“Operation: Pyrenean Warriors”
Crónica y Fotos by PolMetalhead
El Pyrenean Warriors Open Air celebró su novena edición en la pequeña localidad de Torreilles, al sur de Francia. El Pyrenean es un lugar que ya es sagrado para los amantes del Heavy Metal más clásico y una fecha marcada en el calendario como obligatoria. Por ello, mucha gente llega desde distintos sitios, muchos españoles (sobre todo de Cataluña, aunque este año he visto gente de Valencia, Madrid, Navarra…).
Aunque hubo grandes conciertos, esta edición será recordada sobre todo por la lluvia, que estuvo presente en muchos momentos del show y nos impidió disfrutar plenamente de algunos conciertos.
Star Rider
El horario del festival era muy temprano, y sobre las 13:00 de la tarde saltaban al escenario los locales Blind Wisdom, pero había que comer para no perdernos buena parte del cartel, así
que entramos una vez comenzados los también franceses Star Rider.
Comenzaron con “Outta Time”. Desde las primeras notas, el público estaba entregadísimo con ellos. Esto contagió al grupo, que sin descanso atacó con “Deal Breaker”, todo un temazo de puro heavy metal. Al parecer, la gente los conocía bien, a juzgar por cómo coreaban el estribillo.
La lluvia empezó a caer sobre Torreilles, pero nada detuvo el ritmo: siguieron con más temas Heavy/Speed Metal como “On Strike” y “Angle Mort” (único tema que interpretaron en francés).
Llovía con fuerza en esos momentos, pero el Heavy Metal seguía rugiendo. “Resistance” nos hacía mover la cabeza como locos y la hardrockera “Rings of Saturn” nos invitaba a levantar los puños. Acabaron con “Rock Muscle” y la veloz “Too Fast to Die”, en la que se dejaron la piel en el final del show, corriendo de un lado para otro y animando a los asistentes. Toda una sorpresa, estos franceses.
Una vez finalizado el concierto de Star Rider, salimos corriendo a refugiarnos un rato de la lluvia, y eso hizo que nos perdiésemos el show de Sölicitor. Queríamos disfrutar del festival, pero bajo la lluvia era imposible resistir demasiado tiempo.
Wings of Steel
Desde que los escuché por primera vez tenía muchas ganas de ver a Wings of Steel en este Pyrenean. La banda norteamericana y europea cuenta con dos discos de estudio y un directo que recomiendo efusivamente, y en vivo cumplieron por completo mis expectativas.
Eran las 16:20 y, aunque seguía lloviendo, salieron al escenario con “Winds of Time”. Un comienzo impresionante. El tema dura cerca de once minutos y formará parte del nuevo disco de la banda que saldrá en octubre con el mismo nombre. Ofrecieron múltiples cambios de ritmo y un sonido que rozaba la perfección. Este es uno de los puntos fuertes del festival, el sonido impecable que tiene por norma. Si hay que destacar a alguien, ese es el guitarrista Parker Halub, una auténtica máquina a las seis cuerdas.
Siguieron con “Liar in Love”, primer tema que interpretaron de su impresionante “Gates of Twilight”. Una canción que evoca a los mejores Queensrÿche o Crimson Glory.
Con “She Cries” continuaron explorando el mismo disco. Comienza como una balada a medio tiempo con un claro protagonista, el vocalista Leo Unnermark, que alcanzó registros imposibles y animó al público como nadie. El cambio de ritmo fue acojonante, con los dos guitarristas tocando el solo al unísono.
Cerraron la trilogía de “Gates of Twilight” con “Fall in Line”, un tema muy heavy que hizo participar al público en el estribillo. Después llegó un nuevo tema, “We Rise”, no tan contundente como el que da título al álbum, pero igualmente una maravilla. Arranca lento y estalla en puro Heavy Metal, recordando a los Queensrÿche de “The Warning”, con Leo acercándose todo lo posible al estilo de Geoff Tate, que curiosamente tocaría unas horas más tarde.
El cierre llegó con dos canciones de su primer EP. Primero la hardrockera “Rhythm of Desire”, ochentera a más no poder, que te transporta a la época dorada del género y a bandas como Great White o Quiet Riot. Una maravilla que en directo suena aún mejor.
Finalmente sonó el himno de la banda, “Wings of Steel”. Potente, veloz y espectacular. Un final brillante para un concierto sobresaliente. Les auguro un futuro prometedor. Pronto iniciarán una gira por Estados Unidos junto a Sabaton y publicarán un disco que podría hacerles subir de nivel. Si el destino les acompaña, estamos ante una de las grandes esperanzas del Heavy Metal del futuro.
Mientras esperábamos a los épicos griegos Triumpher, la lluvia volvió a apretar y tuvimos que salir corriendo. Con Wings of Steel ya llovía, pero aquí se intensificó de verdad.
Q5
A las 18:40 de la tarde del 13 de septiembre de 2025 asistimos a uno de los mejores conciertos del festival. Sin contar lo que haría Geoff Tate pocas horas después, lo de Q5 fue para recordarlo toda la vida.
Q5 es una banda mítica de los ochenta que publicó un discazo llamado “Steel the Light”. Una de esas joyas perdidas que, cuando las escuchas, te hacen pensar en cómo no las conocías antes. Preguntas sin respuesta, pero en Torreilles pudimos disfrutarlos a lo grande con un show espectacular.
Comenzaron con “Last Train Home” y “Let Go”. El sonido fue impecable, sobre todo las guitarras, aunque el vocalista fue de menos a más. Mención especial para el guitarrista Duffy Delgado, con unos solos impresionantes y una segunda voz que daba aire a Jonathan Scott K, único miembro original que queda.
La rockera “Pull the Trigger” nos hizo saltar y disfrutar, igual que “Ain’t No Way to Treat a Lady”. La locura se desató con “Missing in Action”, tema que abre su obra maestra de 1984, mucho más heavy que las anteriores. “Dead of Night” y “When the Mirror Cracks”, de su segundo disco, fueron las siguientes. Cuando una banda siente lo que toca, se nota, y Q5 estaba completamente desatada sobre el escenario.
“One Night in Hellas” fue la única aportación a su disco de 2016 “New World Order” y sirvió como antesala de un final inolvidable.
Con la balada “Come and Gone”, la emoción me llegó tan dentro que empecé a llorar. De esos momentos en los que te desconectas del mundo sin darte cuenta. Después tuve que recomponerme para seguir disfrutando.
“Lonely Lady” contó con la colaboración de Amy, vocalista de Sölicitor, y le dio al tema un colorido precioso. Muy hardrockero y todo un himno de los ochenta.
Llegó la traca final con “Teenage Runaway” y lo que todos esperaban. Empalmaron un tema con otro y estalló “Steel the Light”. Puro Heavy Metal con riffs que se te clavan dentro. Para la ocasión, Jonathan cantó desde la valla, encima de sus fans, que enloquecieron con el tema.
Un cierre apoteósico que confirmó a Q5 como uno de los grandes triunfadores del Pyrenean Warriors 2025.
Riot City
Sé que muchos me querrán matar, pero esta banda me satura, y en directo aún más.
Entiendo que su vocalista tiene una voz impresionante, no lo niego, pero tanta intensidad acaba por cansar, al menos a mí. Cuando no estaba gritando, el concierto era de puta madre, pero el resto me agotaba.
Comenzaron ya entrada la noche, a las 20:00, cuando en Francia ya era completamente de noche, con “The Hunter”. La banda no paraba de correr y entregarse al público, pero…
“Steel Rider”, “Ghost of Reality”, “Beyond the Stars” iban cayendo una tras otra y aún no entiendo cómo Jordan Jacobs seguía teniendo voz. “Warriors of Time”, “Tyrant”, “Burn the Night” cerraron la parte más intensa del show. Sus fans estaban como locos y muchos los consideraron el mejor concierto del festival. Para mí, ni de lejos.
Acabaron con “329” y la versión de “See You in Hell” de Grim Reaper, que fue muy bien recibida. La verdad, no había mejor sitio para tocar este tema.
Es innegable que lo dieron todo y que el sonido fue perfecto, pero no es mi rollo.
Jag Panzer
Los americanos son una banda que siempre me ha gustado, aunque nunca ha sido de mis favoritas. No es un grupo del que se me queden sus canciones, pero tengo que reconocer que son muy buenos y ofrecieron un gran show en Torreilles. Comenzaron con dos clásicos, “Chain of Command” y “Licensed to Kill”, muy bien recibidos por sus seguidores más fieles. El gran vocalista Harry Conklin dominaba el escenario y el público respondía a cada gesto suyo. Siguieron con más temas de sus primeros años, “Iron Eagle” y “Black”, que cayeron con fuerza sobre tierras francesas.
Personalmente, me gustan más las canciones de su etapa reciente, mucho más heavies y con más mala leche. Así llegó “Onward We Toll” de su último disco, “The Hallowed” de 2023, del cual también interpretaron “Stronger Than You Know”.
En definitiva, Jag Panzer hicieron un gran bolo. En algunos momentos se me hicieron un poco pesados, quizá por no ser seguidor de sus inicios, pero eso no es culpa de la banda. Entono el mea culpa.
Cerraron con “General Hostile” y “Shadow Thief”.
Y llegaba Geoff Tate…
Geoff Tate
Antes de hablar del concierto quiero remontarme a 1988. Me dejaron un VHS llamado Hard and Heavy en el que aparecía “Eyes of a Stranger”. Aquello me voló la cabeza. Ya conocía a Queensrÿche, pero esta canción era otra historia. Me compré el vinilo Operation: Mindcrime, que aún conservo, y se convirtió en mi disco favorito de todos los tiempos dentro del Heavy Metal.
Con este recuerdo en mente llegó el momento de ver a Geoff Tate en directo. ¡Alucinante! ¡Acojonante! Y no sé cuántos adjetivos más poner. Dentro de lo que fue este Pyrenean Warriors hubo bandas mejores que otras y conciertos más o menos grandes, pero lo de Geoff Tate fue otra historia.
Se apagan las luces. Suena una introducción, luego otra, incluso una versión lenta de “Desert Dance” de Queensrÿche. Y de repente la voz: “I Remember Now”. La locura se desató. El cambio con “Anarchy X” dio paso al estallido de “Revolution Calling”, donde nos dejamos la voz con su estribillo. A partir de ahí todo fue una avalancha: “Operation: Mindcrime”, “Speak”, “Spreading the Disease”, “The Mission”… Geoff estuvo espectacular de voz, en un gran momento, y su banda acompañó a la perfección.
Todo el show fue de otro nivel, pero si hay un momento que recordaré siempre, ese fue “Suite Sister Mary”. Ese comienzo lento que te va envolviendo, la voz de Geoff creciendo poco a poco y la entrada de la vocalista irlandesa Clodagh McCarty, también teclista del grupo, aportando una interpretación intensa y elegante. Una actuación llena de sentimiento y precisión que recordó al papel original de Pamela Moore en el disco de 1988. Sin duda, uno de los mejores momentos que se han vivido en este escenario desde que el festival se fundó en 2015.
Un breve solo de batería dio paso a la híper heavy “The Needle Lies”, en la que más de uno acabó con el cuello destrozado. Preso de la emoción, alguien del público me pidió que bajara la voz. No le hice ni caso. “Electric Requiem” nos llevó directo a uno de los himnos del grupo, “Breaking the Silence”, muy coreado por los asistentes. Y si había un tema que todo el mundo esperaba, ese era “I Don’t Believe in Love”, otro de los grandes himnos de Queensrÿche.
La primera parte del show llegó a su final con el cierre del Operation: Mindcrime: las intros “Waiting for 22” y “My Empty Room” enlazaron con una de mis canciones preferidas de toda la música, “Eyes of a Stranger”. A día de hoy aún no sé cómo no me quedé sin voz. El tramo se cerró volviendo a “Anarchy X” para completar la obra, y entonces llegaron los bises.
Tres canciones consecutivas del Empire fueron cayendo una tras otra. Por si alguien no lo sabe, ese fue el disco que los catapultó a la fama y los hizo tan grandes. Primero sonó el tema título “Empire”, que todos coreaban con entusiasmo. Después llegó la más comercial “Jet City Woman” y, para terminar ese bloque, una de las baladas más hermosas que he escuchado, “Silent Lucidity”. Lo que sentí mientras la tocaban no se puede explicar con palabras. Me quedo con ese momento para toda la vida. Cuando acabó la canción vi a más gente llorando de la emoción. ¿Y hay quien dice que este tema sobra? En serio.
El concierto, y con él el festival, se despidió con dos clásicos. “Take Hold of the Flame”, único tema de The Warning, fue recibida con una ovación enorme. Y el cierre fue para los más true con “Queen of the Reich”, con un Tate sobresaliente y entregado hasta la última nota.
El Pyrenean Warriors es ya una cita obligada por su ambiente, sus bandas y el lugar en el que se celebra. Pero si encima me traen noches como esta, acabaré tatuándome su logo. Si no hubiese sido por la lluvia, esta habría sido sin duda la mejor edición de todas. Todos, absolutamente todos, se dejaron la piel en el escenario, con un triunfador por encima del resto: Geoff Tate.
También merecen una mención especial Wings of Steel y Q5, que estuvieron de diez.
Gracias, Pyrenean Warriors.

