
«Disco para degustar al volumen que marca su título»
Por Rockberto
Después del incendiario primer disco “Fuego y ceniza”, nos llega la segunda bala de los fantásticos Pölvora, con un título “Volumen 11” que ya te da una pista de lo que te vas a encontrar entre los surcos de las canciones, caña rockera hasta la extenuación.
Esta es una banda que no engaña a nadie, lo suyo es el rock sin concesiones, pero con mucha melodía, cosa que queda bien clara en la inicial “Hasta que salga el sol”, que bien podría ser la perfecta continuación a su anterior álbum.
“Decídete” suena más directa, más concisa, pero no por ello menos recomendable, una canción “in your face” que en directo suena tremenda.
La siguiente “En la guerra” comienza con unas guitarras potentes y un estribillo que es todo un espectáculo en el que “nuestro amigo” Lazy Lane deja su magnífica impronta vocal.
Con “La rueda” llega de nuevo la velocidad bajo control con otro de los estribillos que dan personalidad a esta banda.
“No hay tiempo” sigue con esa intensidad que le imprime la banda a todo lo que compone con otro estribillo para cantar a grito pelado en directo.
“Dímelo” es una rareza dentro del conglomerado del disco. No sé si me he vuelto loco, pero a mí me suena a punk más que a rock y, en concreto, la parte principal me suena a los Sex Pistols. En cualquier caso, un buen tema.
Ni que decir tiene que el trabajo de la banda es espectacular, tanto en la sección rítmica de José a la batería y Rubén al bajo, como del excelenta trabajo guitarrero de Isra y Alex, pletóricos en todo momento, junto a ese ciclón vocal que es Lazy Lane.
En “Sin solución” sale ese aire sleazy que tanto le gusta al vocalista (y supongo que también a todos los componentes de la banda) y que tanto recuerda a todas esas bandas que reinaron en los 80 en L.A.
Casi al final del disco, algo que mucha gente se lo perdería por falta de paciencia (uno de los defectos de la sociedad actual) llega uno de los mejores temas del disco, “Todo al rojo”, con unas líneas vocales excelentes, fantásticamente acompañadas por unas guitarras que se complementan de manera fantástica.
El disco no puede terminar mejor que con una canción cruda como “Déjame entrar”, fantástico epílogo para una segunda entrega a la altura de su predecesor.
Fantástica banda, fantástico disco y… No se os olvide ir a verles si pasan cerca de donde vivís, porque es una experiencia única… Os lo digo por experiencia propia.

