
El 26 de febrero es un día muy especial en la historia de la música, pues coincide con el nacimiento de artistas que más tarde marcarían el rock y el metal, y con la publicación de álbumes que ampliaron los horizontes de estos géneros. En esta fecha nació el “Hombre de negro” Johnny Cash; Judas Priest grabó en España su trabajo más accesible, Point of Entry;
Motörhead se lanzó a experimentar con baladas y homenajes al punk en 1916; la canción “New Kid in Town” de los Eagles llegó al número 1; y más recientemente Anthrax y Anvil demostraron que la veteranía no es un impedimento para seguir publicando discos potentes con For All Kings y Anvil Is Anvil.
26 de febrero de 1932 – Nace Johnny Cash, el “Hombre de Negro” que tendió puentes entre el country, el rock y la redención
El 26 de febrero de 1932 nace en Kingsland, Arkansas, Johnny Cash, una de las figuras más influyentes de la música del siglo XX. Aunque tradicionalmente asociado al country, su figura trasciende géneros: fue pionero del rockabilly, referente del folk, icono contracultural y una influencia directa para generaciones de músicos de rock, punk, metal e incluso industrial.
Criado en el seno de una familia humilde durante la Gran Depresión, Cash creció escuchando góspel y canciones tradicionales del sur de Estados Unidos. Tras servir en la Fuerza Aérea, se trasladó a Memphis y en 1955 firmó con el mítico sello Sun Records, donde compartió catálogo con Elvis Presley, Jerry Lee Lewis y Carl Perkins. Allí grabó clásicos como “Folsom Prison Blues” y “I Walk the Line”, canciones que ya mostraban su voz grave y profunda, su narrativa directa y su obsesión por los marginados, los presos y los olvidados.
En los años 60 consolidó su estatus con discos históricos grabados en directo en prisiones, como At Folsom Prison(1968) y At San Quentin (1969). Estos álbumes no solo revitalizaron su carrera, sino que lo convirtieron en símbolo de rebeldía y empatía social. Cash no romantizaba el crimen: humanizaba a quienes estaban al otro lado del sistema. Esa mirada compasiva influyó profundamente en el espíritu del rock más combativo.
Su imagen pública como el “Man in Black” —vestido siempre de negro en señal de luto por los pobres y oprimidos— reforzó su carácter de figura ética y casi mítica. A lo largo de su carrera publicó más de 90 álbumes de estudio, ganó múltiples premios Grammy y entró en el Salón de la Fama del Rock and Roll, algo poco habitual para un artista identificado con el country.
En los años 90, cuando muchos lo consideraban una leyenda del pasado, Cash vivió un renacimiento artístico gracias a su colaboración con el productor Rick Rubin. La serie de discos American Recordings lo presentó desnudo, solo con su guitarra y su voz, reinterpretando temas propios y ajenos. Su versión de “Hurt” (original de Nine Inch Nails) se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de la historia reciente de la música popular: una despedida crepuscular que impactó incluso a músicos de metal e industrial.
Johnny Cash falleció en 2003, pocos meses después que su esposa June Carter Cash, pero su legado sigue intacto. Su influencia se percibe en artistas tan diversos como Bruce Springsteen, U2, Nick Cave, Social Distortion, Metallica o Volbeat. Más que un cantante de country, fue un narrador universal de la culpa, la fe, la caída y la redención.
Un 26 de febrero nació una voz que, con apenas tres acordes y una honestidad brutal, cambió para siempre la manera de contar historias en la música.
26 de febrero de 1981 – Judas Priest publica Point of Entry, el disco con el que intentaron conquistar América
El 26 de febrero de 1981, Judas Priest lanza Point of Entry, su séptimo álbum de estudio y uno de los trabajos más debatidos de su carrera. Tras el arrollador éxito de British Steel (1980), la banda británica se encontraba en plena expansión internacional y decidió dar un paso estratégico: suavizar parcialmente su sonido para abrir definitivamente las puertas del mercado estadounidense.
Para ello viajaron a Ibiza, donde grabaron el disco en condiciones técnicas bastante precarias. El propio grupo ha reconocido que el estudio no era el ideal y que la experiencia fue complicada, pero también les permitió romper la rutina y experimentar con nuevas estructuras más directas y accesibles.
Musicalmente, Point of Entry muestra un giro hacia el hard rock más melódico y radiable. El mejor ejemplo es “Heading Out to the Highway”, uno de los temas más reconocibles del álbum y un clásico en directo, con su estribillo coreable y espíritu de carretera abierta. Otro corte significativo es “Don’t Go”, claramente orientado a la radio estadounidense, con una producción más pulida y un enfoque casi AOR.
Sin embargo, el disco no renuncia del todo a su ADN metálico. Canciones como “Desert Plains”, con uno de los riffs más sólidos de Glenn Tipton y K.K. Downing, o “Solar Angels” y “Hot Rockin’”, mantienen la potencia y la identidad de la banda. Rob Halford sigue desplegando registros agudos marca de la casa, aunque el conjunto resulta menos agresivo que su predecesor.
La recepción fue dispar. Parte de la crítica y de los fans consideraron que el grupo había rebajado su intensidad tras la contundencia de British Steel. Otros valoraron la capacidad de Judas Priest para reinventarse sin perder personalidad. Con el tiempo, el álbum ha sido reivindicado como una pieza de transición clave entre la etapa más clásica y la explosión definitiva que llegaría al año siguiente con Screaming for Vengeance (1982), donde sí lograrían conquistar el mercado estadounidense de forma masiva.
En 2001 fue remasterizado e incluyó como extra “Thunder Road” y una versión en directo de “Desert Plains”, lo que ayudó a redescubrirlo bajo otra perspectiva.
Hoy, Point of Entry se entiende como un disco valiente: el momento en que Judas Priest decidió arriesgar, explorar y preparar el terreno para convertirse en una de las bandas más grandes del heavy metal mundial.
26 de febrero de 1991 – Motörhead lanza 1916, un renacimiento cargado de potencia y profundidad
El 26 de febrero de 1991, Motörhead publica 1916, su noveno álbum de estudio y uno de los trabajos más importantes de su carrera en los años 90. Tras una etapa convulsa marcada por problemas legales con su anterior discográfica, la banda liderada por Lemmy Kilmister regresaba con nuevo sello (WTG Records) y con ganas de reivindicar su lugar en una escena dominada ya por el thrash y el auge del metal más extremo.
1916 supuso un soplo de aire fresco. Sin abandonar su inconfundible mezcla de rock and roll acelerado, heavy metal y actitud punk, el disco mostró una mayor variedad compositiva. Desde la explosiva “The One to Sing the Blues”, convertida en himno instantáneo, hasta la potente “I’m So Bad (Baby I Don’t Care)”, Motörhead demostraba que seguía siendo una apisonadora sónica capaz de competir con cualquier banda de la época.
Pero el momento más sorprendente llegó con el tema que da título al álbum, “1916”, una balada sombría dedicada a los jóvenes soldados caídos en la Primera Guerra Mundial. Con una instrumentación contenida y una interpretación vocal inusualmente emotiva por parte de Lemmy, la canción reveló una dimensión más reflexiva del grupo. Esta pieza se convirtió en uno de los cortes más respetados de su catálogo y fue clave para que el álbum obtuviera una nominación al Grammy en 1992.
El disco también incluye “R.A.M.O.N.E.S.”, un homenaje directo a la mítica banda punk neoyorquina. La relación entre Lemmy y los Ramones era estrecha, y la canción terminó siendo versionada por los propios Ramones en directo, consolidando ese puente entre el punk y el metal que Motörhead siempre representó.
La producción del álbum tuvo su propia historia turbulenta: inicialmente trabajaron con Ed Stasium, pero tras desacuerdos en la mezcla —Lemmy no estaba conforme con ciertos añadidos de percusión— el productor fue reemplazado por Pete Solley, quien terminó de dar forma al sonido final del disco.
1916 alcanzó el puesto 24 en las listas británicas, una de sus mejores posiciones en años, y ayudó a revitalizar la carrera de la banda en una década complicada para los veteranos del heavy metal clásico.
Hoy, más de tres décadas después, 1916 es recordado como un punto de inflexión: el disco que demostró que Motörhead no era solo velocidad y ruido, sino también corazón, conciencia y una honestidad brutal que mantuvo intacta la esencia de Lemmy hasta el final.
En plena guerra legal con su antigua discográfica, Motörhead cambió de sello y publicó 1916 el 26 de febrero de 1991 . Fue su primer álbum con WTG Records y mostró una faceta más diversa. Además de los habituales temas rápidos, incluye la balada homónima “1916”, que recuerda a los jóvenes soldados caídos en la Primera Guerra Mundial . La balada “Love Me Forever” reveló un toque melódico, y el tema “R.A.M.O.N.E.S.” rindió homenaje a los Ramones, que posteriormente la versionaron . 1916 recibió una nominación al Grammy y demostró que Lemmy y compañía podían evolucionar sin perder su identidad.
26 de febrero de 2016 – Anthrax regresa con For All Kings, reafirmando su lugar en el thrash del siglo XXI
El 26 de febrero de 2016, Anthrax publica For All Kings, su undécimo álbum de estudio y la confirmación de que el thrash metal clásico podía seguir sonando relevante en pleno siglo XXI. Tras el exitoso regreso con Worship Music(2011), que marcó el retorno de Joey Belladonna a la voz, la banda neoyorquina afrontaba el reto de consolidar esa nueva etapa con un disco igual de potente.
For All Kings fue el primer trabajo con el guitarrista Jonathan Donais (Shadows Fall), sustituyendo a Rob Caggiano. Lejos de resentirse, el grupo mostró una cohesión notable y una producción moderna pero respetuosa con su identidad. Bajo la batuta del productor Jay Ruston, el álbum suena compacto, afilado y contundente, con guitarras precisas y una base rítmica demoledora liderada por Charlie Benante y Frank Bello.
Desde la inicial “You Gotta Believe”, un misil directo al cuello, Anthrax deja claro que no ha perdido agresividad. Temas como “Evil Twin” o “Breathing Lightning” combinan velocidad, groove y melodía, mientras que cortes como “Blood Eagle Wings” muestran una faceta más épica y oscura, ampliando el espectro emocional de la banda.
El título del disco, For All Kings, juega con la idea de que todos somos “reyes” en algún momento de nuestra vida, pero también responsables de nuestras decisiones. La portada, obra del reconocido ilustrador Alex Ross, presenta monumentales estatuas de los miembros del grupo, reforzando ese concepto casi mitológico.
El álbum fue recibido mayoritariamente con críticas positivas y alcanzó buenas posiciones en listas internacionales, demostrando que Anthrax seguía siendo un nombre fundamental dentro del Big Four del thrash junto a Metallica, Megadeth y Slayer. Además, reafirmó que la reunión con Belladonna no era un simple gesto nostálgico, sino una etapa creativa sólida y vigente.
Con For All Kings, Anthrax no solo regresó: confirmó que, décadas después de Among the Living o Persistence of Time, aún tenía hambre, técnica y actitud para competir en la primera línea del metal mundial.
26 de febrero de 2016 – Anvil publica Anvil Is Anvil, reafirmando su fe inquebrantable en el heavy metal
El 26 de febrero de 2016, los incombustibles Anvil lanzan Anvil Is Anvil, su decimosexto álbum de estudio y una nueva demostración de perseverancia en una carrera marcada por la resistencia, la pasión y el amor absoluto por el heavy metal.
Tras el impulso mediático que supuso el documental Anvil! The Story of Anvil (2008), que los devolvió al foco internacional como pioneros olvidados del speed y el heavy metal, la banda canadiense liderada por Lips (Steve Kudlow) y Robb Reiner logró revitalizar su trayectoria. Discos como Juggernaut of Justice (2011) y Hope in Hell(2013) habían mostrado una notable recuperación creativa. Anvil Is Anvil llegaba con la misión de consolidar ese nuevo impulso.
El álbum fue grabado en Alemania con el productor Martin “Mattes” Pfeiffer y supuso el debut discográfico del bajista Chris Robertson, aportando una nueva energía a la formación. Musicalmente, el disco se mantiene fiel al sonido clásico del grupo: riffs directos, estribillos coreables y una producción potente, sin artificios innecesarios.
Temas como “Die for a Lie” o “Up, Down, Sideways” recuperan la velocidad y el espíritu del metal más tradicional, mientras que “Zombie Apocalypse” ofrece un medio tiempo pesado y pegadizo. Lips continúa desplegando su inconfundible mezcla de crudeza y entusiasmo juvenil, demostrando que, pese al paso de los años, la banda no ha perdido su identidad.
Si algo caracteriza a Anvil es su honestidad. Nunca han seguido modas ni han intentado reinventarse para encajar en tendencias pasajeras. Anvil Is Anvil no pretende revolucionar el género, sino reafirmar quiénes son: pioneros que ayudaron a sentar las bases del speed y el thrash metal a principios de los 80, influyendo en grupos que más tarde alcanzarían fama mundial como Metallica, Slayer o Anthrax.
A estas alturas de su carrera, cada nuevo lanzamiento es casi un acto de resistencia cultural. Con Anvil Is Anvil, la banda demuestra que sigue creyendo en el heavy metal como forma de vida. Puede que nunca hayan alcanzado el éxito masivo de otros contemporáneos, pero su constancia y autenticidad los han convertido en una institución respetada dentro del underground y el metal clásico.
Porque si algo deja claro este disco es que, pase lo que pase, Anvil seguirá siendo Anvil.
Otras efemérides del 26 de febrero
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1965 – Jimmy Page debuta como solista. El guitarrista inglés, que por entonces era un reputado músico de sesión, publicó su primer sencillo en solitario, “She Just Satisfies”, un tema que escribió, produjo y en el que tocó todos los instrumentos . Años después, Page fundaría Led Zeppelin.
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1968 – Nace Tim Commerford, bajista de Rage Against the Machine y Audioslave. Su contundente estilo rítmico mezcla funk, punk y metal; nació un 26 de febrero en 1968, según recogen las efemérides del portal Dioses del Metal .
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1992 – “Nothing Else Matters” de Metallica llega a MTV. El vídeo de la balada de Metallica se estrenó el 26 de febrero de 1992 en el canal musical, convirtiéndose en un éxito global .
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2002 – Cannibal Corpse lanza Gore Obsessed. La veterana banda de death metal editó su álbum séptimo álbum de estudio, conocido por temas como “When Death Replaces Life”, en el que continuaron explorando letras gore y un sonido brutal .
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2006 – Rolling Stones batió récords en Brasil. La banda británica reunió a más de un millón de personas en la playa de Copacabana (Río de Janeiro), una de las mayores audiencias de su carrera .
Estas efemérides demuestran que el 26 de febrero ha sido una fecha prolífica para el rock y el metal, con nacimientos de figuras clave, lanzamientos de discos que marcaron un antes y un después y hitos que siguen resonando entre los aficionados.

