Días erráticos”

Reseña de Christian Dárchez

En una carrera tan extensa de algún músico o banda a modo de defensa se suele escuchar o leer mucho la ya consabida frase proferida por alguno que reza “Tal músico o banda ya no tiene nada que demostrar”. Y eso es algo muy loable ya que se reconoce de algún modo no solo la trayectoria de dicho músico o banda sino también el aporte valioso que han hecho con su música, mas cuando se trata de propuestas fundacionales y a las cuales tal vez hoy ya no se les pueda pedir mucho, siendo que los mas jóvenes deberían continuar el legado enriqueciéndolo.

Pero dicha frase también plantea un problema y ese es cuando quien la profiere inconscientemente o totalmente consciente avala o bien justifica la falta de ideas, la desidia creativa o el momento decadente de algún músico o banda, como es el caso del músico y también director de cine Rob Zombie; quien tras discos y películas muy prometedoras hoy está caído en desgracia.

Basta con ver sus últimas 4 películas “Lords of salem” (2012) “31” (2016) la innecesaria secuela de “The devil’s rejects” (2005) que fue “The 3 from hell” (2019) y su aburrida versión de “The munsters” (2022) que están a kilómetros de pararse al lado de “the house of 1000 corpses” (2003) y sus bastante buenas remakes de “Halloween” de 2007 y 2009 pese a que esta es algo inferior a su predecesora.

Algo muy similar que ocurre con su faceta musical de metal industrial y toda su parafernalia de cine de terror y cómics clase B que tras un inicio prometedor con “Hellbilly deluxe” (1998) fue cayendo en una pendiente no muy pronunciada en discos mas experimentales como “The sinister urge” (2001) y “Educated horses” (2006) y sus discos mas enfocados a sus inicios como lo fueron “Hellbilly deluxe 2” (2010) “Venomous rat regeneration vendor” (2013) “The Electric Warlock Acid Witch Satanic Orgy Celebration Dispenser” (2016) y “The Lunar Injection Kool Aid Eclipse Conspiracy” (2021) no terminaron de hacer pie y hasta suenan insustanciales. Un lustro después de su ultima obra, la cosa no solo no parece variar un ápice y demuestra una vez una vez mas que con “ser el mismo de siempre” no alcanza.

The great satan”, octavo disco del cantante y cineasta americano Rob Zombie, es un disco que aún en la repetición de esquemas termina fallando en ofrecer un producto mínimamente entretenido y cohesionado. El único punto a destacar es que la vuelta del guitarrista Mike Riggs y el bajista Rob “Blasko” Nicholson le otorgó a “The great satan” un sonido mas robusto y aspero como en su ultima etapa de White Zombie y “Hellbilly deluxe” (1998), el problema pasa por el lado de que si la pluma compositiva de Rob está errática es lo mismo que nada. Ya el disco empieza mal y no porque F.T.W84 sea del todo un mal tema puesto que las guitarras y las bases saltarinas están bien al frente y Rob muestra esos yeites vocales que tan bien le conocemos sino porque Tarantula parece mas bien un reprise del tema anterior dada la falta de diferencias.

Y peor es cuando llega (I’m a) Rock N Roller y su pulso entrecortado e industrial que aburre por lo demás y los pasajes machacados y de andar medios no pegan ni con mocos, incluso en temas animados y mas movidos como Heathen days, la acelerada y casi Thrash The black scorpion y especialmente Punks and demons en el que juega a ser Ministry las buenas ideas de riffs con menos menos Drop D al aire y con mas melodías quedan abandonadas a los pocos segundos en favor de repetir pasajes. Por suerte de este lote The devilman y su paso arrastrado casi Doom es la que mejor sale parada del tramite. El resto de canciones como el culto a la inconsistencia que es la payasesca Sir Lord Acid Wolfman que es casi un tema de Primus pero sin el bajo esquizofrénico de Les Claypool y con la peores guitarras y programaciones que se le pudo haber llegado a ocurrir, las horribles voces distorsionadas y guitarras programadas de Revolution Motherfuckers demuestran que Rob ya no es carismático ni cuando putea.

La producción como ya adelanté arriba le otorgó un sonido mas robusto y áspero a las guitarras que se sienten mas vitales cuando no las contamina con programaciones y efectos que no quedan bien. La portada es sin dudas una de las mas flojas de su carrera, parece mas de un demo en cassette que un producto profesional en toda regla. “The great satan” por lo menos a mi me resultó un disco bastante flojo de Rob en que no aprovechó en absoluto la vuelta de los baluartes que lo ayudaron en el pasado a crear muy buenos discos aún cuando muchos creían que haber separado a White Zombie en el mejor momento de su carrera hace ya 26 años era una muy mala idea. Un largo descanso tanto de la música como del cine no le vendría nada mal al bueno de Rob; yo por mi parte prefiero seguir aguardando lo nuevo (y último) de Ministry ya que aún en franca retirada, Al Jourgensen viene ofreciendo momentos mas memorables y creativos que Rob.

Rob Zombie:

Mike Riggs: guitarra

Rob “Blasko” Nicholson: bajo

Ginger Fish: batería

Canciones

01 F.T:W. 84

02 Tarantula

03 (I’m a) Rock ‘N’ Roller

04 Heathen Days

05 Who Am I

06 Black Rat Coffin

07 Sir Lord Acid Wolfman

08 Punks And Demons

09 The Devilman

10 Out of Sight

11 Revolution Motherfuckers

12 Welcome To The Electric Age

13 The Black Scorpion

14 Unclean Animals

15 Grave Discontent

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