
«Melodía y guitarra en perfecta sincronía»
Hard Rock / Glam Metal – Alemania
Escrita por Crom
Si cierro los ojos y retrocedo a finales de los 80, me veo descubriendo este discazo casi por azar. Pero más allá de la nostalgia personal, Perfect Timing merece ser reivindicado como un álbum de 10 rotundo en la historia del Hard Rock melódico. Es el debut de la unión entre Schenker y McAuley, prácticamente la continuación del Michael Schenker Group pero abriéndose a los sonidos glam de la época. Con Capitol Records detrás, Schenker apostó fuerte: producción de lujo con Andy Johns a los mandos (ingeniero célebre por trabajos con Led Zeppelin) y grabación en estudios de Dinamarca, Alemania y Los Ángeles. Incluso encargaron la portada al renombrado Hugh Syme (artista gráfico de Rush, entre otros). La expectativa era alta: un guitarrista consagrado, un vocalista nuevo con carisma, grandes canciones y un sonido pulido para conquistar los 80. Tenían todos los ingredientes para triunfar – discográfica potente, productor legendario, portada llamativa – pero irónicamente el “timing” no fue tan perfecto en lo comercial. El disco apenas alcanzó el puesto 95 en EE.UU., aunque “Gimme Your Love” logró colarse en el Top 40 de las radios rock americanas y “Love Is Not a Game” sonó en las listas británicas. Aun así, el paso del tiempo ha puesto las cosas en su sitio: hoy celebramos Perfect Timing como un clásico imperecedero, uno de esos trabajos donde melodía y virtuosismo se dan la mano de forma magistral.
El álbum abre a lo grande con Gimme Your Love, un temazo inmediato que fija el listón por las nubes. Pura adrenalina hard rock desde el riff inicial, con un estribillo pegajoso hecho para corear puño en alto. No es casualidad que fuera el primer hit del grupo, pues tiene madera de sencillo clásico: es energética, accesible y a la vez rezuma clase en la guitarra solista. Schenker intercala fraseos melódicos y un solo brillante sin saturar la canción – demostrando su genio con moderación y buen gusto. Por su parte, McAuley impone desde ya su sello: voz potente, aguerrida pero melódica, dándole alma tanto a los versos como al estribillo. Tras esa entrada arrolladora, Here Today – Gone Tomorrow mantiene el nivel por todo lo alto. Es más rápida y agresiva, con un Schenker desatado que “despega” con su guitarra en solos electrizantes. El riff principal tiene tintes algo más duros, cercanos al metal melódico, mostrando que la banda también puede meter caña. Aun con la velocidad, no sacrifican la melodía: el gancho vocal de McAuley en el estribillo nos deja cantándolo desde la primera escucha. Un uno-dos inicial demoledor que deja claro que este disco viene cargado de hits.
Sin respiro, Don’t Stop Me Now continúa la fiesta con un espíritu rockero desenfadado. Es el típico corte ochentero pensado para pasarlo bien: ritmo movido, buen rollo y un coro simple pero efectivo. McAuley brilla aquí con una voz más festiva, demostrando su variedad de registros. Muchos la consideran menor, pero personalmente encuentro su melodía muy pegadiza (Robin imprime gancho hasta en los temas más simples). Además, el solo de Schenker, aunque breve, añade chispa con licks entretenidos. No Time for Losers le sigue aportando un toque más serio y aguerrido. Esta canción tiene aire de himno de auto-superación – el propio título ya es toda una declaración de actitud. Arranca con un riff marcado y base rítmica sólida de Rocky Newton (bajo) y Bodo Schopf (batería), asentando un groove poderoso. El estribillo es otro punto fuerte, con coros que invitan a cantar “no hay tiempo para perdedores” a voz en cuello, casi como un lema metalero. McAuley aquí saca garra en la interpretación, y Schenker mete fills de guitarra ingeniosos entre las estrofas. Aunque es de las menos conocidas, cumple perfectamente manteniendo la intensidad en la primera mitad del álbum.
Llegamos a Follow the Night, un medio tiempo melódico que aporta matices más atmosféricos. No por nada fue elegido como single también – tiene algo especial en su ambientación nocturna. Comienza más contenida, con guitarras algo más limpias y teclados discretos creando ambiente (aquí participó como invitado Steve Mann en las teclas). La voz de McAuley se luce con tonos más emotivos y sentimentales, demostrando su versatilidad como cantante. Acto seguido irrumpe Get Out, y ¡vaya cambio de tercio! Aquí retomamos la energía rockera con tintes más duros, en un corte que podría firmar perfectamente la Scorpions de los 80. De hecho, muchos han señalado la influencia de los Scorpions (recordemos que el hermano de Michael, Rudolf Schenker, militaba en ellos) y “Get Out” es prueba de ello: riff afilado y pegadizo, un ritmo marcial en la batería y un estribillo que incita a gritar “Get out!” con furia. Los coros y la estructura recuerdan al hard rock germano de la época, pero con el sello MSG. Schenker aprovecha para colar uno de sus solos más potentes del álbum, combinando velocidad y feeling, mientras McAuley aporta una de sus interpretaciones más agresivas.
En la recta final nos topamos con Love Is Not a Game, otro de los grandes momentos de Perfect Timing. Fue single y resume a la perfección la propuesta del disco: comienza con un riff y teclado muy melódicos, ambiente de medio tiempo cargado de sentimiento, y explota en un estribillo memorable. La letra nos recuerda que “el amor no es un juego”, y McAuley lo canta con convicción, brillando especialmente en este tipo de medios tiempos emotivos. De hecho, es en canciones como ésta donde su voz reluce con más matices, moviéndose entre estrofas suaves y agudos llenos de pasión en el coro. Schenker se luce también de manera más sutil: aquí no mete tanta tralla, sino melodías de guitarra que dialogan con la voz y un solo expresivo, breve pero precioso, demostrando que domina igualmente el arte de la power ballad. Y hablando de baladas, Time nos regala la gran balada del álbum, imprescindible en todo disco de los 80. Empieza lenta y delicada, con arpegios de guitarra y la voz de McAuley íntima, casi susurrando la nostalgia que destilan las letras. Poco a poco va creciendo (“de menos a más”) en intensidad: entran la batería y el bajo marcando un pulso firme, las guitarras se engrosan con acordes épicos y la interpretación vocal sube en emoción. Para cuando llega el solo, Schenker nos eriza la piel con frases sentidas y riffs increíbles, y el tema alcanza un clímax emocionante.
Como penúltimo corte aparece I Don’t Wanna Lose, otro medio tiempo de corte sentimental. Podría considerarse una power ballad también, aunque tiene un pulso algo más marcado desde el inicio. Aquí McAuley vuelve a brillar con una interpretación sentida y potente, cantando sobre el miedo a perder a alguien. El estribillo es melancólico y grandioso a la vez, muy en la línea del AOR ochentero, lo que permite a Robin lucir sus dotes de portento vocal una vez más. Y para cerrar, MSG pisa el acelerador con Rock ’Til You’re Crazy, un broche fiestero que nos incita a “rockear hasta enloquecer”. Tras varias canciones más melódicas, este tema devuelve la carga de adrenalina para despedir el álbum en todo lo alto. Riff rockero directo, base rítmica acelerada y un McAuley desatado que prácticamente nos ruge el estribillo, hacen de esta pieza un cierre divertido. Es quizás la canción más desenfadada del lote, puro rock and roll de garito, con letra simple y actitud gamberra. Si bien no es el tema más complejo del disco, cumple su función de hacerte mover la cabeza y sonreír – una descarga de energía final que deja al oyente con ganas de volver a darle al play.
Lista de canciones:
“Gimme Your Love” – 4:52
“Here Today – Gone Tomorrow” – 4:38
“Don’t Stop Me Now” – 3:56
“No Time for Losers” – 4:13
“Follow the Night” – 4:39
“Get Out” – 4:07
“Love Is Not a Game” – 4:12
“Time” – 4:00
“I Don’t Wanna Lose” – 4:15
“Rock ’Til You’re Crazy” – 4:05

Músicos que grabaron el álbum:
Robin McAuley – voz principal
Michael Schenker – guitarra solista
Mitch Perry – guitarra rítmica; guitarra líder adicional en “Gimme Your Love” y “Get Out”; coros
Rocky Newton – bajo; coros
Bodo Schopf – batería
Steve Mann – teclados y guitarra rítmica (músico invitado)
Créditos técnicos:
Perfect Timing fue publicado en 1987 por Capitol/EMI. Producción a cargo de Andy Johns, registrada en PUK Studios (Dinamarca), Scorpio Sound (Alemania) y Sound City Studios (Los Ángeles, USA). Portada y arte gráfico realizados por Hugh Syme. Un sonido pulido y potente que ha resistido el paso de las décadas, haciendo honor a un álbum legendario.

