y acústicos, Own decision vuelve a tomar ese camino y otra vez explota en el plomo fundido a golpe de vozarrón, en un sube y baja del poderío.

Cambio espectacular de tercio con Blood is not enough donde los riffeos típicos de Pantera se muestran desde el principio, otro corte muy interesante. Josema protagoniza esos primeros decibelios de My resurrection, un temazo repleto de ambientes, ritmos y melodías, destacando ese punteo desgarrador. Destructive resolution te hunde en las fosas Marianas a puro plomo con lastre de riffs, corte endurecido al vanadio.  A joke not a game no pierde fuelle ni intensidad, aspecto difícil de lograr llegados hasta aquí, aunque haya pasajes de la voz que no me convenzan. Finalizamos con Inner jail, que me saca un poco del “infierno” con un comienzo dulzón pero que luego recupera ese coraje de que hace gala este trabajo, llevándonos hacia un suave final.

Un disco que compagina potencia con armonía, musicalidad con garra, calma con pasajes intensos, requiebros constantes de melodías y ritmos, sólido y compacto, que en definitiva no aburre, da como resultado en la media de mis variables a valorar en este estilo, de un 8,25 puntos sobre diez. Un saludo metálico a todos.

Canciones

  1. Run to the end
  2. Lost in a dream
  3. Nation
  4. Own decision
  5. Blood is not enough
  6. My resurrection
  7. Destructive resolution
  8. A joke not a game
  9. Inner jail

Formación

  • Iván. Cantante
  • Diego. Guitarra
  • Josema. Bajo
  • Adrián. Batería

Oficial

https://twitter.com/Scape_Land

http://www.youtube.com/ScapeLandBand

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http://scapeland.bandcamp.com/ http://www.songkick.com/artists/6580414

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