
Hoy celebramos los nacimientos del sueco Mikael Åkerfeldt, líder de Opeth, y de la estadounidense Heidi Shepherd, co‑fundadora de Butcher Babies; además recordamos el lanzamiento del potente Iron Fist de Motörhead y del debut homónimo de WarCry. La fecha también nos transporta a 1989 con Black Sabbath y Annihilator, y nos invita a recordar la trágica muerte del pionero Eddie Cochran.
Mikael Åkerfeldt: genio del metal progresivo sueco (1974)
El 17 de abril de 1974 nace en Estocolmo Mikael Åkerfeldt, una de las figuras más influyentes y respetadas del metal contemporáneo. Vocalista, guitarrista y principal compositor de Opeth, Åkerfeldt ha sido el arquitecto de un sonido único que rompió las barreras entre el death metal, el rock progresivo y la música atmosférica.
Sus primeros pasos en la música llegaron a finales de los años 80 con la banda de death metal Eruption, pero su destino cambiaría cuando entró en Opeth en 1990. Aunque inicialmente se incorporó como bajista, pronto pasó a ser vocalista y líder creativo, especialmente tras la salida de David Isberg. Desde entonces, Åkerfeldt transformó completamente la identidad del grupo, alejándolo del death metal convencional y llevándolo hacia terrenos mucho más complejos y emocionales.
Durante los años 90 y principios de los 2000, discos como Still Life, Blackwater Park o Deliverance consolidaron a Opeth como una banda de culto. En ellos, Mikael perfeccionó su sello distintivo: la combinación de pasajes acústicos delicados, estructuras progresivas y una dualidad vocal impresionante, alternando entre guturales profundos y una voz limpia melancólica. Este contraste se convirtió en una de las señas de identidad más reconocibles del metal moderno.
A partir de 2010, Åkerfeldt tomó una decisión arriesgada pero coherente con su evolución artística: abandonar prácticamente los elementos death metal en favor de un sonido plenamente progresivo, influenciado por bandas de los años 70 como King Crimson, Camel o Yes. Álbumes como Heritage, Pale Communion o In Cauda Venenum reflejan esta transición, mostrando a un compositor cada vez más interesado en la textura, la armonía y la narrativa musical.
Fuera de Opeth, Mikael ha participado en proyectos como Bloodbath —donde exploró su faceta más extrema— y Storm Corrosion junto a Steven Wilson, en el que profundizó en terrenos experimentales y ambientales. También es conocido por su vastísima colección de vinilos y su profundo conocimiento del rock clásico, elementos que han influido decisivamente en su forma de componer.
Considerado por muchos como un “músico de músicos”, Åkerfeldt ha logrado algo poco común: evolucionar constantemente sin perder identidad, ampliando los límites del metal y demostrando que la agresividad y la sofisticación pueden convivir en perfecta armonía.
Motörhead desata el puño metálico con Iron Fist (1982)
El 17 de abril de 1982, Motörhead publica Iron Fist, su quinto álbum de estudio, en un momento clave de su carrera: la banda venía de alcanzar la cima con el directo No Sleep ’til Hammersmith, que había entrado directamente al número 1 en Reino Unido. La presión por mantener ese nivel era enorme, y este disco refleja precisamente ese contexto de urgencia, intensidad… y también de tensión interna.
Grabado en los estudios Morgan y Ramport de Londres, el álbum terminó siendo producido por el propio guitarrista Fast Eddie Clarke, tras la salida del productor Vic Maile en pleno proceso. Esta decisión marcaría profundamente el resultado final: Iron Fist suena más crudo, más directo y menos pulido que su predecesor, capturando una energía casi de directo, pero también dejando ver cierta falta de cohesión en algunos momentos.
Aun así, el disco contiene auténticos cañonazos marca de la casa. El tema homónimo “Iron Fist” se convirtió en uno de los grandes himnos de Motörhead, con su velocidad descontrolada y su actitud desafiante. Canciones como “Heart of Stone”, “Speedfreak” o “Loser” mantienen ese espíritu salvaje que ayudó a definir el sonido que luego influiría directamente en el thrash metal.
Sin embargo, detrás del volumen y la velocidad se escondía una banda al borde de la fractura. Las tensiones durante la grabación y las diferencias musicales acabaron provocando la salida de Eddie Clarke poco después del lanzamiento, lo que puso fin a la mítica formación clásica junto a Lemmy y Phil “Philthy Animal” Taylor. Este hecho convierte a Iron Fist en una especie de canto del cisne de una de las alineaciones más legendarias del rock duro.
A nivel lírico, el álbum mantiene el tono habitual de Motörhead: callejero, desafiante y sin filtros. No hay artificio ni pretensión, solo rock and roll en su forma más pura, agresiva y honesta. Esa autenticidad es precisamente lo que ha mantenido vivo el legado del disco a lo largo de los años, incluso frente a críticas iniciales más tibias en comparación con sus trabajos anteriores.
Con el tiempo, Iron Fist ha sido reivindicado como un álbum clave para entender la evolución de Motörhead y del metal en general. Puede que no tenga el aura perfecta de Ace of Spades, pero sí posee algo igual de valioso: la esencia salvaje de una banda que nunca supo —ni quiso— domesticar su sonido.
En definitiva, Iron Fist es puro Motörhead: rápido, sucio, ruidoso y absolutamente imprescindible.
Heidi Shepherd y la ofensiva de Butcher Babies (1985)
El 17 de abril de 1985 nace en California Heidi Shepherd, una de las figuras más carismáticas y combativas del metal moderno, conocida por ser cofundadora y vocalista de Butcher Babies. Su irrupción en la escena supuso una sacudida tanto sonora como visual, desafiando convenciones dentro de un género históricamente dominado por hombres.
Antes de formar la banda, Shepherd trabajó como presentadora y actriz en Los Ángeles, pero su verdadera vocación siempre estuvo ligada a la música pesada. Inspirada por artistas como Wendy O. Williams, Joan Jett o Slipknot, decidió dar el salto definitivo junto a Carla Harvey, con quien fundó Butcher Babies en 2010. El nombre del grupo, tomado de una canción de Plasmatics, ya dejaba claras sus intenciones: provocación, actitud y cero concesiones.
Desde sus inicios, la banda llamó la atención por su puesta en escena agresiva y teatral, combinando una estética provocadora con una energía desbordante sobre el escenario. Sin embargo, más allá del impacto visual, Butcher Babies se consolidaron gracias a un sonido contundente que mezcla groove metal, thrash y elementos del metal moderno, con influencias que van desde Pantera hasta Marilyn Manson.
El álbum debut Goliath (2013) marcó su entrada en el circuito internacional, seguido por trabajos como Take It Like a Man (2015) y Lilith (2017), donde la banda fue evolucionando hacia un sonido más maduro y estructurado. Shepherd, con su versatilidad vocal —capaz de alternar entre guturales agresivos y registros más melódicos—, se convirtió en una de las voces más reconocibles de la escena contemporánea.
Además de su faceta musical, Heidi Shepherd ha sido una voz activa en la defensa del papel de la mujer dentro del metal, enfrentándose a prejuicios y reivindicando el talento por encima de la imagen. Su actitud directa, su presencia escénica y su compromiso han contribuido a abrir camino a nuevas generaciones de artistas femeninas en el género.
Con Butcher Babies, Shepherd no solo ha construido una carrera sólida, sino que ha demostrado que el metal sigue siendo un terreno en constante evolución, donde la actitud, la autenticidad y la fuerza siguen siendo las armas más poderosas.
WarCry: arranque de una leyenda del metal español (2002)
El 17 de abril de 2002 se publica WarCry, el debut discográfico de la banda asturiana que acabaría convirtiéndose en uno de los grandes referentes del heavy y power metal en español. Lo que comenzó como un proyecto paralelo casi clandestino terminó siendo el punto de partida de una de las trayectorias más sólidas del metal estatal en el siglo XXI.
El origen del disco está íntimamente ligado a la situación de sus dos principales impulsores: Víctor García y Alberto Ardines, por entonces miembros de Avalanch. Ambos acumulaban composiciones que no encajaban dentro de su banda principal, y decidieron darles salida grabando un álbum por su cuenta, sin grandes pretensiones iniciales. Sin embargo, el proyecto fue creciendo en ambición y terminó provocando su salida de Avalanch, lo que convirtió a WarCry en una apuesta total y sin vuelta atrás.
El álbum fue prácticamente una obra personal de Víctor García, quien asumió la mayor parte del trabajo: voz, bajo, guitarras rítmicas, teclados y composición. Aun así, contó con colaboraciones clave como los solos de guitarra de Pablo García y Fernando Mon, que más adelante se integrarían en la formación estable del grupo. El resultado fue un disco honesto, directo y cargado de pasión, grabado con medios modestos pero con una enorme convicción artística.
Musicalmente, WarCry se mueve entre el heavy metal clásico y el power metal europeo, con claras influencias de bandas como Helloween, Iron Maiden o Blind Guardian, pero con una identidad propia marcada por el idioma y la forma de construir melodías. Las letras, cargadas de épica, introspección y narrativa fantástica, conectaron rápidamente con el público, algo que sería una constante en la carrera de la banda.
Canciones como “Trono del metal”, “Cada vez” o “Hoy gano yo” se convirtieron en los primeros himnos de WarCry, mostrando tanto su vertiente más poderosa como su capacidad para crear estribillos memorables. A pesar de ser un debut, el disco ya dejaba entrever el potencial de una banda que no tardaría en consolidarse con trabajos posteriores como El sello de los tiempos o Aleación.
La recepción fue sorprendentemente positiva dentro de la escena, con críticas que destacaban la frescura del proyecto y su capacidad para revitalizar el heavy metal en español en una época de transición. WarCry no solo llenó un hueco, sino que ayudó a impulsar una nueva etapa para el género en el país, conectando con una generación que buscaba identidad propia dentro del metal.
Con el paso del tiempo, este debut ha adquirido un valor casi simbólico: no solo es el primer paso de una gran banda, sino también el ejemplo de cómo la determinación y la pasión pueden convertir un proyecto paralelo en una auténtica institución del metal. WarCry no fue solo un disco… fue el inicio de una leyenda.
Otras efemérides destacadas
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Black Sabbath rejuvenece con Headless Cross – El 17 de abril de 1989 la banda británica publicó su decimocuarto álbum de estudio. Headless Cross fue el segundo disco con el cantante Tony Martin y el primero con el batería Cozy Powell. El álbum aportó un sonido más melódico y gótico, y la canción que da título al disco se convirtió en un clásico .
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Annihilator debuta con Alice in Hell – Ese mismo día de 1989 se estrenó el primer álbum de la banda canadiense de thrash metal. Producido y compuesto casi en su totalidad por el guitarrista Jeff Waters, el disco cuenta con la voz de Randy Rampage y ofreció un virtuosismo y velocidad inusuales en la escena . Su lanzamiento a través de Roadrunner Records convirtió a Annihilator en una nueva referencia del thrash.
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Muerte de Eddie Cochran (1960) – El 17 de abril de 1960, el pionero del rock and roll falleció en el hospital de Bath, en Somerset, un día después de sufrir un accidente automovilístico en Chippenham, Wiltshire . Cochran viajaba en taxi con Gene Vincent y otros compañeros cuando el vehículo chocó contra una farola; el cantante fue despedido y sufrió lesiones cerebrales que resultaron fatales . Tenía 21 años, pero su legado —incluyendo clásicos como “Summertime Blues” y “C’mon Everybody”— influenció a generaciones de músicos.
Lista de efemérides menores
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1989: Se publica Headless Cross de Black Sabbath y el debut Alice in Hell de Annihilator.
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1960: Fallece el rockero pionero Eddie Cochran, víctima de un accidente en Inglaterra .
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1982: Motörhead lanza el single “Iron Fist”, que precede al álbum del mismo nombre .
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2002: WarCry debuta con su álbum homónimo, dando inicio a su carrera .
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Otros lanzamientos en esta fecha incluyen trabajos de Deicide, Borknagar, Kataklysm, Six Feet Under, Sacred Oath, Eluveitie, Apocalyptica y Kiske/Somerville.
Estas efemérides recuerdan cómo, el 17 de abril, el rock y el metal han visto nacer a grandes artistas, despedir a leyendas y recibir discos que ampliaron los horizontes del género.

