Luperock 5: mucho más que un festival, una celebración de la escena murciana
Crónica escrita por Isa M., fotos de Crom
Hay festivales que destacan por sus grandes producciones y otros que lo hacen por algo mucho más importante: el cariño con el que están organizados. Ese es el caso del Luperock, que volvió a demostrar en su quinta edición por qué se ha convertido en una cita imprescindible para la escena rockera murciana. El Parque de la Libertad de Guadalupe volvió a llenarse de público para disfrutar de una jornada de acceso totalmente gratuito, organizada por la Asociación Senderos de Rock, una entidad sin ánimo de lucro que lleva años apostando por las bandas emergentes de la Región.
Desde primera hora se respiró un ambiente extraordinario. Muchas caras conocidas, aficionados llegados desde distintos puntos de Murcia e incluso de otras provincias, familias, músicos y representantes de numerosas asociaciones compartieron una jornada en la que reinó el compañerismo y el buen rollo. Precisamente este tipo de iniciativas son las que mantienen viva la escena, por lo que merece la pena reconocer el enorme trabajo de una organización que, sin grandes recursos, consigue sacar adelante un festival gratuito de este nivel.
La música comenzó desde primera hora con las sesiones de DJ Acho El Khade y la primera banda en subir al escenario fue Suburb Boyz, una de las bandas jóvenes con mayor proyección de la escena regional. Presentaron buena parte de su EP Let It Burn, con temas como Stone in the Way, Fading, Bajo Presión o la propia Let It Burn, combinándolos con versiones tan celebradas como Paranoid de Black Sabbath o Enter Sandman de Metallica. Se nota que la banda sigue creciendo concierto tras concierto.
Después llegó el turno de Demonios del Cielo, tributo a Ángeles del Infierno que también aprovecha sus conciertos para presentar composiciones propias. Personalmente no suelo ser muy amante de las bandas tributo, pero reconozco que disfruté muchísimo de su actuación. Clásicos como Maldito sea tu nombre, Rocker o Con las botas puestas convivieron con temas propios como Nacido para perder y Libre. Muy simpático el guiño al festival durante Heavy Rock, sustituyendo el conocido estribillo por un coreado «¡Lupe Rock!».
El hard rock tomó el relevo con Sheken, que confirmó el gran momento que vive la banda gracias a la poderosa voz de Rox Robles y el gran trabajo de Johnny Lorca a la guitarra. Hubo espacio para temas más antiguos como Si las miradas mataran o La Furia de Salem, y también presentaron canciones de su nuevo disco La Sociedad del Espectáculo, como Contracorriente y Santa Contradicción.
A continuación, House of Dawn aportó un sonido diferente. El proyecto liderado por Jacob Cámara desplegó toda la fuerza de su southern metal con canciones como Be Immortal, The Price, Freedom o Chase Your Goals. Especialmente destacable fue el momento en que Jacob bajó del escenario para tocar la guitarra entre el público, reforzando todavía más la cercanía que caracteriza a la banda.
El gran reclamo de la noche fueron Hitten, que regresaba al Luperock tras haber participado ya en su primera edición. La banda murciana, convertida ya en una referencia internacional del heavy metal clásico, ofreció uno de los conciertos más profesionales de toda la jornada. Sonaron temas de While Passion Lasts como Blood From a Stone, Mr. Know It All o While Passion Lasts, sin olvidar himnos como Twist of Fate, Eyes Never Lie o In the Heat of the Night, dejando claro el excelente momento que vive el grupo.
El cierre musical corrió a cargo de LUDE, que revolucionó al público con su explosiva mezcla de nu metal y rap metal. Temas como Fuck Your Drama, Tictac, Mi Enemigo o La Presa provocaron un ambiente de auténtica fiesta antes de que DJ Acho El Khade pusiera el broche definitivo a la noche.
Pero la quinta edición del Luperock también será recordada por su importancia más allá de las actuaciones musicales. Durante el festival se formalizó el acta de constitución de la Federación de Asociaciones Culturales de Rock de la Región de Murcia, un paso histórico que une a buena parte del tejido asociativo regional para trabajar conjuntamente en la defensa y promoción del rock y el metal. Además, la organización rindió un emotivo homenaje a Juan Antonio López Orenes, reconocido como el gran seguidor del festival, y a Isa Baggins (que escribe estas líneas), distinguida por su incansable labor en favor de la escena murciana, en una noche que también sirvió para escenificar el hermanamiento entre Luperock y el festival Sal de Rock.
El LupeRock volvió a demostrar que el éxito de un festival no siempre depende del presupuesto, sino de la pasión de quienes lo organizan y de una comunidad que responde cada vez que se le necesita. Música, amistad, colaboración y compromiso con la escena se dieron la mano en una edición que deja claro que, en Murcia, el rock sigue más vivo que nunca.

