Montana Stomp confirman todos los buenos augurios.

Por Rockberto.

Que en nuestro país hay buenas bandas es un hecho. Montana Stomp es uno de esos casos a sumar a otros como The Electric Alley, Jolly Joker, Quaoar, Star Mafia Boy, Sandford Music Factory, Pölvora y otros muchos, cada uno en su estilo. Su disco debut homónimo de 2022 ya nos puso sobre aviso de que estábamos ante algo muy serio.

Ahora, tres años después, vuelven con nuevo disco, “The horse and the hill”, y decir que confirman las expectativas iniciales se queda muy, pero que muy corto.

El álbum lo conforman únicamente 8 temas, cosa que empieza a ser habitual en discos y que creo que es un acierto ya que la inmediatez que prima en la gente a la hora de oír música hace que sacar más material ahuyente a la parroquia.

El estilo de Montana Stomp, como podréis deducir por su nombre, se podría calificar como música americana de raíces, donde la sensibilidad es la nota característica a lo largo de toda su duración (unos 30 minutos).

La banda la forman Óscar Díez a la guitarra, Adrián Garcés a la batería, Beto Foronda al bajo y Josete Meléndez a los teclados, conformando una base musical excelsa y bien engrasada que tiene en la cantante Susana Colt ese toque de gracia que necesita todo grupo, con una voz rasgada en ocasiones y de una gran sensibilidad en otras que, por lo menos a mí, me enganchó desde que la oí hace ya un par de años.

El disco empieza con un cañonazo “70´s rock style” titulado “Rock and roll wheels” de corte acelerado con guitarras matadoras que representa una perfecta carta de presentación y que en directo debe ser uno de los momentos más esperados. Como comienzo de un show sería fantástica, desde luego.

La sigue “Maybe that day”, tema lento donde Susana demuestra que, además de meter caña con su voz, también sabe (y muy bien) llevarse los temas más emotivos a su terreno sin ningún tipo de problema. Este mismo comentario se podría también aplicar al cuarto corte, el fantástico “Unbroken”.

Entre medias de los anteriores está la magnífica “Big blind special”, con un aire jazzístico contagioso que se recrudece en su fantástico estribillo. Una de las mejores del disco.

“The horse and the hill” ha sido la elegida como primer single, un tema de arrolladora cadencia y marcado carácter southern rock que mantiene el nivel exhibido a la perfección.

De nuevo la guitarra y los teclados reinan en otro cañonazo, esta vez menos directo pero no por ello peor, titulado “Bad choices”, en el que Susana se vuelve a dejar la garganta.

“Bourbon call” es un tema que encajaría perfectamente en discografías tan completas como las de Blackberry Smoke, con ese toque country tan característico.

“Troubled sinner” cierra este discazo con contundencia, en un esfuerzo de la banda por alternar canciones más cañeras con temas más emotivos, lo cual se agradece, dada la variedad estilísticas que destilan los ocho cortes.

Resumiendo, un álbum perfecto para los seguidores del Southern Rock, la música rock de los 70 y el estilo Americana en general que a mí, por lo menos, me ha entrado a la primera, y eso, en mí, es muy complicado.

Os lo recomiendo encarecidamente.

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