Hoy cumplen años leyendas como David Byrne (Talking Heads), Ian Astbury (The Cult) y Mike Inez (Alice in Chains), mientras que el 14 de mayo también vio el lanzamiento de discos emblemáticos como Combat Rock de The Clash y la celebración del 40º aniversario de Atlantic Records con un concierto maratón en Nueva York.

David Byrne, el cerebro detrás de Talking Heads

El 14 de mayo de 1952 nació David Byrne en Dumbarton, Escocia. Emigró con su familia a Estados Unidos y cofundó en 1975 la banda Talking Heads, de la que fue compositor principal, guitarrista y cantante. Los neoyorquinos definieron la new wave con su mezcla de rock, arte y ritmos africanos, publicando ocho álbumes de estudio, siete de ellos certificados oro o platino, antes de disolverse en 1991. Byrne ha seguido una prolífica carrera en solitario y se convirtió en un artista polifacético: ha publicado música experimental, libros y colaboraciones con Brian Eno y St. Vincent, y ha ganado un Oscar, un Grammy, un Tony especial y un Globo de Oro.

14 de mayo de 1962, nace Ian Astbury en Heswall, Cheshire, Inglaterra.

Ian Robert Astbury es un cantante y compositor británico, reconocido principalmente por ser la voz, el líder y uno de los fundadores de The Cult, una de las bandas más importantes surgidas de la transición entre el post-punk, el rock gótico y el hard rock de los años ochenta. Su figura siempre ha estado marcada por una mezcla muy personal de misticismo, actitud punk, teatralidad, espiritualidad y una presencia escénica heredera de grandes frontmen clásicos del rock.

Durante su infancia y juventud vivió entre Inglaterra y Canadá. Esa etapa fue decisiva para la construcción de su imaginario artístico, ya que en Canadá entró en contacto con la cultura indígena norteamericana, una influencia que aparecería de forma constante en sus letras, estética y concepto espiritual. Astbury también absorbió muy pronto el impacto de artistas como David Bowie, Iggy Pop, Lou Reed y New York Dolls, referencias que ayudarían a moldear su forma de entender el rock como algo más amplio que una simple canción: una experiencia visual, emocional y casi ritual.

A comienzos de los años ochenta, Astbury se vinculó a la escena punk y post-punk británica. En 1981 se unió a una banda local de Bradford que acabaría convirtiéndose en Southern Death Cult. Aquel grupo tuvo una vida breve, pero dejó una fuerte impresión dentro de la escena gótica y alternativa británica. Tras su disolución en 1983, Astbury se unió al guitarrista Billy Duffy para formar Death Cult, nombre que poco después se acortaría definitivamente a The Cult. Ese cambio marcó el inicio de una de las transformaciones más interesantes del rock británico de los ochenta.

Con The Cult, Ian Astbury pasó de los ambientes oscuros del rock gótico a un sonido cada vez más poderoso y orientado al hard rock. El álbum “Dreamtime”, publicado en 1984, todavía conservaba buena parte de esa atmósfera tribal y post-punk. Sin embargo, con “Love” en 1985, la banda alcanzó una identidad mucho más definida, impulsada por canciones como “She Sells Sanctuary”, uno de sus himnos más reconocibles. La voz profunda, envolvente y ceremonial de Astbury se convirtió en una de las señas de identidad del grupo.

El salto definitivo hacia el rock de guitarras llegó con “Electric” en 1987, producido por Rick Rubin. En ese disco, The Cult dejó atrás parte de su sonido gótico para abrazar una fórmula más cruda, directa y cercana al hard rock clásico. Canciones como “Love Removal Machine”, “Wild Flower” o “Lil’ Devil” mostraron una banda más agresiva, con Billy Duffy soltando riffs de gran peso y Astbury adoptando una postura vocal más salvaje, entre el predicador, el chamán y el frontman de estadio.

En 1989, The Cult publicó “Sonic Temple”, posiblemente su obra de mayor impacto comercial. Con temas como “Fire Woman”, “Edie (Ciao Baby)” y “Sun King”, la banda terminó de consolidarse en el mercado internacional. Astbury se convirtió entonces en una figura icónica: melena negra, cuero, collares, símbolos espirituales y una forma de cantar que conectaba tanto con Jim Morrison como con los grandes cantantes del hard rock setentero. Su imagen y su voz ayudaron a que The Cult cruzara fronteras entre públicos góticos, rockeros y metaleros.

La carrera de Astbury también ha tenido etapas fuera de The Cult. En 1996 lideró Holy Barbarians y publicó el álbum “Cream”. Más tarde, entre 2002 y 2007, fue vocalista de The Doors of the 21st Century, proyecto formado por los miembros originales de The Doors Ray Manzarek y Robby Krieger. Aquella etapa reforzó una comparación que siempre había acompañado a Astbury: su conexión espiritual y escénica con Jim Morrison. Además, también participó en reuniones de MC5 y colaboró con distintos artistas a lo largo de su trayectoria.

Con el paso de los años, Ian Astbury ha mantenido vivo a The Cult junto a Billy Duffy, alternando giras de aniversario, nuevos discos y reinterpretaciones de su propio legado. Álbumes como “Beyond Good and Evil”, “Born Into This”, “Choice of Weapon”, “Hidden City” y “Under the Midnight Sun” demostraron que la banda no quedó congelada en los ochenta, sino que siguió explorando su mezcla de hard rock, espiritualidad, psicodelia y oscuridad.

Hoy, Ian Astbury es recordado como una de las voces más singulares del rock británico. Su importancia no se limita a haber cantado grandes himnos de The Cult; también representa a una generación de artistas que conectó el punk con el rock gótico, el hard rock y la mitología del rock clásico. Su figura sigue siendo la de un vocalista intenso, magnético y profundamente personal, capaz de convertir cada concierto en una ceremonia eléctrica.

14 de mayo de 1962, nace C.C. DeVille en Brooklyn, Nueva York.

Bruce Anthony Johannesson, conocido artísticamente como C.C. DeVille, nació el 14 de mayo de 1962 en Brooklyn, Nueva York. Es reconocido mundialmente por ser el guitarrista principal de Poison, una de las bandas más exitosas del glam metal y el hard rock estadounidense de los años ochenta. Con su imagen colorida, su sonido chillón, sus solos rápidos y su actitud descarada, DeVille se convirtió en una de las figuras más identificables de la escena angelina del hair metal.

Desde muy joven mostró interés por la guitarra. Comenzó a tocar siendo niño y creció escuchando a bandas y artistas como Led Zeppelin, Black Sabbath, The Rolling Stones, David Bowie, Aerosmith, Van Halen, Cheap Trick, Queen y Kiss. Esa mezcla de hard rock clásico, teatralidad glam y energía festiva marcaría profundamente su estilo. DeVille no era un guitarrista sobrio ni académico: su personalidad musical estaba basada en el exceso, el color, la melodía pegadiza y una forma de tocar pensada para encajar con estribillos de estadio.

Antes de alcanzar la fama, pasó por varias bandas y estudió brevemente teoría musical en Nueva York. A comienzos de los años ochenta se mudó a Los Ángeles, donde empezó a moverse por la escena del Sunset Strip, el epicentro del glam metal. Allí acabó entrando en Poison, una banda que buscaba combinar imagen extrema, actitud callejera y canciones comerciales. Su llegada fue decisiva: DeVille aportó no solo presencia escénica, sino también un enfoque guitarrero más directo y memorable.

Una de las historias más famosas de su entrada en Poison tiene que ver con “Talk Dirty to Me”. En lugar de limitarse a interpretar el material que la banda le había pedido para la audición, DeVille empezó a tocar riffs propios. Aquella actitud chocó inicialmente con Bret Michaels, pero también llamó la atención del grupo. Uno de esos riffs acabaría convirtiéndose en la base de “Talk Dirty to Me”, canción incluida en el debut “Look What the Cat Dragged In” y uno de los himnos más reconocibles de Poison.

Con Poison, C.C. DeVille participó en el ascenso meteórico de la banda. “Look What the Cat Dragged In”, publicado en 1986, convirtió al grupo en uno de los nombres principales del glam metal. Canciones como “Talk Dirty to Me”, “I Want Action” y “I Won’t Forget You” ayudaron a definir el sonido de la banda: guitarras festivas, estribillos inmediatos, estética provocadora y una mezcla de rock duro con espíritu pop. DeVille fue parte esencial de esa fórmula, tanto por sus riffs como por sus solos brillantes y exagerados.

El éxito continuó con “Open Up and Say… Ahh!” en 1988, disco que llevó a Poison a una escala todavía mayor gracias a temas como “Nothin’ But a Good Time”, “Fallen Angel”, “Every Rose Has Its Thorn” y “Your Mama Don’t Dance”. Para entonces, DeVille ya era uno de los guitarristas más visibles de la MTV de los ochenta: pelo cardado, ropa llamativa, guitarras de colores y una forma de tocar perfectamente alineada con el exceso visual de la época.

Sin embargo, su carrera también estuvo marcada por tensiones internas y problemas personales. Uno de los episodios más recordados ocurrió en los MTV Video Music Awards de 1991, cuando Poison tuvo una actuación problemática que terminó con un fuerte enfrentamiento entre Bret Michaels y C.C. DeVille. Aquel momento simbolizó el desgaste de la banda en una etapa en la que el glam metal empezaba a perder terreno frente al grunge y los sonidos alternativos.

Tras su salida temporal de Poison, DeVille emprendió otros proyectos, entre ellos Samantha 7, banda con la que exploró un sonido más cercano al power pop y al rock alternativo. Con el tiempo, la formación clásica de Poison volvió a reunirse, y DeVille recuperó su lugar como guitarrista principal. A pesar de los altibajos, su relación con el grupo terminó convirtiéndose en una historia de supervivencia, reconciliación y nostalgia rockera.

Hoy, C.C. DeVille es recordado como uno de los guitarristas más característicos del glam metal ochentero. Puede que su estilo nunca buscara la precisión fría de los virtuosos más técnicos, pero sí tenía algo igual de importante para el hard rock comercial: identidad inmediata. Sus riffs, su sonido y su imagen ayudaron a definir una época en la que el rock era espectáculo, diversión, exceso y grandes coros para cantar a todo volumen.

En la historia de Poison, C.C. DeVille no fue simplemente el guitarrista: fue una parte esencial del ADN de la banda. Su energía caótica, sus melodías pegadizas y su personalidad imprevisible contribuyeron a que Poison se convirtiera en uno de los nombres más populares del glam metal estadounidense. El 14 de mayo se celebra el nacimiento de uno de esos músicos que entendieron que el rock también podía ser una explosión de color, actitud y puro entretenimiento.

14 de mayo de 1956, nace Steve Hogarth en Kendal, Inglaterra.

Steve Hogarth, nacido como Ronald Stephen Hoggarth y conocido también simplemente como “h”, es un cantante, compositor y músico británico, reconocido principalmente por ser el vocalista de Marillion desde 1989. Además de cantar, también toca teclados y guitarra dentro de la banda, aportando una sensibilidad distinta a la etapa posterior a Fish.

Antes de llegar a Marillion, Hogarth ya tenía una trayectoria propia dentro de la escena británica. Fue teclista y covocalista de The Europeans entre 1981 y 1984, grupo con el que grabó los álbumes “Vocabulary”, “Europeans Live” y “Recurring Dreams”. Después formó junto al guitarrista Colin Woore el proyecto How We Live, que publicó en 1987 el álbum “Dry Land”. Curiosamente, la canción que daba título a ese disco sería recuperada años después por Marillion en “Holidays in Eden”.

Su llegada a Marillion se produjo en un momento delicado. La banda venía de perder a Fish, su carismático vocalista original, y muchos seguidores dudaban de que el grupo pudiera continuar con la misma fuerza. Hogarth recibió la oportunidad tras enviar una cinta a la banda, que buscaba nuevo cantante a finales de 1988, y en febrero de 1989 se incorporó oficialmente a Marillion. Su entrada no fue simplemente un reemplazo: abrió una segunda vida para el grupo.

El primer álbum de Marillion con Steve Hogarth fue “Seasons End”, publicado en 1989. El disco demostró que la banda podía sobrevivir al cambio de vocalista sin renunciar a su identidad progresiva. Canciones como “Easter”, “The Uninvited Guest” o “Hooks in You” mostraron a un Hogarth capaz de moverse entre la emoción contenida, el dramatismo melódico y los momentos más rockeros. Su voz era menos teatral que la de Fish, pero más íntima, flexible y cinematográfica.

Con el paso de los años, Hogarth terminó convirtiéndose en algo más que el “nuevo cantante” de Marillion. Su forma de escribir letras y su interpretación vocal llevaron a la banda hacia terrenos más atmosféricos, emocionales y modernos. La etapa Hogarth se caracteriza por discos arriesgados como “Brave”, “Afraid of Sunlight”, “Marbles”, “Anoraknophobia”, “Marillion.com”, “Sounds That Can’t Be Made”, “F.E.A.R.” y “An Hour Before It’s Dark”. En lugar de repetir la fórmula clásica del neo-prog ochentero, Marillion evolucionó hacia un rock progresivo más adulto, introspectivo y conectado con el presente.

Uno de los grandes méritos de Hogarth fue ayudar a Marillion a sobrevivir fuera del circuito comercial tradicional. La banda fue pionera en el uso de internet y la financiación directa por parte de sus seguidores, especialmente desde finales de los noventa y comienzos de los 2000. Ese modelo permitió al grupo mantener libertad creativa y construir una relación muy fiel con su público, convirtiéndose en un ejemplo de independencia dentro del rock progresivo moderno.

Su voz ha sido descrita como expresiva, flexible y con un fraseo especialmente bello, cualidades que explican por qué logró dar personalidad propia a una etapa que inicialmente parecía imposible de consolidar. Hogarth no intentó imitar a Fish ni competir con el pasado: eligió otro camino. Su estilo es más emocional que narrativo, más sugerente que declamatorio, y eso cambió por completo la manera en que Marillion podía contar historias.

También ha desarrollado una carrera paralela fuera de la banda. Ha publicado trabajos en solitario, ha colaborado con otros artistas y ha realizado conciertos íntimos bajo el formato “h Natural”, donde se presenta solo al piano contando historias, reinterpretando canciones y mostrando una faceta más cercana y vulnerable. Esa cercanía con el público ha reforzado su imagen como un artista sensible, reflexivo y profundamente comprometido con la música.

Hoy, Steve Hogarth es una figura esencial del rock progresivo británico. Su llegada a Marillion no solo salvó a la banda de una posible desaparición tras la marcha de Fish, sino que permitió construir una segunda etapa más larga que la original. Para muchos seguidores, la era Hogarth no es una continuación menor, sino una parte fundamental del legado de Marillion: una etapa marcada por la emoción, la resistencia, la independencia y la búsqueda constante de nuevos caminos sonoros.

Mike Inez, bajo poderoso en Alice in Chains

El bajista Mike Inez nació el 14 de mayo de 1966 en el condado de Los Ángeles. Después de ganar una audición entre medio centenar de músicos, se unió a la banda de Ozzy Osbourne a principios de los noventa y aparece en los vídeos de No More Tears. En 1993 se integró en Alice in Chains, donde ha grabado álbumes como Jar of Flies, Alice in Chains, Black Gives Way to Blue y Rainier Fog. Reconocido por su estilo pesado y preciso, Inez también ha tocado con Heart, Slash’s Snakepit y Black Label Society y suma siete nominaciones a los premios Grammy con Alice in Chains.

14 de mayo de 1976, AC/DC lanza “High Voltage” en su edición internacional.

El 14 de mayo suele aparecer asociado en muchas efemérides al lanzamiento internacional de “High Voltage”, aunque conviene matizar el dato: las fuentes discográficas sitúan la edición británica/europea entre finales de abril y mediados de mayo de 1976, mientras que la edición estadounidense de ATCO Records se publicó el 28 de septiembre de 1976. En cualquier caso, “High Voltage” fue el primer gran paso internacional de AC/DC y el disco que presentó fuera de Australia la fórmula que acabaría convirtiendo al grupo en una de las bandas más importantes del hard rock mundial.

Antes de este lanzamiento, AC/DC ya había publicado en Australia dos álbumes: “High Voltage” y “T.N.T.”, ambos en 1975. La versión internacional de “High Voltage” no era exactamente el mismo disco que el debut australiano, sino una selección de canciones tomadas de aquellos dos primeros trabajos. De hecho, el álbum internacional incluía solo dos temas del “High Voltage” original y siete procedentes de “T.N.T.”, funcionando casi como una carta de presentación cuidadosamente preparada para conquistar Reino Unido, Europa y, más tarde, Estados Unidos.

El disco reunía ya todos los elementos esenciales del primer AC/DC: riffs secos, blues eléctrico, actitud callejera, letras descaradas y una energía directa, sin artificios. Con Bon Scott al frente, Angus Young a la guitarra solista, Malcolm Young en la rítmica, Mark Evans al bajo y Phil Rudd a la batería, la banda sonaba cruda, provocadora y absolutamente distinta a buena parte del rock más elaborado que dominaba la época. “High Voltage” no buscaba sofisticación: buscaba volumen, sudor y canciones capaces de funcionar como puñetazos en directo.

La apertura con “It’s a Long Way to the Top (If You Wanna Rock ’n’ Roll)” era toda una declaración de principios. La canción resumía la vida dura de una banda en la carretera y, con la gaita de Bon Scott como elemento distintivo, se convirtió en uno de los primeros himnos definitivos del grupo. A partir de ahí, el álbum encadenaba piezas fundamentales como “Rock ’n’ Roll Singer”, “The Jack”, “Live Wire”, “T.N.T.”, “Can I Sit Next to You Girl”, “Little Lover”, “She’s Got Balls” y “High Voltage”.

Una de las claves del álbum fue la producción de Harry Vanda y George Young, este último hermano mayor de Angus y Malcolm. Ambos entendieron que la fuerza de AC/DC estaba en no domesticar demasiado su sonido. La producción dejaba respirar los amplificadores, la voz rasgada de Bon Scott y el pulso rítmico de Malcolm, auténtico motor de la banda. Esa austeridad sonora ayudó a que el disco envejeciera con naturalidad: no sonaba a moda, sonaba a rock and roll primario y peligroso.

La recepción inicial no fue unánime. En Estados Unidos, algunos críticos no entendieron la propuesta y llegaron a despachar el disco con dureza, considerándolo demasiado básico y ruidoso. Pero precisamente esa crudeza terminó siendo una de sus mayores virtudes. El público rockero fue conectando poco a poco con la banda, y con los años “High Voltage” acabaría vendiendo millones de copias en Estados Unidos, consolidándose como una pieza imprescindible de la primera etapa de AC/DC.

“High Voltage” también fue importante porque abrió el camino para la expansión internacional del grupo. En diciembre de 1975, Atlantic Records había firmado a AC/DC para llevar su música más allá de Australia, y este disco fue la herramienta perfecta para introducirlos en el mercado británico y estadounidense. Después vendrían “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, “Let There Be Rock”, “Powerage” y “Highway to Hell”, pero el primer golpe serio fuera de casa fue este álbum.

Hoy, “High Voltage” se recuerda como el punto de partida internacional de AC/DC. No es solo una recopilación de sus primeros pasos australianos: es el momento en el que el mundo empezó a escuchar esa descarga de rock duro, blues sucio y actitud insolente que definiría toda su carrera. Con Bon Scott como narrador salvaje y Angus Young convertido ya en icono eléctrico, AC/DC enchufaba el amplificador al máximo y avisaba de lo que estaba por venir: alto voltaje, sin filtros y sin pedir permiso.

Dan Auerbach y el blues rock del siglo XXI

El 14 de mayo de 1979 nació en Ohio Daniel Quine Auerbach, guitarrista y vocalista de The Black Keys. Este dúo, que formó con el baterista Patrick Carney, se convirtió en uno de los referentes del blues rock contemporáneo. Auerbach ha co‑producido trece álbumes de estudio del grupo y lanzó los discos en solitario Keep It Hid (2009) y Waiting on a Song (2017). También fundó el proyecto The Arcs y su sello Easy Eye Sound, produciendo a artistas tan variados como Dr. John, Lana Del Rey y Cage the Elephant. Su trabajo con The Black Keys le ha valido varios premios Grammy, incluido el de Productor del Año.

Hunter Burgan, multiinstrumentista de AFI

Nacido el 14 de mayo de 1976 en Grass Valley (California), Hunter Burgan es un multiinstrumentista conocido por ser el segundo y actual bajista de AFI. Se unió inicialmente como sustituto temporal pero en 1997 pasó a ser miembro permanente del grupo. Además del bajo, Burgan toca guitarra, batería, piano y saxofón. Ha participado en proyectos paralelos como Hunter Revenge y colaborado con artistas como Tegan and Sara, demostrando una versatilidad poco común en la escena punk y alternativa.

14 de mayo de 1982: The Clash publica Combat Rock

En plena efervescencia de la new wave, The Clash lanzó su quinto álbum de estudio, Combat Rock, el 14 de mayo de 1982. El disco se grabó entre 1980 y abril de 1982 y estuvo producido por la banda junto al veterano ingeniero Glyn Johns. Con temas como “Know Your Rights”, “Rock the Casbah” y “Should I Stay or Should I Go?”, el álbum suavizó el punk con toques de funk, reggae y sonidos más accesibles. Alcanzó el número 2 en la lista británica y el 7 en Estados Unidos, convirtiéndose en el mayor éxito comercial del grupo. Sin embargo, las tensiones internas, especialmente la adicción a la heroína del batería Topper Headon y los roces entre Joe Strummer y Mick Jones, provocaron su expulsión poco después y anticiparon la disolución de la formación clásica.

14 de mayo de 1988: maratón de Atlantic Records

El 14 de mayo de 1988, el sello Atlantic Records celebró su 40.º aniversario con un concierto de casi 13 horas en el Madison Square Garden de Nueva York. Bajo el lema “It’s Only Rock and Roll”, actuaron únicamente artistas vinculados al sello. Se reunieron bandas que llevaban años inactivas, como The Rascals, Iron Butterfly y los antiguos miembros de Led Zeppelin, que cerraron la velada. También desfilaron figuras como Yes, Genesis, Crosby, Stills & Nash, Foreigner, Roberta Flack y los Bee Gees. El evento se retransmitió en directo por radio y por HBO, y posteriormente se editó una versión en vídeo, quedando como una de las celebraciones más ambiciosas de la historia del rock.

Mayo de 1996: Def Leppard arriesga con “Slang”.

El 13 de mayo de 1996, Def Leppard publicó “Slang”, su sexto álbum de estudio y uno de los trabajos más arriesgados, discutidos y valientes de toda su carrera. En Norteamérica apareció un día después, el 14 de mayo, por eso muchas efemérides lo recuerdan también en esta fecha. El disco llegó en un momento especialmente complejo para la banda: los años dorados de “Pyromania”, “Hysteria” y “Adrenalize” habían quedado atrás, el rock alternativo y el grunge dominaban el panorama, y el sonido pulido, gigantesco y perfeccionista que había hecho mundialmente famoso al grupo ya no encajaba igual en la segunda mitad de los noventa.

“Slang” supuso una ruptura clara con la fórmula clásica de Def Leppard. Fue el primer álbum de estudio con material nuevo en el que participó plenamente el guitarrista Vivian Campbell, que se había unido al grupo tras la muerte de Steve Clark. También fue el primer disco de la banda desde comienzos de los años ochenta sin la implicación de Robert John “Mutt” Lange, el productor que había sido fundamental en la construcción del sonido masivo de “High ’n’ Dry”, “Pyromania” e “Hysteria”. En su lugar, Def Leppard coprodujo el álbum junto a Pete Woodroffe, buscando un enfoque más directo, más humano y menos obsesionado con las capas infinitas de estudio.

La grabación se desarrolló principalmente entre Marbella, España, y Dublín, Irlanda. En lugar de trabajar de forma fragmentada y minuciosa, como habían hecho en sus discos más famosos, la banda apostó por grabar de una manera más orgánica, con mayor presencia de instrumentos reales y menos artificio de producción. Rick Allen volvió a usar un kit de batería más acústico, algo muy significativo teniendo en cuenta el sonido altamente procesado que había marcado la etapa anterior del grupo. Esa decisión ayudó a que “Slang” sonara más crudo, más terrenal y más cercano al rock alternativo de la época.

El contexto personal también influyó mucho en el tono del álbum. Def Leppard venía de años marcados por la pérdida, la presión comercial y problemas internos. El resultado fue un disco más oscuro, más introspectivo y menos festivo que sus grandes éxitos ochenteros. Canciones como “Truth?”, “Turn to Dust”, “Deliver Me”, “Blood Runs Cold” o “Pearl of Euphoria” mostraban una banda dispuesta a hablar desde un lugar menos triunfalista. No desaparecían las melodías características del grupo, pero estaban envueltas en arreglos más sombríos, ritmos diferentes y una atmósfera más adulta.

El single “Slang” mantenía cierto gancho inmediato, pero con un ritmo más seco y un aire más callejero que los grandes himnos de estadio del pasado. “Work It Out”, compuesta por Vivian Campbell, fue otro de los temas importantes del disco y evidenció la nueva química interna de la banda. “All I Want Is Everything” y “Breathe a Sigh” mostraban una faceta más melancólica y emocional, mientras que “Gift of Flesh” y “Deliver Me” acercaban al grupo a terrenos más duros y alternativos. En conjunto, el álbum parecía decir que Def Leppard no quería vivir únicamente de su propia nostalgia.

Comercialmente, “Slang” no alcanzó las cifras gigantescas de “Hysteria” o “Adrenalize”, aunque tampoco fue un fracaso: llegó al número 5 en Reino Unido y al número 14 en la lista Billboard 200 de Estados Unidos. El problema fue más de percepción que de números. Una parte del público esperaba otro álbum lleno de estribillos monumentales y producción brillante, mientras que la banda entregó un trabajo más experimental, menos complaciente y más conectado con la realidad musical de 1996.

La recepción fue dividida. Algunos críticos y seguidores lo vieron como una pérdida de identidad; otros lo entendieron como un necesario acto de supervivencia artística. Con el tiempo, “Slang” ha sido reivindicado por muchos fans como uno de los discos más honestos de Def Leppard. Incluso Joe Elliott reconocería años después que durante la grabación bromeaban llamándolo “suicidio comercial”, conscientes de que estaban rompiendo con lo que el público esperaba de ellos. Aun así, también ha defendido que era exactamente el disco que necesitaban hacer en aquel momento.

Hoy, “Slang” ocupa un lugar muy particular dentro de la discografía de Def Leppard. No es el álbum más exitoso ni el más representativo de su sonido clásico, pero sí uno de los más valientes. Fue el trabajo en el que la banda decidió quitarse parte del barniz, enfrentarse a una década que había cambiado las reglas del rock y demostrar que detrás de la maquinaria de hits también había músicos capaces de arriesgar, equivocarse, madurar y empezar de nuevo.

En perspectiva, “Slang” fue una encrucijada. Después de él, Def Leppard recuperaría parte de su sonido más melódico y reconocible con “Euphoria”, pero la experiencia de 1996 dejó una huella importante: mostró a una banda consciente de su pasado, pero dispuesta a ensuciarse las manos para no convertirse en una simple repetición de sí misma. Por eso, cada 14 de mayo merece recordarse como el aniversario de uno de los capítulos más atrevidos, oscuros y humanos de Def Leppard.

Efemérides menores

  • 1952: Nace David Byrne, fundador de Talking Heads.
  • 1956: Nace Steve Hogarth, voz de Marillion.
  • 1962: Nacen Ian Astbury, cantante de The Cult, y C.C. DeVille, guitarrista de Poison.
  • 1966: Nace Mike Inez, bajista de Alice in Chains.
  • 1976: Nace Hunter Burgan, multiinstrumentista de AFI.
  • 1979: Nace Dan Auerbach, guitarrista y vocalista de The Black Keys.
  • 1982: The Clash lanza el álbum Combat Rock.
  • 1988: Atlantic Records celebra su 40.º aniversario con un mega‑concierto en Nueva York.
  • 1996: Def Leppard publica Slang, un disco de transición hacia un sonido más alternativo.

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