Bien realizada, sin estridencias y de la que sales con una sonrisa en los labios, que no es poco.

Crítica de Rockberto.

Que en el cine francés hay cosas buenas y cosas malas es una obviedad. Que aprovechando el tirón del super éxito de algunos films de comedia, ya de hace unas décadas, han salido algunos productos que tenían cierta gracia pero poco más, también es cierto.
Pero de cuando en cuando nos sorprende alguna que otra película que sin parecer que vaya a ser de otro mundo se convierte en algo muy disfrutable. 
Fui a ver Los Músicos a ciegas, esa es la verdad. Yo quería ver La Odisea de Christopher Nolan, pero su duración y la coincidencia con la final del Mundial inclinó la balanza hacia la película francesa.
No soy especialista en cine francés. Bueno, en realidad no soy especialista en cine en general, sólo se si me entretiene o no una película y esta lo hizo.
La.pelicula cuenta el sueño de una mujer, Astrid Thompson (interpretada fantásticamente por Valérie Donzelli, por cumplir el sueño de su padre ya fallecido, reunir en un concierto a un cuarteto de Stradivarius.
Las vicisitudes que debe pasar la protagonista para conseguir su objetivo (financieras, de egos…) hacen de La Odisea un juego de niños. Pero, lejos de exagerar las situaciones como pasaría más que probablemente en el cine americano, el film dirigido por Grégory Magne lo hace de manera natural, sin estridencias innecesarias. 
Podría el director haber convertido la película en un melodrama en toda regla o en una comedia para provocar la carcajada fácil pero falta de encanto. Sin embargo, se ha abstenido de ambas formulas, realizando una mezcla contenida de ambas, haciendo que los espectadores esbocen sonrisas en medio de un drama que no llega a desbocarse del todo.

En definitiva una película muy bien realizada, sin estridencias y de la que sales con una sonrisa en los labios, que no es poco.

 

 

 

 

 

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