
“El ecléctico y excéntrico cuarto de la tía Nina”
Escrito por Christian Darchéz
Les estaría mintiendo si les dijera que después de tanto tiempo decidí hacer un “Buenos discos” porque se me ocurrió revisitar este disco de la nada porque no es así; de hecho, al disco en cuestión lo tenía bastante borrado de mi memoria y solo bastó para que el algoritmo de YouTube me recomendara un video del canal El Proyecto Chapuis (Cuando quieras transferirme la pauta publicitaria… Nah, es broma jejeje) quien hizo un video bastante detallado sobre el mismo y brindó datos muy interesantes como para realizar la reseña de quizás el disco más personal y rupturista de la siempre extravagante y cautivadora cantante alemana Nina Hagen. Pero como digo, siempre hay que empezar haciendo un poco de historia: ya entrada en la década infame de los 90, la carrera de Nina Hagen estaba en una suerte de nebulosa bastante incómoda. Los 80 habían terminado con discos como “Nina Hagen in Ecstasy” (1985) y “Nina Hagen” (1989) que, aunque representaban bastante bien esa excentricidad ecléctica que la cantante transmitía con su música y sus líricas, no lograron la trascendencia de discos como “NunsexMonkRock” (1982) y “Angstlos/Fearless” (1983), hoy clásicos de Nina; pero, como es menester aclarar, en su país natal seguía siendo una artista relevante y convocante. Para colmo de males, “Street” (1991), un pastiche de Hip Hop, Funk y Pop, fue un intento insuficiente no solo para captar el mercado (especialmente el yanqui), sino también para situarla en la nueva era. Por esa razón la buena de Nina decidió reformular ideas para su próximo disco. Nina sentía que sus últimos álbumes, en los que si bien tenía total libertad creativa, la discográfica había saboteado dichos álbumes sobreproduciéndolos con el fin de convertirla en un producto solo con el fin de vender discos y no una idea de arte. El primer paso fue irse por varias semanas a un poblado al pie del Himalaya (¡!) participando de distintas ceremonias de purificación y, según ella, fue ahí donde tuvo una visión de cómo debía ser su próximo disco y cómo debía llamarse: “Revolution Ballroom”. Para 1992, y ya con varias “ideas” en mente, Nina se pone a trabajar en la composición y posterior producción del mismo junto a su ladero de aquel entonces, Phil Manzanera, en los Gallery Studio de Chertsey (mismo estudio en el que Héroes del Silencio grabaron “El espíritu del vino” de 1993), siendo esta la génesis de uno de los discos más raros, personales y creativos que alguna vez llegué a escuchar: “Revolution Ballroom”.
“Revolution Ballroom”, sexto disco de la cantante alemana Nina Hagen editado el 28 de septiembre de 1993, es la terapia condensada y a la vez liberadora tanto como artista como detrás del personaje. Nina está realmente loca, pero de tonta no tiene absolutamente nada y, por ello, a nivel lírico invita a entender cómo a su manera reflexiona sobre distintos temas que tanto la apasionan: el feminismo como una llama liberadora, la política, el espiritualismo, el humanismo, la ufología y, por sobre todo, una llamada a la revolución, aunque no de esa que deja sangre en las calles, sino de la que libera al cuerpo y la mente de la zona de confort. ¿Y la música? Bueno, “Revolution Ballroom” es una ensalada de estilos con canciones que casi no repiten formatos entre sí y que, como bien digo siempre, puede resultar en una tediosa exposición de ideas, pero la buena de Nina, con su prodigiosa voz cargada de eclecticismo e histrionismo, extrañamente hace que el disco funcione jejeje. Ya de entrada tenemos los arreglos electrónicos y los riffs fuertes de la muy rockera-industrial So Bad, con Nina desatada haciendo gala de su variedad de tonos medios a altos sin ningún problema, pasando a la canción homónima del disco, una especie de Country Rock de guitarras acústicas y eléctricas de lo más cautivante y ganchero, y el extraño spoken word de bases trip-hoperas con un banjo y armónica en Right on Time, con Nina improvisando líneas casi guturales a modo de condimento. Las bases electrónicas, el acordeón y los yeites guitarreros tanto de Ska como de Reggae en Pollution Pirates te invitan tanto a ser parte de la broma como a ser el principal apuntado en la misma, mientras que el Funk rock y Pop de King of Hearts, que cuenta con un arreglo de cítara, es una de las más normalitas y bonitas del disco. Luego de eso llega la bajada del disco: el delirio con aires hindúes de la lenta y reposada L’amore, una especie de mantra cantado puramente en italiano, adelantándose varios años al otro delirio de Mike Patton en su proyecto Cane jejeje. El momento de mover el esqueleto llega con la casi dance y popera Pillow Talk, con algún que otro momento de Hip Hop. El funk a lo Simply Red de la era de “Stars” (1991) de Berlin, donde mezcla partes cantadas en inglés, francés y alemán, cuenta con muy buenas intervenciones de saxo. El blues de bar lleno de borrachos pendencieros también cae de invitado a la fiesta bizarra propuesta por Nina en I’m Going to Live the Life, portadora de un muy buen solo de guitarra. Para el final, el pop rock procesado de Gypsy Love, bien propio de la época, portador de muy buenas bases rítmicas, sobre todo en el bajo slapeado, y el World Music, funk y las raíces hindúes en Omhaidakhandi, donde se escucha un coro recitando un mantra en hindi que extrañamente suena muy ganchero y entretenido, le da un buen cierre a la ensalada musical, conceptual y cultural que solo una mente tan enrevesada como inquieta y creativa como la de Nina es capaz de plasmar.
“Revolution Ballroom”, al momento de su edición, si bien no llegó a ser un éxito comercial descollante, tampoco le fue tan mal en ese campo y en las críticas fue recibido de manera muy positiva, destacando los riesgos tomados y la amplia mixtura de estilos, como también lo colocaron entre uno de los trabajos más personales de su carrera. Según cuentan algunos de la gran cantidad de músicos que participaron, las sesiones de grabación de “Revolution Ballroom” fueron acontecimientos dignos de recordarse: Nina solía grabar las canciones descalza, ataviada con largas túnicas de colores, piedras energéticas colgadas de su cuello y siempre pedía que en el estudio se prendieran inciensos. Al principio llegaron a sentirse desconcertados dado que, siendo músicos profesionales y de sesión, solo estaban acostumbrados a grabar sus instrumentos y ya, pero después las sesiones transcurrieron de muy buenas maneras y se generó un ambiente muy agradable dada la entrega y la humanidad de Nina. La misma cantante asegura que aquella vez se olvidó de que era una solista y se sintió nuevamente como parte de una banda. “Revolution Ballroom” es quizás uno de los grandes chispazos de creatividad de la cantante que, aunque no logró repetir en sus discos siguientes, quedó en el recuerdo como una obra de culto tan inclasificable, extravagante y cautivadora a partes iguales como solo una fuera de serie como Nina Hagen es capaz de hacer.
La música (y por sobre todo la locura) acá sobra, solo falta tener la mente bien abierta para escucharla jejeje.

Tracklist
1 So Bad
2 Revolution Ballroom
3 Right On Time
4 Pollution Pirates
5 King Of Hearts
6 L’amore
7 Pillow Talk
8 Berlin
9 I’m Gonna Live The Life
10 Gypsy Love
11 Omhaidakhandi

