Ángel Negro renace en una noche de folk y metal junto a Profecía y Khelleden
Crónica escrita por Isa M., Fotos de Crom
El pasado 20 de junio fue una fecha complicada para cualquier evento en la capital murciana. La ciudad comenzaba a vaciarse con las primeras vacaciones de verano, coincidía con numerosas graduaciones y muchos ya tenían la cabeza lejos de la ciudad. Aun así, la Sala Spectrum abrió sus puertas para acoger una velada dedicada al metal nacional emergente con tres bandas que representan perfectamente el buen momento que atraviesa la escena: Profecía, Khëlleden y Ángel Negro.
La asistencia no fue especialmente numerosa, algo que por desgracia era previsible dadas las circunstancias, pero quienes acudieron demostraron una vez más que la calidad de una noche no siempre se mide por la cantidad de público. El ambiente fue cercano, familiar y muy participativo durante las más de tres horas de música que sirvieron para celebrar el esperado regreso de Ángel Negro con nueva formación, acompañados por dos propuestas folk que aportaron fiesta, épica y diversión a partes iguales.
PROFECÍA
Los encargados de abrir la velada fueron Profecía, una banda que continúa consolidando su propuesta de folk-power metal apoyada en melodías pegadizas, instrumentos tradicionales y una notable capacidad para conectar con el público.
La puesta en escena era sencilla, con una lona de fondo y dos roll-ups decorando el escenario, pero bastaron unos pocos minutos para comprobar que no necesitaban mucho más. Tras arrancar con Mi Elixir, Andrés Aranguren saludó a los asistentes antes de enlazar con Lamentos Perdidos, uno de los temas incluidos en su reciente EP Nostos.
Con el tiempo muy ajustado, la banda optó por mantener un ritmo constante durante toda la actuación. Después de agradecer a Khëlleden y Ángel Negro la invitación, llegó uno de los momentos más divertidos de la noche. «Vamos a bailar y hacer cardio», anunciaron antes de que sonara la conocida introducción de I Will Survive, que sirvió como puente para enlazar con Edhen y una animada Polka en la que Alejandro López volvió a demostrar la importancia de los instrumentos de viento dentro del sonido del grupo.
El buen humor estuvo presente durante todo el concierto. Presentaron Mix Metal como una canción que todavía no había salido a la luz cuando en realidad se trataba de una mezcla de clásicos del metal.
También hubo espacio para canciones de su último trabajo, como El Sentido de la Birra, presentada como un tema que nos ayudaría a reflexionar sobre las cosas verdaderamente importantes de la vida. Poco después llegaría La Taberna de los Sueños Caídos, uno de los momentos más celebrados del repertorio.
Durante las presentaciones, Andrés destacó el papel de Pablo Barroso, guitarrista principal y fundador del proyecto, recordando que fue él quien dio forma a la idea original de la banda hace ya más de una década.
La actuación encaró su recta final con Sanfermines y especialmente con Bullying, una canción que el vocalista presentó deseando que algún día dejara de tener sentido interpretarla. Un mensaje serio y necesario para cerrar una actuación que combinó perfectamente fiesta, compañerismo y reflexión.
Fueron apenas cuarenta y cinco minutos, pero suficientes para confirmar que Profecía sigue creciendo disco tras disco y que posee una personalidad cada vez más definida dentro del folk metal nacional.
KHELLEDEN
Si Profecía había calentado motores, los alicantinos Khëlleden fueron los encargados de convertir la Sala Spectrum en una auténtica taberna pirata. A las 23:05 comenzaba su actuación y desde los primeros acordes de Entre Pitos y Flautas quedó claro que habían venido a montar una fiesta.
La banda llegó además muy bien arropada por seguidores desplazados desde Alicante, algo que ayudó a elevar la temperatura de una sala que poco a poco iba entrando en ambiente. Con una escenografía similar a la de sus compañeros —dos roll-ups y una lona cubriendo el fondo del escenario—, el protagonismo recayó por completo en la actitud de los músicos.
Khëlleden es una de esas bandas que entienden el folk metal como una celebración permanente. No paran de bromear, interactuar con el público y buscar la complicidad de los asistentes. Tras Salto al Vacío, presentaron Vente Conmigo a Vivir, recordando que fue el videoclip de su primer trabajo. Poco después llegaría Contracorrientes, uno de los temas incluidos en su nuevo disco, publicado apenas unas semanas antes.
Uno de los momentos más simpáticos llegó cuando preguntaron cuántos asistentes no los conocían o nunca los habían visto en directo. Al comprobar que eran pocos, el vocalista respondió entre risas: «¡Estoy contentísimo!». Acto seguido quiso saber qué les estaba pareciendo el concierto y si repetirían en futuras ocasiones. La respuesta del público fue bastante clara.
El repertorio fue alternando canciones de sus dos trabajos. Historias para No Dormir y La Tierra Olvidada sirvieron para recuperar material de su debut antes de llegar a uno de los instantes más divertidos de la noche.
Durante Brinda con Esta apareció sobre el escenario el ya célebre Hada Panza, que viene sustituyendo al pícaro Capitán Pescanova. El personaje, interpretado por Buba y disfrazado de hada, bajó junto al público repartiendo tragos de anís. La recta final llegó con Canción de Galeras, la festiva No en Volem Cap y ¡Otra Más!, cerrando una actuación que confirmó algo que muchos ya sabíamos: Khëlleden no solo ofrece conciertos, ofrece una fiesta colectiva donde resulta prácticamente imposible no acabar saltando.
ÁNGEL NEGRO
La gran incógnita de la noche llegaba pasada la medianoche. Había muchas ganas de volver a ver a Ángel Negro sobre un escenario y comprobar cómo funcionaba la nueva formación en directo. Después de varios meses de cambios internos y con nuevo material bajo el brazo, la cita suponía un auténtico examen para la banda cartagenera. ¡Y lo aprobaron con matrícula!
A las 00:30 arrancaba el concierto ante un público que, aunque no era especialmente numeroso, sí estaba formado por seguidores muy fieles. Muchos conocían las canciones, coreaban el nombre del grupo y demostraron desde el principio que estaban allí para apoyar este nuevo comienzo.
La banda abrió fuego con Mercenario Ibero, uno de los temas incluidos en el EP Nuevo Despertar. Poco después llegaría Alteras Mis Sentidos. Uno de los momentos más importantes de la noche llegó tras Sin Salida, cuando presentaron oficialmente a los dos nuevos integrantes: Aleran a la voz y Druma a la batería. La ocasión merecía una canción especial, y por eso eligieron Renacer, un título que difícilmente podría encajar mejor con el momento que vive la banda.
Confieso que tenía mucha curiosidad por ver cómo encajaba la nueva formación y salí con muy buenas sensaciones. Aleran mostró una gran seguridad durante toda la actuación y defendió el repertorio con solvencia, mientras que Druma aportó mucha fuerza y personalidad desde la batería.
Después de una potente versión de Hunting High and Low de Stratovarius, la banda aprovechó para bromear anunciando una «pausa publicitaria» para el puesto de merchandising antes de continuar con Hijos del Mal.
Cárcel de Cristal fue presentada como una reflexión sobre esas personas que terminan drenando nuestra energía y de las que conviene alejarse. Más adelante llegarían Rompe el Silencio, Tormento Eterno y Monstruos en tu Jardín, consolidando un repertorio muy equilibrado entre pasado y presente.
Uno de los momentos más celebrados fue la versión de Maldito Corazón de Saratoga, recibida con entusiasmo por una sala donde el heavy metal clásico sigue teniendo mucho peso.
La recta final llegó con Donde Habitan los Sueños, durante la cual Aleran lanzó una divertida consigna: «¡El que no salte escucha a Bad Bunny!», provocando una inmediata reacción entre los asistentes. El concierto terminó con No Seré Como Tú, acompañada por los coros del público, que respondió cantando junto al vocalista hasta los últimos compases de la noche.
Más allá de la música, lo importante era comprobar si Ángel Negro seguía teniendo algo que decir tras los cambios. La respuesta es sí. Queda camino por recorrer, pero la banda mostró ilusión, compromiso y muchas ganas de seguir creciendo.

