El 18 de marzo está lleno de efemérides que marcan la historia del rock y el metal. Esta jornada celebra el nacimiento de dos guitarristas fundamentales en sus respectivos géneros –Jeff LaBar, quien dio forma al sonido de Cinderella, y Jerry Cantrell, alma compositiva de Alice in Chains–, recuerda el estreno de Nine Lives, el duodécimo disco de Aerosmith que devolvió a la banda al número uno de las listas, rememora el multitudinario festival California Jam II que atrajo a más de 350 000 personas en 1978 y nos hace honrar la memoria del pionero Chuck Berry, fallecido un 18 de marzo de 2017.

Jeff LaBar: el guitarrista que dio brillo al glam metal

El 18 de marzo de 1963 nació Jeff LaBar en Darby, Pensilvania, un músico que acabaría siendo una de las piezas clave del glam metal estadounidense de finales de los años 80. Aunque no fue miembro fundador de Cinderella, su entrada en la banda en 1985 sustituyendo a Michael Schermick marcó un punto de inflexión: LaBar aportó un sonido más sólido, técnico y con fuerte influencia blues, que terminó de definir la identidad del grupo.

Su trabajo quedó inmortalizado en discos fundamentales como Night Songs (1986), un debut explosivo que convirtió a Cinderella en una de las bandas más prometedoras del hard rock de la época, y especialmente en Long Cold Winter(1988), donde el grupo evolucionó hacia un sonido más maduro, con raíces en el blues rock. En este álbum, LaBar brilló con riffs más elaborados y solos con mayor sensibilidad, alejándose del simple virtuosismo para priorizar la emoción y el groove.

A diferencia de muchos guitarristas del glam, centrados en la velocidad y la estética, LaBar destacó por su enfoque más clásico: su forma de tocar bebía tanto de Jimmy Page como del blues tradicional, algo que ayudó a Cinderella a diferenciarse dentro de una escena saturada de bandas con sonido similar. Su estilo equilibraba potencia y melodía, siendo fundamental en canciones como “Gypsy Road”, “Don’t Know What You Got (Till It’s Gone)” o “Coming Home”.

Durante el parón de la banda en los años 90, lejos del glamour del rock, LaBar vivió una etapa mucho más terrenal: trabajó en una pizzería familiar y en la construcción, reflejando una realidad poco habitual en músicos que habían alcanzado el estrellato. Más adelante regresó a la actividad musical con proyectos como Naked Beggars, junto a su compañero Eric Brittingham, y mantuvo una relación cercana con los fans a través de iniciativas como su programa de radio online.

En 2014 publicó su álbum en solitario One for the Road, donde mostró una faceta más personal, manteniendo sus raíces en el hard rock pero con un enfoque más directo y autobiográfico. A pesar de los intentos esporádicos de reunión de Cinderella, la banda permaneció prácticamente inactiva durante la década de 2010, en parte debido a problemas personales del propio guitarrista, quien reconoció públicamente sus dificultades con el alcohol.

El 14 de julio de 2021, Jeff LaBar falleció a los 58 años en Nashville. Su muerte cerró la historia de uno de los guitarristas más infravalorados de su generación. Aunque nunca buscó el protagonismo mediático, su contribución fue esencial para que Cinderella trascendiera el glam metal convencional y dejara un legado más profundo, anclado en la tradición del rock clásico y el blues. Su sonido sigue siendo, a día de hoy, una referencia para quienes entienden la guitarra no solo como técnica, sino como expresión.

Jerry Cantrell: corazón y mente de Alice in Chains

El 18 de marzo de 1966 nació en Tacoma, Washington Jerry Cantrell, uno de los guitarristas, compositores y arquitectos sonoros más influyentes del rock de los años 90. Como miembro fundador de Alice in Chains, Cantrell no solo definió el sonido de la banda, sino que también ayudó a moldear el carácter más oscuro y pesado del movimiento grunge, diferenciándolo de sus contemporáneos.

Desde los primeros días del grupo, Cantrell destacó por su habilidad para combinar riffs de heavy metal con armonías vocales melancólicas. Su sociedad con el vocalista Layne Staley fue una de las más distintivas del rock alternativo: ambos compartían las voces principales, creando un juego de contrastes entre la crudeza y la sensibilidad que se convirtió en seña de identidad del grupo. Esta dualidad quedó plasmada en el debut Facelift (1990), que incluía el éxito “Man in the Box” y situó a la banda en el mapa del hard rock.

El verdadero salto llegó con Dirt (1992), considerado uno de los discos más influyentes de la década. En él, Cantrell llevó su composición a un nivel más profundo, abordando temas como la adicción, la desesperación y el aislamiento, siempre envueltos en riffs densos y oscuros. Canciones como “Would?”, “Rooster” o “Them Bones” muestran su capacidad para equilibrar agresividad y melodía, convirtiéndose en clásicos del género. Su estilo guitarrístico, basado en afinaciones graves y estructuras poco convencionales, ayudó a crear un sonido pesado pero emocionalmente cargado.

Tras el desgaste interno de la banda y la muerte de Staley en 2002, Cantrell se consolidó como el guardián del legado de Alice in Chains. Ya había iniciado su carrera en solitario con Boggy Depot (1998), donde exploró un sonido más introspectivo, y continuó con Degradation Trip (2002), un trabajo especialmente crudo y personal. Sin embargo, lejos de abandonar su banda, fue clave en su regreso en 2005, manteniendo viva su esencia sin caer en la nostalgia.

La nueva etapa de Alice in Chains, con William DuVall como vocalista, demostró la vigencia creativa de Cantrell. Álbumes como Black Gives Way to Blue (2009) y The Devil Put Dinosaurs Here (2013) conservaron la oscuridad y la profundidad emocional características del grupo, al tiempo que mostraban una evolución sonora coherente. Cantrell asumió un papel aún más protagonista, tanto en la composición como en las voces.

Considerado uno de los grandes guitarristas del metal alternativo, su influencia se extiende mucho más allá del grunge. Su forma de construir riffs, su uso de armonías vocales y su capacidad para transmitir emociones complejas lo han convertido en un referente para generaciones posteriores. Jerry Cantrell no solo ayudó a definir el sonido de una época, sino que demostró que el heavy metal podía ser tan introspectivo y humano como cualquier otro género.

Nine Lives: el regreso triunfal de Aerosmith

El 18 de marzo de 1997, Aerosmith publicaba Nine Lives, su duodécimo álbum de estudio, en un momento clave de su carrera. Tras una década de enorme éxito comercial en los 80 y principios de los 90, la banda atravesaba una etapa convulsa marcada por tensiones internas, problemas con su mánager y dudas sobre su rumbo artístico. El resultado fue un disco que, desde su propio título, simbolizaba supervivencia: Aerosmith demostraba que aún le quedaban muchas vidas.

La gestación del álbum fue especialmente complicada. Inicialmente, la banda comenzó a trabajar con el productor Glen Ballard en Miami, pero las sesiones no convencieron a la discográfica. A esto se sumaron problemas personales, como la depresión del batería Joey Kramer, que obligó a detener temporalmente la grabación. En paralelo, el grupo rompió con su histórico mánager Tim Collins tras más de una década, lo que incrementó la incertidumbre sobre el futuro del proyecto.

Finalmente, Aerosmith decidió reiniciar el proceso casi desde cero en Nueva York junto al productor Kevin Shirley. Con Kramer recuperado, la banda volvió a grabar todo el material, puliendo un sonido que combinaba su esencia clásica de hard rock y blues con elementos más modernos. Este cambio de rumbo fue clave para que el disco adquiriera coherencia y fuerza, convirtiéndose en uno de los trabajos más elaborados de su carrera.

Musicalmente, Nine Lives es un álbum ecléctico pero sólido. Desde la potencia del tema que le da título, con su icónico “maullido” inicial de Steven Tyler, hasta cortes como “Falling in Love (Is Hard on the Knees)” o “Something’s Gotta Give”, el disco mantiene la energía característica del grupo. También hay espacio para la experimentación, como en “Taste of India”, que incorpora influencias orientales, o para momentos más emocionales como “Hole in My Soul”. El gran éxito fue “Pink”, una canción fresca y pegadiza que acabaría ganando un premio Grammy y convirtiéndose en uno de los temas más reconocibles de la etapa moderna de la banda.

El álbum debutó en el número uno del Billboard 200, confirmando que Aerosmith seguía siendo una de las bandas más grandes del planeta incluso tras más de dos décadas de carrera. Además, consolidó su regreso a Columbia Records, el sello con el que habían iniciado su trayectoria en los años 70, cerrando así un ciclo simbólico dentro de su historia.

Más allá de las cifras, Nine Lives representa la resiliencia de Aerosmith. Fue un disco nacido del caos, de la reinvención y de la necesidad de reafirmarse. Aunque no siempre figura entre sus trabajos más valorados por la crítica, sí es uno de los más significativos: un recordatorio de que, incluso en los momentos más inestables, una banda legendaria puede reinventarse y volver a lo más alto.

California Jam II: el festival que confirmó la fiebre del rock

En 1978, el 18 de marzo se celebró California Jam II, un festival de rock realizado en el Ontario Motor Speedway, en Ontario (California). Más de 350 000 personas acudieron a este maratón musical organizado por Leonard Stogel, Don Branker y Sandy Feldman. El cartel incluyó a bandas como Aerosmith, Foreigner, Santana, Dave Mason, Heart, Ted Nugent y Bob Welch; la retransmisión de televisión permitió que millones de espectadores disfrutaran de los conciertos. El éxito de público y la calidad de las actuaciones consolidaron a California Jam II como una continuación del mítico California Jam de 1974 y demostraron el poder de convocatoria del rock en directo a finales de los años 70.

Despedida a un pionero: muere Chuck Berry

El 18 de marzo de 2017 fallecía en Misuri Chuck Berry, a los 90 años, cerrando definitivamente la vida de una de las figuras más influyentes en la historia del rock and roll. Con su muerte no solo desaparecía un músico legendario, sino uno de los verdaderos arquitectos del lenguaje del rock moderno, tanto en lo musical como en lo escénico.

Nacido en 1926, Berry irrumpió a mediados de los años 50 con una propuesta revolucionaria: fusionar el rhythm & blues con una narrativa juvenil, directa y llena de humor. Temas como “Maybellene”, “Roll Over Beethoven” o el inmortal “Johnny B. Goode” no solo definieron el sonido del rock and roll primigenio, sino que establecieron sus códigos: riffs de guitarra reconocibles, estructuras sencillas y letras que hablaban de coches, amor y rebeldía adolescente.

Su forma de tocar la guitarra marcó un antes y un después. Berry convirtió el instrumento en protagonista, desarrollando un estilo rítmico y melódico a la vez, lleno de fraseos ágiles y dobles notas que serían imitados por generaciones. Además, su presencia escénica —especialmente su famoso “duck walk”— ayudó a construir la imagen del guitarrista de rock como figura central del espectáculo.

La influencia de Chuck Berry es prácticamente imposible de medir. Bandas como The Beatles, The Rolling Stones o artistas como Keith Richards y Angus Young han reconocido abiertamente su deuda con él. De hecho, gran parte del vocabulario guitarrístico del rock —los riffs, los solos, la actitud— tiene su origen directo en Berry.

A pesar de su enorme legado musical, su vida también estuvo marcada por controversias y problemas legales, lo que no impidió que su obra trascendiera cualquier circunstancia personal. En 1986 fue uno de los primeros artistas en ingresar en el Rock and Roll Hall of Fame, un reconocimiento lógico para quien había ayudado a crear el género desde sus cimientos.

Su fallecimiento generó una ola global de homenajes. Músicos de todas las generaciones recordaron su impacto, y su figura volvió a ocupar el lugar que siempre le correspondió: el de pionero absoluto. Chuck Berry no solo escribió canciones; escribió las reglas del rock and roll. Cada riff que suena hoy, cada banda que sube a un escenario, lleva en algún lugar la huella de su guitarra.

Otras efemérides del 18 de marzo

  • Wilson Pickett (1941‑2006): el cantante de soul y pionero del southern soul nació el 18 de marzo de 1941 en Prattville, Alabama. Su poderosa voz impulsó éxitos como “In the Midnight Hour”, “Mustang Sally” y “Land of a Thousand Dances”, que definieron el sonido del soul de los sesenta.

  • John Hartman (1950‑2021): cofundador y primer baterista de The Doobie Brothers, nació el 18 de marzo de 1950 en Falls Church, Virginia. Su pulso preciso ayudó a forjar el estilo rockero y melódico de la banda en discos como Toulouse Street (1972) y The Captain and Me (1973).

  • Grant Hart (1961‑2017): batería, vocalista y compositor de Hüsker Dü, nació el 18 de marzo de 1961. Fue pieza clave en la escena del hardcore punk y el rock alternativo de los ochenta.

  • Bill Frisell (n. 1951): guitarrista estadounidense de jazz y música experimental, conocido por su estilo ecléctico. Aunque su obra se aleja del rock más mainstream, su influencia alcanza a músicos de diversos géneros.

  • Taja Sevelle (n. 1962): cantante y compositora que debutó bajo el amparo de Prince con la canción “Love Is Contagious”.

  • Vanessa L. Williams (n. 1963): actriz y cantante estadounidense, famosa por su carrera como solista y sus interpretaciones en Broadway.

  • Courtney Pine (n. 1964): saxofonista británico que fusiona jazz con elementos de reggae y funk.

  • Adam Levine (n. 1979): cantante y guitarrista de Maroon 5, una de las bandas de pop rock más exitosas del siglo XXI.

  • B.J. Wilson (1947‑1990): batería de Procol Harum, caracterizado por su estilo dramático y su trabajo en temas como “A Whiter Shade of Pale”.

  • Bob Johnson (n. 1944): guitarrista de Steeleye Span, influyente grupo del folk rock británico.

  • Además, el 18 de marzo de 1978 se publicó Son of a Son of a Sailor de Jimmy Buffett, un disco que alcanzó el número 10 en la lista Billboard 200, y el 18 de marzo de 1967 los Beatles comenzaron la grabación de “She’s Leaving Home” con la arpista Sheila Bromberg.

Estas efemérides demuestran que el 18 de marzo no es un día cualquiera en la historia del rock y el metal. Nacen talentos que marcan épocas, se publican discos que devuelven a las bandas a lo más alto y se celebran festivales que resumen la pasión por la música en directo. A la vez, despedimos a pioneros cuya influencia perdura en cada riff y melodía. Un día para celebrar y recordar.

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