Gipsies en gran forma.

Crítica de Rockberto.

La tumultuosa salida de Spike de The Quireboys al final se ha saldado con que nuestro gipsy favorito ha mantenido el nombre y el resto de la banda en ese momento ha tenido que cambiar de nombre.

Así, Spike no ha querido arriesgar y se ha rodeado de sus compañeros de los inicios con excepción de los dos Guy, uno por desavenencias (Griffin) y otro porque desgraciadamente ha fallecido (Bailey), siendo sustituido este último por Luke Morley (Thunder).

Y el resultado es más que satisfactorio.

No quiero decir que llegue al nivel de sus primeros trabajos, sobre todo de su debut, que fue uno de los mejores momentos de los 90, pero el nivel es muy alto.

Ya «Jeeze Louise» es una muestra de que esto va en serio y que vuelven para recuperar la credibilidad un tanto perdida con tanto conflicto interno.

El rock áspero del segundo corte, «Happy», da paso a la Stoniana «Raining whiskey», que de hecho tiene un riff clavado a «Honky tonk women» de sus Satánicas Majestades y en la que colabora Frankie Miller.

«I think I got it wrong again» y «Howlin wolf» siguen con ese aire rockero sin mayor pretensión que siempre les ha caracterizado.

«Like it or not» es más ecléctica y un poco hasta funky.

«Myrtle beach» es el medio tiempo perfecto con una cadencia increíble y, quizás, lo mejor del disco.

Y a partir de aquí llega la parte más intimista, con 3 temas lentos y uno country que no bajan el nivel, ni mucho menos, pero sí las revoluciones.

En gran forma.

 

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